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OVERALL ASSESSMENT FOR (2) PREPAREDNESS – COMPONENT 2.3 –

Es mediodía del sábado 1 de septiembre de 1990 y en medio de los aplausos de los dirigentes de Colo Colo, Mirko Jozic desciende del vuelo 520 de Lufthansa en la losa del aeropuerto Arturo Merino Benítez. Antes que él, baja su esposa, Zorana, y después que él, su hija, Lana, de siete años, quien tropieza y cae de espaldas por el peso de su mochila. Luego de levantarla, Jozic sonríe: “Es mejor que haya sido ella y no Mirko quien cayó”.

Al momento de asumir Jozic en el primer equipo de Colo Colo –en 1988 había estado en las cadetes– el Cacique marcha tres puntos debajo de Universidad Católica y el plantel acusa el desánimo por dos golpes: uno, la eliminación de la Copa Libertadores al perder en definición por penales con Vasco da Gama, en un partido en que había estado en ventaja de 2-0 y de 3-1 hasta el minuto 89; y dos, la partida del entrenador Arturo Salah.

Ante la observación de que Salah ha conquistado todos los títulos en Chile, Jozic contesta: “Vamos, adelante. Ahora, a ganar la Copa Libertadores”.

Muy pronto, Jozic cambia el esquema de Colo Colo. La formación teórica de 4-2-2-2 es reemplazada por la novedad de los tres rombos. La defensa ya no marca en zona, sino con un líbero y dos stoppers; a veces, tres. Pero el mayor cambio, cuyo efecto es inmediatamente aplaudido por los hinchas albos, es la agresividad: el Cacique sale a provocar el error del rival, en lugar de esperar a que se produzca.

Así aumenta el público en el Monumental, Colo Colo se clasifica campeón con ocho puntos de ventaja sobre Universidad Católica y obtiene por primera vez el bicampeonato.

Nueve meses después de su llegada, Jozic, seis veces campeón en Europa, un título con Yugoslavia en el Mundial Juvenil 1987 y una estrella con Colo Colo 1990, cumplirá su promesa de “ganar la Copa Libertadores”.

“Cualquier persona que trae algo nuevo puede perfeccionar lo hecho, pero no vale cambiarlo todo. El que llega a esos extremos es alguien que no sabe su trabajo. Los jugadores de Colo Colo estaban acostumbrados a jugar como quería Arturo Salah, y yo estaba preparado para enfrentar eso. La vida sin problemas no es vida, no hay desafíos. Por mi título con Yugoslavia en el Mundial Juvenil 1987, yo no era desconocido para los futbolistas de Colo Colo. El mejor amigo es la verdad, si cualquiera quiere estar cerca de mí tiene que saber que sin verdad no existe persona ni amistad. Estoy educado desde pequeño para eso y no para ser otro. Los jugadores son adultos, no son niños. Ellos tienen su cerebro y su personalidad, son profesionales y toman sus decisiones con toda seriedad.

“Al llegar a Chile traté de darle mayor dinámica al fútbol de Colo Colo. Y en eso me apoyé mucho en la inteligencia que me ofrecía Jaime Pizarro. Además, el nivel individual de Marcelo Barticciotto era altísimo. En la defensa utilicé el sistema que imperaba en Europa, con un líbero y dos stoppers, donde la salida por las bandas era fundamental”, me dice en una larga conversación en el hotel Sheraton.

Refuerzos

El zurdo Sergio Verdirame, proveniente de Colón de San Fe, es el primer refuerzo de Colo Colo para la Copa Libertadores. Jozic dio el visto bueno luego de observar el video que le enseñó el dirigente Jorge Vergara, quien trae a Verdirame como volante de creación, pero es más puntero izquierdo. Su aptitud atlética es deficiente y no jugará ni un minuto durante la Copa, pero resultará un buen negocio: fue adquirido en 120 mil dólares y será transferido en 500 mil dólares al Morelia de México.

Después se supo que el video de Verdirame había sido “reeditado” y que algunas de las jugadas que protagonizaba no le pertenecían. Vergara aprendió la lección de inmediato y en 1993 venderá a Barticciotto al América de México con la ayuda de una cinta en la que incluirá carreras de Héctor Adomaitis, quien se le parecía en el cabello rubio y largo. Así, en el video Barticciotto desbordaba por la derecha y por la izquierda…

