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NON-ZERO DEGREE NODES ONLY
El siguiente capítulo pretende contextualizar el problema del comportamiento ciudadano en el sistema de movilidad de la ciudad de Bogotá. Por lo tanto se expondrán los datos arrojados por los dos estudios hechos por el Fondo de Prevención Vial [FPV] sobre el comportamiento y la seguridad vial, siendo estos tenidos en cuenta dentro de la investigación, ya que son los primeros de su tipo en Colombia, junto con datos del Plan Distrital de Seguridad Vial [PDSV] que son de 2011 a 2016 lo cual nos arroja datos importantes de la hoja de ruta que tiene el distrito respecto del comportamiento y la seguridad vial, esto en pro de conseguir un marco amplio de definición del problema, lo cual permita tener una base sólida para entender los procesos de relación al interior del sistema de movilidad5 de Bogotá y porqué estos son problemáticos.
Por otra parte se tendrá en cuenta la encuesta de percepción ciudadana realizada por Bogotá Cómo Vamos lo cual dará el punto de vista de los ciudadanos con relación a temas relativos al comportamiento vial, programas pedagógicos y respeto a las normas de tránsito.
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“De acuerdo con el Decreto 190 de 2004, Artículos 18 y 19, el Sistema de Movilidad, es un componente de la estructura funcional y de servicios, e integra de manera jerarquizada e interdependiente los modos de transporte de personas y carga con los diferentes tipos de vías y espacios públicos de la ciudad y el territorio rural. El sistema de movilidad actúa de manera interdependiente con la estructura socio económico y espacial conformado por la red de centralidades, y garantiza la conectividad entre las mismas y de estas con la región, el país y el mundo. A nivel urbano garantiza la movilidad y conexión entre las centralidades y los tejidos residenciales que gravitan a su alrededor. A nivel rural conecta los poblados rurales y las áreas de actividad existentes en su interior y con la ciudad.
Las determinaciones generales y normativas del Sistema de Movilidad se formularán en el Plan Maestro de Movilidad, el cual tendrá en cuenta la interdependencia que establece la estrategia de ordenamiento para el Distrito Capital, entre las tres estructuras a que hace referencia el presente plan: La estructura ecológica principal, la estructura funcional de servicios y la estructura socio -
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2.1. EL PROBLEMA DEL COMPORTAMIENTO CIUDADANO, EN BOGOTÁ Hay que decir que dentro del sistema de movilidad de Bogotá existen ciertas características del comportamiento ciudadano que no favorecen la movilidad de los diferentes actores motorizados de la ciudad, como son; taxis, buses, vehículos particulares y motos. Estos han adquirido ciertas características negativas que hacen que esto sea conflictivo para el orden y la seguridad en el espacio público de la ciudad de Bogotá.
La primera de estas características que cabe resaltar, es que el primer estudio6 sobre comportamiento y seguridad vial del FPV menciona, que “en la vía, el egoísmo manda la parada”. Con esto hace referencia a que los individuos no relacionan el riesgo de la accidentalidad con el comportamiento propio o la experiencia previa que estos poseen. Por otra parte dicen también que: “Los colombianos son poco conscientes de que su comportamiento afecta el entorno y utilizan las vías sin tomar en cuenta que son parte de un sistema” (Fondo de Prevención Vial, [FPV] 2009).
Un ejemplo de esta situación, es aquel individuo que toma su vehículo en estado de embriaguez o también aquel que tiene la costumbre de manejar a altas velocidades por gusto, en cualquier tipo de vía en la ciudad.
La segunda característica a la que hacen referencia al interior del estudio del FVP es la de; en “la vía, el vivo vive del bobo”, determinando que:
“…Casi el 100% de los conductores se considera mejor o igual al promedio y que apenas el 1% se considera peor que la mayoría, porque 7 de cada 10 colombianos se consideran muy prudentes en la manera en que utilizan las vías.
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Este primer estudio del FPV baso su técnica principalmente en “entrevistas personales en hogares
y/o sitios de afluencia del segmento (específicamente para el caso de conductores de carga y de
transporte público), con aplicación de un cuestionario estructurado.” Para este estudio a nivel nacional se realizaron 1304 entrevistas al azar a nivel nacional y 503 específicamente sobre grupos de interés. Su margen de error es de 3.3% y se realizo el trabajo de campo del 14 de noviembre al 24 de noviembre de 2009.
