1.6 Introduction of objective evaluation measures
1.6.2 Objective speech quality measures
OBJETIVOS DEL CAPÍTULO
Entender qué significa la ética para los individuos y las organizaciones.
Obtener un perfil claro respecto de cómo se constituyen las etapas del desarrollo moral en una fuente de conocimiento ético.
Relacionar los valores culturales con las conductas éticas.
Valorar la importancia de las acciones que toman los niveles jerárquicos de las organizaciones en la implementación de una cultura organizacional ética.
Dimensionar la relevancia de los códigos de ética y su utilización en todo tipo de entornos.
Identificar los mecanismos que integran las estructuras éticas.
Conocer los lineamientos y enfoques fundamentales para mejorar la toma de decisiones éticas.
Explicar los diferentes enfoques aplicables a la responsabilidad social.
Comprender el impacto que tienen la responsabilidad social y el desarrollo social corporativo en el desempeño de las organizaciones y en la relación con los grupos de interés.
170 CAPÍTULO 8 • ÉTICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL
INTRODUCCIÓN
La responsabilidad social constituye, sin duda alguna, una prioridad para las organizacio- nes, pero la ética resulta fundamental no sólo para éstas, sino también para el individuo y su entorno, en tanto imprime sentido a los valores y principios que orientan su conducta.
Como disciplina filosófica con aplicaciones prácticas, la ética se fundamenta en la
teleología (o doctrina de las causas finales, según la cual un acto es correcto si produce
el resultado deseado), y la deontología (estudio de los deberes, basado en el respeto irres- tricto a todo lo que nos rodea); existe, asimismo, la llamada ética de la virtudes, que exalta los comportamientos guiados por virtudes como la fortaleza, la templanza, la veracidad, etcétera.
Una de las fuentes del conocimiento ético es el modelo de desarrollo moral, el cual establece que la evolución del ámbito moral de las personas pasa por varias fases, que van desde la más baja (orientación a la obediencia y el castigo) hasta la más alta (principios éticos universales), aunque no necesariamente todos los individuos transitan por cada una de esas etapas.
La parte sustantiva de lo que la sociedad y los individuos consideran ético se deriva de valores culturales (que siempre están históricamente determinados y pueden variar en distintas sociedades y culturas) como la honestidad, la credibilidad, la imparcialidad, la institucionalidad, el compromiso, el criterio, el respeto, la integración, la responsabilidad, la objetividad, la creatividad, el equilibrio y la confidencialidad.
La organización debe fomentar una cultura ética en todos sus niveles, ya que es en ellos en donde se ponen en práctica los principios de actuación y se realizan las acciones consecuentes para implementarla entre todos los integrantes. Las organizaciones que ope- ran en varios países son cada vez más propensas a formular lineamientos éticos con sentido en diversos contextos, pues consideran que este planteamiento no viola los principios éti- cos transnacionales. Según ellas, lo verdaderamente necesario es que su gente no se sienta confundida respecto de cuáles normas éticas son aplicables en un país u otro.
El Código de ética es el documento en donde la organización enuncia de manera for- mal sus valores éticos y sociales, declarando además los principios y políticas en que está basada su actividad, para darlos a conocer entre el personal que actúa en su nombre. Por lo tanto, debe incluir las normas que rigen su relación con las partes con que interactúa (inter- nas y externas), su intención de apoyar a personas de diversos orígenes o formación para trabajar de forma más efectiva, qué atención brinda a la administración de riesgos, etc. De esta manera, el Código se constituye como un punto de referencia para la toma de decisiones en temas que pudieran afectar los derechos morales, universales y de justicia, permitiendo trabajar de manera eficaz con empleados cuyas perspectivas éticas son distintas.
Su implementación puede llevarse a cabo mediante procesos de comunicación y capaci- tación, tomando en cuenta principios de categoría mundial y con la asistencia de estructuras éticas que garanticen su aplicación (programas basados en el cumplimiento y la integridad, comités de ética, responsables del comportamiento ético, y mecanismos propicios para denunciar actos que vayan en contra de los postulados). Asimismo, es preciso que la orga- nización cuente con instancias capaces de determinar hasta qué grado un problema laboral involucra valoraciones éticas, con el propósito de anticipar la intensidad moral que las personas le conceden.
Las organizaciones tienen, además, una responsabilidad social que cumplir, poniendo en acción los criterios, las políticas y las normas necesarias para proteger y mejorar el bienestar de la sociedad en general. En este sentido, los enfoques de responsabilidad eco- nómica, legal, ética y discrecional son capaces de contribuir a dicho objetivo. La evalua- ción del desempeño social de la empresa se realiza por medio de la responsabilidad social afirmativa y la auditoría social, mecanismos que permiten determinar si una organización anticipa o reacciona éticamente en relación con su entorno, tomando como parámetros su comportamiento y función social, las normas éticas en que basa su actividad, la estrategia operativa que emplea para mejorar el entorno físico y social, su capacidad de respuesta a los grupos de interés, y las actividades normativas y políticas que regulan su gestión.
