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5. C ONCLUSIONS
En el caso de las enseñanzas técnicas la aproximación CTS y la ED se complementan y con- forman un interesante marco teórico que permite replantearse contenidos, enfoques, meto- dologías y prácticas.
Este tipo de enseñanzas son además especialmente proclives a una visión utilitarista, compe- titiva y excesivamente especializada que, con el fin de formar “profesionales de excelencia”, olvida muchas veces esa formación integral de la que se ha hablado anteriormente.
La irrupción del Espacio Europeo de Educación Superior no ha hecho sino acrecentar esta vi- sión utilitarista de las enseñanzas técnicas y puede constatarse una ausencia prácticamente total de competencias que desarrollar en el alumnado que no tengan un marcado carácter práctico, científico y/o tecnológico.
Así, la CTS como disciplina encaja perfectamente en el seno de las escuelas y facultades técnicas (de hecho es una disciplina surgida en entornos académicos) y proporciona inte- resantes enfoques de las vinculaciones de la ciencia y la tecnología con aspectos sociales y culturales.
Por otro lado, las dimensiones cognitivas, procedimentales y éticas de la ED pueden relacio- narse con los contenidos, prácticas y valores que se promueven desde visiones alternativas de la tecnología como son las tecnologías apropiadas, las tecnologías para el desarrollo hu- mano o las tecnologías para la libertad, conformando estas visiones un marco interesante para operativizar la ED en las enseñanzas técnicas.
Tecnologías apropiadas
Si bien el origen de las Tecnologías Apropiadas (TA) puede situarse a finales del siglo XIX con el impulso por parte de Ghandi (1869-1948) de un sistema de producción descentralizada como estrategia de lucha contra el colonialismo británico, el término como tal no aparece hasta bien entrado el siglo XX, ya en los años 70.
El término apareció inicialmente como Tecnologías Intermedias de la mano del economista alemán Ernst Friedrich Schumacher (1911-1977) el cual, influido por las ideas de Ghandi, trató de difundir y aplicar este tipo de tecnología. Para ello, fundó la ONG Intermediate
Technology Development Group (ITDG) actualmente conocida como Practical Action. Poste-
riormente se popularizó en el mundo occidental como TA a partir de la publicación del libro
Small is beautiful (1973).
Las TA se cuestionaban el concepto meramente utilitarista y productivo de la tecnología (pen- sada para aumentar la rentabilidad y la productividad en el trabajo) y se cuestionan el modelo de desarrollo imperante en la época promoviendo un nuevo modelo de desarrollo en el que la igualdad, la justicia social y el respeto al medio ambiente estén por encima del crecimiento económico indiscriminado (Gómez, 2012).
Como principales características de estas tecnologías cabe señalar las siguientes:
- pequeña escala,
- simples,
- respetuosas con el medio ambiente,
- respetuosas con la cultura local,
- bajo coste,
- con participación comunitaria,
- empleadoras de mucha mano de obra (labour-intensive),
- escasas dependencias externas.
Además de estas características, las TA pueden considerarse como el primer enfoque de la tecnología que se cuestiona el tecno optimismo y pone en tela de juicio el hecho de que la tecnología por sí sola pueda acabar con todos los problemas del desarrollo. Las TA promue- ven también la necesidad de contemplar aspectos sociales, económicos y políticos a la hora de promover una cierta tecnología en un contexto determinado.
Esta concepción de la tecnología también ha estado sujeta a críticas, entre las que cabe des- tacar las referentes a los niveles de participación de las comunidades en las que se implanta una determinada tecnología (en muchos casos una participación escasa y meramente infor- mativa o consultiva) y al hecho seguir siendo en cierto modo una visión tecnocéntrica que no contempla (o al menos no suficientemente) aspectos como roles de género, relaciones de poder, roles sociales que pueden abocar al fracaso (como así ha sido en muchos casos) un proyecto de intervención tecnológico.
