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Ongoing conversations about representing the San

The second moment: ecological discourse and the diorama

5.7 Ongoing conversations about representing the San

Definitivamente esto de clasificar los eventos que ocurren en la sociedad por etapas es muy efectivo; parece ser que vamos saltando de una a otra sin darnos cuenta y que cada etapa guarda ciertas características comunes a todos los consumidores, por medio de la poderosa influencia que ejerce la publicidad. Por ejemplo, en la década de los 80 los productos Light iniciaban su conquista del paladar humano por medio de las bebidas gaseosas endulzadas con sacarina, las cuales garantizaban al consumidor la alimentación ideal, sin “riesgos” para su salud y además sin calorías. La nutrición de la época era basada en alimentos de contenido alto en carbohidratos y bajos en grasa: frutas, cereales y carnes magras. Se le rindió culto al concepto de caloría; hizo presencia el marketing dirigido al televidente con productos y aparatos que le facilitaban la tarea de hacer ejercicio en la comodidad de su hogar así como muchos otros eventos interesantes para la sociedad de consumo. En la década de los 90 florecía el comercio de los edulcorantes, haciendo presencia el aspartame y la sucralosa entre otros; así como toda una terminología que en ese entonces definía la categoría de un artículo, por ejemplo: bajo en grasa, bajo en calorías, sin azúcar, ligero, bajo en azúcar, etc., ahora pienso que tal vez para el consumidor resultaba más sencillo comprar el producto clásico que elegir entre toda esta gama de opciones el ideal para su necesidad.

Hacia finales de esta década reapareció un sistema alimenticio que derrumbó el concepto mítico de la caloría, un sistema que a mí personalmente me dio la oportunidad de perder mucho peso temporalmente así como a mi pareja y a muchos amigos; la teoría se basa en la eliminación total del hidrato de carbono en las comidas por determinado tiempo, para aumentarlo gradualmente con base en el nivel de tolerancia del organismo a los mismos, sin tener en cuenta la cantidad de calorías consumidas -podías consumir 5 mil calorías al mes o mas- o el horario de comidas; en mi opinión se daba paso (con ciertas restricciones) a la libertad de comer en abundancia sin sentir culpa, bajando aceleradamente de peso y redefiniendo el escaso concepto de caloría como unidad de calor y no como medida de peso. Era y sigue siendo un sistema relativamente fácil de llevar, simplemente aislando a los carbohidratos de las comidas básicas. Podrías iniciar hoy mismo y tendrías resultados en sólo 1 semana sin pérdida muscular ni depresión. Obviamente estos resultados serían temporales ya que tu cuerpo crea cierta resistencia después de un período determinado, lo cual para muchas personas significa algo perfectamente normal y manejable. Recuerda que toda dieta es temporal, excepto la dieta de pensamientos, que es la única que recomiendo y no para que bajes de peso, sino para que te aceptes tal y como eres, aquí, ahora!

Actualmente algunos consumidores recordamos que los hidratos de carbono tuvieron su época de oro, su apogeo, dando como resultado cuerpos esbeltos, atléticos y esculturales por medio del conteo de cada gramo de comida ingerido; así como también mantenemos presente que la dieta Atkins ha revolucionado los viejos conceptos, creando cuerpos hermosos sin un conteo de calorías; que así mismo los vegetarianos gozan de una excelente salud y pocas veces se enferman o engordan; que aquellos que son frugívoros se sienten cada vez mejor; sin olvidar el equilibrio ying/yang que experimentan los consumidores de la dieta

