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Offline parameter identification techniques

2.4 Overview of the parameter identification and estimation methods

2.4.2 Offline parameter identification techniques

El shi’ismo cree que la Ley Divina del Islam (Shariah), cuya sustancia se encuentra en el Libro de Dios y en la tradición

(Sunnah)53 del Santo Profeta (PBd), permanecerá válida hasta el

Día del Juicio y nunca pudo, ni podrá ser alterada. Un gobierno realmente islámico no puede bajo ningún pretexto rechazar el llevar a cabo totalmente los mandatos de la Shariah54. El deber singular

de un gobierno islámico es tomar decisiones por medio de la consul- ta dentro de los límites establecidos por la Shariah y de acuerdo con los requerimientos del momento.

La promesa de fidelidad a Abu Bakr es la Saqifah, que en parte, al menos, se vio motivada por consideraciones públicas, y el incidente descrito en el hadiz de ‘La tinta y el papel’55, que sucedió

durante los últimos días de la enfermedad del Profeta (PBd), reve- lan el hecho de que quienes dirigían y respaldaban el movimiento para elegir al califa a través de la votación, creían que el Libro de Dios debía ser preservado en la forma de una constitución. Enfatizaban (la importancia de) el Libro Sagrado y prestaban mu- cho menos atención a las palabras del Santo Profeta (PBd), como una fuente inmutable de las enseñanzas del Islam. Parecen haber aceptado las modificaciones de ciertos aspectos de las enseñanzas islámicas respecto al gobierno para acomodarse a las condiciones del momento y en consideración del bienestar general.

Esta tendencia de enfatizar solamente ciertos principios de la Ley divina se confirma por muchas expresiones que más tarde fue- ron transmitidas respecto a los compañeros del Santo Profeta (PBd). Pro ejemplo, los compañeros eran considerados autoridades inde- pendientes en materia de Ley Divina (muytahid)56, siendo capaces

de elaborar juicios independientes (iytihad) en cuestiones públicas. También se creía que si tenían éxito en su tarea serían premiados por Dios, y si fracasaban serían perdonados dado que eran parte de los compañeros. Este concepto fue respaldado ampliamente duran- te los primeros años después de la muerte del Profeta (Vd.). El shi’ismo toma una posición más estricta y cree que las acciones de todos los compañeros, como la de todos los musulmanes, serán juz- gadas de manera escrupulosa de acuerdo a las enseñanzas de la

involucró al conocido general Jalid Ibn Walîd en la casa de uno de los prominentes musulmanes de esos días, Malik Ibn Nuuayrah, que condujo a la muerte de éste. El hecho de que Walîd no fue censura- do para nada por este indicente debido a que era un distinguido líder militar57 muestra a los ojos del shi’ismo una indulgencia indebida

hacia algunas de las acciones de los compañeros, las cuales esta- ban por debajo de la norma de piedad perfecta y rectitud (eviden- ciada) en las acciones de la élite espiritual entre ellos.

Otra práctica de los primeros años que es criticada por el shi’ismo fue la supresión del jums58 a los miembros de la Casa del Profeta

(PBd) y los parientes de éste59. De la misma manera, debido al

énfasis puesto por el shi’ismo en los dichos y Sunnah del Santo Profeta (PBd), es difícil para ellos entender por qué los textos escri- tos de hadices eran totalmente prohibidos y por qué, si se encontra- ba alguno escrito, debía ser quemado60. Sabemos que esta prohibi-

ción continuó a lo largo del califato de los ‘Julafa rashidun’61, en

el período Omeya62 y no cesó hasta el período de ‘Umar Ibn Abd

al-Aziz, quien gobernó desde 717 al 71963.