ÉTICA 171
ÉTICA
Uno de los aspectos más relevantes del desarrollo personal y organizacional –a veces vi- sualizado de manera multidimensional– es el relativo a la ética, quizá porque se considera estrechamente vinculado al comportamiento y las relaciones de trabajo. Sin embargo, más allá del ámbito laboral, la ética es determinante para el individuo y su entorno, ya que de ella dependen la claridad y transparencia de los conceptos que de una u otra manera se traducen en hechos.
La ética puede definirse como el conjunto de normas que ordenan e imprimen sentido a los valores y principios de conducta de una persona o una comunidad (compromiso, ho- nestidad, lealtad, franqueza, integridad, respeto por los demás y sentido de responsabilidad, entre otros), constituyendo uno de los pilares de las normas de actuación para cualquier individuo. Desde el punto de vista organizacional, la ética puede definirse en términos de los principios morales y normas que orientan el comportamiento de la organización en el mundo de los negocios.
La comprensión de la ética es más clara cuando se le visualiza a partir de los compor- tamientos regidos por las leyes o por el libre albedrío. El comportamiento humano cae en tres dominios: el primero es la legislación, en la cual las normas y valores forman parte de un sistema legal al que el individuo debe sujetarse; la libertad de elección se encuentra en el extremo opuesto –el de la completa autonomía–, y da lugar a comportamientos que no están normados legalmente. Entre estos dos dominios se ubica el área de la ética, la cual no rige sobre el ser humano a través de leyes, sino de normas de conducta que se basan en principios y valores compartidos por el grupo social al que aquel pertenece, se trate de una comunidad, un país o el entorno organizacional.
Algunos de los conceptos que sirven como marco de referencia ético provienen de la
teleología y la deontología,1 disciplinas auxiliares de la ética que se basan en la valoración
de los actos humanos desde distintos ángulos.
La teleología, por ejemplo, considera que un acto determinado es moralmente co- rrecto o aceptable si produce un resultado deseado. El punto clave en este caso son las consecuencias del acto, a lo que se le conoce como consecuencialismo. De esta manera, la teleología puede asumir dos facetas: el egoísmo y el utilitarismo. El egoísmo es un sistema ético que define el comportamiento aceptable como aquel que maximiza las consecuencias para el individuo; como parte de la filosofía moral consiste en realizar actos que promue- van el mayor bien para uno mismo. Por su parte, el utilitarismo es un sistema ético que busca el mayor bien para el mayor número de individuos, esto es, maximizar la utilidad total para lograr el mayor beneficio para todos los afectados por una decisión.
La deontología, en cambio, se centra en los derechos de los individuos para asegurar un respeto igual para todos. En consecuencia, desde la perspectiva deontológica las accio- nes que maximizan la utilidad deben evitar las injusticias. Podemos concluir que la teleolo- gía se centra en los fines, en tanto que la deontología lo hace en los medios.
Un concepto que se suma a estos sistemas es el del relativismo, el cual define el com- portamiento ético con base en las opiniones y conductas de otros individuos. Este enfoque reconoce la existencia de puntos de vista éticos diferentes, y busca el consejo, la informa- ción y las opiniones de más de una persona para lograr un consenso que se traduzca en la valoración de una acción como ética o no.
Las filosofías morales antes descritas se enmarcan en reglas sociales muy precisas. Cuando las acciones del individuo rebasan las reglas sociales convencionales y van más allá de una moral que se considera más o menos correcta, son los valores morales –expre- sados como virtudes– los que se toman como parámetro para definir el carácter del ser humano como moralmente bueno o malo. Ésta es la base de la llamada ética de la virtud, la cual valora el comportamiento a partir de virtudes como la fe, la honestidad y la integridad, considerando que la vida moral es aquella que desarrolla y aplica estos valores en todo tipo de situación. De acuerdo con la teoría de la virtud, en la medida en que se practican las
1 Guy, Mary E., Ethical decision making in everyday work situations, Nueva York, Quorum Books,
172 CAPÍTULO 8 • ÉTICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL
virtudes en las acciones que se realizan, o en la medida en que éstas hacen virtuosa a una persona, el comportamiento es moralmente correcto.
Modelo del desarrollo moral cognoscitivo E T A P A S Obediencia y castigo Instrumental Interpersonal La ley y el orden Contrato social Principios éticos universales