• No results found

La unidad del todo social capitalista contemporáneo es el valor de uso que se ha vuelto nocivo para así poder contener plusvalor. La nocividad del valor de uso es función estructural del plusvalor contenido en la mer- cancía. De tal manera, las necesidades sociales se ven contradichas por

15 Investigo en detalle este tema en Jorge Veraza, Leer El capital hoy, capítulos IX y X. 16 Véase idem, especialmente el inciso 3 del capítulo X.

la necesidad exacerbada de acumular plusvalor, es decir, el excedente de la sociedad que se apropian los capitalistas. Lo necesario —en términos de valor de uso cualitativo— se ve contravenido por lo excedentairo —en términos de cantidad de valor—. Estas son las condiciones de posibilidad del modo de producción capitalista específi co.

Pero el mayor desarrollo de la subordinación real del proceso de tra- bajo inmediato bajo el capital, que especifi ca a ese modo de producción y lo vuelve capaz de producir no sólo plusvalor absoluto sino también plusvalor relativo —en particular plusvalor extra—, realiza —como sub- ordinación real del consumo al capital— la contradicción entre lo útil necesario cualitativo y lo superfl uo a favor de este último también en términos de técnicas de valor de uso.

El plusvalor por realizar se objetiva en valores de uso superfl uos que se sobreponen a los necesarios. Pero la negatividad de lo superfl uo no se limita al ámbito de lo superfl uo y lujoso pues el plusvalor se plasma no sólo en el producto excedente sino en todas las mercancías. La negativi- dad del excedente de valor erosiona el valor de uso de toda la sociedad. Lo superfl uo muta en nocivo en su confrontación triunfante con lo necesario y el valor de uso necesario muta en nocivo porque está sobredeterminado para que realice lo superfl uo y, sólo así, realice el excedente de valor que los capitales se apropian privadamente

6.1. La tendencia histórica de la perversión estructural de las necesidades sociales

La hasta aquí descrita perversión estructural de las necesidades sociales instaurada por el proceso de producción/consumocapitalista cumple una función histórica peculiar en el marco de la escasez en que las sociedades humanas han vivido hasta hoy (en especial de escasez de fuerzas produc- tivas). En efecto, las sociedades limitadas (Marx, “Formen”, 1857) alteran su fi gura social técnica para trascender el marco de escasez (Jean-Paul Sartre, Crítica de la razón dialéctica, 1961) en el que viven; hasta hoy no la han abolido pero la acotan y reducen o alteran cualitativamente su incidencia.

Fijémonos, pues, en que los momentos de trascendencia tecnológica y social que apuntan a superar la escasez tienen como supuesto la percep- ción y delimitación de las necesidades sociales y el establecimiento de un

programa de solución que se amplía parcial o globalmente. Si el capita- lismo —última fi gura de sociedad limitada (Marx, 1859)— enajena las necesidades sociales, aliena simultáneamente la percepción que se tiene de ellas y de la necesidad de trascender la escasez e inadecuación con que son satisfechas; en lugar de promover el movimiento para trascender la escasez y la limitación de las fuerzas productivas sociales, lo neutraliza y lo pone en suspenso; en vez de transcender la fi gura limitada de sociedad y de escasez determinada, la eterniza.

6.2. La subordinación real del consumo al capital como modo de eternizar la escasez capitalista

El capitalismo, en efecto, en vez de trascender su fi gura limitada de pro- ducción, consumo, capacidades, necesidades y libertades hacia una for- ma ilimitada de sociedad —esto es, el socialismo en progreso hacia el comunismo—, ha encontrado el modo de desviar y retrasar (neutralizar/ suspender) las tendencias hacia la trascendencia histórica precisamente a través de degradar sistemáticamente los valores de uso y, con ellos, las necesidades sociales.

Así eterniza su particular fi gura limitada, la reproduce en mil varian- tes perversas y detiene el reloj de la historia. La máxima sociedad históri- ca habida hasta hoy —la sociedad burguesa— se enrosca sobre sí misma año con año y de moda en moda, alterándose al máximo para no cambiar, a la inversa de lo que hacían las sociedades precapitalistas (“Formen”, 1857), que sufrían mutaciones sorpresivas por haber intentado por todos los medios preservar su fi gura idéntica elegida comunitariamente.

La modernidad en su cumbre se ofrece como paradójica “sociedad sin historia”, no propiamente de tiempo cíclico —como el eterno retorno nietzscheano— sino de tiempo abismal pues desvirtúa tanto el sentido cíclico como el lineal y espiral del devenir. Y la burguesía muta de clase histórica en un sujeto clasista antihistórico.17

17 Desarrollo este tema en un ensayo inédito intitulado “Cómo la burguesía devino sujeto

6.3. Sociedad de tiempo abismal

por no reconocimiento de las necesidades

En lugar de que la fi gura limitada del capitalismo sea trascendida es eternizada. En efecto, la trascendencia histórica se sustenta en el reco- nocimiento de las necesidades, pues la libertad es reconocimiento de las necesidades y la trascendencia histórica no es sino la realización con- creta de la libertad en el tiempo. Pero el capitalismo, al encadenar a los consumidores “libres” a un sistema de necesidades en vertiginosa muta- ción —sistema de necesidades de diseño forzado por el sistema de nece- sidades de la acumulación de capital—, sustituye el libre reconocimiento de las necesidades por su ocultamiento. La escasez queda así eternizada en sus fi guras limitadas, en especial las capitalistas, en vez de ser tras- cendida libremente de acuerdo con el reconocimiento de las necesidades humanas, las cuales son ocultadas con soberbia por la promoción del ex- ceso y lo superfl uo como factores de primera necesidad para el capital, impuestos a la gente con una forma nociva y viciosa de satisfacción de las necesidades que permite realizar el excedente social o plusvalor que debe ser embolsado privadamente.

¿Cómo puede actuar el sujeto social para cuestionar estas condiciones objetivas?, ¿para resistir y defenderse de ellas y, más aún, para revolu- cionarlas? En el siguiente ensayo se indaga este punto.

DEL FIN DEL SIGLO XX (INTERNÁNDOSE EN EL XXI)