En la labor de la SCDI en este período pueden observarse dos etapas. El criterio que hemos seguido para tal delimitación tiene su basamento en la radicalización de la polémica que se desarrolla en la misma alrededor de la soberanía de Cuba, dada la importancia que tuvo dentro de la Sociedad el debate sobre esta problemática, en momentos en que cada vez más se hacía necesario una profundización de la misma por lo tensa que se tornaron las relaciones con EE.UU.
El gobierno de Washington había ido modificando la forma de intervenir en Cuba. Del intervencionismo como ―derecho‖ establecido por la Enmienda y ejercido ante situaciones límites, se pasa a una injerencia ―constante‖ que no fue más que la permanente intervención, conocida con el nombre de ―política preventiva‖: evitar por medio de advertencias oportunas la necesidad de recurrir a acciones violentas y costosas para ambas naciones. Se inicia un período de activa injerencia en la vida institucional
apóstol de los catedráticos de dedo‖ se sumaron el hecho de haber servido de pantalla a Machado para la Constituyente y la prórroga de poderes, así como su papel en la VI conferencia Panamericana al lado de Ferrara.
158
Aunque importantes revolucionarios de la etapa como Eduardo Chibás, reconocieron el prestigio de Sánchez de Bustamante y Sirven en su labor científica en el campo del Derecho su expulsión, conjuntamente con otros catedráticos, fue aprobada Se optaba por prescindir de sus conocimientos en la cátedra universitaria a la aceptación de su criticable posición política. ―Es preferible la bancarrota técnica a la moral‖ Ver: Pablo de la Torriente Brau, El periodista PabloCrónicas ,p185 -194
cubana después de 1913, coincidiendo históricamente con el inicio de la fase de expansión imperialista en Cuba. Estados Unidos debía velar por sus intereses, y a los gobiernos no le quedaba otra alternativa que soportar estas sutiles agresiones a partir del sometimiento económico en que se encontraba el país.159
El eje fundamental en las discusiones suscitadas luego de la creación de la SCDI versa sobre la Doctrina Monroe, la acción de la Enmienda Platt a través de los diferentes Tratados y la actividad Internacional de Cuba. Confluyen en los debates tendencias como el pragmatismo, el iusnaturalismo presente en los principios ilustrados y el kantismo, reflejo del despliegue de la contradicción del propio concepto de soberanía y la presuposición de su contrario el injerencismo.
Primera etapa de la SCDI
La primera etapa de la SCDI se extiende desde su creación en 1915 hasta la II Reunión Anual celebrada en 1918. En estos primeros años puede identificarse el basamento pragmático de sus documentos fundacionales. El influjo de los ideales kantianos en los debates acerca de la Sociedad de las Naciones y el interés pragmático en autores como Francisco Carrera Justiz, Raúl de Cárdenas y Luís Marino, el iusnaturalismo de Guas y la influencia del hegelianismo en las concepciones de Bustamante y Sirven. A lo anterior se suman las influencias del pensamiento iuspublicisto latinoamericano desde la recepción de las ideas ilustradas en Simón Bolívar hasta las interpretaciones que del mismo hicieran el venezolano Simón Planas Suárez y el colombiano Pérez Triana. No deben obviarse representantes del pensamiento norteamericano: Root, Lansing, Hughes en la justificación o riposta del injerencismo160.
Los trabajos presentados en la I Reunión Anual estuvieron mediados por la influencia absorbente del Instituto Americano de Derecho Internacional, lo cual entraba en contradicción con las aspiraciones de una parte significativa de sus miembros que la consideraban un medio para influir en la dirección de la alta política cubana, estudiando su desenvolvimiento y recomendando formas de actuación. La presencia de prominentes
159 Ver: J. M. Cabarrocas. ―Cuba y los Estados Unidos‖, en: Cuba Contemporánea, no. 2, junio 1915, t. VIII, pp. 135-53. En este trabajo se comenta sobre las ―notas‖ que el Gobierno de Estados Unidos emitía a Cuba cuando algún hecho ponía en peligro la seguridad de los ciudadanos norteamericanos en Cuba, la seguridad de la Hacienda ante crisis políticas, etc. Ver además: Julio Le Riverand. ―La República. Dependencia y Revolución‖, Edición Universitaria, La Habana, 1966, p. 141.
