2.3 System throughput
2.3.1 Optical elements
El análisis del Islam provoca, en la mayoría de las editoriales trabajadas, una espacialidad mayor510 que lo bizantino511 e, incluso, que el tratamiento posterior del mundo carolingio512. La lectura de éste fenómeno nos interroga acerca del por qué una narrativa fuertemente centrada en lo occidental, como eje explicativo dentro del pasado medieval, vuelca en lo islámico oriental una de las mayores espacialidades otorgadas por casi todas las editoriales trabajadas. Una respuesta rápida nos acerca al cambio drástico en el contexto sociocultural europeo occidental desde los noventa en adelante, lo que se refleja en la confección de manuales producidos en el extranjero (España) como Vicens Vives513, marcando una conflictividad que enfrenta al colectivo musulmán respecto del católico y, usando la manualística en la escuela como herramienta para reconciliar imaginarios sobre un pasado ubicado en el período medieval como génesis de la interacción intercultural entre los diferentes pueblos. Es dar presencia histórica y, por tanto discursiva, a un grupo cultural en ascenso cuya identidad se hace cada vez más visible en el viejo continente514.
Al observar los manuales escolares argentinos, notamos sin embargo, desde lo producido por José Luis Romero en 1951 para Estrada hasta los posteriores textos de Ibáñez o Drago en las décadas del sesenta, setenta y ochenta, que en todos los ejemplares se evidencia un desarrollo mayor de lo musulmán por sobre lo bizantino y lo carolingio. La interpretación que encontramos es clara. La espacialidad que se le otorga al tema pone en evidencia una marcada continuidad con los textos escolares previos dándose una mayor cantidad de folios al abordaje de dichas narrativas producto de una cultura escolar y una disciplina histórica conservadora, no solo de relatos tradicionales, sino de los espacios dentro de los nuevos manuales.
510 Entiéndase espacialidad en términos de carillas destinadas al tratamiento del Islam.
511 Como es el caso de todos los manuales nacionales con la excepción de Az (edición 2002) y Maipue y la
mayoría de los manuales internacionales, salvando los casos de Aique (ediciones 1999 y 2004), Santillana (edición 2005) y SM (donde se marca una paridad espacial entre ambos capítulos).
512 Entre las editoriales nacionales solo domina en espacialidad, la editorial Tinta Fresca, donde se brinda una
carilla más al mundo carolingio, en detrimento de lo otorgado al tratamiento del Islam. Dentro de los manuales internacionales se dan dos casos: una gran mayoría supera en favor del Islam (Kapelusz, SM y Vicens Vives) y una minoría conformada por Aique y Santillana, en todas las versiones trabajadas, dan una equidad espacial a ambas temáticas. En ningún caso, se supera en favor de lo carolingio para los textos extranjeros.
513 Téngase presente que dicha editorial confecciona los manuales en España y luego los introduce en Argentina
con idéntico formato, incluso tratando los temas en orden diferente al propuesto por nuestros diseños curriculares.
514 Sobre este tema y para el caso español, véase: MARTÍN MUÑOZ, Gema, El islam y el mundo árabe. Guía didáctica para profesores y formadores, Madrid, Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, 2010 y NAVARRO, Josep María, El islam en las aulas. Contenidos, silencios, enseñanzas, Barcelona, Icaria, 1997.
A pesar de plantearse una espacialidad que refuerza la tradicionalidad, cuando observamos los discursos operados para Islam, encontramos que sufren modificaciones sustanciales. Estas se producen, no tanto en adecuaciones históricas actuales, pues en muchos casos se siguen retomando teorías formuladas en las décadas del veinte y hoy cuestionadas, sino en nuevas miradas historiográficas, dejando, aunque marginal, espacio para planteos de corte cultural que en la mayoría de las otras temáticas quedan directamente excluidas, generando en el mismo texto una superposición de las posturas historiográficas.
