10.3 Air Sampling System Design
10.3.4 Outdoor experimental validation
Estos servicios tienen la característica de "bienes públicos o sociales" ya que no se puede excluir a nadie del beneficio de ellos, y su uso por una persona no disminuye la disponibilidad de ese servicio a otros usuarios. Sin embargo, las actividades económicas entre las que se encuentra la agricultura, pueden degradar la capacidad de los ecosistemas para proporcionar estos servicios a través del cambio en la composición y la estructura de un sistema y cómo funciona (FAO, 2007; PNUD, 2005).
En la toma de decisiones de producción, se considera el precio de venta de lo que se produce y los costos privados a incurrir para lograr dicha producción. Existen costos que aunque la empresa no los contabiliza representan un costo para la sociedad; estos son los costos externos de la actividad productiva. El costo externo más común o externalidad41 es el que se le impone a terceras personas ajenas al emprendimiento productivo, por la degradación ambiental (Castiblanco Rozo, 2003).
Autores como Fadda (2006) interpretan que la degradación del recurso suelo produce efectos ‘en la finca’ y efectos fuera de la finca, ‘extra sitio’ o externalidades. Reconoce como efectos ‘en la finca’ a las implicancias de la degradación sobre los productores o dueños de la tierra por la disminución en la productividad y a las implicancias sobre la sociedad por el compromiso de la sustentabilidad del recurso en el largo plazo. En este tipo de efectos el componente ‘interés de la sociedad’ en la degradación del recurso suelo se encuentra presente a nivel temporal, está caracterizado como ‘interés intergeneracional’, y es una de las razones de la intervención social o del gobierno ante el citado problema (Tomasini y Longo, 2010).
En un contexto donde la toma de decisiones de planificación y uso de los recursos priman argumentos de índole económico, el valor económico de dichos recursos naturales es el elemento clave para un manejo eficiente de los mismos y para el diseño de políticas ambientales para regular su uso, al suministrar información relacionada con los beneficios sociales de mejorar o mantener la calidad ambiental, a partir de cuantificar los costos de su conservación como compensaciones a incluir en los proyectos de desarrollo (Castiblanco Roso, 2003).
Lo antes mencionado convoca a un análisis de costos y beneficios a nivel de finca evaluados en términos privados, esto es en términos de los precios que el productor realmente paga por los insumos o recibe por lo producido. Por otra parte, desde el punto de vista social, debería realizarse el análisis de los beneficios regionales o nacionales y de los daños derivados de las diferentes actividades evaluados en términos sociales (Pagiola, 1998).
De esta manera, si los beneficios que genera una actividad económica basada en el uso de los recursos naturales superan los costos de explotación y los costos ambientales asociados a dicha producción, es viable dar un uso sustentable a los recursos y se puede financiar su conservación (Barsev y Espinoza, 2000).
La no inclusión de los mismos, produce la sobre-valoración de la producción por minimización de los costos de producción, lo que ocasiona que muchas actividades resulten rentables cuando en realidad desde el concepto de sustentabilidad pueden no llegar a serlo (CCAD-CBM, 2002). Ello conlleva a la tendencia de sobreexplotación, toda vez que existen relaciones de precio-costo o costo –beneficio que incentivan el uso de los recursos por sobre el rendimiento máximo sostenido del mismo o la capacidad del mismo de sostener sus funciones (Agüero, 1996).
La economía ambiental brinda herramientas para estimar el valor económico de los bienes y servicios ambientales, cuyos fundamentos fueron detallados en capítulo 1 del presente trabajo (p. 20 a p. 33). En dicho capítulo se expusieron diferentes métodos de valoración económica, de ellos el método de Costos Evitados y sus variantes es el más utilizado para valorar impactos42 en la actividad agropecuaria, sobre todo para los impactos producidos en el recurso suelo.
Son ejemplo de ello las valoraciones de impacto de proyectos de reforestación para conservación de suelos en Tailandia a partir de la cuantificación de pérdidas de suelo y pérdidas de nutrientes por cosecha que producen diferentes especies; utilizando el método de costos evitados (Hufschmidt et al., 1983; Francisco, 1986, 1994; Niskanen y Saastamoinen, 1996); la valoración económica de la biodiversidad de la Yunga de Catamarca, a través de los servicios de captación de agua, regulación de la cuenca, control de erosión de suelo y los beneficios de disfrutar del paisaje. La valoración se efectuó utilizando el método de costos evitados o de reemplazo y el método de costos de viaje (Alderete Salas et al., 1999); la valoración del servicio ambiental de ‘protección de la calidad del agua’ y el de ‘regulación hídrica’ para una cuenca hidrográfica, aplicando los métodos de costo de oportunidad, costos de protección y costos evitados, (Hernández Vela, 2001); la valoración de la conservación de suelos de San Dionisio (Nicaragua) a partir de los costos de reposición del recurso por el agregado de fertilizantes (Baltodano y Mendoza, 2001); la determinación del valor global del medio forestal de cada Territorio Histórico de Bizkaia (España) aplicando los métodos del costo del viaje, valoración contingente y costos evitados (Servicio de Inventario Forestal del Ministerio de Medio Ambiente Español, 2005); la valoración del servicio de secuestro de carbono producto de la vegetación, en dos sistemas pastoriles uno constituido por pastizal natural y otro convertido a un sistema silvopastoril, aplicando el método de costos evitados (Miranda et
al., 2008).
La conservación de los recursos suelo y agua son considerados prioritarios en las investigaciones agrícolas en regiones áridas y semiáridas de la Unión Europea. (Ramos et
al., 2009). En los casos de pobre calidad de agua, el nivel del contenido de sodio puede ser
considerado como el tercer factor de importancia en la disminución de la producción de los cultivos. (Dinar et al., 1991; Datta et al., 1998; Beltrao et al., 2002), siendo esta una de las limitaciones de la producción agrícola mundial en especial en áreas bajo riego localizadas en zonas áridas y semiáridas (Melo et al., 2008).
