• No results found

Obstacles encountered when utilising the group work method

4.3 RESULTS FROM THE EMPIRICAL INVESTIGATION

4.3.3 Utilisation of group work in the implementation of family preservation

4.3.3.6 Obstacles encountered when utilising the group work method

Una vez que la persona adquiere cierto control de la mente a través de la meditación para la serenidad mental, se da paso a la meditación para la visión profunda, también conocida en Occidente como meditación analítica.

Para ello se elige una idea sobre la que trabajar adecuada al conocimiento actual del practicante. Durante la meditación la persona habrá de focalizar toda su atención en la idea propuesta para el análisis y procederá a examinar la validez o el sentido de ésta.

Por tanto, para que el análisis realizado tenga cierta validez se han de cumplir dos requisitos fundamentales:

1º Que la persona sea capaz de mantener la concentración en un objeto durante un tiempo siendo capaz de controlar su flujo de pensamientos

2º Que la persona se haya instruido previamente a través del estudio individual y de la información recibida directamente de maestros o fuentes adecuadas

A partir del conocimiento aportado por otras fuentes, la persona examinará durante la meditación en la visión profunda la validez de lo estudiado. Posteriormente llevará a la práctica cotidiana las conclusiones de su práctica meditativa, pudiendo poner a prueba la validez de sus conclusiones. El ciclo de estudio- análisis-práctica-estudio-análisis-práctica, habrá de repetirse todas las veces necesarias hasta que la persona pueda validar sus

conocimientos de manera experiencial. Este análisis personal permitirá convertir los datos en un conocimiento significativo basado en la experiencia propia.

En la tradición budista tibetana, como ya se ha mencionado, es muy habitual elegir como foco de análisis de la visión profunda el concepto de impermanencia, haciendo referencia al proceso de morir. En palabras de Tsongkapa (2003):

Así pues, cuando la reflexión interior produce algún tipo de certeza sobre la impermanencia, contémplala y aplica la comprensión que tengas sobre ella a muchas cosas, puesto que se dice que todo lo que nos rodea puede enseñarnos impermanencia. Cuando hayas reflexionado sobre ello, una y otra vez, alcanzarás cierto conocimiento. (p.141).

El foco de meditación en torno al proceso de morir lo conforman una serie de ideas crecientes en dificultad que son tratadas a medida que la persona avanza en conocimiento, razón por la cual se considera idónea la práctica meditativa durante toda la vida, incluyendo el momento de la muerte.

Paradójicamente, pese a elegir de manera recurrente el tema de la impermanencia implicando todo el proceso de morir incluyendo el momento de la muerte, esto no se vive como una situación negativa, angustiosa o deprimente. Lejos de dar lugar a un estado de ánimo negativo, este tipo de meditación desemboca en una motivación incrementada por aprovechar cada momento de la vida para aprender y obtener un estado lo más cercano a la iluminación posible.

Este efecto paradójico de felicidad producido al realizar la meditación acerca del proceso de morir, encuentra su lógica al entender las cuatro nobles verdades expuestas por Buda. El Dalai Lama (2002) desarrolla en su libro la esencia de las cuatro nobles verdades, pudiéndose resumir como sigue:

En la primera noble verdad, expone que el mero hecho de vivir, es causa de sufrimiento. Nacer, enfermar, envejecer y morir, implican sufrimiento.

Con la segunda noble verdad, descubrió que el sufrimiento hundía sus causas en la ignorancia. Con la tercera, admitió que esa causa tiene remedio. Y al enunciar la cuarta noble verdad sistematizó el remedio.

En Occidente encuentra su paralelismo con los diagnósticos psicológicos, donde lo primero es la identificar la existencia del problema, lo segundo, clarificar la causa, lo tercero valorar la posibilidad de intervención y por último, aplicar el tratamiento.

De esta forma, el dolor causado por la impermanencia se ve desde la perspectiva del remedio. Es decir, no se mira con dolor sino con optimismo. Y dado que el remedio está en la cesación de la ignorancia, la vida se entiende como una oportunidad perfecta para aprender y disminuir la ignorancia, por lo tanto, se siente la urgencia de aprovechar cada momento que ofrece la vida como una valiosa oportunidad para aprender.

De ahí surge el respeto por la vida y la motivación para sacar el mejor provecho de ella. Con esta motivación se inician muchas de las sesiones de meditación, desarrollando en ellas una serie de vivencias acerca de la transitoriedad y la muerte.

Dos de las ideas clave, incluidas habitualmente durante la meditación para la visión profunda en torno a la muerte, son las siguientes:

1º ley del origen interdependiente

Implica que todos los fenómenos existen de manera interdependiente.

Todo depende de sus causas y condiciones y todo lo que depende de causas y condiciones degenera, por lo que se encuentra sujeto al sufrimiento.

El International Mahayana Institute (IMI, 2004, p.44) recuerda en su libro acerca de la meditación “El Buda enseñó que todo lo que existe dependiendo de causas y condiciones, es

transitorio – no que simplemente cambia a cada momento, sino que está degenerando en cada momento-”

2º ley de impermanencia

Dado que las causas y las condiciones son transitorias, todo resulta ser impermanente. En IMI (2004, p.45) se puede leer “El Buda dijo que la transitoriedad existe simplemente porque las cosas surgen dependiendo de causas y condiciones”.

Para realizar la práctica meditativa, aparte de los textos, se cuenta con numerosas herramientas, que permiten desarrollar la imaginería sobre estos dos puntos de manera exhaustiva como se desgrana en los siguientes apartados.