En la actualidad el estudio de las Habilidades Sociales es imprescindible para saber si los individuos establecen relaciones adecuadas o inadecuadas en su vida cotidiana.
Durante la primera mitad del siglo XX se hicieron los primeros estudios vinculados con las habilidades sociales, sin embargo, tras muchas décadas de investigación aun no se ha podido precisar un concepto o modelo central que sea válido y
90
aceptado por la mayoría de los autores que han trabajado en el tema. Ante esto se destacan tres principales líneas de investigación (Caballo, 1993):
a) Asertividad iniciando por Wolpe (1958)
b) Competencia social por Zingler y Phillips (1960)
c) Habilidades sociales, aplicado por Argyle (1967), Kendom (1967)
Caballo (1993) se refiere a los términos asertividad y habilidades sociales como equivalentes, y le da mayor importancia a la efectividad que pueden tener en función de una situación o contexto. Asimismo existe una amplia bibliografía tratando de conceptualizar, definir y describir la competencia social y las habilidades sociales, pero también existe controversia en torno a ambos conceptos. De acuerdo con Monjas (2002), el término competencia social se refiere a un juicio evaluativo general referente a la calidad o adecuación del comportamiento social de un individuo en un contexto determinado por un agente social de su entorno (padre, profesora, compañeros) que está en una posición para hacer un juicio informal. Para que una actuación sea evaluada como competente, sólo necesita ser adecuada, no necesita ser excepcional. Se refiere por tanto, a la adecuación de las conductas sociales a un determinado contexto social. Implica juicios de valor y éstos son distintos de unos contextos culturales a otros ya que cada contexto tiene unas normas y valores. La competencia social es el impacto de los comportamientos específicos (habilidades sociales) sobre los agentes sociales del entorno. Por su parte, las habilidades sociales son las conductas o destrezas sociales específicas requeridas para ejecutar competentemente una tarea de índole interpersonal (e.g. hacer amigos o negarse a una petición). El término habilidad se utiliza para referirse al conjunto de comportamientos adquiridos y aprendidos y no a un rasgo de personalidad.
Se entiende que las habilidades sociales son un conjunto de comportamientos interpersonales complejos que se ponen en juego en la interacción con otras personas. Las habilidades sociales pueden verse como parte del constructo de
91
competencia social; asimismo, son comportamientos sociales específicos que en conjunto forman las bases del comportamiento socialmente competente.
En la misma línea de argumentación, Caballo (1993), enfatiza que se han presentado una serie de controversias al momento de definir qué es una conducta socialmente habilidosa. Se han dado numerosas definiciones, en las cuales todavía no se ha llegado a un acuerdo explicito sobre lo que constituye una conducta socialmente habilidosa. Para Meichenbaum, Butler y Grudson (1981) es imposible desarrollar una definición consistente de competencia social puesto que ésta es parcialmente dependiente del contexto cambiante. La habilidad social debe considerarse dentro de un marco cultural determinado, y los patrones de comunicación varían ampliamente entre culturas y dentro de una misma cultura, dependiendo de factores tales como la edad, el sexo, la clase social y la educación. Además, el grado de efectividad mostrado por una persona dependerá de lo que desea lograr en la situación particular en que se encuentre.
La conducta considerada apropiada en una situación puede ser, obviamente, inapropiada en otra. El individuo también trae a la situación sus propias actitudes, valores, creencias, capacidades cognitivas y un estilo único de interacción (Wilkinson & Canter, 1982). Claramente, no existe un criterio absoluto de habilidad social. De igual forma, no existe una manera correcta de comportarse que sea universal, sino una serie de enfoques diferentes que pueden variar de acuerdo con el individuo. Así, dos personas pueden comportarse de un modo totalmente distinto en una misma situación, o una misma persona puede actuar de manera diferente en dos situaciones similares y ser consideradas dichas respuestas con el mismo grado de habilidad social.
