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Newborn through Juvenile Development 6.1 Introduction

Los artículos de revista han sido sometidos a un estudio estadístico descriptivo y a un análisis bibliométrico. Sin embargo, libros y folletos, y capítulos de libro, han quedado excluidos debido a su escaso número y no cumplir una condición indispensable pare la extracción de indicadores sociométricos generales, cual es la amplitud de la muestra.

La estadística descriptiva y el análisis bibliométrico proporciona las características externas de las publicaciones globalmente consideradas, así como los indicadores sociales de actividad científica en torno a la esquizofrenia, permitiendo establecer periodos de su evolución histórica. De este modo, podemos conocer con detalle quiénes fueron los autores que se ocuparon de la esquizofrenia, los temas y los vehículos de información preferidos, la consagración o no de profesionales a la misma, el perfil del destinatario de la información, así como las ciudades de origen de la información.

La estadística descriptiva incluye la distribución general por periodos de pu- blicación; las distribuciones de autores, lugares de procedencia de los artículos e instituciones por orden decreciente de publicaciones; relación de número de fir- mas/trabajo; la distribución de revistas y lugares de edición de los artículos por orden decreciente de publicaciones; y la distribución temática de los artículos estudiados.

En cuanto al análisis bibliométrico, estudiaremos el ajuste de nuestros materiales empíricos a tres modelos bien contrastados, las leyes Lotka, Price y Bradford26, a través

de las siguientes distribuciones: en lo referente a autores, índices de productividad de los autores con mayor número de publicaciones, distribución de los artículos por el

26 Sin duda alguna, en nuestro país está muy difundida la aplicación de modelos matemáticos a la bibliometría de la historia de la ciencia, siendo sus fundamentos teóricos y la utilidad de su apli- cación de sobra conocidos. La introducción de la bibliometría y socometría en España se debe a LÓPEZ PIÑERO (1972), quien ha señalado repetidas veces lo que puede esperarse de estas nuevas técnicas, tanto en lo que concierne a la historia de la medicina (LÓPEZ PIÑERO, 1973, 1987), como a

los estudios sobre la medicina y la ciencia (LÓPEZ PIÑERO y TERRADA, 1992). Los frutos de veinte años de trabajos fueron descritos y analizados en una publicación que se ocupaba especialmente

índice de productividad de los autores, distribución de los autores por índice de productividad de los artículos, índice de Price e índice de número de firmas / trabajo; en cuanto a las revistas, incluimos la máxima división en zonas de Bradford.

Aunque hemos diferenciado la estadística descriptiva del estudio bibliométrico con fines expositivos, en la descripción de los resultados comentaremos cada indicador bibliométrico a continuación de las distribuciones correspondientes con las que guarda relación, para evitar perder el hilo conductor de la información. Dada la sencillez de la mayoría de las distribuciones enumeradas, nos detendremos un instante para describir con algo más de detalle aquellas que puedan resultar menos familiares al lector.

La distribución por trabajos/autor o Ley de Lotka supone una adaptación al mundo bibliométrico de las fórmulas propuestas por este genetista para cuantificar el crecimiento de poblaciones27. Su aplicación en 1926, culminaba una serie de estudios

iniciados en el siglo anterior por Galton que demostraron que, con independencia de la disciplina científica de que se tratara, el número de autores que publican n trabajos en la distribución de trabajos/autor era inversamente proporcional a n2, siempre y cuando

la bibliografía recogida fuera lo más amplia posible y cubriera un periodo de tiempo suficientemente largo. Estudios posteriores28 han confirmado dicha hipótesis, si bien

han permitido ajustar con mayor exactitud el exponente de la fórmula, con valores que oscilan entre -1’81 y -2’84. Esta ley nos proporciona indicadores sociales de actividad científica en relación con el grado de autonomía y de institucionalización de un campo de investigación determinado. Su aplicación, sin embargo, requiere una amplitud muestral que no cumplen nuestros materiales, aunque extraeremos de ellos el índice trabajos/autor y distribuiremos los autores por niveles de productividad.

de la larga serie de estudios historicosociales sobre la medicina española moderna y contempo- ránea que han utilizado las técnicas bibliométricas (LÓPEZ PIÑERO y TERRADA, 1993).

27 LOTKA (1926).

Precisamente el índice de productividad, derivado del anterior, debe su origen a Price, quien consideró que el número de publicaciones no era una medida aditiva lineal, sino que más bien crecía de forma exponencial en función del tiempo, obedeciendo a una distribución logarítmica29. De este modo, el índice de productividad

queda definido como el logaritmo del número de publicaciones, relación con que también se miden otras magnitudes de la naturaleza. Según el ajuste a la misma, el análisis de nuestros materiales nos indicará si la esquizofrenia disfrutaba de autonomía en la psiquiatría española del franquismo.

