Una vez descrita la teoría interpretativa simbólica, es importante señalar cómo se plasma en un enfoque para hacer investigación dentro de una organización. Aubrey Fisher (1978) propuso que los académicos tienden a asumir una de las cuatro aproximaciones conceptuales para el estudio de la comunicación humana, cada una con sus aportaciones específicas y diferenciadoras. De acuerdo con Krone, Jablin y Putnam (1992, p.19), no existe una perspectiva superior a otras, pues cada una tiene sus fundamentos teóricos característicos e incluso, y a aunque no son mutuamente excluyentes, pueden resultar incompatibles unas con otras al analizar un mismo fenómeno. En general, las cuatro perspectivas son los marcos de referencia teóricos con más influencia en la comunicación organizacional en la actualidad. A manera de síntesis, se
presentará en qué consiste cada una de las perspectivas, para posteriormente profundizar en la que se considera más apropiada para el análisis de la agenda de comunicación de una empresa en el contexto de la responsabilidad social.
La primera perspectiva es la “Mecanicista”, la cual ve a la comunicación humana como “el proceso de transmisión en el que un mensaje viaja a través del espacio (un canal) de un punto a otro” (Krone, Jablin y Putnam, 1992, p.20). El eje de esta postura se encuentra en el énfasis que se le da al canal o vehículo de la transmisión del mensaje, así como la relación linear o causal entre las partes de este proceso de comunicación. Además, considera los efectos de la fuente en el receptor, la naturaleza física del mensaje y el papel de los ruidos en la comunicación. La perspectiva “Psicológica” se enfoca específicamente en cómo las características de los individuos afectan la manera en que se comunican. Esta postura considera a los denominados filtros conceptuales, que en definición incluyen “todos aquellos estados internos inobservables de los individuos que afectan significativamente no sólo qué información es atendida, enviada e interpretada, sino también en cómo es procesada dicha información” (Krone, Jablin y Putnam, 1992, p.25).
En el contexto de la comunicación organizacional, la perspectiva psicológica se concentra en explicar los ambientes de información en el que se ubican los individuos y el rango de estímulos a los que responden usando diversos filtros conceptuales. La perspectiva “Sistema- Interacción” parte de los patrones de comportamientos secuenciales y en la recurrencia de acciones e interacciones contiguas a través del tiempo. Esta teoría hace hincapié en que los actos
de comunicación son recurrentes y van cambiando con el tiempo, pero a la vez, que es posible encontrar patrones cíclicos en las interacciones y acciones comunicativas de los individuos.
La última perspectiva, en la cual se ahondará más, es la “Interpretativa-Simbólica”. Cuando la comunicación organizacional se conceptualiza desde un enfoque mecanicista o psicológico, la organización se considera como un contenedor o escenario en la que ocurren las interacciones. En general, “se asume que las propiedades de la organización determinan el proceso de comunicación en mayor medida que los procesos de comunicación moldean las características de la organización” (Krone, Jablin y Putnam, 1992, p.27). Desde la perspectiva interpretativa-simbólica, en contraste, la comunicación organizacional consiste en patrones de conductas coordinadas que tienen la capacidad de crear, mantener y disolver organizaciones, y que además, los individuos son capaces de crear y moldear su propia realidad social.
Esta perspectiva parece ser la más humanista de las mencionadas por Fisher (1978), ya que parte de una visión de la comunicación humana que se asimila al interaccionismo simbólico, particularmente en las suposiciones que hace del yo, de los significados compartidos y de la conducta social. Los ejes principales de esta perspectiva son, precisamente, la asunción de roles y los significados compartidos, que viene siendo una consecuencia del primero: “el significado de las palabras y acciones de deben ser interpretadas simbólicamente a través de la experiencia en sí misma y no a través de la intención del emisor o de los filtros conceptuales del receptor” (Krone, Jablin y Putnam, 1992, p.28). En el contexto de la organización, la identidad de ésta se refleja a través de su interacción con otros actores y su comportamiento ante los cambios en el contexto social. Esta perspectiva intenta explicar el proceso de comunicación desde el punto de
vista de los miembros de la organización para abarcar y explicar una mayor porción de la realidad organizacional. La relevancia de este enfoque para la investigación es que en ésta se coteja la información proporcionada a través de mensajes oficiales emitidos por la empresa en cuanto a la dimensión de calidad de vida y lo que los actores involucrados experimentaron al respecto.
De acuerdo con Krone, Jablin y Putnam (1992), la perspectiva interpretativa, además, señala las diferencias entre la acción simbólica, no-simbólica y la social. La acción no simbólica se refiere al reflejo o respuesta automática que no requieren de una interpretación, mientras que la acción simbólica implica que los individuos responden a otros a partir de la interpretación que hacen de sus palabras y acciones, confiriéndoles un significado en particular. La acción social, por último, se relaciona directamente con los significados que los individuos construyen a partir de eventos y actividades: “Primero, los seres humanos actúan hacia las cosas a parir del significado que éstas tienen para ellos. Segundo, dichos significados son directamente atribuibles a la interacción social entre los individuos. Tercero, estos significados son creados, mantenidos y modificados a través de un proceso interpretativo usado por la persona que se enfrenta a las cosas con las que se encuentra” (Fisher en Krone, 1992, p.28).
Además de los conceptos de la acción social, simbólica y no simbólica, existen otros componentes en la perspectiva interpretativa simbólica que cabe destacar. Por ejemplo, la
congruencia se refiere al consenso de significados al interpretar un evento y no en la precisión de
la transmisión del mensaje o en la similitud de los filtros conceptuales entre el emisor y receptor. Debido a que los significados de diversos símbolos verbales y no verbales son afectados en gran
medida por el contexto, la aproximación interpretativa simbólica “se enfoca en cómo los factores culturales tienen un impacto en el proceso interpretativo” (Krone, Jablin y Putnam, 1992, p.28). Dentro del marco de referencia de las interacciones, “la cultura es vista menos como algo que la organización tiene, […] y más como algo que la organización es” (Krone, Jablin y Putnam, 1992,
p.28). Por lo tanto, el paradigma interpretativo simbólico se enfoca en conocer la forma en que los significados consensuales constituyen la cultura organizacional como un conjunto de normas y prácticas aceptadas por los individuos dentro de una empresa.
La investigación que parte de la perspectiva interpretativa simbólica usualmente busca explicar el proceso de comunicación desde el punto de vista de los miembros de la organización. A diferencia de las otras teorías descritas anteriormente, la aproximación interpretativa simbólica es una de las más usadas para estudiar a las organizaciones desde la comunicación, pues integra diversos enfoques que tienen la capacidad de explicar una mayor porción de la realidad organizacional. Al adoptar la perspectiva interpretativa simbólica para investigar, se reconoce su subjetividad inherente y ésta se incluye en los métodos de investigación.
En resumen, y siguiendo lo propuesto por Fisher (1978), Krone, Jablin y Putnam (1992), la perspectiva interpretativa simbólica se enfoca en los roles y los significados compartidos dentro de las organizaciones, en donde los patrones de actividades coordinadas crea, mantienen y disuelven a dicha organización. Los individuos responden a otros basados en los roles que asumen y en los significados atribuidos a las palabras y acciones, los cuales se derivan a través de la experiencia y de las interpretaciones negociadas acerca de la organización, sus eventos y actividades.