• No results found

Paper menu

In document User's Guide CMP EN (Page 141-145)

Los años sesenta del siglo pasado se caracterizaron por presentar un intenso crecimiento en el campo teatral bahiense, coronando una larga historia que se inició a fines del siglo XIX en tiempos de lo que se dio en llamar la “segunda fundación de la ciudad”.

La particularidad del desarrollo logrado en los sesenta y setenta se centró en la aparición, por primera vez, de una decena de grupos de composición local (Comedia del Sur, Idea, Alianza, Los Jóvenes, Imagen, Universitario, entre otros) que desplegaron una serie de acciones que configuraron una nutrida escena de espectáculos, salas y en menor medida, publicaciones.

La totalidad de estos grupos desarrolló un teatro de sala, basado fundamentalmente en la puesta en escena de textos de autores realistas contemporáneos europeos y norteamericanos y del llamado “género chico” criollo, en tanto que de forma creciente y especialmente a partir de 1970, la mayoría de los conjuntos comenzó a incorporar a su repertorio textos realistas de autores argentinos caracterizados por su alto grado de referencialidad con la realidad política nacional.

Hacia mediados de 1972, el Club Universitario de Bahía Blanca impulsó la publicación de una serie de artículos polémicos y organizó varias mesas de debate que marcarían el inicio de una fase caracterizada por discusiones, tomas de posición y ruptura de grupos en el seno del campo teatral bahiense en función de diferentes concepciones sobre las relaciones entre arte, política y revolución. De esta manera, empezó a delinearse una divisoria de aguas entre quienes optaron por mantener su práctica centrada en el teatro de sala y la especialización –sin renunciar por ello al contenido político en las obras–; y quienes se volcaron a un arte escénico que procuraba revisar sus modos de producción y circulación en función de una estrategia revolucionaria.

En el primer espectro se incluyeron grupos disímiles como Comedia del Sur, Teatro para el Hombre, Teatro Imagen, Teatro Universitario; en el segundo, se destacó el colectivo Teatro Alianza, al que pronto se sumaría una nueva agrupación creada por un director recientemente llegado a la ciudad: el Grupo de Teatro Popular Eva Perón.

En este capítulo analizaremos el proceso de crecimiento y posterior fractura del campo teatral bahiense en las décadas del sesenta y setenta, a instancias de las definiciones en torno a la problemática de las relaciones entre arte y política, prestando especial atención a los factores que desencadenaron dichas tomas de posición y a las características de la escisión generada a partir de ellas.

El teatro bahiense en los años sesenta y setenta

Fundada en 1828 como fortaleza militar en la avanzada contra los pueblos originarios que habitaban el sudoeste bonaerense, la ciudad de Bahía Blanca contaba en los años setenta con una población de 180 mil habitantes y tenía una destacada importancia como centro económico, militar y cultural a nivel regional.

El desarrollo de la ciudad como nodo regional se remontaba a fines del siglo XIX, momento en que la construcción del muelle portuario (que motivó un fuerte desarrollo de las actividades comerciales y financieras), sumado a la llegada del ferrocarril en el año 1884 (que permitió comunicar a la ciudad con el resto del país), dio lugar a la instalación de establecimientos industriales medios y a la revolución agrícola regional. Este crecimiento fue favorecido por el incremento poblacional, producto de las colonias de inmigrantes que se asentaron en la ciudad y acompañaron el proceso de urbanización local (Dominella y otras, 2009).

Por otra parte, desde fines del siglo XIX Bahía Blanca se convirtió en asiento de diversas guarniciones militares y de organismos de defensa y de seguridad, que la constituyeron en un enclave militar de destacada importancia en todo el Sur del territorio argentino42 (Dominella, 2015: 85-89).