Consecuencia de los dos anteriores es la división de los autores en tres niveles de productividad: aquellos autores que han realizado un solo trabajo y cuyo índice de productividad es igual a 0 (pequeños productores); aquellos otros con un número de trabajos entre dos y nueve y cuyo índice de productividad queda por encima de 0 pero debajo de 1 (productores medianos); y aquellos autores con un número de trabajos superior a diez y con un índice de productividad igual o superior a 1 (grandes productores).

En íntima relación con la anterior distribución se halla el índice de transitoriedad de Price. Este índice se define como el porcentaje de publicaciones que los autores ocasionales o transitorios realizan respecto del total, es decir, el cociente entre aquellos autores que publican un solo trabajo (pequeños productores) y el número total de autores que publican algún trabajo.

El índice de firmas/trabajo se ocupa de un aspecto distinto, cual es la colabo- ración en los trabajos científicos. Definido como el cociente entre el número total de trabajos con n firmas y el total de trabajos para cada valor de n, encontramos que su numerador es proporcional a 1/(n-1), excepción hecha de los trabajos con una sola firma, dos veces más numerosos. Dicho índice que, como vemos, se ajusta a la

29 La conocida exposición Litle science, big science de PRICE (1971, 1973) fue traducida al castellano con un estudio introductorio de López Piñero con el título Hacia una ciencia de la ciencia.

distribución de Poisson, presenta una correlación positiva con el índice de pro- ductividad, cuando ambos se aplican a cada autor en particular. Ello nos llevaría a considerar la cuestión de los colegios invisibles, que excede los límites de esta elemental exposición bibliométrica.

Los dos últimos indicadores que veremos con más detalle son los referidos a la dispersión de la información científica. Formulados en la primera mitad del siglo XX

por Bradford (1948: 116), de quien toman su nombre, parten de la idea según la cual “si las revistas científicas se disponen en orden decreciente de productividad de artículos sobre un tema determinado, puede distinguirse un núcleo de revistas más específicamente consagradas al tema, y varios grupos o zonas que incluyen el mismo número de artículos que el núcleo, estando el número de revistas en el núcleo y en las zonas siguientes en la relación 1: n: n2 …”. Someteremos nuestros materiales a esta

distribución eligiendo, de entre las distintas posibles, aquella que cuente con mayor número de zonas. En nuestro caso, el resultado inmediato es localizar las revistas que constituyen el núcleo de la producción original sobre esquizofrenia en la época franquista.

Una comunidad psiquiátrica tan raquítica y cerrada como la que ejerció su ac- tividad en la España franquista no ofrece, a priori, grandes atractivos para la reali- zación de un acercamiento prosopográfico el cual, además, se ve dificultado por la inexistencia en nuestro país de diccionarios biográficos actualizados que nos ayudaran a su confección, excepción hecha de dos trabajos30. Por ello, nos limitaremos a

establecer aquellas líneas generales que resulten interesantes para la comprensión del

30 Nos referimos al apéndice que BARCIA (1997) dedica a los Datos biográficos de los autores, cuyo contenido reproduce, con una redacción diferente, en su Diccionario de personalidades ilustres de la psiquiatría un año después (BARCIA, 1998a). Escritos en un tono panegírico y con algunos errores de bulto —como indicar que Vallejo Nágera obtuvo la cátedra en 1950, cuando esto sucedió tres años antes (BARCIA, 1997: 550), o que falleció en 1963 en lugar de 1960—, apenas nos han servido para

objeto central de nuestra tesis realizando, a continuación de la aproximación estadística, acercamientos biográficos a aquellos personajes más relevantes, lo que no significa en absoluto que nos limitemos a los grandes productores. Queda fuera de este trabajo profundizar en el análisis generacional de quienes desarrollaron este campo en España, y el estudio de las instituciones que lo sustentaron31.

En cuanto a la lectura y análisis de los contenidos de la producción original con los métodos tradicionales del análisis de texto, comentar que se trata de una labor que viene precedida por dos tareas: de una parte, la descripción y análisis global del conjunto de la producción consagrada por su título al tema que nos ocupa, así como el estudio de conjunto e individual de las biografías de sus autores; de otra, y a través de nuestra segunda serie de fuentes —libros y folletos, y capítulos de libro—, tendríamos el análisis del lugar que ocupaban los saberes sobre la esquizofrenia en la psiquiatría académica española de la época. Sólo tras concluir esta doble tarea, hemos procedido a la lectura y análisis de las publicaciones seleccionadas, recogidas sistemáticamente según hemos descrito, sin privilegiar ninguna fuente de antemano. Ello nos ha permitido a posteriori, en consonancia con los resultados de la bibliometría, la prosopografía y las biografías científicas de los autores32, seleccionar los trabajos más

representativos para su exposición, al objeto de proporcionar una imagen lo más

realizar la aproximación biográfica de los autores, por lo que hemos recurrido a las notas necrológicas así como a recopilaciones bibliográficas que oportunamente indicamos.

