E X E and its range is the set T of truth values In the definition the grammatical relation '<•' is used and is to be understood as follows.
3.3 The parenthesising function.
4.4.1. La Córdoba de antaño
Córdoba se conoce por su fama de “docta”, por ser centro de rebeliones y por su actividad productiva especialmente en el área metalmecánica (Scribano, 2005). Dicha provincia fue capital de la industria automotriz con un crecimiento constante que duró hasta la década del ochenta (Gordillo, 2010). Sin embargo, décadas de aplicación de recetas neoliberales, han ido minando y diluyendo estas características y han consolidado, desde mediados de los noventa, un modelo social, económico y político expulsivo y expropiatorio (Scribano, 2005). A comienzos de los noventa, por ejemplo, según Gordillo (2010), la mayor parte de las industrias ya habían sufrido el efecto de las políticas de apertura económica y concentración financiera e industrial implementadas en el país durante el último gobierno militar las que implicaron procesos de desindustrialización, pérdida de competitividad y de dinamismo. Para ese momento también, ya se habían impuesto nuevas pautas de organización de los procesos de trabajo basados en la incorporación de tecnología y reducción de los planteles de mano de obra mientras y muchas industrias locales y multinacionales habían trasladado su producción a Brasil por razones competitivas y en el marco del Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Más tarde, si bien esta industria automotriz y metalmecánica que a comienzos de los noventa enfrentaba una profunda crisis fue protegida a partir de la implementación de regímenes especiales de promoción que atrajeron nuevas firmas terminales y aumentaron notablemente la producción, ello no tuvo grandes efectos, por ejemplo, sobre el nivel empleo. De este modo, aunque la General Motors, la FIAT, la Toyota, etc. instalaron sus plantas en esta provincia, la producción realizada según las nuevas pautas establecidas no logró, ni siquiera en sus períodos más expansivos, absorber la mano de obra liberada en otros sectores.
Así, la “docta”, como se la llama por tener la universidad más antigua del país, llegó a la crisis del 2001 teniendo al 49,6% de sus 1.500.000 habitantes por debajo de la línea de pobreza223. La Córdoba moderna, la isla, el donde todo “se puede”, quedó de esta manera trastocada siendo, entre otros signos, las redes conflictuales las que dieron cuenta de esta realidad provincial: ni educación, ni salud, ni trabajo, ni actitud transformadora, sólo acciones colectivas fragmentadas (Scribano, 2005).
Además de la actividad metalmecánica, otro símbolo de la Córdoba productiva lo constituyó siempre su actividad agrícola-ganadera y, en ella, la producción de leche y sus derivados. No obstante, el menemismo y sus políticas neoliberales en el agro tuvieron como consecuencia la concentración de la riqueza y la eliminación de las economías regionales que afectaron profundamente, por ejemplo, la situación de los productores lecheros de Córdoba.
Asimismo, otro ícono del “orgullo” cordobés lo constituían sus médicos y sus hospitales. Sin embargo, desde mediados de los noventa, también se comenzó a hacer evidente la crisis del sistema de salud y el aumento de los conflictos en el sector así como también la “proletarización” de sus trabajadores. De esta manera, en términos de Scribano (2005), podemos decir que desnudez y dependencia son dos de las múltiples caras que tiene hoy la política de salud de esta provincia.
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4.4.2. Movimientos Sociales en la Córdoba de los 90
En esta provincia, el radical Eduardo Angeloz fue reelecto como gobernador dos veces, en 1987 y en 1991. A él le siguió en 1995 Ramón Mestre, también radical, aunque de una línea interna diferente. Con estos funcionarios a cargo del ejecutivo, el modelo cordobés intentó ampliar los mecanismos de representación de intereses a través de una seria de organismos dependientes del Poder Ejecutivo que iban más allá del ámbito parlamentario. Así funcionaron, entre otros, el Consejo Económico Social, la Mesa de Concertación de Políticas Sociales, etc. los cuales estuvieron destinados a procesar intereses sectoriales diversos y a canalizar la conflictividad desde mecanismos controlados por el Estado.
Esta modalidad de legitimación estuvo íntimamente vinculada al carácter benefactor de las políticas sociales visible, por ejemplo, a través de los altos salarios de los empleados públicos y en el corte universalista que adquirieron los programas de prestación de servicios sociales tales como el PAICOR -Programa de Asistencia Integral Córdoba- (Gordillo, 2010). Estos elementos fueron haciendo de Córdoba una especie de “isla” en el contexto nacional y marcaron los modos de relación del estado provincial con los sectores populares y las organizaciones sindicales provocando que el avance de las reformas estatales fuera, entre 1989 y 1994, mucho menos contundente e implacable que a nivel nacional.
Por su parte, a nivel de movilización social, las organizaciones surgidas a principios de los noventa, tuvieron como común denominador la lucha por el acceso a la ciudad: viviendas, transporte, asfalto, etc. En esta línea, surgieron el Movimiento de Organizaciones de Base (MOB), la Unión de Organizaciones de Base por los Derechos Sociales (UOBDS), y Vecinos Autoconvocados (VA).