42

Para 1970, las Fuerzas Armadas y de Seguridad con asiento en la región incluían a la Base Naval Puerto Belgrano, creada en 1896, que era la más importante del país y una de las más grandes de Latinoamérica y con la que estuvo ligada la fundación de la localidad de Punta Alta(1898); la Base Aeronaval Comandante Espora; la Base Naval de Infantería de Marina; el Comando del V Cuerpo del Ejército erigido en 1960, y que extendía su jurisdicción a toda la Patagonia, y bajo el cual fueron unificadas las unidades que se habían formado previamente; la Compañía de Intendencia 181, el Batallón de Comunicaciones 181, la Policía Militar y el Destacamento de Inteligencia Militar 181, establecidas a lo largo de la década de 1960 y principios de 1970 y subordinadas a este Comando; la Delegación Sur de Gendarmería Nacional; la Prefectura Naval Argentina; la Delegación de la Secretaría de Inteligencia del

Como correlato del desarrollo material y a causa del avance del proceso de alfabetización, desde fines del siglo XIX tuvo lugar la creación en la ciudad de un conjunto de entidades culturales de gestión privada, como la Asociación Bernardino Rivadavia (1882)43, la Asociación Cultural (1919)44, la Asociación Artistas del Sur (1939)45, o la Universidad del Sur (1940)46) : Asimismo desde 1940 tuvo lugar una creciente estructuración de las inquietudes culturales de la sociedad civil dentro del organigrama del Estado, dando lugar a la creación de dependencias públicas como la Comisión Municipal de Cultura (1946)47 (López Estado; la Delegación de la Policía Federal Argentina; la Brigada de Investigaciones y la Unidad Regional V de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Dominella, 2015: 88).

43

Desde su creación en 1982, la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia ofreció al público bahiense, además de un destacado corpus bibliográfico y hemerográfico, salas de exposiciones y una sala teatral con capacidad para 420 personas, que era sede de actividades como conferencias, conciertos, etc. (López Pascual, 2014: 40).

44

En 1919 fue creada la Asociación Cultural que orientó sus intereses, en su mayoría, hacia la gestión de recitales musicales (López Pascual, 2014: 40).

45

La Asociación Artistas del Sur se constituyó en 1939 y agrupó desde sus orígenes a buena parte de los artistas plásticos locales, junto a escritores, músicos y profesionales interesados en las actividades culturales. El éxito de convocatoria y los lazos que unían a sus miembros con personalidades del mundo político y cultural brindaron a la institución el basamento de su sustentabilidad en el tiempo, destacándola de otras formaciones previas. De esta manera, los artistas concentrados en la Asociación se ubicaron en un lugar preponderante en el proceso de institucionalización de la cultura vivido en Bahía Blanca a partir de 1940, lo que dio lugar a que, y sin ser un organismo oficial, lograran tener su sede en el subsuelo del Teatro Municipal, que conservan hasta el presente (López Pascual, 2014: 202).

46

En 1940, con auspicio del Museo Social Argentino de Buenos Aires y a instancias del diputado nacional Samuel Allperin, se creó en Bahía Blanca la Universidad del Sur, cuya dirección había quedado a cargo de un Consejo Superior integrado por Prudencio Cornejo (rector), Orlando Erquiaga (vicerrector) y Gualterio Monacelli (secretario). Preocupados por el desarrollo técnico y económico de la región, la nueva institución organizó sus cursos en torno a tres facultades: Ciencias Comerciales, Química e Ingeniería. De manera simultánea, se dio inicio a una serie de tratativas para lograr convenios institucionales con la Universidad Nacional de La Plata, dirigida en ese entonces por Alfredo Palacios, cuyos propósitos se vieron frustrados por la interrupción constitucional de 1943. Un año más tarde, la entidad cesó sus actividades (López Pascual, 2014: 55).

47

Según López Pascual (en prensa),la Comisión Municipal de Cultura (CMC) fue creada por decreto municipal el 6 de mayo de 1946. “Compuesta por artistas, gestores culturales, periodistas y dirigentes políticos afines al peronismo, la creación de la Comisión significó la centralización de las distintas disciplinas artísticas a nivel local, siguiendo quizás las formas nominales que se adoptaban en el nivel provincial o nacional (Dirección General de Cultura, Comisión Nacional de Cultura)”. La CMC tuvo bajo su incumbencia la gestión del Museo Municipal de Bellas Artes, el Museo y Archivo Histórico Municipal y el Teatro Municipal. Entre sus objetivos figuró la creación de escuelas municipales de Arte Escénico y Declamación, Bellas Artes, Música y la Orquesta Sinfónica Municipal. En la prosecución de estas metas, y a lo largo de sus cinco años de trabajo, la CMC ensayó una serie de experiencias que, si bien no tendrían continuidad en la década siguiente, sentaron precedentes para la conformación de las principales instituciones del campo artístico bahiense. En este sentido, y si bien la institución de enseñanza escénica no fue creada, se establecieron lazos con otras entidades, como la Dirección General de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, dirigida por Julio Tavella, el Teatro Argentino de La Plata, la Dirección General de Espectáculos Públicos y el elenco del Teatro Nacional de Comedia de Buenos Aires. Así, se propició la presentación en la ciudad de números teatrales y musicales que hacían giras por la provincia o el país (López Pascual, en prensa).