Durante el período del segundo califa (634-644) hubo una con- tinuación de la política de enfatizar ciertos aspectos de la Shariah y dejar a un lado algunas de las prácticas que los shi’itas creen que enseñó y practicó el Santo Profeta (PBd). Algunas prácticas fueron prohibidas, otras omitidas y algunas más agregadas. Por ejemplo, la peregrinación de tamattu (un tipo de peregrinación en la que la ce- remonia umrah, se utiliza en vez de la ceremonia Hayy , fue prohi- bida por ‘Umar durante su califato, por medio de un decreto que decía que los transgresores debían ser lapidados. Y esto fue así a pesar del hecho de que durante su peregrinación final la instituyó el Santo Profeta (PBd) -Corán: 2:196- como una forma especial que podría ser cumplida por los peregrinos que venían de muy lejos. También, en vida del Profeta de Dios (PBd) fue practicado el matri- monio temporal (mut’ah), pero ‘Umar lo prohibió. E incluso, aun- que en vida del Santo Profeta estuvo la práctica de recitar en el llamado al rezo “Venid a la mejor acción” (hayya ala jayr al-amal),

‘Umar ordenó que (esta sentencia) fuera omitida porque dijo que impedía (o desanimaba) a la gente de practicar en la guerra santa o

Yihad. (Aún es recitado en el llamado shi’ita, aunque no en el

sunnita). También hubo agregados a la Shariah: en vida del Profeta (PBd) un divorcio solamente era válido si se hacían tres declaracio- nes de divorcio («Yo me divorcio de ti») en tres ocasiones distin- tas, pero ‘Umar permitió que las tres declaraciones se hicieran en un mismo momento. Fuertes penas eran impuestas a quienes rom- pían algunas de estas nuevas regulaciones, como ser la lapidación en caso de casamiento temporal.

Fue también durante el período de gobierno del segundo califa que nuevas fuerzas económicas y sociales condujeron a una despareja distribución del tesoro público (bayt al-mal) entre la gente64, acto

que más tarde fue causa de desconcertantes diferencias de clase y sangrientas y espantosas luchas entre musulmanes. En esa época Muawiyah gobernaba Damasco al estilo de los reyes bizantinos y persas e incluso se le dio el título de “Jusrau (Cosroes) de los Ára- bes” (un título persa del más elevado poder imperial), pero nadie protestó contra él por su tipo de gobierno mundano65.

El segundo califa fue muerto por un esclavo persa en 644. De acuerdo con la mayoría de votos del consejo de seis hombres que se había reunido por orden del califa antes de su muerte, fue elegido el tercer califa. Este no impidió que sus parientes Omeyas dominaran sobre el pueblo durante su califato, eligiendo a algunos de ellos como gobernantes en Hiyaz, Iraq, Egipto y otras tierras musulmanas66.

Estos parientes comenzaron a ser muy elásticos en la aplicación de los principios morales en el gobierno. Algunos de ellos actuaron abier- tamente como injustos tiranos cometiendo pecados e iniquidades y quebrantando ciertos dogmas o principios de las leyes islámicas fir- memente establecidos.

En corto comenzaron a fluir hacia la capital correntadas de protestas. Pero el califa, que estaba bajo la influencia de sus parien- tes -particularmente de Marwan Ibn Hakam67, no actuó prestamente

pueblo. Incluso sucedió que a veces quienes protestaban fueron castigados y alejados.

Un incidente que sucedió en Egipto ilustra la naturaleza del gobierno del tercer califa. Un grupo de musulmanes se rebeló en Egipto contra ‘Uzman. Este percibió el peligro y le pidió ayuda a ‘Ali (P) expresando un sentimiento de contrición. ‘Ali (P) le dijo a los egipcios: “Ustedes se han rebelado con el objeto de hacer

seguir la verdad y la justicia. ‘Uzman se ha arrepentido y dijo: ‘Cambiaré mi comportamiento y en tres días cumpliré sus de- seos. Sacaré a los gobernantes opresores de sus puestos’”. ‘Ali

