El indicador de presión seleccionado para este nivel ‘superficie desmontada’ resultó de una magnitud de 29.700 ha en el período 1989-2006.
El indicador de impacto ‘variación en el patrón de uso del suelo’ con fines agropecuarios mostró una magnitud de 28.571,98 ha, lo que equivale a un incremento neto de superficie agropecuaria del 158,93 %, respecto del año 1989.
siguientes resultados:
• incrementos de 23.332 ha en la categoría de uso ‘agricultura bajo riego con agua subterránea’, el 85% de esa superficie (aproximadamente 20.000 ha) es destinada a la producción olivícola. Dicha categoría de uso creció en el período 1989-2006, un 797%.
• incrementos de 6.370 ha, en la categoría de uso ‘desmonte/ganadería’ cuyo crecimiento fue del 220% en el período de tiempo 1989-2006.
• involución de 1.129 ha en la categoría ‘agricultura bajo riego con agua superficial’, que decreció para ese período un 9% en el período de tiempo 1989-2006.
En relación al patrón de ocupación por tipo de suelos en el Valle Central y sobre 46.000 ha de uso agropecuario existentes al año 2006, surge que:
• el 65% de la misma (30.144 ha), se concentra en la asociación de suelos Colonia del Valle, que fue la mayor receptora de la superficie para usos agropecuarios.
• el 15% (5.940 ha) se localizó en la asociación Laguna Verde, que es la segunda receptora de la superficie para usos agropecuarios.
• el 20% restante quedó distribuido en las asociaciones Río del Valle y Pedemonte de Ancasti y Ambato.
El patrón de uso del suelo encontrado nos permite concluir que:
• la cantidad de suelo disponible no será limitante para el desarrollo futuro, puesto que el nivel de ocupación encontrado al 2006 fue del 23 % de la superficie total de las asociaciones de suelo aptas para dicho uso. Esto indica sobre la proporción de bosque nativo en la región, que resulta para dicha fecha, del 77%.
• al igual que en la mayoría de las zonas áridas y semiáridas, dicho desarrollo estará condicionado por la cantidad y calidad del agua subterránea. En asociación a ello se presentan como condicionantes también, el monto del canon de uso de la misma, la disponibilidad de energía para su extracción y el costo asociado a ella.
INDICADORES DE NIVEL EXPLOTACIÓN AGROPECUARIA
El trabajo realizado y los datos obtenidos en las explotaciones agropecuarias nos permiten arribar a las siguientes conclusiones:
Los resultados obtenidos en el caso de estudio, reflejan una tendencia gradual de sodificación del suelo.
Al año 2008, fecha de los análisis, se verifica un avance del mismo hasta los 80 cm de profundidad, lo que implica un 40% de la profundidad explorada por las raíces del cultivo. La tercera profundidad (80 a 120 cm) no ha alcanzado los valores de sodicidad observados en las dos primeras (0-40 cm y 40-80 cm), sin embargo observa una tendencia creciente de sodificación.
En el ‘caso de estudio’ y al cabo de 9 años de cultivo, se encontraron los siguientes resultados:
• impacto negativo por incremento del pH en toda la profundidad muestreada, de magnitudes 0,90, 0,60 y 0,54 para la primera (0-40 cm), segunda (40-80 cm) y tercera (80- 120 cm) profundidad respectivamente.
• impacto negativo por descenso marcado de la conductividad eléctrica (Ce) en la tercera profundidad, del orden de -2 dS/m;
• impacto negativo por incremento de la Relación de Adsorción de Sodio (RAS) en las dos primeras profundidades, de magnitudes 4,63 y 1,9 respectivamente.
• impacto negativo por incremento del Porcentaje de Sodio Intercambiable (PSI) en las dos primeras profundidades, del orden de 9,5 y 4,38 respectivamente.
• impacto negativo por descenso de la materia orgánica (MO) en la segunda profundidad del orden de -0,33%, resultando de impacto nulo para el resto de las profundidades estudiadas.
• impacto nulo para la variable contenido de fósforo.