Pascual, 2014: 11) y escuelas y organismos de interpretación artística dependientes de la provincia de Buenos Aires: el Ballet del Sur (1956)48, el Conservatorio de Música y Arte Escénico (1957),la Orquesta Estable de Bahía Blanca (1959)49, entre otras (López Pascual, 2014: 12).

Finalmente, y a partir del esfuerzo de agrupaciones y figuras locales se creó el Instituto Tecnológico del Sur (1948)50 que en 1956 fue convertido por decreto- ley en Universidad Nacional del Sur51, lo que hizo de Bahía Blanca un nodo cultural y educativo de relevancia para todo el Sur del país.

La actividad teatral se desarrolló en forma articulada con el proceso de constitución del campo cultural. En este sentido, la apertura de las primeras salas y la creación de los primeros grupos dramáticos bahienses tuvo lugar a fines del siglo XIX52, en tanto que en 1913 fue creado por iniciativa de un grupo

48

Inició su actividad en 1956 como ballet privado bajo la dirección de Alba Lutecia Collo de Duyos. En 1961 fue oficializado por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires. A lo largo de su historia desarrolló un vasto repertorio que incluyó las más elevadas expresiones del Ballet Universal, entre ellas “Coppelia”, “Giselle”, la versión integral del “El Lago de los Cisnes”, “Gayané. “Ballet del Sur, un ballet con historia”, disponible en http://www.partedelshow.com.ar/noticia/ballet-del-sur-un-ballet-con-historia,consultado el 21/7/15.

49

La institución fue creada por iniciativa de la Asociación de Músicos de Bahía Blanca, instituciones y particulares (Caubet, 2013: 10). Fue el origen de la actual Orquesta Sinfónica Provincial.

50

A principios de 1947 se puso en marcha el Instituto Tecnológico del Sur, institución educativa de nivel superior con un perfil marcadamente tecnológico y científico. Sin embargo, como ha estudiado López Pascual (2014), a pesar de las características eminentemente tecnológicas de la nueva institución, las preocupaciones artísticas de la ciudad encontraron cabida en ella: desde sus inicios, contó con un Departamento de Cultura Universitaria que trabajó en forma simultánea y conjunta con las dependencias de enseñanza técnica y comercial y desarrolló diversas tareas de extensión cultural: exhibiciones plásticas, conciertos sinfónicos, conferencias literarias y presentaciones teatrales.

51

La creación de la Universidad Nacional del Sur (UNS) –se produjo por decreto-ley del 5 de enero de 1956 –, siendo la octava universidad nacional del país. La nueva institución adoptó un gobierno autónomo, un régimen cuatrimestral de cursado y la estructura departamental, siendo los primeros ocho departamentos los de Contabilidad, Economía, Física, Geología y Geografía, Humanidades, Ingeniería, Matemática y Química. Además de la UNS, desde mediados de la década de 1950, Bahía Blanca albergaba una serie de institutos terciarios, como el Instituto Superior de Profesorado Juan XXIII o la Escuela de Servicio Social, convirtiéndose, así también, en un centro educativo de nivel superior (Dominella, 2015: 88).

