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Notation and preliminaries

4.6 Numerical results

5.3.1 Notation and preliminaries

Edición de 1936, publicada por C. (1)W. Daniel Co.

Este sistema de tratamiento es el más perfecto que ha sido dado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Tiene el poder de curar las enfermedades; y, por su simplicidad, puede ser utilizado en casa. Su simplicidad, combinada con sus efectos de curación total, hace que sea maravilloso. No se requiere ciencia alguna, ni conocimientos previos, aparte de los simples métodos aquí descritos; y que los que mayores beneficios obtendrán de este Don enviado por Dios serán aquellos que lo conserven tan puro como es; libre de ciencia, teorías, pues todo en la Naturaleza es muy simple. Este sistema de curación, que nos ha sido Divinamente revelado, demuestra que nuestros temores, nuestras preocupaciones, nuestras ansiedades y demás son los que abren el sendero a la invasión de la enfermedad. Por tanto, tratando nuestros temores, preocupaciones, inquietudes y demás no sólo nos libraremos de la enfermedad, sino que, además, las Hierbas que se nos han dado por la Gracia del Creador de todo, también alejarán nuestros miedos e inquietudes, y nos dejarán más felices y con mejor ánimo. Como las Hierbas curan nuestros temores, nuestras ansiedades, nuestras preocupaciones, nuestros defectos y nuestros errores, ellas son las que debemos buscar, y entonces la enfermedad, no importa la que sea, nos abandonará.

Poco más hay que añadir, pues la mente abierta a la comprensión ya sabe todo eso, y esto puede ser suficiente para que aquellos con mentes racionales, no confundidas por las tendencias de la ciencia, utilicen estos Dones de Dios para el alivio y beneficio de quienes les rodean. Así pues, detrás de toda enfermedad subyacen nuestros temores, nuestras ansiedades, nuestra codicia, nuestros gustos y disgustos. Descubramos cuáles son y curémoslos, y al curarlos desaparecerá la enfermedad que sufrimos. Desde tiempos inmemoriales se sabe que en la Naturaleza han sido colocados Medios Providenciales para la prevención y curación de la enfermedad, por medio de hierbas, plantas y árboles divinamente enriquecidos. Los remedios de la Naturaleza expuestos en este libro han demostrado contar con una bendición que los sitúa por encima de los demás en su obra de misericordia; y les ha sido dado el poder de curar todo tipo de enfermedades y sufrimientos. Al tratar los casos con estos remedios, no se tiene en cuenta la naturaleza de la enfermedad. Se trata al individuo, y al mejorar éste su enfermedad se marcha, expulsada por el aumento de la salud. Todos sabemos que la misma enfermedad puede tener diferentes efectos sobre diferentes personas; son los efectos los que necesitan tratamiento, pues ellos nos guían hacia la causa real. La mente, que es la parte más delicada y sensible del cuerpo, muestra el avance y el curso de la enfermedad con mucha más precisión que el cuerpo, de modo que observa la mente como guía del remedio o remedios necesarios. En la enfermedad se produce un cambio del estado de ánimo respecto a la vida diaria, y las personas observadoras notarán este cambio incluso antes, y algunas veces mucho antes, de que la enfermedad aparezca. Cuando ésta ha estado presente durante cierto tiempo, nuevamente el estado de ánimo del paciente nos guiará hacia el remedio correcto. No consideréis la enfermedad, pensad sólo en cómo ve la vida el enfermo.

Se describen sencillamente treinta y ocho estados diferentes; y no debería resultar difícil, para que uno mismo, o para otro, encontrar el estado o la mezcla de estados que se presentan, y de este modo aplicar los remedios requeridos para efectuar una cura. Se ha conservado el título de Los Doce Curadores pues era familiar a muchos lectores. El alivio del sufrimiento era tan cierto y beneficioso que, incluso cuando sólo había doce remedios, se creyó necesario ofrecer estos conocimientos al público, sin esperar al descubrimiento de los restantes veintiséis, que completan la serie. Los doce originales están indicados con asteriscos.

Introducción a las ediciones de 1933, 1934 y 1936

Desde tiempos inmemoriales se sabe que en la Naturaleza han sido colocados Medios Providenciales para la prevención y curación de la enfermedad, por medio de hierbas, plantas y árboles divinamente enriquecidos. Los remedios de la Naturaleza expuestos en este libro han demostrado estar bendecidos por encima de otros en su obra de misericordia; y les ha sido dado el poder de curar todo tipo de enfermedades y sufrimientos. Al tratar los casos con estos remedios, no se tiene en cuenta la naturaleza de la enfermedad. Se trata al individuo, y al mejorar éste su enfermedad se marcha, expulsada por el aumento de la salud. Todos sabemos que la misma enfermedad puede tener diferentes efectos sobre diferentes personas; son los efectos los que necesitan tratamiento, pues ellos nos guían hacia la causa real. La mente, que es la parte más delicada y sensible del cuerpo, muestra el avance y el curso de la enfermedad con mucha más precisión que el cuerpo, de modo que observa la mente como guía del remedio o remedios necesarios. En la enfermedad se produce un cambio del estado de ánimo respecto a la vida cotidiana, y las personas observadoras notarán este cambio incluso antes, y algunas veces mucho antes, de que la enfermedad aparezca. Cuando ésta ha estado presente durante cierto tiempo, nuevamente el estado de ánimo del paciente nos guiará hacia el remedio correcto. No consideréis la enfermedad, pensad sólo en cómo ve la vida el enfermo. Se describen sencillamente treinta y ocho estados diferentes; y no debería resultar difícil, para que uno mismo, o para otro, encontrar el estado o la mezcla de estados que se presentan, y de este modo aplicar los remedios requeridos para efectuar una cura. Se ha conservado el título de Los Doce Curadores pues era familiar a muchos lectores. El alivio del sufrimiento era tan cierto y beneficioso que, incluso cuando sólo había doce remedios, se creyó necesario ofrecer estos conocimientos al público, sin esperar al descubrimiento de los restantes veintiséis, que completan la serie.

LOS REMEDIOS y las razones de cada uno LOS 38 REMEDIOS

colocados en los 7 EPÍGRAFES siguientes

1) PARA El TEMOR

2) PARA La INCERTIDUMBRE

3) PARA Los Que No SientenSUFICIENTE INTERÉS Por Sus Presentes Circunstancias 4) PARA LaSOLEDAD

5) PARA LosEXCESIVAMENTE SENSIBLES AINFLUENCIAS YOPINIONES 6) PARA ElDESALIENTO O LaDESESPERACIÓN

7) PARA LaPREOCUPACIÓN Excesiva Por El Bienestar De Los Demás 8)