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Root, Lansing y Hughes forman parte de la doctrina norteamericana del Derecho Internacional y desempeñaron importantes funciones dentro del gobierno norteamericano en diferentes etapas.
personalidades del Derecho y la vida política en su Junta Directiva fundamentaban su pretensión pragmática.
Resulta destacable señalar en esta etapa el debate que provoca la realización en el Pacto de la Liga de las Naciones de un viejo ideal del Derecho presente en Vico, Groccio y Kant . Estos pensadores habían intentado entender el Estado en el contexto de la ―sociedad Estado‖ prestando atención a las condiciones y los requisitos de la coexistencia y cooperación entre los mismos, en los marcos de las relaciones gobernadas por el Derecho.
Luis Marino Pérez, refiriéndose a la futura efectividad de la SCDI afirma: ―No hay motivos fundados para creer en la efectividad de una Liga para imponer la paz, a menos que se base en la Justicia. Sin justicia no hay paz duradera. El verdadero problema a solucionar es la Justicia‖161
Por su parteSalvador Salazar recurre a Kant para defender el criterio de que la paz solo se garantiza con un predominio del orden sobre la anarquía en las relaciones internacionales, uno de los medios más eficaces de suprimir la guerra es la implementación en las naciones de las formas democráticas de gobierno.162
La paz constituía una preocupación universal en las postrimerías de la I Guerra Mundial. En el Discurso de apertura de la II Reunión Anual de la SCDI Antonio Sánchez de Bustamante define al Derecho de Gentes a partir de su asimilación dialéctico hegeliana de los contrarios: (…) ―es un Derecho de la guerra, porque la ennoblece y la levanta hasta la altura de un juicio de Dios, pero es sobre todo un Derecho para la organización leal del mundo, que le sirve a la guerra como instrumento de Paz‖163
. Particularizando en el caso de Cuba alude al espíritu martiano que fundamentó el carácter necesario de la guerra de independencia y los nobles sentimientos de paz que lo animaron, sin que ello implicara una renuncia a su fe en el Derecho y la Justicia.164
161 Luís Marino Pérez ―La Justicia como principio del Derecho Internacional‖. Anuario de la SCDI, 1918, p. 92-96
162
Salvador Salazar ―El papel futuro de América Latina‖. Anuario de la SCDI 1918, p 12
163 Antonio Sánchez de Bustamante y Sirven. ―Discurso de Apertura de la II Reunión Anual‖, Anuario de la SCDI 1918, p50
164 ―Aquel espíritu profético, todo paz y todo amor predicó, sin embargo, para Cuba la guerra sin desmayo y la emprendió sin sosiego, no porque creyera en los triunfos de la fuerza, ni gozaba complacido entre el daño y la destrucción, sino porque quiso forjara tal vez, al calor de aquella catástrofe ineludible, una patria noble y generosa, en el derecho, en la cordialidad, en la libertad y en la justicia‖. Ver: Antonio Sánchez de Bustamante y Sirven. Discurso de Apertura de la II Reunión Anual, Anuario de la SCDI 1918, p50-51
En esta etapa queda trazada por Bustamante y Sirven la pauta que va a marcar las posiciones de la SCDI en la defensa de la soberanía:…“¿acaso el Derecho no es una fuerza y en nombre de esa fuerza asegurar nuestro derecho, tal vez nuestra independencia y nuestra libertad?‖165
. Su influencia en el pensamiento jurídico de la etapa logra nuclear las manifestaciones del antinjerencismo nacionalista en torno al uso del Derecho como el instrumento adecuado para la defensa de la condición de Estado independiente y soberano conquistada por Cuba.