31 Estas nuevas técnicas fueron introducidas en España por LÓPEZ PIÑERO (1972) y desarrolladas en algunas investigaciones. Uno de los primeros y más fructíferos estudios de esta clase son los de este autor sobre la ciencia española en los siglos XVI y XVII (LÓPEZ PIÑERO, 1973), y sobre la me- dicina española decimonónica (LÓPEZ PIÑERO, 1963a, 1964, 1971). El estudio de SHAPIN y THACRAY

(1974) constituye un clásico de la prosopografía como herramienta en la investigación historico- científica y, posteriormente, KRAGH (1989) realizó una síntesis didáctica. La importancia de la biografía en Historia de la Ciencia ha sido destacada especialmente por HANKINS (1979).

32 Como han mostrado, entre otros, CASCO SOLÍS (1999), CASTILLA (1977), GONZÁLEZ DURO (1978) y HUERTAS (2002), la influencia en el terreno profesional de algunos autores fue muy superior a la calidad o cantidad de su producción científica, en virtud de la posición hegemónica que disponían merced a su condición de catedráticos en una sociedad policial y perfectamente jerarquizada. De todas formas, un estudio de los colegios invisibles mostraría perfectamente tal realidad.

completa y amplia posible del panorama psiquiátrico español referido al concepto de esquizofrenia durante el franquismo.

La exposición llevada a cabo por los autores españoles que escribieron sobre esquizofrenia durante el franquismo, según se desprende de la lectura de los textos utilizados, constituye una buena forma de mostrar los intereses y preocupaciones de los mismos, sirviéndonos para estructurar el capítulo dedicado a ello en seis apartados distintos: Teoría psiquiátrica, con el estudio conjunto de las distintas concepciones sustentadas por los diversos autores, ordenadas en función de su adscripción teórica, así como la nosotaxia de la esquizofrenia en relación con el resto de la patología mental, de acuerdo con los supuestos teóricos de los que partían; Clínica y diagnóstico, que incluye apartados dedicados a, sintomatología, formas clínicas, diagnóstico diferencial y exploraciones; Terapéutica, con consideraciones en torno a los tratamientos previos a la introducción de la psicofarmacoterapia, la psicocirugía, los psicofármacos y la psicoterapia; Profilaxis; Aspectos médico-legales; y, por último, Asistencia.

El modelo de aproximación a la historiografía de la psicopatología propuesto por Berrios (1984) distingue entre términos, conceptos y conductas de enfermedad como elementos a tener en cuenta a la hora de abordar el estudio de la patología mental, y no cabe duda de que constituye una importante herramienta de trabajo33. Nuestro estudio

no pretende ser tan ambicioso, encuadrándose dentro de lo que el mismo Berrios (1994: 186) entiende como enfoque social ligero de la historia de la psiquiatría, es decir, aquella que no sólo considera la historia personal de sus protagonistas, sino también aspectos relacionados con la lógica interna de la ciencia, como corresponde a la

33 En trabajos posteriores, BERRIOS (1994: 184) volvía a plantear que, “La historia de la psico- patología podría definirse como el estudio histórico de las palabras, los conceptos y los trastornos putativos de la conducta involucrados en la definición de los síntomas y en sus matrices”. Y también (BERRIOS, 1997: 15) “La historia de la psiquiatría es hoy una disciplina compleja… Tiene, sin embargo, sus formas específicas de aproximación, siendo la más importante la de establecer una diferenciación entre la historia de los vocablos, los conceptos y las conductas o fenómenos clínicos” (destacado nuestro).

tradición seguida en el Departamento de Historia de la Ciencia y Documentación de la Universidad de Valencia. Por ello, el material reunido está referido a un mismo término

—esquizofrenia—, asumiendo que la conducta de enfermedad no sufrió variaciones ostensibles a lo largo de todo el periodo de estudio, por lo que únicamente refleja los cambios acontecidos en torno al concepto en un breve periodo de tiempo, en el seno de una comunidad profesional con unas características específicas. A través de ello intentaremos demostrar, en las páginas que siguen, cómo el concepto de esquizofrenia que manejaron los autores españoles durante el franquismo estuvo influido por las mismos condicionantes ideológicos, teóricos y sociales que impregnaron el resto del edificio teórico de la psiquiatría española de la época.

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