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Overview of the Analysis the Proportion between Factors within the

Mozambique fue uno de los países que se volvió independiente en la ola de independencias de los países africanos en la segunda mitad del siglo XX. Con el debilitamiento y caída de la dictadura de Salazar en Portugal en 1974 y tras una década de lucha interna, Mozambique ganó su independencia en el año siguiente, en 1975, y fue redactada su primera Constitución. La Constitución de la República de Mozambique, según Francisco y Matter (2007) estableció un sistema político monopartidista que garantizó el poder sin elecciones a la Frente de Libertação de Mozambique (Frelimo). La Frelimo, el

único movimiento de liberación de Mozambique durante los años de lucha contra Portugal, fue capaz de construir alianzas con países como la extinta Unión Soviética y China que, como resaltan De Renzio y Hanlon (2009), son “apoyos poco usuales para movimientos de liberación en aquel período”280

, y también con países del Norte y movimientos progresivos de Estados Unidos y de Europa. Después de la independencia de Mozambique, la Frelimo siguió con apoyo internacional y, en 1977, se proclamó un partido Marxista-Leninista, iniciando un gobierno de acuerdo con la ideología y orientación del bloco socialista.

Los años siguientes a la independencia fueron dificiles para el país que, gobernado por la Frelimo, buscaba la construcción de un Estado Nacional. Con la partida de los portugueses tras la independencia, Mozambique se encontró en una situación social bastante precaria con un porcentaje de población educada muy bajo, con el 90% de su población analfabeta, pocos profesores formados y solamente 30 médicos capacitados para una población de 12 millones de personas. La capacidad administrativa del país, con la partida de los portugueses, quedó comprometida y además haciendas e industrias fueron abandonadas y hasta saboteadas por los portugueses, que controlaban la economía del país y tuvieron que dejar Mozambique, si no se nacionalizaban como mozambiqueños281. Así, a pesar de que la Frelimo anunciase, después de la independencia, que los años de 1980 serían la “Década del Desarrollo”, el país pasó por una serie de obstáculos que dificultaron su construcción económica y social (Buur y Baloi, 2009).

Añadida a la complejidad del período posindependencia, en la intensificación de la Guerra Fria en el gobierno de Ronald Reagan, Mozambique (así como Angola) se volvió un “campo de batalla” geo-estratégico. En 1981, con el apoyo de los Estados Unidos, el gobierno surafricano inició una guerra de desestabilización de Mozambique, particularmente financiando y capacitando la Renamo (Resistência Nacional Moçambicana), una fuerza de guerrilla. Así, el conflicto entre Frelimo y Renamo que desde 1977 se eludía en algunas partes del país ganó fuerza con el apoyo surafricano. En la década de 1980, debido a la guerra civil instaurada en el país, más de un millón de personas murieron y mucha de la infraestructura mozambiqueña fue destruida. Algunas inversiones para la recuperación económica realizadas por el gobierno mozambiqueño pos independencia, así como escuelas y hospitales, fueron los principales objetivos de la Renamo.

280 De Renzio y Hanlon, 2009:5. 281

En la mitad de los años de 1980, con la crisis del bloque soviético, Mozambique vio su apoyo bastante reducido y, al mismo tiempo, se complicaba la situación económica del país e intensificaba la guerra civil. En medio de esta situación fueron iniciadas negociaciones informales con los Estados Unidos buscando, de acuerdo con De Renzio y Hanlon (2009), apoyo para finalizar la guerra, ser incluido en los programas del Banco Mundial, abrirse para la entrada de ONGs americanas en su territorio y, por fin, abrirse para el capitalismo. A partir de 1987 Mozambique empezó formalmente a formar parte del Programa de Ajuste Estructural financiado por el Banco Mundial y por el FMI. Por lo tanto, a finales de los años 80, algunos cambios empezaron a suceder en el país como la venda de tierras improductivas y el proceso de liberalización del comercio y de la producción (Buur y Baloi, 2009).