52

Los orígenes de las artes escénicas en la ciudad estuvieron signados por la presencia de espectáculos circenses y de payadas de cantores nacionales (Martínez, 1913: 5). Hacia fines del siglo XIX se produjo la llegada de la primera compañía dramática al pueblo. Se trató del conjunto dirigido por Enriqueta Quintana, de origen español, que debió, en aquella primera actuación de 1885, acondicionar un local comercial para ofrecer sus funciones (Martínez, 1913: 6; Burgos en Pellettieri [dir.], 2005: 34). A partir de la llegada del ferrocarril se produjo la fundación de diferentes espacios dedicados a la representación teatral. De un lado, se abrieron varios teatros gestionados en forma privada (a cargo de empresarios italianos o españoles) como el Politeama Unión (1889), el Coliseo (1908), y el Politeama Argentino (que funcionó hasta 1908). Por otro, diferentes asociaciones crearon sus propias salas, entre las que se contaron la Sociedad Italiana “XX de septiembre” que fundó en 1889 el Teatro Roma (destruido en un incendio dos años después), la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos, que creó el

de vecinos el Teatro Municipal, que fue nacionalizado en 194653, en tanto que en esa misma década se conformaron diversos grupos teatrales bajo la égida de instituciones oficiales54 y en 1961 comenzó a funcionar en forma autónoma la Escuela de Arte Dramático, que hasta el momento dependía del Conservatorio de Música55.

Por otro lado, existía ya desde mediados del siglo pasado un circuito de presentaciones de obras de radioteatro56 y de teatro comercial57 y oficial, proveniente de los grandes centros urbanos, especialmente Buenos Aires y La Plata, cuyos trabajos eran reseñados en la prensa periódica local,

Salón Nacional y el Círculo de Obreros Católicos que puso en pie al teatro Colón (inaugurado en 1909 y único de los mencionados que continúa en funcionamiento hasta la actualidad, bajo la denominación de “Centro Cultural Don Bosco”).

53

Este teatro se creó por impulso de los intendentes Jorge Moore y Valentín Vergara y fue financiado con aportes estatales y de vecinos de la localidad. El nuevo coliseo contó con un edificio monumental de estilo neoclásico con capacidad para 500 espectadores, diseñado por los arquitectos Dunani y Mallet de Buenos Aires y ejecutado por los constructores Bernasconi y Luisoni. La inauguración oficial del Teatro Municipal tuvo lugar el 9 de agosto de 1913, con la presentación de la ópera “Aída”, escenificada por la Compañía Marranti, en un gesto que replicaba la función inaugural del Teatro Colón de Buenos Aires ocurrida cinco años antes. Desde su apertura y por más de cuatro décadas, este teatro de propiedad estatal fue gestionado por privados. En 1946 pasó a la jurisdicción de la Comisión Municipal de Cultura y desde 1950 y hasta 1965 dependió del Instituto Tecnológico del Sur. Bajo esta gestión, el teatro continuó albergando espectáculos del circuito oficial y comercial, en tanto que cedió el uso de su edificio para la instalación de las sedes de varias agrupaciones e instituciones locales: Artistas del Sur, el Museo Histórico, la Escuela de Teatro entre otros (López Pascual, en prensa).

54

Los primeros grupos surgieron en el seno del Instituto Tecnológico del Sur. Se trató del Seminario de Arte Dramático dirigido por Víctor Nocera, cuerpo escénico que llegó a ensayar periódicamente en el Teatro Municipal; y del Grupo Vocacional Teatro del Sur (López Pascual, en prensa). Asimismo, en 1958 se creó el elenco dirigido por Néstor Tirri en la Universidad Nacional del Sur (Burgos en Pellettieri [dir.], 2007: 19-30).

55

Hacia 1961 la Escuela de Teatroque había comenzado (1958) como una sección del Conservatorio de Música obtuvo su autonomía, La primera dirección del establecimiento estuvo a cargo de Nina Cortese. Hasta 1978, la Escuela funcionó –junto a otras instituciones de la educación artística– en el Teatro Municipal, donde además presentó año a año obras interpretadas por sus alumnos. Escuela de Teatro de Bahía Blanca, “Historia del instituto”, disponible en http://etbblanca.bue.infd.edu.ar/sitio/index.cgi?wid_seccion=1&wid_item=9, consultado el 13/11/13. “Murió la crítica y directora teatral Nina Cortese”, en Río Negro, versión

digital, 11 de diciembre de 2013, disponible en

http://www1.rionegro.com.ar/arch200312/11/c11j42.php, consultado el 13/11/13. Sobre los procesos de institucionalización en la cultura bahiense, ver López Pascual, 2014.

