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Parent’s Observation Checklist for Implementing the HELPS One on-One Program

A partir de lo que se ha señalado sobre la experiencia, se puede afirmar que el saber de la experiencia, es un aprendizaje que se logra “en y por aquello que a uno le pasa” (Larrosa 2009, p.25), es “el que se adquiere en el modo en que uno va respondiendo a lo que le va pasando a lo largo de la vida y el que va conformando lo que uno es” (Larrosa, 2009, p. 26), de esta manera, el saber de los profesores se va adquiriendo a partir de aquello que viven en su experiencia pedagógica. Por tanto, lo que los profesores aprenden de la experiencia es la posición a partir de la cual afrontan nuevas situaciones, con el poso que lo vivido va dejando en ellos, como modo de mirar, de estar, de interpretar, de actuar (Contreras y Pérez de Lara, 2010, p.33).

Para efectos del presente trabajo cuando se habla del saber pedagógico se hace referencia al saber que se deriva de la experiencia pedagógica delos profesores, aquel saber que se produce en el devenir de la trayectoria de los docentes (Alliaud, et al., 2008, p.4), yque ilumina el hacer de

los profesores (Contreras y Pérez de Lara, 2010, p.22). El saber pedagógico es lo que los profesores han aprendido a partir de sus propias experiencias.

Esta referencia parte de considerar que los docentes son productores y portadores de saberes experienciales que adquirieron y recrearon en diversas situaciones significativas de su práctica en el transcurso de su trayectoria (Alliaud, et al., 2008, p.4), y reconocer que el maestro desde su práctica cuenta con un saber especializado(Galeano et al., 2007, p.26). Partiendo de esto, los profesores del HUCSR son productores de un saber que han adquirido durante su trayectoria docente.

El saber pedagógico, es el saber que corresponde a los esquemas de acción de los profesores que resultan de la experiencia acumulada a lo largo de su desempeño profesional (Alliaud, et al., 2008, p.2). Por tanto, la manera de actuar y los esquemas de acción de los profesores está orientado por el saber pedagógico que han acumulado durante su trayectoria profesional.

El saber de la experiencia, como lo ha señalado(Larrosa, 2009), es un saber finito, individual, subjetivo, personal, pues aunque dos personas se enfrenten a un mismo acontecimiento, cada una hace su propia experiencia, y construye su propio saber, es un saber que se hace parte del individuo que lo encarna, hace parte de la maduración de un individuo y no puede ser trasladado, pues nadie aprende de la experiencia de otro a menos que la experiencia sea de alguna forma revivida. El saber de la experiencia “solo tiene sentido en el modo como configura una personalidad, un carácter, una sensibilidad o, en definitiva, una forma humana singular que es a la vez una ética (un modo de conducirse) y una estética (un estilo)” (Larrosa, 2009, p.26). El saber de los profesores hace parte de lo que los profesores son en su esencia y se manifiesta en sus actos, en su comportamiento, en su manera de pensar.

Este saber no siempre es conscientey muchas veces actúa como un saber incorporado, como un modo de conducirse corporeizado, íntimamente unido al sujeto (Contreras y Pérez de Lara,

2010, p.31), la pretensión en este trabajo es describirlo a partir de las narraciones que hacen los sujetos sobre su propia experiencia.

Como ha sido expresado por Páez et al. (2008), en los diversos ambientes de la vida cotidiana de la escuela, las aulas, las reuniones entre colegas, las conversacionesy demás elementos o actividades de la vida escolar, subyace una trama sutil de saberes vivenciales que aunque invisible, es muy profunda, y permanece en el pensamiento de los maestros con una influencia sobre los modos de acción cotidiana de los maestros; estos autores los mencionan como conocimiento en la acción, pero bien corresponde a lo que he referido como el saber de la experiencia pedagógica.

Según Páez et al. (2008) este conocimiento particular se desarrolla con el tiempo a través de la práctica profesional, como un resultado del actuar mismo y de una reflexión permanente sobre esta acción cotidiana del maestro. La experiencia en sí, con toda la riqueza que entraña, no es suficiente para construir conocimiento, por lo que la condición para que la experiencia cotidiana pase del plano de la práctica al plano de la transformación, es que haga parte de una práctica pedagógica reflexiva, en la que el maestro asume una postura crítica frente a sus propias creencias y sus propias prácticas, y reflexiona sobre los principios que fundamentan sus prácticas y las consecuencias que traen consigo. Esta reflexión que hace el maestro sobre su propia experiencia le permite entenderla y enriquecerla (p.22). En este marco, este trabajo interpreta las narraciones que hacen los profesores en relación con su experiencia pedagógica en las cuales aparece la reflexión que ellos hacen sobre sus propias prácticas, es decir, aparece su saber pedagógico.

Al ser producto de la experiencia pedagógica, el saber pedagógico no se estabiliza sino que está siempre en permanente recreación, por tanto, no pierde vigencia como objeto de la investigación educativa, la cual permanentemente intenta responder a las cuestiones básicas de lo que significa

educar en función del tiempo presente y mantiene con vida las ideas y preocupaciones pedagógicas y las preguntas por el sentido de la educación.

Tal como lo plantean Alliaud et al., (2008) a través de la investigación, recuperación, conceptualización y puesta en diálogo de los saberes experienciales con el conocimiento educativo especializado, estos saberes son transformados en elementos críticos que permiten el despliegue de la teoría pedagógica.

CAPÍTULO 3.METODOLOGÍA