En cuanto al desarrollo temático en los manuales nacionales destacamos tres tendencias. La primera visibilizada por Estrada515, dominando las categorías musulmán y árabes. La segunda representada por Puerto de Palos y Tinta Fresca, primando la categoría musulmán, la que se une al término Islam516 como elementos eminentemente políticos-religiosos. La tercera, expresada por Az y Maipue, la que gira en torno al concepto Árabes517, poniendo el foco en los aspectos étnicos - culturales.
GRÁFICO Nº 14. El mundo islámico en manuales nacionales.
Fuente: Elaboración propia con información obtenida de los manuales analizados.
515 El fuerte tratamiento que se da a lo religioso se une a lo cultural bajo el título “El arte y la ciencia en el mundo islámico”, por lo que se introducen aspectos, en los discursos, de carácter novedoso, sin llegar a romper la
tradicionalidad del relato que lleva a representar al Islam como puente de conexión centrado en su dominio del mediterráneo. Entre los temas llamativos que analiza la editorial se dan, por ejemplo, el descubrimiento del secreto chino para fabricar papel o las innovaciones en ciencias. Véase Estrada, edición 2003, pp. 232 – 233.
516 Si bien ambos términos se definen, en la mayoría de los manuales, como conceptos diferentes. Ambos son
tratados desde la óptica religiosa haciendo en el discurso un mismo elemento narrativo. Es por eso que los analizamos en conjunto. La misma lógica opera, en general, con el binomio profeta/Mahoma.
517 Conjuntamente con la categoría árabes, la cual alude a personas o rasgos culturales de un colectivo social, se
contempla el término Arabia, entendiéndolo como espacio geográfico, esto es, como lugar de identificación material y simbólica de los árabes.
0 10 20 30 40 50
AZ Estrada Puerto de Palos Tinta Fresca Maipue
Según podemos observar en el gráfico Nº 14, la editorial Estrada se centra en el binomio musulmanes – árabes, superando ampliamente en su uso terminológico al resto de las editoriales nacionales518. Ambas categorías, que se analizan como sinónimos, confundiendo cuestiones étnicas con creencias de fe, ponen énfasis en aspectos religiosos, por un lado, (por eso se explica la fuerte presencia de los vocablos Mahoma y guerra santa) y culturales, por otro, (se introduce un apartado titulado “El arte y la ciencia en el mundo islámico”). Es así
que la editorial introduce, en los discursos, aspectos de carácter novedoso, sin llegar a romper la tradicionalidad del relato que lleva a representar al Islam como puente de conexión centrado en su dominio del mediterráneo. Entre los temas llamativos que analiza la editorial se dan, por ejemplo, el descubrimiento del secreto chino para fabricar papel, subtema que ninguna otra editorial nacional analiza en sus segmentos del Islam.
Los manuales que conforman la segunda tendencia señalan resultados similares en su conformación categórica con la única diferencia que, para el caso de Puerto de Palos, el crecimiento de los niveles terminológicos son mayores debido al aumento en el tratamiento del tema (cinco carillas) si se lo compara con Tinta Fresca que solo dedica dos carillas al “Surgimiento del Islam” como se titula el apartado.
Notamos, para ambas editoriales, un valor máximo puesto en el binomio Islam/musulmanes, a lo que sigue de forma muy cercana el término Mahoma, centrando el peso de todo el relato en ambas figuras como ejes narrativos. A pesar de las coincidencias entre las editoriales a nivel cuantitativo, observamos, desde el análisis del discurso, amplias diferencias con enfoques historiográficos, en parte, antagónicos. En el caso de Tinta Fresca se operan dos niveles: el religioso - militar que marca a Mahoma y al Islam como eje central con una amplia descripción de los cinco preceptos de fe519, relacionando estos con las categorías “conquista” y “guerra santa”, donde se destaca la rápida expansión fuera de la Península arábiga por tierras africanas, asiáticas y europeas. Un segundo nivel de carácter religioso - económico donde se expresa por ejemplo que el Islam: “se organizó bajo un Estado totalitario y propietario único de todas las tierras conquistadas”520. Se refuerzan los discursos
518 Debe considerarse, además, que es la editorial que dedica mayor número de páginas al desarrollo del Islam
con un total de seis carillas.