La Unión por los Derechos Humanos, por ejemplo, nace en 1991 en la ciudad de Córdoba luego de la creciente intranquilidad de diversos militantes, defensores de los derechos humanos, por los decretos de indulto de 1989 y 1990 que el entonces presidente, Carlos Saúl Menen, firmara. La organización se constituye como tal con el objetivo de pelear contra estas políticas así como también contra los crímenes del gatillo fácil (Ciuffolini, 2007b).
Más allá de lo poco atractivo que puedan resultar estos porcentajes, lo interesante es que los mismos dibujan tendencias que nos ayudan a caracterizar los distintos escenarios. Tendencias a partir de las cuales luego pueden delinearse actores, formatos de protestas, tipos de demandas, etc.
Así, en términos generales, podemos decir según Mónica Gordillo (2010) que, durante los noventa e inicios de la década siguiente, Córdoba continuó la misma tendencia que Buenos Aires. Por una parte, hubo una distribución relativamente constante de la conflictividad social aunque con momentos de mayor intensidad como el ocurrido en el año 1994 el cual concentró el 9,5% de la conflictividad social de todo el período224. Por otra, a partir del 2000, el porcentaje de acciones ascendió del 8,1% al 14% en el 2001 y se redujo al 10,2% en el 2002 y al 5,2% en el 2003. Entre 1991 y 2003 en Córdoba sobresalieron las acciones sindicales del sector estatal las cuales alcanzaron un 29,7%. En segundo lugar se ubicaron las acciones desarrolladas por el sector industrial (8,1%) y luego las desplegadas en el sector servicios no estatales (6,3%).
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Estos datos los extrae Gordillo (2010) de una base de datos con el registro de las acciones de protesta entre 1991- 2003 elaborada por el equipo bajo su dirección a partir del relevamiento de la información provista por el diario cordobés La Voz del Interior.
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En este marco, la autora antes mencionada, destaca la temprana constitución en Córdoba de una Coordinadora de Gremios Estatales que sostuvo una sistemática confrontación con el gobierno provincial, asumiendo un papel decisivo en la renuncia anticipada de Angeloz en julio de 1995. Dicha coordinadora, recurrió no sólo a las organizaciones sindicales sino que también convocó a otros sectores sociales, entre ellos a la Unión de Organizaciones de Base por los Derechos Sociales (UOBDS), organización surgida en 1992 cuando el gobierno radical había promovido la constitución de la Mesa de Concertación de Políticas Sociales.
Asimismo, el modelo de Estado promovido enmarcó no sólo las acciones de protesta provenientes del sector sindical sino también las surgidas en el ámbito educativo. Así, por ejemplo, a la demanda inicial de pago de los salarios adeudados se sumó la oposición a la aplicación de la reforma educativa. Otra cuestión incorporada a la agenda en 1996 fue la oposición a la descentralización propuesta por el gobierno en las áreas de salud y educación. Esta demanda fue sostenida a través de acciones que combinaron tomas de establecimientos educativos, petitorios, marchas y caravanas de autos, etc. cuyos escenarios fueron los hospitales públicos provinciales y municipales.
Otra importante demanda sostenida en el período a través de diversas acciones fue la oposición a la privatización de entidades públicas tales como el Banco de la provincia, la Caja de Jubilaciones, la empresa de energía eléctrica y la Dirección Provincial de Agua y Saneamiento (DIPAS). Por otra parte, respecto al sector industrial, la “crisis del tequila” impactó negativamente al sector industrial instalando en la agenda pública, a comienzos de 1996, este problema y el del desempleo en un contexto donde, además, las empresas automotrices manifestaban también su interés por flexibilizar los convenios colectivos de trabajo.
Una cuestión significativa en los barrios de esta provincia que señala Santillán Pizarro (2007)225, fue la numerosa presencia femenina en las tareas comunitarias y de las organizaciones siendo los hombres los encargados principalmente de la realización de las changas. En ese sentido, las mujeres fueron las que aparecieron como líderes barriales fomentando el valor colectivo y solidario entre los miembros de los movimientos y entre los demás vecinos.
En algunas ocasiones, como apunta Gordillo (2010), las acciones comunitarias trascendieron lo barrial e implicaron a localidades enteras levantando demandas específicas que las afectaban como tales. Un caso paradigmático lo constituyó la pueblada de Cruz del Eje en el noroeste cordobés en septiembre de 1994 organizada por pobladores de esa localidad y otras vecinas, donde se hicieron presentes “Coordinadoras de Desocupados” además de distintos gremios. Esta pueblada anticipó otro tipo de protesta, la de los gremios estatales. Dicha protesta sacudió a la provincia a comienzos de 1995 y llevó a la renuncia del gobernador radical Angeloz y a la entrega anticipada del gobierno el 6 de julio, día de la fundación de la ciudad. En este contexto, la “isla” de bienestar parecía haber sido inundada dejando de ser isla y dejando de estar caracterizada por el bienestar.
