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CHAPTER 3: CURRENT RESEARCH METHODS

3.2 Observations and interviews

Los acontecimientos desreguladores se suceden en España en los años ochenta. Aunque el proceso liberalizador de las televisiones autonómicas se inicia en 1982, con la irrupción de la vasca ETB anticipándose a la aprobación de la Ley del Tercer Canal, el proceso se extiende durante mucho tiempo por lo que preferimos posponer su estudio, y repasar antes el inicio de las televisiones privadas.

Frente a la oposición del PSOE a la liberalización del mercado televisivo en sus inicios, en coherencia con su tradición programática de fortalecer prioritariamente el servicio público, se registran diversas iniciativas desde la oposición, que no fructificarán hasta que finalmente llegue la Ley sobre Televisión Privada, que entró en vigor el 5/5/1988. La televisión se sigue considerando en este texto legal “servicio público esencial”, y las tres concesiones previstas para diez años las debía decidir el Gobierno, según criterios que garantizaran la libertad de expresión y el pluralismo de ideas y corrientes de opinión –art. 9–. También había artículos para preservar el pluralismo interno –no más del 25% de acciones para cada socio– y externo –prohibición de ostentar acciones en más de una concesión–.

Finalmente, los ganadores fueron como es sabido, Antena 3 TV, por aquel entonces con el grupo Godó detrás; Telecinco, donde estaba en el accionariado Anaya junto a Fininvest y la ONCE; y Canal Plus del grupo PRISA para una televisión de pago que en principio no contemplaba la ley. El gobierno fue criticado por querer determinar políticamente el mapa televisivo, concediendo canales a una presunta dualidad de derecha –grupo La Vanguardia– e izquierda –Anaya-Fininvest y la ONCE–41 así como la joya de la corona en codificado al editor del diario El País (Bustamante, 2013a: 133- 135). El poderoso grupo ZETA de Antonio Asensio quedó fuera y recurrió a los tribunales sin éxito, aunque no tardó en recuperar su presencia en el mercado audiovisual.42

Cabe recordar en este punto lo que dice el profesor de la Universidad de Sevilla Ramón Reig respecto al pretendido pluralismo y las empresas de comunicación:

41 Aunque parezca extraño, el grupo italiano de comunicación Fininvest, fundado por Silvio Berlusconi,

podía en esa época ser adscrito a la izquierda. El controvertido líder era simpatizante por aquel entonces, antes de su escora política a la derecha, de la Internacional Socialista, y amigo de Bettino Craxi. (Reig, 2011: 269)

42 El grupo ZETA, con Antonio Asensio a la cabeza, no tardaría más de dos años y medio en arrebatar al

grupo Godó la cadena Antena 3 TV. Junto al banquero posteriormente caído en desgracia y condenado a prisión Mario Conde, y el magnate internacional de la comunicación Rupert Murdoch, asaltaron el accionariado de la televisión, eso sí, siempre con el necesario visto bueno del Gobierno. La línea editorial de Antena 3 Televisión dio un vuelco absoluto, pasando de la derecha Popular a la izquierda del PSOE. Un camino que la cadena volverá a cruzar repetidamente en ambos sentidos durante el transcurso de la democracia en nuestro país. http://elpais.com/diario/1992/06/17/portada/708732001_850215.html y

http://www.periodistadigital.com/periodismo/tv/2012/07/18/manuel-campo-vidal-salida-luis-herrero- jimenez-losantos-antena-3-antonio-asensio-presidente-rtve-consenso.shtml [Consulta: 17/10/2014]

Un conglomerado de la comunicación es parecido a grandes superficies como El Corte Inglés en España o como los almacenes Liverpool en México o como Walmart en Estados Unidos. Estos establecimientos lo mismo ofrecen ropa de calidad que ropa de ocasión, pasando por calidades intermedias: comida de alto rango o comida menos suculenta, etc. Y todo queda en casa, todo es la misma empresa que estudia el mercado de consumidores y les coloca el producto correspondiente a sus tendencias, necesidades y poderes adquisitivos. (2011: 45)

También Philippe Meirieu opina negativamente sobre este pretendido pluralismo externo e interno:

Existe un peligro real de que se utilice el pluralismo de las cadenas para exonerarse del pluralismo en el seno de cada una de ellas, sea dentro del servicio público o de las cadenas privadas. (2009:45)

Pluralismo y equilibrio de fuerzas, a los que se ha aludido en diversas ocasiones al hacer un reparto presuntamente equitativo entre las diferentes opciones políticas de las concesiones que dependen del gobierno. Un pluralismo recogido en la Constitución española, y protegido por el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos (Lamuedra Graván & Aguilar Gutiérrez, 2012: 132) El pretendido equilibro se produce en el mejor de los casos; en otras ocasiones, se ha barrido al adversario político del espectro de emisiones sin ningún problema moral.43

La introducción de la competencia se ve favorecida por el mal hacer endémico de la televisión de referencia, TVE. El espectador piensa que lo malo que venga al

43 No hay más que recordar, sin ir más lejos, las adjudicaciones de licencias de TDT local que el

Gobierno de la Generalitat Valenciana hizo en el año 2006, donde apenas quedaron resquicios para la disidencia: prácticamente todos los afortunados eran simpatizantes del Partido Popular. La concesión fue anulada por el Tribunal Supremo, y aún está pendiente de la nueva adjudicación. Lo veremos en detalle en el capítulo cuarto.

menos será variado, no como lo que se conoce hasta el momento: manipulado, y sin posibilidad de elección. Podemos pensar que esta estrategia se aplicará, muchos años después y con resultado más radical, al cierre de RTVV.