La primera semana de enero de 1991, Jorge Vergara está abocado a conseguir jugadores de una lista que confeccionó Jozic. Para el puesto de lateral volante por la derecha, Mirko menciona a Gabriel Mendoza (O’Higgins), Óscar Lee Chong (Naval) y Miguel Latín (Santiago Wanderers). Como es habitual en él, Vergara se jacta de que tiene todo acordado con Latín. Poco antes anunció lo mismo de Marcelo Vega (Regional Atacama) y frente a mi advertencia de que el jugador firmaría en Unión Española –como ocurrió–, Vergara me dijo: “¿Estái más h…? Lo tengo listo”. Hace un mes que le insisto en que el Coca Mendoza es muy superior, pese a que el entrenador Nelson Acosta le tiene prohibido pasar la mitad de la cancha. Cuando se queda sin argumentos, Vergara replica: “Lo defiendes porque eres de Rancagua y él es tu coterráneo”. Mendoza, entonces de 22 años (cumplía 23 en mayo), se halla en conflicto con O’Higgins pues nunca ha firmado contrato, pero sí recibido mensualmente más de dos unidades tributarias por más de cuatro años. Debido a ello, el club no puede declararlo jugador ex cadete ni amarrarlo hasta los 27 años, como es usual en 1991. Al cabo, Mendoza fichará en Colo Colo, será figura en la Copa Libertadores y el Guatón Vergara contará en colores el ojo que tuvo para elegirlo a él…

Jozic dice que Mendoza es un gitano. El jugador nunca prueba un remedio porque asegura que la naturaleza cura todo. También afirma que para ganar la Copa Libertadores hay que sufrir y en el sauna sube la temperatura al máximo, cierra la puerta y amenaza con golpear al que intente regular el calor. El técnico también ha solicitado un puntero de gran velocidad y los candidatos son Patricio Yáñez y Franz Arancibia (Deportes La Serena). El Pato viene de una temporada irregular en Universidad de Chile y en enero vence la opción de compra de los azules. Vergara es socio de Carlos Poblete Benett, el representante de Yáñez, en el programa Estadio en Portales de la radio Portales y muy pronto llegan a acuerdo. Vergara ofrece a los auditores un reloj de premio a quien acierte el nombre del flamante refuerzo de los albos. Dice que llegará en avión, que es seleccionado y que tiene el apodo de un ave. La mayoría de los hinchas cree que se trata del Pájaro Hugo Rubio. El 25 de enero, terminado el programa a las 14.00 y con el futuro animador Kike Morandé al volante, Vergara y Poblete se dirigen al aeródromo Lo Castillo para esperar la avioneta que trae a Yáñez, quien se hallaba de vacaciones en Tongoy. Cerca de la sede de Colo Colo se bajan a comprar La Segunda y la gente reconoce al Pato. Cuando llegan a Cienfuegos 41 la multitud ha obligado a la presencia de Carabineros para controlar el orden. En el instante en que Yáñez va a firmar el contrato en el segundo piso, un señor vestido con una polera de rayas horizontales blancas y negras y un maletín “James Bond” le detiene el brazo y le dice que no firme, que el maletín está lleno de dólares para que siga en Universidad de Chile. Es Patricio Navarro, empresario y fanático azul, y su gracia le costará una separación matrimonial de seis meses...

–¿Qué le pide Jozic, Yáñez? “Me dijo que conoce que soy un jugador que da muchos pases de gol, pero que ahora él quiere que yo también anote, que frente al arco me preocupe de finiquitar. Tiene razón, a veces uno deslinda la responsabilidad dando el pase a un compañero”.

En febrero de 1991, publico en La Tercera que Jozic le comunicó a Rubén Martínez, bigoleador del fútbol chileno (con Cobresal en 1989 y con Colo Colo en 1990), que no será titular en todos los partidos. Además, el zurdo se queja de que el club mantiene una deuda con él y que no le ha pagado una cuota de

su pase. Colo Colo acaba de inaugurar la iluminación del Monumental y en la casa de Raúl Ormeño (convaleciente de cuatro fracturas en el hueso malar izquierdo luego de recibir un cabezazo casual del uruguayo Rubén Paz, de Racing) se reúnen Jozic, los dirigentes albos y el coordinador Víctor Herrera. Allí adoptan una medida: prohibir el ingreso del diario La Tercera a los entrenamientos de Colo Colo. Cuando asisto a la práctica, encuentro las puertas cerradas y sólo la explicación del jefe de seguridad, Juan Manuel Chandía. El reportero gráfico que me acompaña toma las fotografías del instante, en ellas también aparece Sergio Gilbert, colega de El Mercurio. De vuelta en la redacción, escribo la nota que por decisión de los editores no verá la luz. Es el único medio que no se referirá a la censura impuesta por Colo Colo. Tras una mediación del Círculo de Periodistas Deportistas al día siguiente, se levantará el veto.