24 Cuando se formula la pregunta, cuándo fue la última vez que usted tuvo un comportamiento descuidado, el 48% afirma que nunca tiene comportamientos descuidados, el 14% dice que hace más de un año y el 11% dice que no recuerda cuando fue la última vez. Claramente estas cifras muestran que los colombianos no estamos muy atentos a nuestros comportamientos en la vía y hay una brecha entre cómo creemos que usamos las vías y cómo las usamos en realidad.” (FPV, 2009)
Con respecto a esta situación, se dice que actitudes percibidas a diario en la ciudad, como por ejemplo, la prelación dada al peatón por parte de actores motorizados es apenas del 59% para este año (2009) y por actor podemos ver que el respeto hacia el peatón es de solo el 55% por parte de las motos, 61% de parte de los taxis, transporte colectivo 58% y particulares 57%. (Plan Distrital de Seguridad Vial, [PDSV] 2009). Lo anterior muestra unos porcentajes altos de descuido de los conductores con su comportamiento en el sistema de movilidad, lo cual es clara evidencia de la característica de “en la vía, el vivo vive del bobo”. La tercera característica que resalta el estudio del FPV es que “en la vía las normas son para los otros”. Esto muestra que el 66 % de los conductores siente que para ser un buen conductor se necesita acatar las normas, lo cual es una cifra que muestra algo de conciencia por parte de los ciudadanos, pero tendría que ser más alta, debido a que dentro de esta investigación, para tener un óptimo sistema de movilidad se necesita un mayor conocimiento de las normas de este, por parte de los ciudadanos. Lo cual, en términos reales no ocurre en la ciudad ya que prevalece un desconocimiento de las señales y normas de tránsito en la ciudad (para mayor información ver anexo # 1).
Igualmente el FPV, dice que cuando se indagó a los ciudadanos porque razón se justificaba evadir las normas de tránsito, el 21% de estos respondieron que se justificaba hacerlo para evitar un trancón. Adicionalmente uno de cada cuatro respondió que evadirlas se justifica por el atraso de las mismas y por la realidad del país; y por último el 10% respondió estar en desacuerdo con la prohibición de conducir bajo los efectos del alcohol (FPV, 2009). Pero aún más importante en el
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sistema de movilidad, según el FPV “prima la emoción sobre la razón”. Entendiendo lo anteriormente expuesto, se puede decir que el contexto alrededor de la movilidad con relación al tema del comportamiento y la seguridad vial, está mediado por el egoísmo y también por un ámbito común de desconocimiento e incumplimiento de las normas de tránsito que se justifica a partir de diferentes excusas.
Sin embargo el segundo estudio del FPV nos muestra que para el 2011, el panorama fue mucho más alentador. Ello se debe más que todo a la auto reflexión de los conductores respecto a su conducta, más no porque los mecanismos oficiales tales como las políticas públicas, estén respondiendo de manera eficiente al problema, ya que, como bien decía el primer estudio (2009) el tema de la seguridad vial es un tema de interés que aún no es prioritario en la agenda.
Sin embargo hay que decir que las personas comienzan a percibir como fallas que las autoridades se dejen sobornar, que se ignoren algunas infracciones, la desigualdad en el control de los actores (“solo revisan a los motociclistas y al trasporte público lo dejan hacer lo que quiere”), la entrega de licencias de conducción a personas que no cumplen los requisitos, que los infractores habituales pueden circular por las calles, la infracción de las normas por parte de la autoridad, el abuso de autoridad y por último la falta de respeto con los bachilleres en las calles. (FVP, 2011)
Lo anterior se refleja en la insatisfacción manifestada (dentro de la encuesta “Bogotá Cómo Vamos” [BCV]) por parte de los ciudadanos respecto del control al cumplimiento de las normas de tránsito, que para los años 2010 y 2011 fue del 34%, contra un 19 y 20 % de satisfacción respectivamente (BCV, 2011), cabe resaltar que la insatisfacción con respecto a los policías de tránsito para el 2010 fue del 40% y para el 2011 del 38% lo cual es un porcentaje alto que refuerza el punto del FVP en el cual las personas perciben como fallas ciertas situaciones referentes al actuar de los policías de tránsito (BCV, 2011). Por último, se
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evidencia una insatisfacción del 31 % en el 2010 y del 35% para el 2011 respecto de las campañas educativas (BCV, 2011) dispuestas en la ciudad para mejorar el comportamiento vial.
A partir de las cifras expuestas en este capítulo, se evidencia que en Bogotá existe un problema de comportamiento, el cual se expresa en una serie de conductas y hechos que no favorecen la correcta movilidad y convivencia de los diferentes actores motorizados en la vía. Este hecho nos lleva a indagar qué políticas públicas implementó el distrito para dar solución a este problema y así observar el rol que tiene el comportamiento de los actores motorizados dentro del diseño de estas iniciativas.
En consecuencia podemos decir que el sistema de movilidad de Bogotá, tiene unas características especiales, que dejan al descubierto la problemática del comportamiento de sus actores y la molestia de los mismos ante acciones o sucesos que perciben como fallas, lo cual nos abre paso al siguiente capítulo en el cual se observa qué se ha hecho por solucionar o mitigar esta problemática, desde la gestión pública del distrito dirigida hacia los actores motorizados, dentro del periodo de Samuel Moreno Rojas.
3. POLÍTICA PÚBLICA URBANA DE MOVILIDAD EN BOGOTÁ, ¿HACIA