Tecnologías para el Desarrollo Humano Sostenible
El concepto de TA ha sufrido diferentes evoluciones y revisiones (un ejemplo son las denomi- nadas Tecnologías Sociales que incorporan al concepto de TA una mirada desde el Sur y una crítica al modelo de desarrollo capitalista de los países del Norte) siendo un hito importante la aparición del paradigma de Desarrollo Humano en la década de los 90 impulsado por Amar- tya Sen y Mahbub ul Haq.
El marco teórico en el que se fundamentan las denominadas Tecnologías para el Desarrollo Humano (TDH) surge, por un lado, con la aparición del informe Brundtland (1987) que provo- có una creciente preocupación por el mantenimiento de las capacidades medioambientales del planeta y por otro con la aparición del Índice de Desarrollo Humano (IDH) a principios de los 90 como alternativa a la visión meramente economicista para medir el desarrollo de un país.
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La Educación para el Desarrollo en las enseñanzas técnicas
Así, las TDH pueden entenderse como un concepto que relaciona el conjunto de conocimien- tos, métodos y actividades orientados a una finalidad útil (tecnología) con el paradigma de Desarrollo Humano y los indicadores derivados de él (IDH)6.
La TDH surge como una evolución del concepto de TA que incorpora los principios del de- sarrollo humano sostenible: equidad, empoderamiento, diversidad y sostenibilidad, y que contempla a la tecnología como un medio para conseguir ampliar las capacidades centrales de las personas.
Comparte muchas de las características heredadas de las TA pudiendo resumirse éstas en res- petar las tradiciones locales tanto técnicas como culturales, la sostenibilidad medioambiental y social, el fomento de las capacidades endógenas de las comunidades y el impulso del aumento de los ingresos de los beneficiarios (en caso de tratarse de un proyecto productivo) o una mejo- ra de sus oportunidades de aumentarlos (en el caso de proyectos de infraestructuras).
En cuanto a las críticas que también este modelo ha sufrido, caben destacar las que hacen refe- rencia a la indefinición que existe por parte del PNUD al referirse a “cambios tecnológicos” y a la “transferencia de tecnología”, en ambos casos parece seguir imperando un modelo dominante de desarrollo en los países del norte que debe ser trasladado y adaptado a los países del sur. Otra crítica importante hace referencia al foco que se pone en los procesos de cambio y en los procesos participativos junto con las comunidades receptoras. La innovación tecnológica y el crecimiento económico son importantes, pero el modo en el que se producen estos cambios son también importantes. El HDR no tiene en cuenta los procesos de diseño, transferencia e implantación de la tecnología así como tampoco hace referencia a cómo las personas parti- cipan del proceso.
Tecnologías para la Libertad o Technologies for Freedom (T4F)
El término T4F surge en el seno de los estudios del paradigma de desarrollo humano soste- nible y del marco teórico que lo sustenta: el enfoque de capacidades. El desarrollo, desde el enfoque de capacidades, es entendido como la ampliación de las libertades reales (capacida-
des) que las personas tienen razones para valorar (Sen, 1999).
El enfoque de las T4F es una evolución del enfoque de la TA y de las TDH (aunque comparte muchos de los elementos de éstas) que propone incorporar en todas las etapas de los pro- yectos e intervenciones tecnológicas una voluntad clara de expandir las capacidades de las personas, haciendo especial hincapié en el proceso (la tecnología no es el fin en sí mismo sino el medio para conseguir la ampliación de capacidades). Esto supone además tener pre- sente en todo momento la no neutralidad de la ciencia y su carácter de construcción social en la que se ven involucradas decisiones, valores, intereses, relaciones de poder, etc.
6 En años posteriores, múltiples organizaciones e informes adoptan el término y lo completan. Entre estos in- formes y publicaciones, caben destacar el Informe de la UNESCO, Ingeniería para un mundo mejor (2003),el Informe del Banco Mundial Servicios para los pobres (2004), el informe de la Inter Academy Council, Inventing a
better future (2004) y el trabajo del equipo de Ciencia, Tecnología e Innovación del proyecto Millenium de la ONU Innovación: aplicar el conocimiento al desarrollo (2005).