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PART III – RESEARCH PREMISES

Chapter 3 – Research Design and Methodology

3.4 PHILOSOPHY AND METHODOLOGY

3.4.1 Objectivity and Authenticity

Una vez que hemos planteado en la primera parte de este texto los argumentos a favor de una democratización del poder y una necesidad por ampliar las posi- bilidades de participación ciudadana sin restringirlas al voto, haremos en esta parte del artículo un examen de la situación de la participación en el país. Para ello haremos uso de la encuesta sobre participación ciudadana que constituyó un módulo en la última Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). El módulo de participación de dicha encuesta contenía una variedad de preguntas sobre una gama amplia de participación de los ecuatorianos: incluía preguntas de percepción, confianza y uso del tiempo y participación en espacios colectivos. La gama de preguntas de la encuesta fueron pensadas en cinco ejes:

• Participación electoral: que hace referencia a la participación de los ciudadanos

en las elecciones anteriores al momento de realizar la encuesta (junio de 2008).

• Participación asociativa: que hace alusión a la participación en organiza-

ciones sociales de todo tipo (clubes deportivos, culturales, organizaciones cívicas, cooperativas agrícolas; grupos filantrópicos, religiosos, grupos de interés,

El desafío del demos: democracia, desigualdad social y participación ciudadana en Ecuador 127

organizaciones políticas, etc.). Para efectos del análisis hemos separado la partici- pación en organizaciones sociales de la participación en organizaciones políticas.

• Participación no convencional: la encuesta tenía preguntas sobre participa-

ción en manifestaciones, huelgas, cartas de petición o protesta, participa- ción en espacios de debate por internet, mensajes celulares.

• Participación en espacios abiertos por el Estado: se incluyeron preguntas

sobre la participación de los ciudadanos en espacios convocados por el Estado ya sea a nivel nacional o en los gobiernos locales: gabinetes itinerantes, planes participativos, presupuestos participativos, debates de política pública, etc. Sobre la base de estas dimensiones, se obtuvieron índices de participación, enten- didos como el porcentaje de personas de 15 años y más que tienen una participa- ción política, en organizaciones sociales, no convencional o en espacios abiertos por el Estado, expresado como porcentaje del total de personas de ese grupo de edad. El índice de participación total corresponde al total de personas que cum- plen con algún tipo de participación en organizaciones sociales, políticas, con el Estado o que han participado de forma no convencional.

Si bien la ENEMDU fue realizada en 2008, las preguntas hacían referencia a la participación de las personas en cualquiera de los campos mencionados en algún momento o alguna vez de su vida, no solo en 2008. Por ello se obtuvieron resultados sobre las movilizaciones de años pasados.

Uno de los temas que más llama la atención, al cruzar los índices de partici- pación con algunas variables relativas al ingreso, la educación y el género, es que la participación política de las personas se reparte de forma diferenciada entre diversos segmentos de la sociedad, lo que implica que dichas variables inciden en la organización y participación de las personas.

Como se puede observar en el gráfico 1, el quintil 5 es el que mayor partici- pación en organizaciones sociales registra. La relación entre quintiles y participa- ción ciudadana no constituye una línea recta en ascenso. Pues después del quintil 5, el quintil 1 ocupa el segundo lugar en participación. Lo cual parece indicar que son, paradójicamente, los sectores sociales ubicados en los extremos de la distri- bución de la renta quienes más participan: los más ricos y los más pobres presen- tan los índices más altos de participación política.

45,0% 40,0% 35,0% 30,0% 25,0% 20,0% 15,0% 10,0% 5,0% 0,0% Fuente: INEC (2008). Elaboración: Bastidas y Errejón.

Grafico 1

30,7% 29,9% 27,3% 29,8% 39,7% quintil 1 quintil 2 quintil 3 quintil 4 quintil 5

Cristina Bastidas Redin e Íñigo Errejón Galván

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Este fenómeno, que se repite también en otros países latinoamericanos, podría explicarse por el hecho de las motivaciones mayores que los más ricos y los más pobres tienen para participar: en el primer caso por los recursos dispo- nibles para permanecer cerca del poder, tener capacidad de incidir en la agenda pública y promover políticas asociadas a los intereses de su grupo; en el segundo caso debido a la esperanza y necesidad de incidir en el logro de un cambio social, y la poca confianza en la movilidad social ascendente individual entre los más desfavorecidos, que les lleva a la acción colectiva, a menudo disruptiva. Tarrow señala que la acción disruptiva es eficaz en un primer momento porque «rompe con la rutina, sorprende a los observadores y desorienta a las élites, al menos durante un tiempo», aunque también admite que con el tiempo este tipo de acción colectiva puede presentar degeneraciones (Tarrow, 2004: 205).