• impacto negativo de la variable contenido de nitrógeno en la primera profundidad, del orden de -0,03%. Impacto nulo para el resto de las profundidades en estudio.
• la variable pH y los indicadores RAS y PSI resultaron sensibles a los cambios de estado del suelo por efectos de sodificación.
• los mismos presentan diferente grado de sensibilidad para dichos efectos según la secuencia, PSI > RAS>> pH. En consecuencia, el PSI se constituye en el indicador más adecuado para el monitoreo del suelo.
En las tendencias y magnitudes de impacto observados en el caso de estudio y en otros sitios de producción del Valle Central de Catamarca, se encontró que:
• los sitios de verificación, muestran las mismas tendencias encontradas en el caso de estudio, y revelan que el proceso de sodificación es aún más intenso en otras explota- ciones agropecuarias diferentes al caso de estudio.
• la diferencia de intensidad observada entre los sitios de verificación y el caso de estudio al cabo de 9 años de cultivo fue de + 70% (0,47) para la variable pH, + 106% (2,57) para el indicador RAS y + 245 % (10,87) para el indicador PSI.
• la intensidad promedio del impacto (caso de estudio y sitios de verificación) a los 9 años de cultivo respecto del promedio de las parcelas sin cultivo fue de + 15% (1,15) para la variable pH, + 283 % (4,99) para el indicador RAS y + 326 % (15,31) para el indicador PSI.
El modelo matemático que describe el efecto de sodificación en el suelo, permite concluir que:
• la intensidad del proceso de sodificación evaluada a través del PSI, es función de la proporción de sodio del agua de riego (PS) y del tiempo de cultivo (Tcul).
• la ‘PS’ del agua de riego es la variable de mayor relevancia en la reacción del suelo.
• la segunda variable del modelo, ‘tiempo de cultivo’, permite relacionar el factor tiempo al proceso de sodificación, reflejando el efecto acumulativo del sodio debido al riego.
• la inclusión del enfoque series de tiempo en el presente estudio, fue determinante para detectar dicho efecto.
Considerando las causas del impacto, se concluye que:
• la calidad del agua de riego es el factor de la tecnología de producción con mayor implicancia en el impacto encontrado sobre el recurso suelo.
Alcances geográficos y magnitud del problema. El presente trabajo permite concluir que:
• la vinculación encontrada en el modelo matemático entre la reacción del suelo y la calidad del agua de riego, analizada en el espectro de calidades de agua de irrigación del Valle Central de Catamarca, evidencian la relevancia regional del problema.
• la calidad del agua de riego del caso de estudio y la de los sitios de verificación en relación a la clasificación de aguas del Valle Central y al GNV de las variables e
indicadores de impacto, permiten concluir que el agua del sitio de verificación denominado E3 sería la de mayor magnitud del impacto sobre el recurso suelo en la región, mientras que los GNV de las variables e indicadores del caso de estudio los de menor magnitud.
• los valores de GNV de pH, Ce, RAS y PSI obtenidos del promedio del caso de estudio y los sitios de verificación, constituyen una medida aproximada del impacto medio a nivel regional.
El trabajo realizado con los indicadores y criterios de clasificación de calidad de aguas para riego para el Valle Central de Catamarca, permite concluir que:
• los indicadores de calidad de agua para este trabajo, presentaron sensibilidades diferentes para predecir tendencia de sodificación del suelo según la siguiente secuencia: PS > PSS > RASº.
• de los criterios de peligrosidad utilizados para la calificación de agua de riego de origen subterránea, el PSS (Porcentaje de Sodio Soluble) resultó ser el más adecuado; se sugiere un corrimiento del límite inferior de 70 a 60% para el grado de restricción severa para esta región, en base a los resultados obtenidos a campo en el presente trabajo.
Finalmente se puede decir que el recurso suelo en el área en estudio presenta elevada fragilidad; aún cuando toda actividad agropecuaria productiva implica impactos sobre el recurso suelo, lo observado debe considerarse como serio dado el escaso período de tiempo transcurrido en términos ambientales y en términos productivos; puesto que el sistema productivo implantado está iniciando la etapa de plena producción