Jorge Vergara invita a almorzar a su casa a Luis Pérez y le ofrece 500 mil pesos mensuales, monto que el jugador acepta pero después pide 700 mil. ¿El motivo de la inflación? Un consejo de la propia madre de Vergara, porque Pérez “tiene hogar e hijos…” El lunes 18 de febrero de 1991, firma en Colo Colo a préstamo de Universidad Católica por 25 mil dólares sin opción de compra. Pérez se pone a disposición de Jozic sin hacer reparo a actuar de lateral izquierdo, asunto que le ocasionó conflictos con su ex entrenador, Fernando Carvallo. Es el último refuerzo para la Copa Libertadores.

La campaña

Colo Colo fue asignado al Grupo 2 de la Copa Libertadores, que también integraban Deportes Concepción y los ecuatorianos Barcelona de Guayaquil y Liga Deportiva Universitaria de Quito.

Numeración en la Copa Libertadores: 1 Daniel Morón; 2 Rubén Espinoza; 3 Lizardo Garrido; 4 Javier Margas; 5 Eduardo Vilches; 6 Miguel Ramírez; 7 Marcelo Barticciotto; 8 Raúl Ormeño; 9 Ricardo Dabrowski; 10 Jaime Pizarro; 11 Rubén Martínez; 12 Marcelo Ramírez; 13 Juan Carlos Peralta; 14 Leonardo Soto; 15 Gabriel Mendoza; 16 Sergio Verdirame; 17 Patricio Yáñez; 18 Sergio Salgado; 19 Luis Pérez; 20 Raúl Castro; 21 Leonel Herrera; 22 Alfredo Oteíza; 23 Aníbal Valdivia; 24 Milton Flores y 25 José Letelier.

Concepción, miércoles 20 de febrero de 1991

Deportes Concepción 0, Colo Colo 0

Árbitro: Iván Guerrero. Deportes Concepción: Villamil; Ardiman, Carrasco, Fuentes (73’ Correa) y Miranda; Lee Chong, Cruz, Lepe y Adomaitis; Almada y Pérez. DT: Jorge Siviero. Colo Colo: Morón; Peralta, Garrido y Ramírez; Mendoza, Vilches y Pizarro; Espinoza; Barticciotto, Dabrowski (expulsado 75’) y Martínez (66’ Yáñez). Incidencia: 89’ Villamil ataja penal a Pizarro.

Por la actuación que cumple aquella noche, el argentino Héctor Adomaitis será contratado para el segundo semestre en Colo Colo. También buen trabajo de Lee Chong, mientras que Peralta y Almada sostienen un duelo áspero.

Santiago, viernes 1 de marzo de 1991

Colo Colo 3 (10’ Espinoza; 28’ Barticciotto; 63’ Salgado, de penal), Barcelona 1 (68’ D. Bravo)

Estadio: Monumental. Público: 42.998 espectadores. Árbitro: Alberto Tejada, de Perú.

Colo Colo: Morón; Peralta, Garrido y Ramírez; Mendoza, Vilches y Pizarro; Espinoza (61’ Martínez); Yáñez, Salgado y Barticciotto.

Barcelona: Morales; Izquierdo, Montanero, Macías y Guzmán; Insúa, Hurtado, Proaño (67’ D. Bravo) y Trobbiani; Muñoz y Escudero (56’ Uquillas). DT: Miguel Ángel Brindisi.

La esperanza de los hinchas se refleja en la asistencia: dobló lo que esperaban los dirigentes albos. El virus de la “colocolitis” se ha inoculado y no habrá vacuna que sirva de anticuerpo. Al ser reemplazado, Espinoza se molesta. Por una mal entendida lealtad con Arturo Salah, Espinoza demorará meses en declarar que ya no marca la punta, sino que ahora juega detrás de los delanteros.

Santiago, miércoles 13 de marzo de 1991

Colo Colo 2 (24’ Barticciotto; 59’ Dabrowski), Deportes Concepción 0

Estadio: Monumental.

Público: 35.763 espectadores. Árbitro: Hernán Silva.

Colo Colo: Morón; Ramírez, Garrido y Peralta; Mendoza, Vilches y Pizarro; Espinoza; Yáñez (67’ Salgado), Dabrowski (87’ Martínez) y Barticciotto.

Deportes Concepción: Villamil; Ardiman, Carrasco, Correa y Miranda; Lee Chong, Cruz, Lepe (71’ Francino) y Adomaitis; Pérez y Almada. DT: Jorge Siviero.