La perspectiva de Pierre Bourdieu sobre el capital social también puede explicar este fenómeno (Bourdieu, 1990). Bourdieu señala que el capital social produce unidad interna de la clase dominante y correlativamente tiende a refor- zar su diferenciación frente al resto del universo social. De esta forma, las clases dominantes de una sociedad se mantienen en un círculo de relaciones interper- sonales duraderas que les facilita acceder a ciertos beneficios, tener contactos en espacios decisivos, acceder a ciertos trabajos por pertenecer a cierto grupo. Así generan círculos cerrados de relacionamiento y reproducción social.

El gráfico 2 demuestra que la participación en partidos políticos es eviden- temente más alta en el caso del quintil 5, y su distancia con respecto al quintil 1 se agranda en relación a la distancia que mantenía en el tipo de participación en toda clase de asociaciones (gráfico 1). Esto demostraría, por un lado, que donde más participa el quintil 5 es en los partidos políticos y que, por lo tanto, los parti- dos políticos tienen estructuras poco democratizadas y de tinte todavía elitista en su interior. Por otro lado, este hecho podría reforzar la explicación sobre las moti- vaciones del quintil 5 a participar, que se dan por permanecer cerca del poder e incidir en la agenda pública. Los partidos políticos serían espacios que motivan al quintil 5 a asociarse en ellos para incidir en la agenda pública.

Grafico 2

Fuente: INEC (2008). Elaboración: Bastidas y Errejón. indice de Participación Política por quintiles

2,7% 3,4% 3,6% 3,5% 4,6% quintil 1 quintil 2 quintil 3 quintil 4 quintil 5 Serie 1 5,0% 4,5% 4,0% 3,5% 3,0% 2,5% 2,0% 1,5% 1,0% 0,5% 0,0%

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Para la renovación los partidos políticos deberán poner atención a este aspecto. Su credibilidad frente a la población se desmanteló en gran parte por- que para la ciudadanía, no erróneamente, se convirtieron en espacios para que los grupos de poder económico puedan reproducir sus políticas. No se trata de reemplazar los partidos políticos con los movimientos sociales, se trata de reno- varlos con estructuras más democratizadas, de convertirlos en espacios donde puedan llegar todos, no solo los grupos de poder económico; y se trata sobre todo de mantenerlos más cerca de los movimientos sociales y las redes de acción colectiva, en diálogo constante con la ciudadanía.

Otra variable que explica con fuerza las desigualdades en cuanto a la par- ticipación ciudadana es el nivel educativo. Los niveles de educación y los nive- les de participación presentan una correlación muy alta: a medida que los nive- les de educación aumentan las personas participan de mayor forma. El gráfico 3, que se muestra a continuación, mantiene una línea en ascenso: las personas con mayores niveles educativos son aquellas que más participación total registran.

La participación total es un índice que se ha construido vinculando las dimen- siones explicadas en la primera parte de este análisis. Una relación de este tipo demuestra un nivel de desigualdad en las posibilidades de participación. Esto parece confirmar la tesis de que las personas que más participan son aquellas que han desarrollado mayores capacidades para hacerlo. Tal vez el nivel educativo tenga peso como variable explicativa de los diferentes niveles de participación, pues mayores niveles de formación facilitan y estimulan la presencia en el espa- cio público, a la vez que otorgan a sus detentadores mayor comodidad y seguri- dad a la hora de expresar sus opiniones. También es cierto que cuando uno está expuesto ante un grupo de ciudadanos y les pide su opinión sobre determinados

Grafico 3

90% 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Fuente: INEC (2008). Elaboración: Bastidas y Errejón.

indice de Participación total por nivel de instrucción

ninguno educación básica educación media superior universitaria post-gr ado

Cristina Bastidas Redin e Íñigo Errejón Galván

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temas de su vida, las personas que más hablan y participan son las que mayores niveles de instrucción han podido llegar a tener y muchas veces monopolizan la palabra en relación a las otras personas del grupo.

