Se trata, pues, en primer lugar, de investigar en qué consiste la va lidez conocirlliento. La averiguación trata de hacer ver en qué consiste algo en y con lo cual siempre ya nos encontramos; siempre ya hay co-
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nacimiento; no es preciso aquí suponer que Jo haya en el sentido de que podamos decir que tal o cual tesis en concreto es verdadera ( cognosci tivamente válida), pero sí en el sentido de que hay siempre ya en gene ral la distinción entre tesis verdadera y aquello otro que no es tal; la ta rea es averiguar en qué consiste esa distinción, o sea, en qué consiste la validez conocimiento.
La primera constatación fenomenológica en el examen de en qué consiste el conocimiento es la de que éste es siempre conocimiento de algo, referencia a algo. La constatación fenomenológica
no
contiene en modo alguno el que haya alguna cosa "más allá" "a la cual" etc.; sólo contiene que el conocimiento en sí mismo presenta ese carácter de re ferencia a algo, presencia de algo, contacto con algo. Cualquier "refe rencia a algo" puede ser inmediata o mediata, pero es claro que no pue de haber en general referencia si no hay por de pronto referencia inme diata; el conocimiento ha de ser, pues,por de pronto,
referencia inme diata. El aspecto o parte o componente dereferencia inmediata
que hay enel
conocimiento será lo que designaremos con el término técnicoin
tuición
(con el que es ya norma traducir al castellano el término kantia noAnschauung).
El conocimiento es por de pronto, y al menos por una parte, intuición.La siguiente constatación fenomenológica es que la intuición de la que estamos hablando es finita, es decir: lo contrario de absoluta, y, sien do así que absoluto
(ab-soluto)
es lo no vinculado a nada, no dependien te de nada, finito es lo dependiente, Jo vinculado, de· modo que, cuando decimos que el conocimiento es finito y que Jo que el conocimiento por el momento es, o sea, la intuición, es finito, Jo que queremos decir es que el conocimiento es reconocimiento, o sea, que, si conocemos la cosa, eso quiere decir que la conocemos como ella es, no que ella es como nosotros la conocemos. El carácter de finitud comporta, pues, que la in tuición es receptiva, consistente en ser afectado por algo. Una vez más hay que decir que la constatación fenomenológica no dice nada de algo "más allá" que fuese "causa" de esa afección; sólo dice que el conoci miento, en sí mismo, presenta ese carácter de afección, de receptividad. La receptividad, capacidad de ser afectado, inherente al conocimiento, es Jo que llamaremossensibilidad,
mientras que la afección, el hecho de ser afectado, es lo que llamaremossensación.
Decimos, pues, que la in tuición constitutiva del conocimiento es finita y que, por lo tanto, es sen sación.Probablemente esto último nos conducirá también a que el conoci miento no puede ser
sólo
sensación, porque la sensación es siempre plu ralidad, siempre varios, y no puede haber varios si no hay algo que los10.2. LA SENSACIÓN Y SU FORMA l l7
reúne (no son varios si no están de alguna manera juntos); pero, antes de seguir con eso, precisemos en qué sentido hemos dicho que la sen sación es siempre pluralidad.
· Por de pronto cualquier sensación tiene (u "ocupa") alguna exten
sión, y esto ya quiere decir que es divisible y, por lo tanto, que son va rias. La "extensión" es, por lo menos, "tiempo", y para algunos tipos de sensación también "espacio". Estos son los dos sentidos (uno válido para todas las sensaciones, el otro sólo para algunas) en que las sensa ciones son pluralidad. Por una parte, cualquier sensación con respecto a cualquier otra sensación está siempre en una y en cada caso sólo una relación de la clase de relaciones que designamos como "antes", "des pués" o "al mismo tiempo que" y cumple todas las leyes que sean in herentes a ese tipo de relaciones, y esto es lo que queremos decir cuan do decimos que toda sensación tiene lugar "en" el tiempo, o sea, de acuerdo con la condición del tiempo; por otra parte, en cuanto a la cla se de relaciones que designamos como de distancia y posición, cualquier sensación o bien no tiene en absoluto tales relaciones o bien está con respecto a cualquier otra sensación que las tenga en una y sólo una re lación de esa clase cumpliendo todas las leyes que sean inherentes a esa clase de relaciones, y esto es lo que queremos decir cuando decimos que toda sensación tiene lugar o bien "en" el espacio con todas las conse cuencias, o sea, en todo de acuerdo con la condición del espacio, o bien sin espacialidad alguna.