El gol de Barticciotto es una jugada con Pizarro que en 1978 César Menotti había bautizado “cuando vengo, voy, y cuando voy, vengo” y que practicaban Ricardo Bertoni con César Tarantini. Se trata de avanzar en una dirección y girar para tomar la contraria.

Santiago, viernes 22 de marzo de 1991

Colo Colo 3 (1’ Dabrowski; 15’ Mendoza; 23’ Dabrowski, de cabeza), Liga Deportiva Universitaria 0

Estadio: Monumental.

Público: 62.051 espectadores. Árbitro: José Torres, de Colombia.

Colo Colo: Morón; Peralta, Garrido (73’ Margas) y Ramírez; Mendoza, Vilches y Pizarro; Espinoza; Yáñez (45’ Salgado), Dabrowski y Barticciotto.

Liga Deportiva Universitaria: Gallardo; D. Samaniego, Ortega, Mantilla y Guamán; Castillo, Zambrano, Páez, Marsetti y Carrera (63’ Guerrero); Gutiérrez (72’ Salvador). DT: Polo Carrera.

Es locura. Una jornada que trae a la memoria aquellas inolvidables noches de Colo Colo 1973: primero por los atochamientos en las vías de acceso; segundo, por el entusiasmo de la multitud que sobrepasa los cálculos más optimistas de la concurrencia al Monumental, y tercero, por la exhibición de los albos en los 45 minutos iniciales al aplastar al campeón ecuatoriano.

Si bien Liga Deportiva Universitaria casi iguala por intermedio de Carrera en la jugada siguiente a la apertura de la cuenta, la libreta de apuntes registra ininterrumpidamente ocasiones de gol de Colo Colo. Casi todas con Yáñez de protagonista. Algunas de ellas: el Pato, tras maniobra colectiva de Vilches y Dabrowski; Yáñez que no alcanza a llegar antes que el arquero Gallardo, luego de pelotazo de Peralta; Yáñez que brinca sin poder conectar después de una media chilena de Dabrowski que prolongó Barticciotto con un zurdazo; Yáñez y Espinoza que se lo pierden frente al pórtico; cabezazo de Barticciotto en jugada asociada de Yáñez y Pizarro; disparo de Pizarro en acción colectiva de Yáñez, Mendoza y Barticciotto.

En el área de enfrente, Morón debe extremarse en remates de Gutiérrez y Carrera, pero la superioridad del Cacique no admite réplicas. En la segunda fracción, los albos en lugar de ganar por nocaut, se limitan a imponerse ampliamente por puntos. Aun con ese bajón, tienen tres oportunidades a través de Salgado. La figura es Mendoza, que convierte su primer gol con la camiseta alba y luego de desbordar pone el centro preciso para el cabezazo de Dabrowski.

En las afueras del Monumental, carabineros a caballo han tenido que intervenir para dispersar a hinchas que tienen la entrada en la mano. En las tribunas, mucha gente debe presenciar de pie el encuentro.

Guayaquil, martes 2 de abril de 1991

Barcelona 2 (51’ Montanero, de cabeza; 67’ Insúa), Colo Colo 2 (53’ Espinoza, de tiro libre; 69’ Dabrowski)

Árbitro: Eduardo Diuzniewski, de Uruguay.

Barcelona: Morales; Izquierdo, Noriega, Montanero y Alcívar; Insúa, F. Bravo, Macías y Trobbiani; Muñoz y Uquillas. DT: Miguel Ángel. Brindisi.

Colo Colo: Morón; Ramírez, Garrido (53’ Ormeño) y Margas; Mendoza, Vilches, Pizarro y Barticciotto (82’ Peralta); Espinoza; Yáñez y Dabrowski.

El arquero Carlos Morales, quien actuaría después en Palestino, se equivoca y le entrega la pelota a Dabrowski para el empate final. El goleador argentino había ganado la noche anterior el equivalente a 2.500 dólares en los tragamonedas del hotel Oro Verde de Guayaquil.

Quito, viernes 5 de abril de 1991

Liga Deportiva Universitaria 0, Colo Colo 0

Árbitro: Jorge Nieves, de Uruguay.

Liga Deportiva Universitaria: Gallardo; D. Samaniego, Ortega, Mina y Zambrano; Castillo, Páez, Guamán y Marsetti; Gutiérrez (59’ Herrera) y Argüello. DT: Polo Carrera.

Colo Colo: Marcelo Ramírez; Margas, Pizarro y Miguel Ramírez; Mendoza, Ormeño, Peralta y Pérez; Espinoza (70’ Dabrowski); Yáñez (45’ Barticciotto) y Salgado.