56

Especialmente en los años cuarenta se desarrolló el radioteatro, en puestas que, en muchos casos, fueron también llevadas al escenario. Si bien en un primer momento estos trabajos fueron elaborados por compañías de origen no local, pronto se constituyeron agrupaciones dirigidas por y con un repertorio escrito por bahienses, que conformaron en algunos casos, como en el de la Primera Compañía de Dramas y Comedias Bahiense, una primera escena de profesionalización en el espacio local. Este tipo de teatro tuvo una gran repercusión y fue ampliamente acompañado por el público por tres décadas, hasta que en los sesenta la llegada de la televisión determinó su eclipse definitivo (Burgos en Pellettieri, 2007 [dir.]: 36 y 37).

57

especialmente, el diario La Nueva Provincia58, que contaba con una sección especial de crónica y crítica teatral que salía los días martes bajo el título “Teatro al día”59.

A partir de mediados de la década del cincuenta, se incorporaron a la escena bahiense grupos teatrales vocacionales e independientes respecto de las instituciones oficiales, que, particularmente a partir de mediados de los años sesenta, enriquecieron el panorama local gestando un rico circuito teatral.

El primero de estos grupos fue el Tablado Popular60, agrupación artística multidisciplinaria que llevó adelante una intensa labor de puesta en escena de obras, organización de conferencias, muestras pictóricas y talleres de diferentes artes, tanto en su sede céntrica de calle Rodríguez 141 como en distintos barrios bahienses, asumiendo el formato y los ideales del “Teatro

58

El diario La Nueva Provincia fue creado en 1898 por Enrique Julio, quien lo dirigió hasta su muerte en 1940. A partir de ese momento y hasta el presente el medio ha sido dirigido por diferentes miembros de la familia de su fundador: Vicenta Calvento de Julio, Néstor E. Julio, Diana Julio de Massot y Vicente Massot (Montero, 2009: 6). A lo largo de su historia, La Nueva Provincia fue acrecentando su gravitación como actor político en el ámbito bahiense y bonaerense, en tanto que desde 1975 se convirtió en el único diario de edición local, a partir del cierre de sus dos únicos competidores, los periódicos El Eco y La Hora del Pueblo. Por otra parte, en 1958 esta empresa comunicacional incrementó su poder al acceder al control de la frecuencia radial LU2 y desde 1965, del canal televisivo LU80 Canal 9. Dueña de un discurso fervientemente antiperonista especialmente luego de la clausura del diario ejecutada por orden del presidente Juan Domingo Perón en 1950 La Nueva Provincia ejerció desde sus páginas una abierta oposición a los gobiernos de signo peronista inaugurados con la asunción de Héctor Cámpora en 1973 demandando a las Fuerzas Armadas, especialmente desde diciembre de 1975, una enérgica y refundacional intervención. Por otro lado, a partir del 24 de marzo de 1976 el diario brindó un fuerte apoyo al programa de gobierno dado a conocer por la Junta Militar en el inicio de su gobierno, llegando incluso a ejercer una crítica abierta cuando consideraba que las Fuerzas Armadas no lo desarrollaban con la eficacia esperada. De esta forma, La Nueva Provincia exigió desde sus páginas el recrudecimiento de las medidas tendentes a eliminar la “subversión”, especialmente, aquellas que excedían el plano estrictamente militar y abarcaban el control de otros ámbitos como la educación, la prensa, los partidos políticos y los sindicatos. En 2015, y por efecto de la investigación desarrollada en el marco de la Causa 982, Vicente Massot fue acusado de haber efectuado aportes esenciales – directos y personales– a través de la “actividad psicológica operativa” desplegada desde las páginas de su diario y de ser, por tanto, parte del mecanismo represión ilegal de la dictadura, cargos de los que fue sobreseído en un fallo que fue apelado en marzo de ese mismo año. Sobre la historia de La Nueva Provincia en la década del setenta ver Zapata (2008) y Montero

In document User's Guide CMP EN (Page 141-145)

Related documents