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Ongoing Challenges: ‘The Ties that Bind, and the Bind that Ties’

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Chapter 4 Findings: Organisational Routines of Behavioural Negativity

4.2 Ongoing Challenges: ‘The Ties that Bind, and the Bind that Ties’

tácticamente esto se :;:educe a nada a causa de 28. P4C.)

28. P4TR PsA 35. D3R DST

29. P x P C4A 36. P4T CsA (Bloqueo y ataque) 37. T2A

30. C3R C x PT (Para hacer posible

31. PsA C x P D3CR)

32. C x C T x C 37. CxA

33. P4C T(lD)lAR 38. R x C T6A 34. TIAR D3A 39. T3A P6C gana El movimiento 38. . . . T6A es de tipo «familiar». Estos movimientos descritos técnicamente no son técnicos, sin embargo, porque no puede establecerse para ellos nin­ guna regla. Yo he visto fallar movimientos como T6A. Su importancia es que ilustran cómo, en ciertos mo­

mentos, los valores formales no cuentan para nada. En­ tran en la técnica de la misma manera que muchos movimientos combinatorios; por tanto, aumentan el co­

nocimiento de lo que pueden hacer las piezas.

En cuanto a las reglas, hay que añadir este granito de arena: las reglas están subordinadas a las situaciones. La evidencia de este aserto puede demostrarse fácil­ mente. Así, supongamos que se está jugando una Ruy López, y se está enterado de un rasgo del final de par­ tida: que tres peones pueden resistir a cuatro del ' con­ trario, si dos de los cuatro están doblados; o sea que peones en 3AD, 2CD, 3TD, puede� sostener a cuatro peo-

nes, si los peones doblados se hallan en la fila del Alfil o la Torre. (El Peón que llega a se no debe ser tomado.) Sobre esta base no debe suponerse que los cambios sean buenos. (Dogmáticamente, no estoy afirmando que sean malos.) Así:

1. P4R 2. e3AR P4R C3AD 3. ASe 4. A x e PD x A P3TD deja a las blancas con ventaja técnica, perQ al coste técnico de un cambio considerado malo; y las oportuni­ dades t�ctico-estratégicas al alcance de las negras (por ejemplo, 5. P4D, ASCR!) son prometedoras. Tal vez sea casi innecesario decir que la técnica no es bastante. Aña­ damos que incluso en posiciones técnicas no es suficien­ te. Esto es ,cierto en las últimas y en las primeras fases de una partida.

Yo vi a un buen jugador (que admitió haber jugado muy rápidamente) dejar escapar la victoria en la posi­ ción siguiente: 16, 6pl, Splp, 7r, 4A3, 2R2P2, 8. Jugó . . . RSC? La indicación técnica es oponerse al Rey hostil. Pero lo que es necesario es un movimiento de Rey vía 6T a 7e, porque el Rey blanco es muy rápido en su acercamiento a lAR. Si 1. . . . R6T; 2. ASC, RSC, 'no pierde tiempo porque las blancas lo han perdido con su jugada y el paso del Peón queda libre. La esencia de esta posi­ ción está en situar al Rey en la casilla ideal y después operar con los peones. Pero quizá la claridad no puede

ser enseñada. .

¿Qué puede enseñarse entonces? Algunos métodos que involucran conocimiento de' todas las funciones de l�s piezas; algunas precauciones basadas en un conocimiento de los peligros que emergen de las oportunidades dadas a las piezas. Añadir a esto «una vigilancia incesante». Para adiestrar esa vigilancia, el lector deberá absorber las sutilezas de las partidas y los estudios. Concluyo este capítulo con un estudio que en sí mismo es una lección ( diagrama 31).

Del mismo puede aprenderse: a) Algo sobre la velo­ cidad de los reyes. b) Un factor característico del final de partida: que una coronación puede llegar a ser inútil debido a un mate. e) Un recurso aprovechable para co­ ronar un Peón (éste es el recurso latente en la clave).

d) Cuando esto se aprecia, una bonita enseñaDza acerca de los duelos entre Torre y Caballo. Aquí está la solu­ ción: 1. R7T!, PST; 2. R6C, P6T; 3. RSC, P7T; 4. R4C, P8T(=D); 5. R3C gana. ¡Ahora hemos visto por qué el primer movimiento no era RxPl

Sin embargo, las posibilidades no están agotadas. Probemos 4. P4C!; 5. R3C, P8T(=C)j una «subcorona­ ción». Las variaciones son numerosas. Baste aquí una

línea principal: 6. R3A, PSCj; 7. R X P, C7Aj; 8. R3A, C6D;

31

Estudio de Moravec. Juegan las blancas y ganan�

9. TST!, C8Rj; 10. R2R, C7C; 11. T1Tj, R7T; 12. R3A, C5Tj; 13. R4C, C7C; 14. T2T, R8C; 15. R3C, C6R; 16. R3A, C4D; 17. T2Cj, R8T; 18. T2D, C3A; 19. T6D, C1R; 20. T6R, C2A; 21. T6AD, C4D; 22. R3C o 2A fuerza el mate.

SEGUNDA PARTE

LA EXPLOTACION DE LAS VENTAJAS MATERIALES

3

REYES Y PEONES EN MOVIMIENTO

. (

El ajedrez puede quedar dividido, aunque inexacta­ mente, de un modo útil, en dos fases: a) la lucha por la ventaja, y b) el intento de convertir las ventajas ad­ quiridas en victoria. Esta segunda fase, la explotación, puede terminar la partida en un período relativamente breve; a veces la partida termina en una fase que lla­ mamos desenlace. (Por paradoja, el uso del término

«final de partida» no es equivalente al de «desenlace».) Si hay una fase en el ajedrez en que la técnica se torne evidente, patente más que latente, es la del desen­ lace, a causa de que en el mismo se ÍInponen las carac­ terísticas de las piezas y grupos de piezas, y los rasgos de la geometría del tablero (tal como los rasgos y ca­ racterísticas especiales de las columnas de Torre, las diagonales de Alfil, etc.) son únicamente perceptibles y apropiadas gracias a su aislamiento. Estudiaremos primero algunas' de tales características. Para los pro­ pósitos de los jugadores que no vencen muy pronto o que­

'dan vencidos, el margen más frecuente de ventaja clara es el Peón solitario y Rey contra Rey. La habilidad en saber aprovechar esta ventaja es vital, porque la mayor parte del juego queda dominada por la presunción de que la posesión eventual de un «Peón de más» es la justificación de todo el planteamiento. La ventaja resul­ tante no siempre es suficiente para la victoria. Pero

la destreza en apróvechar la posición es a menudo W1 factor decisivo.

Primero hay que decir que Rey y dos peones contra Rey y un Peón es frecuentemente un sólido fundamento para la victoria, mucho mejor que Rey y un Peón contra Rey solo. En cambio, puede resultar peligroso afirmar que, generalmente, en la dinámica del ajedrez, las ven· tajas claras parecen reducirse con la disminución de las piezas. (Esto sobre la presunción de que la fuerza re· ducida es menos activa que la grande.)

32

Ganan las blancas, juegue quien juegue.

La ventaja relativa de Rey y dos peones contra Rey

y uno, en contraste con Rey y uno contra Rey solo, queda clara en el diagrama 32. Si no estuviesen los peones de

Rey, las negras harían tablas. Tal como está la posición, las blancas están a punto de capturar el Peón negro. El diagrama 3� es algo más difícil. Si no hubiesen los peones de Dama la posición sería tablas. Tal como está, las blancas ganan, sea cual sea el jugador que mueva.

33

Ganan las blancas,

juegue