A pesar de la guerra civil y de la compleja situación posindependencia, según De Renzio y Hanlon (2009), la inyección de dinero en la economía por el gobierno mozambiqueño asociado a la política de reformas estructurales como la liberalización de precios y de tasas de interés, la privatización de empresas públicas y otras medidas que tenían como objetivo promover un cambio para una economía de mercado, contribuyeron para un crecimiento económico del país. No obstante, a pesar de la primera ronda de medidas de ajustes realizadas por el gobierno mozambiqueño haber sido aceptada por el BM, éstas no fueron aceptadas por el FMI. En el año de 1990, el Fondo Monetario Internacional pasó a tener papel dominante en Mozambique, en lugar del Banco Mundial, imponiendo severas medidas restrictivas al gobierno con el argumento de que era necesario controlar la inflación ya que la guerra civil caminaba para su fin e iniciativas de reconstrucción empezaban. De acuerdo con De Renzio y Hanlon (2009), el FMI, por ejemplo, no solo limitó el gasto del gobierno sino que demandó la reducción de la ayuda financiera internacional en más de 100 millones de dólares, lo que resultó en unos esfuerzos limitados para la reconstrucción del país y en un decline de la economía en lugar de crecimiento, con la queda del PIB per capita.

Así, en medio a una crisis económica, fue consagrada una nueva Constitución para el país que, en 1992, tuvo la paz asegurada con la firma del Acuerdo General de Paz. La Constitución de 1990 estableció una democracia multipartidaria y elecciones directas, universales, secretas y periódicas para elegir al presidente y a las autoridades municipales, resultando en un mayor espacio para la participación política. Además, con la nueva Constitución de la Republica de Mozambique y la aprobación de la Ley de Asociación (1991) se consagró la libertad de asociación que tuvo como resultado la proliferación de asociaciones

Desde el período colonial hasta el inicio de los años 90, con el fin de la guerra, de acuerdo con Sogge (1997), la situación del país dificultaba y limitaba el surgimiento de una sociedad civil organizada con el objetivo de influenciar políticas públicas. Con la misma opinión afirman Monteiro y José (1995), “el surgimiento de movimiento sociales u organizaciones sociales fue siempre dificultado desde el régimen colonial, posteriormente por el régimen político y el modelo de gobierno adoptado después de la independencia, siendo caracterizado por un régimen de partido único y por una economía centralmente planificada”282.

Así, antes de la independencia, las organizaciones de la sociedad civil eran predominantemente asociaciones culturales y de deportes, esto no se debía, afirma Francisco (2007), a que la población era indiferente a las condiciones políticas sino que simplemente era lo que permitía la dura dictadura del régimen colonial Portugués. Estas asociaciones eran escogidas y limitadas por los portugueses que gobernaban el país. Ya en el período pos independencia, hasta un poco antes de la Constitución de 1990, también afirma el autor, las únicas organizaciones de la sociedad civil que podían existir en Mozambique eran aquellas establecidas por la Frelimo, las llamadas Organizaciones Democráticas de Massa283. Entre estas organizaciones se destacan los Grupos de Dinamizadores creados después de la independencia con el objetivo de movilizar a la población para apoyar las políticas del nuevo gobierno. Otras organizaciones religiosas y orientadas a cuestiones humanitarias también estaban permitidas durante el período pos independencia y de guerra civil. Durante la guerra civil, por ejemplo, Caritas empezó a actuar en el país y el Conselho Cristão de Mozambique (que ya existía antes de la independencia) siguió actuando en el período posindependencia (Milissão, 2009).

Así, en los años pos independencia hasta la firma del Acuerdo de Paz, Mozambique pasó por grandes dificultades políticas, económicas y sociales que resultaron en la entrada de diferentes actores internacionales, tanto donantes bilaterales como multilaterales, que inyectaron recursos en el país e influenciaron en las decisiones políticas y económicas del gobierno.

282 Monteiro y José, 1995:57.

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