Además de observar cómo se manifestó el carácter jurídico en el antinjerencismo de esta etapa, hemos de precisar que también fue característico el rechazo a la injerencia extraña por el espíritu de eticidad que movía al pensamiento cubano a finales de la segunda década republicana. Los años que siguen a 1906 se caracterizaron por una extensión de las ideas críticas acerca del nuevo dominio a que estaba sometida la Isla, pero sobre todo por el realce de posiciones éticas de rechazo a la injerencia. Se observa una tendencia a la generalización del debate con una amplia gama de ideas en su mayoría agrupadas bajo la consigna cívica de Manuel Márquez Sterling: ―contra la injerencia extraña, la virtud doméstica‖. A partir de aquí se desata todo un movimiento cívico estrechamente vinculado al problema de la injerencia. Esta manera de interpretar la necesidad de un enfrentamiento a la injerencia de Estados Unidos en Cuba es asumida en general por el movimiento de intelectuales defensores de la nacionalidad cubana, tanto de la línea antinjerencista como de la antimperialista liberal cuyos representantes fundamentales eran Manuel Sanguily y Enrique José Varona.
Esta idea tiene su base en los años que antecedieron a la creación de la SCDI. Días antes de producirse la Segunda Intervención, E.J Varona había abogado porque se desatara el patriotismo, valor incuestionable del cubano ante la crisis que padecía el país, y en virtud de esta necesidad dirige su análisis a la ubicación de las condicionantes que según su criterio inducían al cubano a tratar de preservar un orden interno después de la contienda del ‗95.166 No obstante, la fórmula de Márquez Sterling se arraigó como idea en el pensamiento de esa época. Esta fórmula, que enarbolaba la honestidad ciudadana como antídoto a la interferencia yanqui, ha suscitado diferentes
165 Antonio Sánchez de Bustamante y Sirven. Discurso de Clausura, Anuario de la SCDI 1918. p 338 166
―Había que reconstruir la riqueza, había que combatir los gérmenes morbosos en las nuevas generaciones, había que sanear la atmósfera moral del pueblo, había que educar e instruir a los niños y a no poca parte de los adultos, (...) Esta obra gigantesca demandaba ante todo paz, paz inalterable, respeto a las leyes, aunque fuesen deficientes, tolerancia mutua, ya que no amor y concordia.‖(Enrique J. Varona. ―Mirando en torno‖, Imprenta y Papelería de Rambla y Bouza, La Habana, 1910 p. 11.)
interpretaciones en la literatura acerca del tema.167 Congruente con la idea de ―orden y progreso‖ del positivismo de la época, se diferenciaba del criterio de aquellos políticos que pedían ―sumisión‖ y ―acatamiento‖ de todo cuanto acaecía en el país para no indisponer a los gobernantes yanquis. Al contrario, Márquez Sterling se identifica con el presupuesto de Carbonell de que ―al germen podrido sólo podía ahogarlo la virtud doméstica‖, o con el recordatorio de José A. Ramos de lo que él llama eterno problema socrático: ―o procedemos nosotros con honradez y pureza, para dejar a nuestros enemigos que nos venzan sólo con la fuerza y la injusticia, o empleamos desde luego la injusticia y la fuerza (...).‖ Para entonces señalar: ―(...) ¿acaso podemos emplear ésta con esperanza de éxito contra los norteamericanos?‖168
Quizás teniendo en cuenta estos criterios, el propio Le Riverand considera que casos como los de Márquez Sterling se diferencian de los otros por el contenido patriótico de su crítica, llegando a considerar que la expresión propuesta por este intelectual y acogida por la mayoría de los patriotas cubanos, contenía elementos considerables de resistencia. ―Pudiera pensarse –dice- que la virtud doméstica constituye una retirada si la comparamos con el programa revolucionario de 1895, y lo fue, en cierto sentido. Pero como apela a la conducta ejemplar del pasado y compara la República frustrada con los ideales que la concibieron pura y la prefiguraron libre, fue también una adición positiva al pensamiento cubano.‖169
La tendencia al rechazo a la injerencia por cuestiones cívicas y patrióticas, por un problema de dignidad nacional, es una idea que se mantendrá, con diferentes matices, a través de toda la República, pero que cala profundamente en los miembros de la SCDI, reacios por lo general a posturas radicales que llevaran a la lucha de clases, y para quiénes esta tendencia le permitía señalar los problemas desde una óptica menos radical, atendiendo solo a problemáticas superectructurales.