519 A diferencia de Az y Maipue que no los nombran, Tinta Fresca y, también, Puerto de Palos incorporan la
explicación detallada de los preceptos islámicos (Profesión de fe en Alá, único Dios y en Mahoma su profeta, oración, limosna, ayuno y peregrinación a La Meca al menos una vez en la vida). Sobre estos temas véase: HOURANI, Albert, La historia de los árabes, Buenos Aires, Vergara, 1992.
520 Tinta Fresca, edición 2005, p. 206. Consideramos que el término totalitario posee connotaciones anacrónicas
en su uso, ligadas a procesos históricos ocurridos durante el siglo XX, dándose una disfuncionalidad discursiva y errónea, pues si bien es cierto que las tierras incorporadas por expansión son de la comunidad toda, los casos
económicos que se presentan de forma continuada en la mayoría de temas que trabajan, aunque subordinándolos a la esfera religiosa del Islam, haciendo primar lo religioso a todas las aristas del mundo musulmán.
En el caso de Puerto de Palos, se repite el primer nivel de análisis centrado en lo religioso - militar y se suman estudios culturales al tema como elementos novedosos, dentro del apartado titulado “civilización islámica” donde integran los aportes realizados a la ciencia y al
arte con un amplio espacio final dedicado a “La España musulmana” donde se integran todos
los niveles relativos al Islam occidental, funcionando con identidad propia entre los diferentes intertextos referentes al tema.
Si bien Puerto de Palos plantea un desarrollo notable de los aspectos culturales, comparada con la mayoría de las editoriales nacionales521, al igual que en Tinta Fresca, estos quedan subordinados a las aristas de carácter religioso, enseñadas tradicionalmente sobre el Islam,. Es así que se declara: “La religión tuvo una importancia determinante en toda la producción cultural islámica, que generó nuevas formas de expresión”522. A esta afirmación le continúa un discurso que desarrolla la pintura, la caligrafía, la literatura, las ciencias y las mezquitas en el mundo islámico con fuerte relación occidental.
Con respecto a los temas artísticos que aborda Puerto de Palos, rompe la postura consolidada entre los historiadores del arte más tradicionales que fomentan el mito de un arte nulo en pintura islámica por estar prohibida la representación de personas y animales. El texto, desde una historiografía superadora nos plantea que: “En el siglo VII se prohibió la representación de figuras humanas y animales, si bien la prohibición no fue siempre acatada, esta restricción sumada a la imposibilidad de representar a Alá, favoreció el desarrollo de una decoración distintiva y singular. Los diseños abstractos, las formas vegetales y los arabescos, con la repetición de un dibujo básico, decoraron paredes, cerámicas y alfombras”523. Se mantiene la posición de Bulley524, por la cual se resignifica el arte islámico, creando representaciones novedosas, un arte que imita la naturaleza y sus componentes, donde también se integra la caligrafía como elemento de arte sagrado.
donde se observan entrega de tierras en propiedad son múltiples, en especial, a partir de la conquista de Al- Ándalus en 711. Sobre este tema véase el trabajo de: COHEN, Claude, El Islam, Madrid, Siglo XXI, 1985.
521 Exceptuando a Estrada, que en formato de carillas especiales dedica espacios dentro del capítulo específico a
Islam, analizando: “El Islam y el mundo de las ciencias”, “La lengua árabe” o “Bagdad, capital del imperio islámico”.
522 Véase: Puerto de Palos, edición 2001, p. 171. 523 Puerto de Palos, edición 2001, p. 171.
Entre las editoriales Az y Maipue observamos un eje diferente al de las otras editoriales nacionales, poniéndose el acento en el elemento árabe como categoría dual, comprendiendo un enfoque cultural, al tiempo que étnico525 y desplazando a la categoría Islam a un tercer y segundo puesto526 respectivamente. Si bien lo cultural vertebra, en parte, el relato, los elementos religiosos y militares no desaparecen de la narrativa, que recupera en su primer parte las categorías Mahoma e Islam como expresión de una misma entidad, esto es, la expansión militar que funciona explicativamente como puente entre Oriente y Occidente, producto del contacto externo con diferentes culturas.