Hacia finales del año 2001, y en un contexto de altos niveles de pobreza y de desocupación, el común denominador de las luchas sociales fue la pelea contra la exclusión y por el acceso a la sociedad (empleo, alimentación, salud, etc.). Dicha lucha fue liderada principalmente por grupos piqueteros (Ciuffollini, 2006): “parecía que había una posibilidad de unidad entre los
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piqueteros que realmente eran los que, desde mediados de la década de los 90, habían sostenido […] la protesta en Argentina, y estas otras asambleas que habían surgido”226.
Dichos grupos piqueteros así como también las organizaciones de base están compuestas por personas con niveles de formación profesional devenidas a pobres, sin empleo y en condiciones habitacionales precarias, que reciben planes, son jefes de familia, etc. junto a personas desempleadas para quienes esta situación no es coyuntural sino que incluye a dos generaciones anteriores. Otros actores sociales que forman parte de estas agrupaciones tienen una participación o militancia política nula; algunos otros están vinculados a tareas preferentemente sociales; y, por último, están también aquellos que tienen significativas historias de militancia personal que se remontan incluso a los años ’70 y trayectorias familiares de militancia que registran experiencias en los ’50 (Santillán Pizarro, 2007)227. En este marco vale aclarar que, para los movimientos sociales de Córdoba, resulta de gran importancia el impacto del desempleo estructural en las generaciones nuevas para las cuales, vivir sin trabajar, genera de algún modo un gran escándalo (González, 2007)228.
De esta manera, lideradas muchas veces por las organizaciones piqueteras y a pesar todas las diferencias e incluso distancias espaciales y temporales, las luchas sociales que se fueron configurando desde finales de los noventa y a partir del 2001 tanto en Córdoba como en el resto del país, tuvieron también como denominador su base territorial: “había muchos grupos que tenían esta misma línea que viene bastante del zapatismo… autonomía, horizontalidad, trabajo, de alguna forma generar algunos emprendimientos productivos como para… asegurando nuevas formas de convivencia, nuevas formas de vínculo”229.
Estas luchas sociales, originadas en la experiencia compartida de problemas tales como la tierra, el agua, el desempleo, la salud, etc., posibilitaron la construcción colectiva de necesidades desembocando en la organización de un trabajo cotidiano capaz de transformar las propias condiciones de vida (Ciuffolini, 2006). Así, se tomaron como “ejes de laburo en el barrio [temas como…] la luz […], el centro de salud, etc.”230.
Asimismo, según señala Gordillo (2010), a partir de mayo del 2001, las movilizaciones en esta provincia se fueron intensificando de la mano de los gremios estatales provinciales. El conflicto principal fue la oposición del sindicato de Luz y Fuerza al proyecto de privatización de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC). En función de dicha oposición, se combinaron acciones de protesta más convencionales con otras más novedosas y se sumaron, entre otros, empleados del Banco de la Provincia que también estaba en vías de privatización, trabajadores de los hospitales públicos, las centrales sindicales, etc. todos bajo la consigna de defender el patrimonio cordobés. En este marco se dieron también acciones violentas con represión de la policía y detenidos. Otras medidas contra la privatización de servicios públicos buscaron integrar a los usuarios al plantear que este tipo de reivindicaciones afectaba al bien común. Un ejemplo de ello fue el apagón promovido por el Sindicato de Luz y Fuerza en septiembre.
En el mes de junio de 2001 se realizó una multitudinaria marcha, con paro y concentración de los gremios estatales con el objetivo de defender la Caja de Jubilaciones de la provincia y exigir la restitución del 82% móvil en las jubilaciones. Durante el mes de agosto, se llevaron a cabo numerosas protestas (paro por 72 hs., abrazo simbólico al Rectorado de la Universidad
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Conversación mantenida con integrantes de Córdobanexo. Córdoba, septiembre 2004.
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En Ciuffolini (2007b).
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En Ciuffolini (2007b).
229 Conversación mantenida con integrantes de Córdobanexo. Córdoba, septiembre 2004. 230 Conversación mantenida con integrantes del Movimiento Teresa Rodriguez, septiembre 2004.
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Nacional de Córdoba, etc.) que acompañaron el rechazo a las medidas de ajuste tomadas por el gobierno nacional.
Acciones directas (cortes de calles, de puentes, etc.) continuaron durante octubre mientras que en noviembre los conflictos de los trabajadores municipales se intensificaron apareciendo, las acciones de diciembre de 2001 como una continuación y profundización de todo un año de protestas. Así, el 18 de diciembre de 2001 se intentaron saquear231 en Córdoba treinta supermercados de la zona sudoeste –“fue medio denso lo del 19 y 20 porque las barriadas más pobres se tiraron sobre los hiper a tratar de saquearlos”232- coincidiendo los lugares elegidos con espacios donde antes se habían protagonizado otro tipo de acciones organizadas.
4.2. Neuquén: desde la “isla de bienestar” al “archipiélago del conflicto social”