(P) redactó entonces un acuerdo con ellos por cuenta de ‘Uzman y se volvieron a sus casas. En el camino vieron que el esclavo de ‘Uzman conducía su camello en dirección a Egipto. Le sospecha- ron algo y fueron a averiguar. Le encontraron una carta para el gobernador de Egipto que decía: “En el nombre de Dios. Cuando

Abd al-Rahman Ibn Addis llegue a ti, hazle aplicar cien latiga- zos, rapa su cabeza y barba y condénale a un largo encarcela- miento. Haz lo mismo en los casos de Amr Ibn Al-Hamq, Suda Ibn Hamran y Urwah Ibn Niba”. Los egipcios tomaron la carta y

se volvieron encolerizados donde ‘Uzman, diciendo: “¡Nos has trai-

cionado!”. ‘Uzman desconoció la carta. El grupo le dijo: “Tu es- clavo era quien la llevaba”. ‘Uzman respondió: “Ha realizado este acto sin mi permiso”. Entonces le dijeron: “Él montaba tu camello”. Respondió ‘Uzman: “Me han robado el camello”. Le

respondieron: “La carta está escrita por tu secretario”. Respon- dió ‘Uzman: “Ha sido hecha sin mi permiso y conocimiento”. Le dijeron : “En cualquier caso no eres competente para ser califa

y debes renunciar, porque si eso ha sido hecho con tu permiso eres un traidor, y si una cuestión tan importante sucedió sin tu permiso y conocimiento, entonces está probada tu incapacidad e incompetencia. De todas maneras, renuncia o destituye a los funcionarios opresores de sus puestos inmediatamente”. ‘Uzman

respondió: “Si quisiera actuar de acuerdo a vuestra voluntad,

entonces sois vosotros los gobernantes. ¿Cuál es mi función entonces?”. El grupo se puso de pie y abandonó la reunión encole-

rizado68.

Durante el califato ‘Uzman permitió al gobierno de Damasco fortalecerse más que nunca, siendo su jefe Muawiyah. En realidad, el centro de gravedad del califato, en lo que al poder político con- cierne, se estaba trasladando a Damasco, y la organización en Medina, capital del mundo islámico, no era más que una formalidad sin el poder y las condiciones necesarias para representarlo efecti- vamente69. Finalmente, en el año 656, el pueblo se rebeló y, después

de unos pocos días de asedio y lucha, el tercer califa fue asesinado. El primer califa fue elegido por medio del voto de la mayoría de los compañeros, el segundo califa por voluntad y testamento del primero, y el tercero por un concilio de seis hombres cuyos miem- bros y normas de procedimiento fueron determinadas y organizadas por el segundo. En conjunto, la política de estos tres califas, que estuvieron en el poder durante 25 años, fue ejecutar y aplicar las leyes y principios islámicos en la sociedad de acuerdo con el iytihad y lo que les parecía más prudente en ese momento a los propios califas. En cuanto a las ciencias islámicas, la política de estos cali- fas era leer y comprender el Sagrado Corán sin preocuparse por comentarlo o permitir que fuera materia de discusión. Los hadices del Profeta eran recitados y transmitidos oralmente, sin ser escri- tos. La escritura estaba limitada al texto del Sagrado Corán y esta- ba prohibida respecto a los hadices70.

En la batalla de Yamanah que finalizó en 633, muchos que ha- bían sido recitadores del Sagrado Corán y que lo conocían de me- moria, encontraron la muerte. Con tal motivo ‘Umar ibn al-Jattab propuso al primer califa reunir los versículos del Corán en forma escrita, diciendo que si fuese a haber otra guerra y el resto de los que lo sabían de memoria morían, el conocimiento del texto del Li- bro Santo desaparecería de entre los hombres. Por lo tanto, fue necesario reunir los versículos coránicos de manera escrita71.