Esto quizá no se cumple en grupos movilizados de la sociedad con una amplia tradición participativa, porque es cierto que se aprende a participar par- ticipando, y que hay claros ejemplos en las organizaciones sociales de liderazgos sólidos que tienen bajos niveles de instrucción.

A pesar de ello, la tendencia general demostrada en el gráfico 3 es que a mayor nivel de instrucción mayor participación total tienen las personas.

Ello exige poner atención a los problemas de la desigualdad en la edu- cación del país, con especial énfasis en la educación de nivel universitario y posgrado, que es donde más fuerte se hace la brecha entre los que más parti- cipan y los que menos participan.

La implementación de políticas públicas a favor de una universali- zación de la educación superior que el gobierno pretende realizar actual- mente, sin duda, tendrán efectos gruesos sobre los niveles de participación en el país. Realizar esfuerzos políticos por mejorar el acceso y la calidad de la educación en un país es un elemento potente para mejorar la democracia, no solo porque permitirán quizá mayores niveles de implicación ciudadana en lo público, sino porque mejoran la calidad de la participación, le dan una característica más deliberativa y por tanto más propositiva.

Otras de las cuestiones asociadas a las desigualdades en la participación ciu- dadana es la relativa a la edad. El gráfico 4 presenta una clasificación de grupos etarios donde se evidencia que el grupo etario que más participa es el de 35 a 50 años y el que menos participa es el de mayores de 65 años.

El gráfico 4 demuestra que no existen brechas tan grandes entre la par- ticipación de los diferentes grupos etarios. Por tanto, la edad no podría ser considerada un elemento tan altamente discriminatorio en la participación como sí lo es la pobreza o el nivel de instrucción.

Grafico 4

Fuente: INEC (2008). Elaboración: Bastidas y Errejón. indice de Participación total por edad

48% 50% 53% 51% 44% de 17 a 24 años de 25 a 34 años de 35 a 50 años de 50 a 64 años mas de 65 años Serie 1 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0%

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La participación menor del grupo de mayores de 65 años puede explicarse por la ausencia de política pública que el Ecuador ha tenido en esta área. Los adultos mayores presentan los peores niveles de atención en políticas públicas y se han pensado pocos escenarios donde los adultos mayores pueden aportar con su voz. Una mejor atención a este grupo etario podría permitirle tener mayores posibili- dades para participar.

Pensar el aumento de la participación ciudadana en este grupo etario sig- nificaría repensar los espacios donde la gente participa, además de crear espa- cios públicos donde las personas adultas mayores puedan socializar, conversar, organizar temas comunes. Esto no ha sido pensado hasta el momento y una bate- ría de políticas públicas que abarcan una variedad de ámbitos como: sistemas de trasporte, salud, espacios de socialización para los adultos mayores, etc., podrían pensarse para incluir a este grupo etario como actores importantes en la partici- pación ciudadana.

Finalmente, otras desigualdades evidentes al momento de analizar las des- igualdades en la participación ciudadana son las relativas al género. El gráfico 5 nos demuestra que los hombres participan más que las mujeres, a pesar de la existencia de una pluralidad de organizaciones de las mujeres y de un movi- miento social de las mujeres que ha logrado reivindicar una serie de derechos económicos, políticos, culturales y civiles para las mujeres; las mujeres presen- tan una menor participación a nivel político (partidos políticos), asociativo (en organizaciones sociales), no convencional (movilizaciones, protestas, internet, etc.) y en espacios de participación con el Estado. La brecha con respecto a la par- ticipación de los hombres es mayor en la participación política.

El gráfico 5 es un índice agregado de todas las anteriores, y la participación de los hombres es mayor en 7 puntos a la de las mujeres.

56% 54% 52% 50% 48% 46% 44% 42% 54% 47% HOMBRES HOMBRES MUJERES MUJERES Fuente: INEC (2008). Elaboración: Bastidas y Errejón.

Grafico 5

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