La idea de puente cultural es retomada con fuerza por la editorial Maipue, quién secunda la línea explicativa del elemento árabe, basándose en aspectos religiosos-militares, mediatizados a través de los términos conquista y musulmanes527 con foco en la parte occidental titulada “La expansión sobre España”, brindando mayor fuerza discursiva a los
aspectos europeos (Al – andaluz), al igual que ocurre con Puerto de Palos, retomando la tesis tradicional sobre el Islam como nexo intercultural528. Si bien, lo cultural, queda visibilizado en la narrativa, se encuentra subordinada su importancia al Occidente, en tanto, aportaciones recibidas por los árabes en sus contactos con Oriente. Se expresa que “supieron tomar los mejores aspectos de las culturas bizantinas y persas”529, insistiendo en la
idea del legado que dejan sobre el occidente gracias a que “a través de ellos se conocieron
los textos de los antiguos griegos, que contribuyeron al Renacimiento, como así trajeron la técnica de fabricación del papel de China, aportaron numerosos vocablos al pueblo español, y el sistema numérico que utilizamos cotidianamente”530.
En cuanto a la editorial Az, desarrolla un tratamiento más integral en el que se suma a una primera parte de narrativas religiosas – militares centradas en la figura de Mahoma y la rápida expansión militar que acontece tras su prédica del Corán a los infieles, otra segunda parte, discursivamente separada del bloque anterior donde destacan, de manera esquemática, una serie de características culturales de aportes realizados por los árabes.
525 Dentro de la categoría árabe, podemos observar que para el caso de Maipue, se prioriza la concepción cultural
del término y en segundo orden de importancia el étnico, mientras que para el caso de Az, los valores se invierten.
526 Para la editorial Maipue se repite la misma cantidad de veces el término Musulmanes y Conquista,
compartiendo entre ambos el segundo lugar en importancia discursiva, después del término árabes. .
527 A pesar de no usar directamente el concepto de Guerra Santa, término que implementan las otras tres
editoriales nacionales en sus discursos, la idea se vuelca con fuerza en la narrativa presentada bajo el alto componente de Conquista ligada en paralelo a Musulmana.
528 Estas ideas ya pueden verse expresadas en el manual de nivel medio de Romero (1951) que a la vez, toman
las ideas de Pirenne, durante los años veinte, sobre la importancia del Islam en el occidente. Véase: PIRENNE, Henri, Mahoma y Carlomagno, Buenos Aires, Claridad, 2013.
529 Maipue, edición 2006, p. 112. 530 Maipue, Ibíd. p. 112.
Observamos que lo cultural en esta editorial adquiere entidad propia abordándose de manera individualizada respecto de los temas tradicionales, a diferencia de lo que ocurre con Maipue que se une como subordinada al relato religioso – militar. La crítica que podemos hacer corresponde a la distribución interna de los contenidos, al expresarse sintéticamente sus enunciados, obligando a sus lectores a estudiarlos con fuerte presencia de prácticas memorísticas, producto de la ausencia de explicaciones integrales531.
La editorial analiza la cultura árabe como sinónimo de arte, entendiendo dicha categoría en sentido elitista532 y observando un refuerzo de posturas tradicionales, ya obsoletas en los ámbitos eruditos del saber especializado, fundamentalmente cuando se expresa que: “Como el Corán prohíbe la representación de la figura humana y de animales, la pintura y la escultura no prosperaron entre los árabes”533. Esto nos muestra un relato reduccionista donde solo se analizan las artes mayores o Bellas Artes, no otorgando espacio al arte aplicado de uso cotidiano donde la constante es muy diferente a la expresada por el manual. Para Bulley como representante de la renovada historiografía del arte, si bien:
“ha sido aceptada la creencia de que Mahoma, por su odio a los ídolos, prohibió en el arte toda representación de formas humanas o animales... en lo que se refiere a las artes aplicadas, las prohibiciones eran ignoradas continuamente…Esto ha sido ampliamente demostrado por antiguos inventarios árabes de obras de arte que se han conservado, y también por los innumerables ejemplos de arte árabe que contienen representaciones convencionales de hombres y de animales”534.