El exceso de sodio afecta la estructura, aireación y permeabilidad del suelo, y esto interfiere en el crecimiento de la mayoría de los cultivos. (Porta et al., 1994; Hillel, 1998; Keren, 2000; Ramos et al., 2009).
Para la corrección de este tipo de deficiencias nutricionales se han propuesto diferentes compuestos mejoradores a los fines de disminuir el pH de los suelos alcalinos, tales como el azufre elemental (Sº), azufre elemental micronizado pretratado (SEP), yeso (CaSO4
2H2O), ácido sulfúrico (SO4H2), tiosulfato de amonio y de potasio (S2O3NH4, S2O3K2) y el
polisulfuro de potasio, entre otros. La degradación de los compuestos en el suelo, sigue las siguientes reacciones químicas básicas dependiendo del contenido de calcio:
• Para suelos que no poseen calcio o es escaso (< 2.000mg/ kg de suelo): Ej: Yeso
4 2 2 4
2NaX+CaSO
→CaX
+Na
SO
(soluble) (3.1)Donde: X: matriz del suelo; NaX: sodio adsorbido a la matriz del suelo; CaS04: sulfato de calcio; CaX2: calcio adsorbido a la matriz del suelo; Na2SO4: sulfato de sodio
______________________________________________
Bacterias 3 2 2 3 2S+ O → SO 4 2 2 3 3 3 3SO + H O→ H SO H2SO4 +CaCO3 →CaSO4 +CO2 +H2O
2NaX+CaSO
4→CaX
2+Na
2SO
4 (3.2)Donde: X: matriz del suelo; NaX: sodio adsorbido a la matriz del suelo; CaS04: sulfato de calcio; Na2SO4: sulfato de sodio; CO3Ca: carbonato de calcio; CO2: dióxido de carbono; SO3: trióxido de azufre; H2SO4: ácido sulfúrico; H2O: agua; S: azufre; O2: oxígeno
_____________________________________________
Estudios a campo realizados sobre suelos con altos contenidos de carbonato de calcio (CO3Ca) en México utilizados para la producción de limón, indican que los mejoradores de
suelo más promisorios desde el punto de vista agronómico y económico para dicho cultivo fueron el azufre elemental (Sº), el tiosulfato de potasio (KTS) y el tiosulfato de amonio (Pérez Zamora, 2002).
En el caso de la utilización de azufre elemental (Sº) como enmienda para disminuir el pH del suelo, ensayos de laboratorio dan cuenta de su elevada efectividad (Sierra et al., 2007; Tysko y Gutiérrez Boem, 2008), quienes afirman que tanto el tamaño de partícula de la enmienda como la textura, contenido de materia orgánica y contenido de carbonato de calcio tienen influencia en el descenso de pH y en el tiempo necesario para alcanzar el pH deseado (Sholeh et al., 1997; Horowitz y Meurer, 2007; Sierra et al., 2007).
Los ensayos de remediación de suelos del norte de Chile revelan que las características físico-químicas que más influyeron sobre la magnitud del efecto acidificante con azufre elemental (Sº) fueron los contenidos de carbonato de calcio (CO3Ca) y materia orgánica.
Las reducciones significativas de pH se presentaron en los suelos con una menor capacidad reguladora como consecuencia del menor contenido de carbonato de calcio y materia
demuestran que el carbonato de calcio (CO3Ca) reacciona con el ácido sulfúrico (SO4H2)
producido por la oxidación biológica del azufre elemental (Sº) y lo neutraliza, permitiendo al suelo tener una capacidad reguladora o tampón (Linderman et al., 1991; Cienfuentes y Linderman, 1993; Miyamoto, 1998).
En función de lo expuesto y considerando:
• Que la actividad agropecuaria analizada en este trabajo genera impactos negativos sobre el suelo, que fueron especificados y mensurados a lo largo del capítulo 2 del presente trabajo.
• Que los mencionados impactos pueden considerarse desde el punto de vista de la legislación ambiental como daño al ambiente en si mismo, ya que son efectos que se producen en la finca y que se manifiestan con el transcurso del tiempo (Cap.1, p.6).
• Que los efectos encontrados en el contexto del marco legal vigente en materia ambiental dan lugar al surgimiento de un problema económico para el propietario del emprendimiento por la obligatoriedad de subsanar o mitigar dicho impacto y por los efectos directos sobre los niveles de producción, y para la sociedad, debido a la disminución de la calidad del recurso suelo de la cual dependen los servicios ambientales y la productividad futura.
• Que en un contexto donde la toma de decisiones sobre la planificación y uso de los recursos se sustenta casi siempre en argumentos de orden económico sobre otros, la inexistencia de un valor monetario para dicha calidad ambiental hace difícil el reconocimiento o interpretación de que su disminución genere un costo económico. Esta falta de reconocimiento dificulta el diseño e implementación de medidas que incentiven su protección y gestión de manera de lograr un desarrollo sustentable.
En razón de estos considerandos, este capítulo estará dirigido a generar indicadores económicos que informen sobre el valor de los costos privados necesarios para atenuar los impactos identificados. Basado en ellos, se estimará el valor económico de los servicios ambientales que brinda el recurso suelo. Los resultados podrán ser posteriormente integra- dos a marcos de análisis más amplios de la problemática ambiental en la región y sus im- plicancias económicas, que escapan a este trabajo.
HIPÓTESIS DE TRABAJO
43La degradación de las propiedades del suelo ocasionada por la tecnología de manejo productivo del cultivo de olivo, genera costos económicos de implicancia privada y social.