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El profesor Domingo Santos López es un maestro indígena, originario del municipio de Bochil (hablantes de la lengua tzotzil), aunque tiene experiencia como docente en educación indígena en tercer grado de primaria en San Juan Chamula, con 23 años de servicio, y consideré útil su experiencia en educación primaria indígena para hablar con él sobre este programa de EIB de la SEP.

Un punto que es importante señalar es que el profesor Santos terminó únicamente el bachillerato, y ha tomado varios cursos de regularización y actualización fomentados por la SEP, en la Escuela Normal y en la UPN subsede San Cristóbal.

Al preguntarle acerca de las dificultades que tiene como profesor me enumeró muchas, pero me comentó que la primera y que él considera de las más importantes, es la poca relación que existe dentro de la Secretaría de Educación del Estado para asignar a los profesores a las vacantes. Me comentaba que en su experiencia, los primeros 5 años de labor fue enviado a una comunidad tzeltal. A pesar de quejarse ante las autoridades y pedir su cambio a una comunidad de habla tzotzil, debido a que no conocía el idioma tzeltal, las autoridades le negaron su cambio argumentando que las lenguas se parecen y que debía aprenderla. Fue 5 años después que le validaron su cambio a la comunidad de San Juan Chamula, hablantes de la lengua tzotzil. Además, el profesor comenta que el tzotzil varía de una comunidad a otra. Pues hay algunas

palabras que se dicen diferente o que significan otra cosa en diferentes comunidades. El se dio cuenta de esta situación cuando en algunas ocasiones al hablar, los niños se reían de él, porque decía otra cosa, o porque no le entendían. Aún así, para él fue más fácil adaptarse a las diferencias de este idioma que dominaba.

Otro problema que tuvo es que cuando se implementaron los libros de texto en lengua indígena, durante el período escolar 2001-2002, a su escuela llegaron libros equivocados. Venían en lengua Me’phaa, lengua que no es hablada en el estado de Chiapas. El profesor me comentó que no pudo usar ese libro pues no entendían nada.

Libro de Educación Intercultural Bilingüe en Lengua Me’phaa

En el borde inferior izquierdo, por encima de las siglas SEP puede observarse, con algunas dificultades la lengua del libro. Creemos que alguien en la sep pensó en un libro único para todos los niños indígenas.

Ejemplo de una página del libro en lengua Me’phaa

Ejemplo de una página del libro en lengua me’phaa. Aunque se intente comprender las actividades mediante los dibujos, la lengua es un impedimento real. Esta misma situación le ocurre a miles de niños indígenas que no comprenden el español, o que sus libros fueron también equivocados.

Por lo que continúo enseñando usando los libros en español y haciendo traducciones al tzotzil cuando se requería. Esto es un ejemplo claro que la práctica de la educación bilingüista, sin contenido intercultural, está presente en la actualidad. Y fue hasta el ciclo escolar 2003-2004 en el que le hicieron llegar un nuevo libro, esta vez en lengua tzotzil.

Ambos libros, que el profesor Santos me facilitó, tienen la buena intención de incorporar aspectos culturales de estas etnias, sin embargo, la interculturalidad

implica una labor mayor del maestro, que es imposible de darse si éste no cuenta con los instrumentos de preparación necesarios. Tal como me comentaba en la entrevista anterior el profesor Candelaria. El profesor Santos me comentaba que este libro en tzotzil, el cual contiene historias y leyendas de los grupos tzotziles de la entidad, tuvo un impacto positivo en los niños, pues algunas historias las conocían y se identificaron con ellas. A continuación presentamos algunos ejemplos de este libro de texto en lengua tzotzil.

Ejemplo 2: Cuento tzotzil en donde la leyenda y los dibujos involucran rasgos característicos de esta étnia

El profesor Santos manifestó también la oposición que existe en muchos de los padres de familia a la educación en la lengua indígena. El profesor me comentaba que dentro de los indígenas, existe la costumbre que la lengua la aprenden de su madre y la practican en su casa y dentro de la comunidad.

Muchos padres de familia, que a su vez no saben leer ni escribir en su propia lengua, no ven útil que sus hijos aprendan a escribir y leer su propia lengua, y prefieren que desde chicos se les enseñe la lecto-escritura en español, pues la consideran más útil. Esto demuestra una vez más la falta de diálogo con los padres de familia.

El profesor Santos manifestó también su preocupación por el gran ausentismo que hay en el salón de clases por parte de los niños. Muchos de ellos acuden a ayudar a su padre en determinadas labores del campo. El profesor me comentaba que estas faltas por supuesto que están justificadas, y son necesarias para los niños, pues muchos de ellos eligen el mismo modo de vida centrado en la producción agrícola, por lo que es muy útil tanto para el padre que recibe ayuda, como para el niño que aprende la labor del campo. Es otro tipo de aprendizaje que recibe el niño y que le sirve directamente, sin embargo, el problema es que este niño se retrasa respecto al grupo. Y esto sucede con muchos niños en diversas temporadas del año. Por lo que es muy difícil llevar un ritmo homogéneo para todo el grupo, y muchas veces, el niño no asiste a clases los días que se ven conceptos claves, por lo que después le cuesta trabajo aprenderlos, y ocasiona un retraso sistemático en el niño.

Muchos autores han hablado de la necesidad de ajustar el calendario escolar de los niños indígenas para que estos participen en la vida comunitaria, ya sea en fiestas tradicionales, o en eventos rituales, como es la siembra, la cosecha o determinados días importantes en la producción agrícola.

En cuanto a la aplicación del programa de EIB, el profesor Santos me comentó que el lo desconoce por completo. Que el programa que él implementa a sus alumnos es el programa nacional, y dice que el libro en tzotzil es un gran apoyo y que mediante este es que busca hacer los ajustes necesarios al programa nacional, para adecuarlo a la cultura local. Desde mi punto de vista esto muestra la necesidad de un programa nacional de formación de profesores en educación indígena para que se familiaricen y asimilen el programa de EIB.

Por otro lado, respecto al uso de tecnología y medios electrónicos como herramienta para facilitar el proceso de aprendizaje, el profesor Santos me indicó que en la escuela la única tecnología disponible es el aula de la telesecundaria, que cuenta con televisor y sistema de recepción satelital. La primaria apenas cuenta con infraestructura básica. Me comentó que en muchas

escuelas de la comunidad de San Juan Chamula, la infraestructura es precaria. En algunas escuelas existe únicamente un salón y un profesor, y ahí se atienden a todos los niños que asisten. En la escuela donde él imparte clases si cuentan con 6 salones para cada nivel de primaria, además de baños. Además me comentó que en San Juan Chamula no existe ningún café internet, donde puedan acceder a una computadora con internet. Esto es otro problema, pues los niños no tienen el acceso a estas herramientas y si continúan su educación y emigran a otra ciudad como San Cristóbal de Las Casas, se encuentran en una desventaja clara ante los niños que desde edades tempranas, aprenden a utilizar las computadoras.

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