El tema de lo islámico/ árabe en la manualística nacional permite observar avances en los contenidos que se introducen, manteniendo fuertemente un discurso religioso – militar centrado en la figura de Mahoma, unido a descripciones básicas del Corán y a conquistas militares seguidas de rápidas conversiones masivas. La entrada en escena de temáticas culturales, aunque desajustadas de la realidad historiográfica actual, marcan un pequeño cambio de paradigma en la lectura que los manuales vienen realizando. No obstante, continúa siendo sometida a posiciones tradicionales y, en muchos casos, confusas, con componentes eurocéntricos occidentales y elitistas dominantes en la narrativa cultural que condicionan lo novedoso a la superficialidad del tratamiento.
531 Se expresa a modo de ejemplo que: “en España crearon decenas de bibliotecas con más de quinientos mil volúmenes; dejaron libros sobre la historia universal; los principales elementos arquitectónicos fueron el arco lobulado y el de la herradura”. Véase: Az, edición 1999, p. 230.
532 Se plantea como sinónimo de Alta Cultura, término expresado por primera vez por Matthew Arnold, en 1869.
Para mayor información sobre la categoría Alta Cultura, véase: ARNOLD, Matthew, Culture and Anarchy, 1869. Versión digital, consultada el 20/09/2016, URL: http://www.authorama.com/culture-and-anarchy-1.html.
533 Az en sus edición 1999, p. 230. Dicha afirmación se enfrenta a lo que expresa Puerto de Palos. Esta última
descripción es más actualizada historiográficamente si se la compara con Az.
Entre los manuales internacionales vemos una única tendencia que repite los mismos valores generales de los textos nacionales, esto es, lo religioso y lo miliar. Sin embargo, las editoriales Aique, Santillana, SM y Vicens Vives, sostienen una primacía del componente categórico musulmán como término dominante, mientras que Kapelusz, como ejemplo aislado, mantiene su discurso reforzando la figura de Mahoma como categoría central de explicación y recuperando la primacía del relato anclado en los grandes hombres del pasado como consecuencia, de los grandes relatos acontecimentales de la Historia.
GRÁFICO Nº 15. El mundo islámico en manuales internacionales.
0 5 10 15 20 25 30
Aique Kapelusz Santillana SM Vicens Vives
Árabes Mahoma Musulmanes Conquista Tribus Guerra Santa
Fuente: Elaboración propia con información obtenida de los manuales analizados
Con respecto a la primer posición que atraviesa a la mayoría de las editoriales extranjeras, podemos realizar, a la vez, una subdivisión en aquellas editoriales que dan importancia al binomio Islam – árabes como son los casos de Aique, y Vicens Vives y, por otro lado, aquellas donde domina el binomio Islam – Mahoma como son los casos de Santillana y SM535, En el primer caso, se vincula lo religioso a un colectivo étnico – cultural, mientras en
535 Ambas editoriales unen los términos bélicos a los religiosos. La diferencia está puesta en que para Santillana
el elemento de guerra que más se implementa es el de Guerra Santa, mientras que para SM, se usa el de Conquista. Sobre las diferencias terminológicas operadas para ambas editoriales sobre este tema, véase: WAIMAN, David, “El poder de una representación. Dilemas actuales sobre la Reconquista en los manuales de educación argentina”, en: Alberto Reche Ontillera y Otros (Edits.), Roda da Fortuna. Revista electrónica sobre Antiguidade e Medievo, Vol. 2, Número 1-1, Barcelona, 2013, pp. 173 – 180, Número especial, ISSN 2014 – 7430, URL: http://www.revistarodadafortuna.com/#!número-2013-1-1.
el segundo, más cercano a la posición de Kapelusz, se concentra lo religioso a una figura central, la del profeta y, con él, se refuerza el carácter tradicional del análisis.