En este sentido, para Caballo (1993) existe una gran dispersión terminológica con respecto al término de las habilidades sociales que incluye: a) habilidades de interacción social, b) habilidades para la interacción, c)habilidades interpersonales, d) habilidades de relación interpersonal, e) habilidades para la relación interpersonal, f) destrezas sociales, g) habilidades de intercambio social, h)
92
conducta interactiva, i)conducta interpersonal, j)relaciones interpersonales, k) conducta sociointeractiva, l) intercambios sociales, entre otros términos.
A continuación se expondrán toda una serie de definiciones que se han encontrado en la revisión de la literatura sobre las habilidades sociales:
Libert y Lewinsohn (1973) definen las habilidades sociales como la capacidad completa de emitir conductas que son reforzadas positiva o negativamente y de no omitir conductas que son castigadas o extinguidas por los demás. Asimismo, Rimm y Masters (1974), destaca que la habilidad social es la conducta interpersonal que involucra la honesta y relativamente directa expresión de sentimientos. Según Schroeder (1976, citado por Caballo, 1993) se trata de la habilidad de buscar, mantener o mejorar el reforzamiento en una situación interpersonal a través de la expresión de sentimientos o deseos cuando esa expresión se arriesga a la pérdida de reforzamiento incluso al castigo.
Por otra parte, Hersen y Bellack (1977, citado por Caballo, 1993) subrayan que la habilidad social es la capacidad de expresar interpersonalmente sentimientos positivos y negativos sin que dé como resultado una pérdida de reforzamiento social. Para Alberti y Emmons (1978), la habilidad social es la conducta que permite a una persona actuar según sus intereses más importantes, defenderse sin ansiedad inapropiada, expresar cómodamente sentimientos honestos o ejercer los derechos personales sin negar los derechos de los demás.
Desde la perspectiva de Kelly (1982), las habilidades sociales son un conjunto de conductas identificables, aprendidas, que emplean los individuos en las situaciones interpersonales para obtener o mantener el reforzamiento de su ambiente. Asimismo, Gresham (1988) define las habilidades sociales como un conjunto de competencias conductuales que posibilitan que el niño mantenga relaciones sociales positivas con otros y afronte de modo efectivo y adaptativo las demandas de su entorno social, aspectos que contribuyen significativamente por una parte, a la aceptación de los compañeros y por otra, al adecuado ajuste y
93
adaptación social. Por otra parte, León y Medina (1988), destacan que la habilidad social puede ser definida como la capacidad de ejecutar aquellas conductas aprendidas que cubren las necesidades de comunicación interpersonal y/o responden a las exigencias y demandas de las situaciones sociales de forma efectiva. Por su parte, Monjas (1994) define las habilidades sociales como las conductas necesarias para interactuar y relacionarse con los iguales y con los adultos de forma efectiva y mutuamente satisfactoria.
Otros autores como Hargie, Saunders y Dickson (1995), mencionan que es el grado en que una persona se puede comunicar con los demás de manera que satisfaga los propios derechos, necesidades, placeres u obligaciones hasta un grado razonable sin dañar los derechos, necesidades, placeres u obligaciones similares de otra persona y comparta estos derechos con los demás en un intercambio libre y abierto.
Finalmente, Kelly (2002) destaca que las habilidades sociales pueden considerarse como vías o rutas hacia los objetivos de un individuo. Una manera de categorizar o definir las habilidades interpersonales se basan en su utilidad para el individuo. Algunas sirven para facilitar el establecimiento de relaciones con los demás. Otras, aunque se emplean en un contexto interpersonal, sirven para alcanzar objetivos o conseguir reforzadores que, en sí, no son de naturaleza social. Otras sirven principalmente para impedir que los demás eliminen o bloqueen el reforzamiento al que el individuo tiene derecho.
En estas definiciones se aprecia que los autores resaltan el contenido y las consecuencias tanto de las habilidades sociales, como del comportamiento. El contenido se refiere principalmente a la expresión de la conducta (e.g. opiniones, sentimientos, deseos), mientras que las consecuencias aluden al refuerzo social. En síntesis, se puede plantear que las habilidades sociales son conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un
94
modo adecuado a la situación inmediata, respetando esas conductas en los demás y que generalmente, resuelve los problemas inmediatos de la situación, mientras minimiza la probabilidad de problemas futuros (Caballo, 1993).