Así, pues, Jo que hemos llamado "el tiempo", y con las aludidas ma tizaciones lo que hemos llamado "el espacio", son aquello que es inhe rente a toda sensación por el hecho de ser en general sensación, inde pendientemente de qué sensación sea, esto es, independientemente del contenido. El tiempo lo es pura y simplemente; el espacio Jo es en el sen tido de que toda sensación ha de estar unívocamente definida (en tér minos de todo o nada) en cuanto a si es o no espacial. Con esta mati zación, el tiempo y el espacio constituyen aquello que es de antemano vinculante para toda posible sensación, y, por Jo tanto, en Jos términos de
10.1,
sonla posibilidad de la sensación
ola forma de la sensación.
Dado que la sensación (la intuición en cuanto finita) apareció en nues tra exposición como aquello que el conocimientopor de pronto
(aunque seguramente no sólo) es, lo que estamos diciendo es que laposibilidad
del conocimiento
oforma del conocimiento
oforma de la experiencia
oposibilidad de
laexperiencia
espor de pronto
el tiempo y, con las mati zaciones dichas, el espacio.La matización que hemos introducido a propósito del espacio divi de las sensaciones en dos clases. Aquellas que tienen relaciones de dis-
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tancia y posición son las que llamamos "externas". El término contra puesto es lo "interno", siendo "sensaciones internas" aquellas en las que "siento" "mis" propios estados, siendo "míos" aquellos estados a los que no puedo atribuir posición ni distancia "en el espacio", o sea, los estados "de la mente". Ahora bien, mientras que el calificativo "exter nas" aplicado a sensaciones excluye efectivamente ciertas sensaciones, no puede decirse sin más que ocurra lo mismo con "internas", pues toda sensación, incluso la externa, es a la vez sensación de un estado de la me�te, a saber, de aquel estado de la mente que es la sensación misma, o, d1cho de otra manera, todo sentir, incluso el sentir algo externo, es a la vez sentir que siento y, por lo tanto, es sensación interna. De ahí que no digamos pura y simplemente que "en" el espacio están las sensa ciones externas y "en" el tiempo las internas, sino que digamos que "en" el espacio están, ciertamente, las externas, pero "en" el tiempo es tá toda sensación; o sea: el tiempo es la forma de. la sensación pura y simplemente, mientras que el espacio lo es con las matizaciones dichas.
Ampliaremos ahora la terminología. Hemos dicho hasta ahora que el tiempo (y en cierta manera el espacio) es lo inherente a toda intui ción en cuanto tal (en cuanto que es intuición finita), con independen cia de cuál sea en cada caso el contenido de la intuición; ya sabemos que esto es lo que se quiere decir cuando se dice que el tiempo (y en cierta manera el espacio) es la
possibilitas
o laforma
de la intuición (en cuanto que ésta es intuición finita); lo mismo diremos también a veces diciendo que el tiempo (y en cierta manera el espacio) es laintuición
pura,
donde "intuición pura" querrá decir: aquello que es inherente a la intuición con independencia de cuál sea su contenido en cada caso; igual mente, "conocimiento puro" significará: aquello que es inherente al co nocimiento por ser conocimiento, independiente de cuál sea en cada caso el contenido. Así, pues, la expresión "el conocimiento puro" será sinónima de "loa priori
del conocimiento", "la posibilidad del conoci miento", "la forma del conocimiento"; y "la intuición pura" será sinó nimo de "loa priori
de la intuición", etc.JO. 3.
La noción de concepto
Adelantábamos en