  macrobiótica; la satisfacción de los que se alimentan con base en la dieta South Beach o Scardale; los miles de famosos que se han adaptado perfectamente a la dieta de la Zona; no me olvido de mencionar el ayurveda, recomendado por los hindúes, el fabuloso sistema de puntos, la dieta según tu grupo sanguíneo, la dieta que limita tu consumo de sal porque para muchos el sobrepeso es cuestión de excesiva cantidad de sodio en el organismo y la exquisita dieta mediterránea, entre muchos otros sistemas de alimentación. Lógicamente que con todo este universo de dietas yo me siento obligada a preguntarte qué eliges comprar cuando observas en los supermercados una fila interminable de productos con etiquetas como: bajo en grasa, bajo en azúcar, bajo en carbohidratos, cero grasa, cero azúcar, cero carbohidratos, bajo en calorías, cero calorías, no sacarina, no aspartame, no grasas trans! ¿Por cuál te decides?… Si encuentras alguno en especial que funcione sin la influencia de tu mente y te da resultados positivos házmelo saber por favor porque serás mi héroa/e.

Hay algo importante: el hecho de que mi anatomía sea resistente a las dietas no implica que necesariamente lo sea la tuya; puede ser que formes parte del grupo de personas que se encuentran muy bien bajo un eterno régimen alimenticio porque se sienten esbeltas y felices todo el tiempo; además no se lamentan por no probar un exquisito manjar que esté fuera de su dieta; de hecho admiro profundamente a esas personas que haciendo uso de su voluntad pasan en la noche de un Lunes frente a un negocio de exquisitas hamburguesas al carbón y que aunque deseen comerse dos de ellas, simplemente continúan su camino hasta casa para sentarse frente a un plato de cereal. La idea de todo esto es que aprendamos a aceptarnos independientemente de que las dietas funcionen o no, o de que la publicidad nos muestre cuerpos cada vez más delgados en las pasarelas. Una dieta siempre funcionará de acuerdo con la idea o los pensamientos que creas alrededor de ella, por eso mismo todos adelgazan (aunque sea temporalmente) con el sinfín de dietas que la humanidad ha creado; esto lo expresa así mismo Sondra Ray en su libro La única dieta, el cual te invito a descargar de mi blog.

Lamentablemente la ruta más fácil para solucionar el problema del sobrepeso ha sido el catalogarlo como un proceso natural que se deriva de la siguiente operación matemática:

Comida excesiva + Sedentarismo = Sobrepeso

No obstante si pensamos con lógica, el sobrepeso sería algo natural si todos los seres humanos engordaran con base en la anterior suma de factores, pero sólo una parte de la gente aumenta de peso, los demás están equilibrados o muy por debajo del peso normal; de modo que el sobrepeso no tiene nada de normal, al contrario, tiende a ser una enfermedad que aún no puede ser vista como tal.

Una de mis frases favoritas es: “Lo creas o no siempre tendrás la razón”, lo que significa que de alguna manera estamos en sintonía con la infinita cantidad de dietas que existen y que en su momento funcionan gracias a la intención y a la certeza de quien la esté realizando; si esto no fuera verdad entonces ¿Cómo se explica que todas las dietas creadas funcionen aunque sea a corto plazo? ¿Cómo se explica que cada vez haya más personas en el mundo haciendo dieta?

  La publicidad es un medio de persuasión altamente efectivo, la gama de productos que prometen la felicidad total aumenta en proporción con la idea subliminal de que no te aceptes tal cual eres porque debe haber algo malo en tu físico como para que decidas hacerlo. Esto se trata de una opción muy personal, tiene tanto que ver con la niñez, con la manera cómo se percibe el mundo así como con el nivel evolutivo de la conciencia. Si hay algo que marca la época actual, es precisamente que existan opiniones tan controvertidas como la que aquí expongo, porque abren la puerta al siguiente paso: a la autocuración de la causa y no del síntoma.

Una última pregunta: Qué es más agradable para ti: abrazar a una persona delgada o abrazar a una persona rellena? Qué te haría sentir mejor? ¿Con cuál de las dos liberas más endorfinas? Gracias lectora/or por estar aquí y por ser parte de una web multidimensional con la que intento unir mi conciencia a la tuya para encontrar más fácilmente la salida; si estás aquí ahora es precisamente porque en alguna parte de tu ser hay espacio para aceptar lo que ahora estás leyendo.