Desde el punto de vista shi’ita parece raro que esta decisión fuera tomada respecto al Sagrado Corán y no se prestara la misma

atención a los hadices del Profeta (PBd) a pesar del hecho de que enfrentaban el mismo peligro y no estaban libres de la corrupción en la transmisión (oral), agregándose, sacándose, inventándose y olvi- dándose algo. Por el contrario, como ya mencionamos, estaba pro- hibido ponerlos por escrito y todas las versiones escritas encontra- das fueron quemadas, como para enfatizar que solamente debía existir por escrito el texto del Libro Sagrado.

En cuanto a las otras ciencias islámicas, durante este período hicieron pocos esfuerzos por propagarlas, siendo invertida la ener- gía de la sociedad principalmente en el establecimiento del nuevo orden político social. A pesar de todas las alabanzas e incitaciones que se encuentran en el Sagrado Corán respecto al conocimiento (ilm)72, y el énfasis puesto sobre su cultivo, ese ardiente trabajo en

las ciencias religiosas fue propuesto para un período posterior de la historia islámica.

La mayoría de los hombres estaban ocupados con las notables y continúas victorias de los ejércitos islámicos y estaban entusias- mados por la corriente de inmensos botines que se dirigían desde toda dirección hacia la península arábiga. Con esta nueva riqueza y la mundanalidad que vino con ella, eran pocos los que deseaban dedicarse al cultivo de las ciencias de la Casa del Profeta, a cuya cabeza estaba ‘Ali (P), a quien el Santo Profeta había presentado al pueblo como el más versado en las ciencias islámicas. Al mismo tiempo, el sentido y propósito íntimo de las enseñanzas del Sagrado Corán eran negados por la mayoría de aquellos que se veían afecta- dos por ese cambio. Es extraño que ‘Ali (P) no fuera consultado y su nombre no fue mencionado entre aquellos que participaron en la tarea de reunir los versículos coránicos, aunque era bien conocido por todos que él había compilado todos los textos del Sagrado Corán después de la muerte del Santo Profeta (PBd)73.

Se ha relatado en muchas tradiciones que después de recibir el juramento de fidelidad de la comunidad, Abu Bakr mandó a alguien donde ‘Ali (P) y le pidió su adhesión. ‘Ali (P) dijo: “He prometido

que compile el Sagrado Corán”. Y se ha mencionado que ‘Ali

(P) dio su juramento de fidelidad a Abu Bakr después de seis me- ses. Esto es una prueba por sí misma de que ‘Ali (P) había termina- do de compilar el Sagrado Corán. Asimismo, se ha relatado que después de compilar el Sagrado Corán colocó las páginas del Libro Sagrado sobre un camello y las mostró al pueblo. También se relata que la batalla de Yamanah, después de la cual fue compilado el Sagrado Corán, sucedió durante el segundo año del califato de Abu Bakr. Estos hechos han sido mencionados en la mayoría de los tra- bajos históricos y en los hadices que se ocupan de la compilación del Sagrado Corán.

Éstos y otros sucesos similares hicieron a los seguidores de ‘Ali (P) más firmes en su creencia y más concientes del rumbo que se imponía frente a ellos. Aumentaron su actividad de día en día y el propio ‘Ali (P), que fue separado de la posibilidad de educar y ense- ñar al pueblo en general, se concentró en la preparación de una élite de manera reservada.

Durante este período de 25 años ‘Ali (P) vio morir a tres de sus cuatro amigos más queridos, quienes estaban entre los compañeros del Profeta (PBd): Salam al-Farsi, Abu Dharr Al Ghifari y Miqdad. Ellos habían permanecido constantes en su amistad con ‘Ali (P) en todas las circunstancias. Fue también en este período que algunos de los otros compañeros del Santo Profeta y un gran número de sus seguidores en Hiyaz, Yemen, Iraq y otras tierras, se unieron a los seguidores de ‘Ali (P). A consecuencia de esto, después de la muerte del tercer califa el pueblo se volvió hacia ‘Ali (P) por todas partes, le juraron fidelidad y lo eligieron califa.

La finalización del Califato de ‘Ali Amir Al-

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