5.6 Conclusion
6.3.3 Partial volume correction of CBF maps
Colóquese un huevo fresco en cada mano de la persona muerta. Se deben atar las manos ligeramente con un trozo de cuerda y depositar el cadáver boca abajo en el ataúd. Se en- cienden luego siete Velas Rojas en el fondo del ataúd, y nueve Velas Blancas en la cabecera del mismo. Hágase esto durante dos días y dos noches. Se efectúa el entierro y se rompen las cáscaras de los huevos, dejando verter su contenido.
El asesino sufrirá muchísimo y eventualmente morirá de culpabilidad y remordimiento. Se dice que este wanga conduce a la gente al suicidio.
Para producir una muerte rápida
Escríbase siete veces el nombre de la persona interesada en un trozo pequeño de papel blanco y plano.
Divídase un pez fresco por la mitad con una navaja de afeitar nueva. Luego introdúzcase el papel vertiendo antes sobre éste una lata de pimienta negra. Seguidamente se vuel- ve a unir el pez cosiéndolo con hilo negro de algodón y se le entierra en el patio posterior del enemigo sin que este se ente- re.
Muerte con el corazón de una vaca
Se adquiere un corazón fresco de vaca en el mercado y se abre por la mitad. Tras escribir el nombre completo de la per- sona en una mitad de papel blanco y plano, se introduce en el corazón. Cúbrase luego con tabaco muy fuerte (de pipa o de cigarro puro) y envuélvase cuidadosamente en una tela limpia de algodón. Una vez amarrado fuertemente con un hilo de al- godón negro, se le entierra cerca del mercado donde se com-
pró el corazón. Su poder vudú producirá el efecto apetecido en menos de dos semanas.
“Wanga” del gallo
Se despluma rápidamente un gallo mientras aún está vivo, y después se le clavan nueve alfileres de acero. Luego se le cuelga boca abajo de la rama de un árbol. Se dice que este wanga hace caer la ira sobre el enemigo y que es de una efi- cacia infalible.
Para trastornar la mente de una persona
Mézclense en una olla ciertos vegetales favoritos y hágase una sabrosa sopa. Luego se coge una rata viva y, una vez despellejada, se echa dentro de la sopa en ebullición. Es éste un wanga muy fácil de preparar, y también uno de los más efectivos. Se dice que actúa de modo fulminante en cuanto al- guien ha bebido unos sorbos de la sopa.
Para producir un desencantamiento
Se mezcla pólvora de escopeta con pimienta roja, y se in- troduce en un saco de franela roja. Dícese que constituye un wanga muy fuerte, pues crea enemistad entre amigos cuando se esparce en los caminos que transitan. Este maleficio no da- ña realmente a nadie pero provoca muchas discusiones y re- yertas. Es preciso utilizarlo con gran precaución.
Para poder vengarse
Viértase un poco de Vinagre de los Siete Ladrones en un plato sopero; hay que empapar en él un trozo pequeño de pa- pel de pergamino. Posteriormente se extrae el papel y se deja secar. A continuación se escribe en él el nombre completo del enemigo y se dobla siete veces. Se deposita luego en un so- bre, dirigido al adversario, sellándolo con Cera de Planta de Puerco Espín, tras de lo cual se envía por correo. Debe espe- rarse unos siete días. Después se coge Agua de Marte (o Agua de la Guerra) y se va desparramando al azar lentamente
51 por delante de la casa de la persona hostil.
Para vengarse de una mujer
Si se tiene por enemigo a una mujer, es necesario un hue- vo fresco para lanzar un maleficio sobre ella. Se coge el huevo y se deposita en una vasija. Se añade Pimienta de Cayena, Polvo Goofer y agua de lluvia. Se deja hervir hasta que el hue- vo se ponga duro. El enemigo no podrá tener nunca hijos. Luego se deposita en un sobre media cucharadita (de las café) de Polvo de la Maldición. Por fin se le manda por correo a la mujer de la que uno pretende vengarse. Se dice que este mé- todo transfiere al adversario todos los problemas y preocupa- ciones personales,. Asimismo tiene el poder de alejarle a uno de todos aquellos que conspiran contra él o tratan de causarle algún daño.
Para desembarazarse de alguien que nos detesta
Según el antiguo culto vudú, cualquier persona que nos odia y constantemente nos causa problemas, puede ser fácil- mente eliminada. Basta salir a la calle y comprar nueve gallos negros y poco de Vinagre de los Cuatro Ladrones. Se consi- guen, además, nueve trozos de madera para utilizarlos como estacas, y se escriben en cada una de ellas el nombre comple- to de la víctima.
Hay que clavarlas en el suelo, formando un amplio círculo, una vez que el sol se haya puesto. Se ata la pata izquierda de cada gallo a una estaca. Se cogen palitos de madera para en- cender la chimenea y de nuevo se escribe en ellos el nombre de la persona hostil. Entonces se hace una pirámide con estos trozos de madera en el centro del círculo y se le prende fuego. A continuación se rocía cuidadosamente el suelo con Vinagre de los Cuatro Ladrones. Luego se coge uno de los gallos y se le arranca rápidamente algunas plumas de la cabeza. Se dan tres vueltas alrededor, invocando el nombre de la víctima y se esparcen las plumas al aire. Es necesario repetir este ritual hasta que los nueve gallos estén desplumados del todo. Entonces se coge cada gallo, uno por uno, y se les mata
retorciéndoles el pescuezo. Se extraen cenizas del fuego y se espolvorean sobre los cuerpos de los gallos muertos. Después se cogen los nueve gallos y se introducen en un saco de arpi- llera. Hay que tomar luego uno de los principales caminos para alejarse del pueblo. Mientras se va conduciendo el coche, de- berán lanzarse por la ventanilla un gallo cada milla durante nueve millas. Los espíritus de los gallos muertos impedirán a la víctima que vuelva al pueblo una vez que él o ella lo hayan abandonado. Se trata de un ritual vudú muy antiguo y se cree que es muy eficaz. También puede realizarse en pequeños grupos, siempre que sea posible.
TESTIMONIO I
Yo he nacido en Puerto Príncipe. Cuando tenía doce años fui poseído por primera vez por un dios. Desde enton- ces participo en las ceremonias vudú, y desde que estoy consagrado las oficio yo mismo.
En mi templo todas las ceremonias comienzan con la in- vocación a los dioses. Dos mujeres gritan: “¡Ai Bubú! ¡Ai Bubú!
Esta es la fórmula para llamar a los dioses buenos y ahuyentar a los malos. La ceremonia puede comenzar real- mente cuando unos pasos de danza confirman la llegada de los dioses.
La ceremonias se celebran para curar enfermos, liberar endemoniados o simplemente para regocijo espiritual del in- dividuo; además pueden tener una función meramente profi- láctica contra enfermedades que amenazan. Como es lógi- co, también se celebran por las curaciones logradas.
Pierre Gsier Sacerdote vudú
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VII
PARA EVITAR LAS INFLUENCIAS DEL DIABLO