Las estrategias de legitimación del proceso de privatización de los sistemas públicos de radiodifusión pasaban en buena medida por la deslegitimación de unas televisiones públicas cuya ejecutoria arrojaba saldos harto diferentes en el conjunto de Europa. El nuestro sería, sin duda, un ejemplo poco edificante. A esa única programación pública, objeto de un acoso compartido con el resto de servicios públicos, se contraponía la multiplicación de la oferta, cuya legitimación apelaba, fundamentalmente, a la diversidad. (Gavaldà Roca, 2011: 73)

La boyante situación económica no tarda en cambiar, en cuanto los operadores privados se suman a la competencia de TVE y las incipientes autonómicas. La esperable guerra de precios llega inmediatamente, y las públicas contraatacan con ofertas a los anunciantes. La única cadena que se salva de los números rojos es Canal Plus, con una financiación basada en los abonados mucho más fácil de controlar. Para TVE, los déficits oficiales galopantes arrancan en 1992: de 439 millones de euros, en ese ejercicio, a 811 en 1993, 643 en 1994,44 y 880 en 1996. En ese último año, el de la despedida del Gobierno socialista, la deuda acumulada es ya de 1.587 millones de euros (RTVE, 1990: 368).

Arrastraba el lastre de una organización gigante, sobredimensionada y costosa. Resulta paradójico que, si bien TVE contaba con los medios humanos y técnicos para cubrir buena parte de sus emisiones, durante los primeros noventa redujo de manera importante su producción propia para intentar superar su grave déficit. (Rueda Laffond & Chicharro Merayo, 2006: 288)

Resulta curioso la repetición de patrones: esta forma contradictoria de afrontar la falta de presupuesto se repetirá, punto por punto, en las autonómicas, entre ellas especialmente en RTVV, muchos años después.

Esa época inicial altamente competitiva desembocó en lo que Manuel Palacio denomina “los años de plomo”, con el nacimiento de lo que dio en llamarse la telebasura (2001: 171). Sexismo, realities descarnados de sucesos sin ningún sentido de la vergüenza, concursos exhibicionistas… Un programa que trazó un punto de inflexión en el denostado género negro, por las duras críticas que generó inmediatamente, el “De tú a tú” de Nieves Herrero dedicado al crimen de Alcàsser, emitido nada más aparecer los cadáveres de las tres adolescentes,45 tuvo cinco millones y medio de personas

pendientes del especial. Programas que para el autor deberían estar incluidos en la “Historia universal de la infamia” que imaginó Jorge Luis Borges. Palacio insiste en que durante los últimos treinta años, la televisión ha estado siempre en el ojo del huracán. El ruido antitelevisivo es tanto, que sorprende que cada situación se perciba como crítica e inédita en el pasado. En cualquier caso, queda para la historia la valoración de este denostado género del que fue también acusado de practicarlo con éxito durante muchas temporadas en el late night, el periodista y presentador Xavier Sardá: “Telebasura es lo que hace Antena 3 en sus informativos”.46 Sardá estaba por aquel entonces en Tele 5, claro está.

El duro balance de la época de otros autores, realizado diez años después de la introducción de las privadas y que podemos compartir o no, es éste:

45 Emitido por Antena 3 TV, el 28/1/93.

46 http://www.revistacomunicar.com/verpdf.php?numero=25&articulo=25-2005-069 [Consulta:

Ambas cadenas (Antena 3 y Tele 5) contribuyeron notablemente al empobrecimiento cultural de la audiencia, cuyas capas sociales más bajas han sido atrapadas por los límites de la intimidad personal. No es de extrañar que con tal adormecimiento intelectual, las privadas hayan favorecido la ignorancia, la falta de conciencia crítica y la escasa participación política de los ciudadanos, lo que explica actitudes y comportamientos de la sociedad española ciertamente inexplicables en otras circunstancias. (Fernández & Santana, 2000: 340)

Otros estudiosos creen que esta conversión que se produce en los años ochenta de los antiguos monopolios de televisión en mercados abiertos con la privatización del espacio televisivo, resquebrajará para siempre la concepción de servicio público (Mollà i Orts, 2009: 132). Lo cierto es que las emisoras públicas no se quedarán atrás en este “todo por la audiencia” dentro de ese ambiente de dura competencia, como comprobaremos inmediatamente, también en Canal 9. La legitimidad y competitividad no serán fácilmente compatibles en estas televisiones:

El repte és obert: diferència i competència. Com competir amb les televisions privades en un mercat global, mantenint les exigències de professionalitat, de qualitat, de compromís educatiu i de pluralisme propis de la seua “missió”? (de Moragas & Prado, 2000: 15)