167 Le Riverand identifica esta fórmula a partir de la acción de Estrada Palma dirigida al logro de la ―austeridad‖ en el gobierno, que implicó una posición conservadora que se tradujo en una serie de restricciones al nivel de vida de la masa general trabajadora de la nación. Le Riverand señala como erróneo el planteamiento que se hiciera de que esa virtud doméstica fuera la mejor defensa frente a la Enmienda Platt, porque estimuló el intervencionismo norteamericano como un elemento capaz de propiciar el buen gobierno interior. Ver: Julio Le Riverand. “La República. Dependencia y Revolución”, Edición Universitaria, La Habana, 1966, p. 76.
168 Ver: J. A. Ramos. ―Los Estados Unidos y el Patriotismo‖, en: Cuba Contemporánea,. Año XII, abril, 1924, no. 136, p. 310.
169 Julio Le Riverend. ―Nota preliminar‖, en: Julio Cesar Gandarilla,
Contra el yanqui, Editorial de Ciencias Sociales , La Habana 1973, p.3.
La idea de lograr un orden interno, seguida por numerosas figuras del campo intelectual cubano, fue un llamado a la ética y al patriotismo que debían caracterizar a los políticos y denota la influencia del pensamiento de José Ingenieros170 en el carácter cívico del antiinjerencismo que propugnaban los intelectuales cubanos.
Márquez Sterling, al igual que todo este grupo de intelectuales, concedía a la defensa de la nacionalidad tanta importancia y aseguraba que ―intelectualizando‖ la política solucionarían los problemas de corrupción y entreguismo,171 de aquí los esfuerzos por lograr espacios para la crítica y la reflexión alrededor de los problemas nacionales.
El carácter nacionalista del antinjerecismo de la intelectualidad cubana en la etapa se manifestó en el esfuerzo por crear asociaciones que aglutinaran y unieran a los cubanos influyendo de alguna forma en los gobernantes desde las bajas hasta las más altas esferas: Describiendo todo este movimiento Márquez Sterling plantea: ―(…) se trata de una asociación cívica, de una asociación reivindicadora de la moralidad en la familia: «Regeneración nacional», quieren asociarse los dueños de ingenios, los colonos; a iniciativas de un grupo se estudia el problema de las subsistencias; el Club Rotario trabaja tenazmente para conseguir soluciones que no obtiene la junta de defensa; y el Congreso Médico Nacional ha sido un éxito, y promete algo, por lo menos, la Sociedad Cubana de Derecho Internacional. Este espíritu no ha entrado en el parlamento ni da señales de vida en las altas esferas de gobierno.‖172
Así pues, fue obvio que esta tendencia a la elevación del espíritu ético y nacionalista de la sociedad cubana tuvo arraigo dentro del movimiento intelectual objeto de nuestro estudio.
170 Cuando la justicia no preside a la armonía entre las regiones y las clases de un Estado, el patriotismo de los privilegiados ofende el sentimiento nacional de las victimas. El culto mítico de la patria, como abstracción ajena a la realidad social, fue siempre característico de tiranuelos que inmolaron a los ciudadanos y deshonraron a las naciones. Aunque invoquen a la patria para cubrir su bastardía moral, son enemigos de la nacionalidad. José Ingenieros. Las fuerzas Morales. La Habana, s/e, s/a, Cuba, p.136
171 Llevar al poder a hombres de inteligencia y de cultura, de ―elevación moral‖ y ―carácter sólido‖, salvaría a Cuba de una crisis cuyas causas veían en la Historia más que en todo. El fundamento ético de la misión intelectual se fortaleció cuando al identificar los problemas nacionales como problemas culturales que exigían soluciones de la misma índole. Se había desarrollado además la impresión de que el espacio político cubano era campo de toma de decisiones totalmente erradas, dificultad que solo podían resolver ellos, los intelectuales. (Ver: Jorge Núñez Vega. ―El campo intelectual cubano (1920- 1925)‖, en: Debates Americanos,no. 5-6,1998, La Habana, p.72)
172
Manuel Márquez Sterling. ―Doctrina de la República‖, Publicaciones de la Secretaria de Educación Dirección de Cultura, La Habana, 1937 p. 224.
