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Chapter 4. Optimisation of Carbonate in Caustic

4.4 Project Objectives

4.6.2 Offline Measurements

Toda técnica ofensiva, en karate, independientemente de la parte del cuerpo con que se ejecute, puede ser contrarrestada por la correspondiente técnica defensiva de contacto y/o agarre, que suele aplicarse de forma conjunta con la esquiva, la cual no deja de ser una forma de defensa sin contacto, por lo que aquí no se ha considerado oportuno tratarla como un concepto autónomo con respecto a la defensa, por más que podría perfectamente ser considerada como tal. Es una cuestión de punto de vista.

La defensa es, de nuevo, pura velocidad de anticipación. La defensa de contacto (parada) ha de interceptar un ataque antes de que llegue a su objetivo, mientras que con la esquiva se trata de alterar la posición del objetivo, situándolo fuera del alcance del ataque. La clave está, en todo caso, en la velocidad de anticipación. Hay que defender en el momento justo, un exceso de premura puede abortar el ataque o alterar el objetivo.

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De nuevo aparece la máxima la defensa es igual al ataque que también puede significar que la dureza en la defensa puede ser disuasoria para el atacante, al percibir que tiene enfrente a un oponente experto y, sobre todo, que la defensa suele ir seguida de un ataque. Esto es, de hecho, lo que ejecuta con mayor probabilidad un karateka experto. Un ataque frustrado, un ataque que no logra su objetivo, suele redundar en una situación incómoda para el atacante inicial, puesto que sitúa al defensor en distancia de ataque que -como ya se ha visto al estudiar el concepto distancia- si es ejecutado en estricta secuencia con la defensa, tiene todas las posibilidades de ser culminado con éxito. La clave, una vez más, se halla en la velocidad de anticipación.

Las largas horas que he pasado estudiando los entrenamientos del grupo de karatekas formado por el Maestro Javier Moreno Fenoll y las explicaciones con las que continuamente han enriquecido mis observaciones me han permitido ser consciente del gran riesgo que supone un ataque frustrado por una defensa correcta, puesto que el contraataque viene marcado por la distancia, como se acaba de decir; pero también por el cambio de roles de un atacante que se ve forzado a situarse en posición de defensor y por la pérdida de la posición óptima de guardia, en que le ha situado su anterior ataque frustrado.

En cualquier caso, la esencialidad de la velocidad de anticipación existe siempre en la defensa, incluso cuando no se considera la máxima la defensa es igual al ataque. El Maestro Nakayama (1982c), deja patente en un texto la necesidad ineludible de la velocidad de anticipación en la defensa de contacto (parada), en el concepto que él denomina oportunidad, pues no cabe olvidar que la velocidad de anticipación no significa anticiparse en el sentido vulgar de la expresión, pues una defensa efectuada demasiado pronto no interceptaría el ataque. La velocidad de anticipación, siempre redunda en exactitud. Una defensa sólo puede interceptar el

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ataque en el momento justo; pero entre karatekas expertos, para ello es preciso intuir el ataque antes de que se materialice, pues cuando la distancia es correcta, un ataque no intuido, efectuado con precisión, frente al que sólo quede la reacción es físicamente indefendible. No hay tiempo material para reaccionar. Sólo es posible anticiparse, en el sentido técnico de velocidad de anticipación. Veamos lo que dice Nakayama (1982c, p. 31):

La oportunidad.

Para efectuar la parada ideal es muy importante la oportunidad al realizarla, pues es necesario unirla al ataque del oponente, no se puede parar ni rápido ni lento, sino acompasándose al ritmo del adversario. La oportunidad y la rotación deben acompañarse en la parada y adecuarse al ritmo de aproximación del puño o del pie que nos ataca. (...)

Así, siempre debemos fijarnos en la posición y en la oportunidad y, si siempre debemos esforzarnos por que la parada realice un recorrido lo más rápido posible, no debemos parar nunca sin pensar el tiempo límite necesario para poder interceptar el ataque, así como la distancia relativa al oponente y el tiempo que en este caso puede tardar en llegar su ataque, teniendo así como base el tiempo y el espacio hasta que su ataque llegue a nosotros.

El entrenamiento de la esquiva, que aquí se ha considerado como parte de la defensa puede hacerse de muchas maneras, en ocasiones no relacionadas con la velocidad de anticipación, sino basadas en la flexibilidad del cuerpo, otro de los pilares básicos del entrenamiento del karate, que combina a la perfección dureza y flexibilidad. Lo habitual es, sin embargo, que el entrenamiento de la esquiva se base en la velocidad de anticipación. Se trata de que uno de los contendientes sepa qué

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ataque concreto va a realizar su oponente; pero no el momento y le aplique una técnica de esquiva.

FOTOS DE DEFENSA POR ESQUIVA

Lo mismo sucede con el entrenamiento de la defensa por interceptación; es decir, parada, del correspondiente ataque. El que defiende sabe qué ataque concreto va a realizar el atacante; pero no el momento y debe interceptarlo.

La parada es algo complejo; mucho menos sencillo y lineal de lo que a primera vista pudiera parecer. Ya se ha comentado suficientemente la máxima la defensa es igual al ataque, por ejemplo, pero es que la parada, también está relacionada con la velocidad de anticipación. De hecho Nakayama (1982a, p. 114), manifiesta que una de las posibilidades de la parada es suprimir el ataque que esperan, parando antes de que se realice verdaderamente.

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FOTOS DE DEFENSA POR INTERCEPTACIÓN

El entrenamiento de la defensa suele combinar intercepción y esquiva y hacerse más complejo permitiendo una gama limitada de ataques, sin que el defensor conozca el que va a ejecutarse, dentro de dicha gama. Prácticamente todo el entrenamiento de la defensa, está basado en potenciar la velocidad de anticipación del defensor.