Con una formación inicial que no incluyó cinco titulares, los albos lucen orden ante el acoso de los quiteños. En el arco Marcelo Ramírez ofrece dos manotazos salvadores y en la defensa, Pizarro se revela como un líbero de juego simple y efectivo que despeja a 40 metros de distancia cada balón que llega a

sus pies. En la segunda etapa, Colo Colo controla el trámite y está cerca de quebrar el cero en tres ocasiones de Salgado. Liga casi anota en acción de Marsetti cuando levanta la pelota y supera el vuelo de Ramírez, pero el travesaño se opone al gol.

Al regreso de la incursión por Ecuador, Dabrowski se entera de unas declaraciones de Gustavo de Luca que lo afectan. El delantero de O’Higgins me había dicho: “Siempre jugué en equipos inferiores a los de Dabrowski y anoté más goles que él. Ni siquiera ha sido goleador de Colo Colo: en los últimos años lo fueron Sergio Díaz y Rubén Martínez. Yo con Patricio Yáñez y Marcelo Barticciotto haría 200 goles. ¿Han visto a Dabrowski marcando tantos como los míos? ¿Bajando la pelota con el pecho y girando? Él hace goles con la rodilla y la canilla. Dabrowski tuvo la suerte que me faltó a mí: llegar a Colo Colo”. Dabrowski recurre a su filosofía: “Es evidente que busca fama a través de la controversia. Él está muerto antes de empezar la discusión. Si uno pone la cabeza en la línea del tren, no queda otra que esperar que se la arranquen… ¿Dónde jugó De Luca? ¿Quién lo conoce en Argentina? Allá nunca jugó en Primera División. ¿Cuántas vueltas olímpicas tiene? ¿Cuántas participaciones en la Copa Libertadores? La única vez que actuó en un cuadro grande, Cobreloa, lo echaron a los dos meses... Para mí sería muy fácil tirarle mis títulos: tengo campeonatos en Argentina y en Chile, acabo de ser el goleador del grupo en la Libertadores. Dejalo así, no merece que le conteste nada, todo el mundo se da cuenta de que detrás de sus palabras sólo hay envidia”.

Tres días después de la contundente respuesta de Dabrowski, en el estadio Monumental De Luca se acerca a abrazarlo y niega las afirmaciones que vertió ante testigos como sus compañeros Reinaldo Hoffmann y Roque Alfaro y el colega Danilo Díaz de La Tercera.

Octavos de final

Lima, miércoles 17 de abril de 1991

Universitario de Lima 0, Colo Colo 0

Árbitro: Óscar Ortubé, de Bolivia.

Universitario de Lima: Zubczuk; R. Bravo, Requena, Barco y Vidales; A. Yáñez, Cáceda y Carranza; Silva, Vargas y Torrealva. DT: Fernando Cuéllar.

Colo Colo: Morón; Garrido; Ramírez, Vilches y Margas; Mendoza, Ormeño (80’ Martínez) y Pizarro; Espinoza; Yáñez y Dabrowski.

El día previo al partido Jozic y su ayudante, Eddio Inostroza, me enrostran por la ayuda que le habría otorgado a Universitario de Lima con un informe sobre Colo Colo. En rigor, había correspondido profesionalmente a los colegas peruanos del diario La República: ellos me habían enviado a Chile la información sobre Universitario de Lima y necesitaban, a su vez, las características del Cacique. No nos imaginamos que el técnico peruano los vaya a denunciar por haber espiado a su equipo en favor de los albos... La acusación revelaba desconocimiento en el área de las comunicaciones modernas: los videos existen no sólo para arrendar películas y matar el tiempo después de los entrenamientos. En la actualidad cualquier club está en condiciones de obtener uno o más videos de partidos de su rival y analizarlos sin que intervenga la mano de periodistas que supuestamente espían para el enemigo. Como sea, en cuanto se inició el encuentro entre cremas y albos, Raúl Ormeño se hizo cargo de la marca de Alfonso Yáñez. En el campo de enfrente, Universitario no le dio pasada a la subida de Gabriel Mendoza en el primer tiempo ni a la de Jaime Pizarro en el segundo. Tampoco escapó a los observadores que desde las primeras incursiones de Patricio Yáñez, los peruanos debieron recurrir a las faltas reiteradas y violentas para

detenerlo, ratificando que estaban muy al tanto de la peligrosidad del puntero chileno.

La estada de Colo Colo en Lima no ofrece problemas por las precauciones adoptadas para evitar cualquier posibilidad de contagio del cólera (en enero de 1991 se declaró un brote de la enfermedad en Perú, que creció hasta transformarse en una epidemia continental). Los jugadores se someten a una dieta

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