Dentro de la campaña periodística que propugnaba el rechazo a la llamada ―superstición intervencionista‖ (es el término que usa Márquez Sterling para denominar el espíritu plattista de muchos cubanos), propia de la psicología nacionalista de la época, está la labor realizada por el propio Márquez Sterling entre 1916 y 1919, dirigida contra las proyecciones de algunos dirigentes del partido liberal, proclives a reclamar una nueva intervención norteamericana que propiciase elecciones limpias.173 La atención especial que se produce dentro de la SCDI en esta etapa de desarrollar acciones que desde el plano del Derecho Internacional ―salvaguardaran‖ a Cuba de numerosos peligros que la acechaban tuvo que ver precisamente con todas las condicionantes históricas que hemos ido señalando, y calaron en intelectuales del Derecho como Ramón Infiesta, uno de los pensadores que desde el ángulo del Derecho Internacional enfoca un naciente historicismo, propio de la influencia de la escuela Histórica del Derecho, dentro del nacionalismo jurídico: ―...rescatemos cuestiones espirituales dentro del Derecho para defender la soberanía de la nación. Nuestro deber, valorar el sentido de la vida, la trascendencia dentro de las relaciones internacionales de Cuba‖ 174
Entre los factores que Juan Clemente Zamora señala como causas de este retraso está el hecho de que luego de 1902 el pueblo cubano no había podido vivir como entidad internacional. Extenuado por la guerra, en gran medida deslumbrado por EU y arrastrado por sentimientos de generosa gratitud a este país, Zamora considera que en el pueblo se había producido un abandono, resignado o indolente, a los EU, en la tarea de defendernos sin pensar en el escabroso problema que se abría ante los cubanos. Dice: ―¿quién nos protegerá del protector? Una supremacía irresponsable es peligrosa‖175
De aquí que la SCDI debía convertirse en una organización que aglutinara esfuerzos para enseñar al pueblo a juzgar no tan solo los actos de la administración interna, sino también la gestión política externa de los hombres que aspiraban a ocupar puestos gobernantes. ―Sería valiosísimo – agrega Zamora- que un organismo preparado
173
Márquez Sterling llegó a publicar cerca de 500 artículos contra el intervencionismo en esta etapa. Al calor de esta campaña surge un movimiento nacionalista, que logra reunir en Asamblea del 4 de julio de 1919, a figuras tan prominentes como el propio Márquez Sterling, Manuel Sanguily, José Manuel Carbonell y Juan Ramón Xiques
174
Infiesta, Ramón. Discurso ante la SCDI, junio de 1917, en: Memorias de la Cultura Constitucional Cubana,1917
175Juan Clemente Zamora. ―La Sociedad Cubana de Derecho Internacional‖. En Cuba Contemporánea., t.X, 1916, p 77
para ello, redacte, discuta y procure la aprobación de tratados comerciales que hagan más amplia nuestra esfera de acción, librándonos, hasta donde sea posible, del monopolio establecido por EU sobre nuestros productos‖176
En esta primera etapa de la SCDI se concede también especial atención al problema de la adquisición de bienes raíces por sindicatos extranjeros, así como la amenaza, expuesta por Sanguily de la venta de la propiedad territorial a ciudadanos extranjeros.177 Esta vertiente, que desde 1915 se observa a través de Sanguily es propia de la corriente antiimperialista de corte liberal positivista, que a pesar de no haber predominado en la Sociedad, tuvo alguna presencia en algunos de sus miembros más radicales.
Hay que reconocer que algunas opiniones dentro de la SCDI se movían hacia la defensa de Estados Unidos, como la de Raúl de Cárdenas, secretario y ex-miembro de la Cámara de Representantes por la provincia de La Habana. Cárdenas presentó un trabajo