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Payback Method

In document NATIONAL OPEN UNIVERSITY OF NIGERIA (Page 83-86)

UNIT 7 CAPITAL INVESTMENT DECISION CONTENTS

3.1 Capital Budgeting for Projects

3.1.2 Payback Method

adultos en las peritaciones de guarda y custodia

de menores. Una aproximación mediante

meta-análisis.

MILA ARCH-MARÍN, ADOLFO JARNE-ESPARCIA, MARIBEL PERÓ-CEBOLLERO Y JOAN GUÀRDIA-OLMOS UNIVERSIDAD DE BARCELONA

RESUMEN

En este trabajo se analiza la información disponible en la literatura científica internacional sobre el uso de técnicas e instrumentos de evaluación psicológica en la valoración de los adultos impli-cados en una peritación en el ámbito de familia. Para ello, se realizó un meta-análisis con los tra-bajos realizados sobre la temática en EE.UU. y Europa desde 1989 a 2008. En total se incluyeron 11 estudios con una media de tamaño muestral de 140,81 (sd = 39.31) psicólogos encuestados por estudio, de los cuales el 77% son profesionales de los EE.UU y el 23% restante en Europa. Los datos y resultados obtenidos tras el meta-análisis puso de manifiesto que los psicólogos forenses se inclinan más por el uso de pruebas psicométricas frente a las proyectivas con un tamaño del efecto claramente significativo. Este efecto, se hace algo más patente en aquellos trabajos del perí-odo 2004 a 2008 lo que puede interpretarse como un cierto afianzamiento de estas técnicas y pro-cedimientos en los últimos años. Igualmente se aprecian algunos efectos ligados al género de los peritos, puesto que se pone de manifiesto una ligera tendencia al uso de pruebas proyectivas en el caso de las psicólogas.

Palabras clave: Evaluación pericial, Guarda y Custodia, Instrumentos de evaluación,

Meta-aná-lisis.

ABSTRACT

This work contains an analysis of the available information in international scientific literature on the use of techniques and instruments of psychological evaluation when assessing the adults invol-ved in appraising the family environment. This has been done by means of a metanalysis with the works carried out on this subject in the U.S.A. and Europe from 1989 to 2008. A total of 11 studies were included with a mean sample size of 140.81 (sd = 39.91) psychologists surveyed by the study, 77% of which are professionals in the USA and the remaining 23% in Europe. The data and results obtained after the metanalysis revealed that forensic psychologists prefer using psychometric tests rather than projective ones with a clearly significant effect size. This effect is highlighted in the works

ISSN: 0373-2002

Datos de contacto:

Mila Arch-Marin. Departament de Personalitat, Avaluació i Tractaments Psicològics - Facultat de Psicología - Universitat de Barcelona. Passeig de la Vall d'Hebrón, 171 - 08035 Barcelona (España). E-mail: [email protected]

from the 2004-2008 period, which can be interpreted as a certain strengthening of these techniques and procedures in the last years. Likewise, some effects linked to the appraisers’ gender are per-ceived, since a slight tendency to use projective tests by female psychologists becomes apparent.

Keywords: Appraisal, Guardianship and Custody, Instruments of Evaluation, Metanalysis INTRODUCCIÓN

Actualmente, se constata que los psicólogos son frecuentemente requeridos para realizar eva-luaciones periciales en diferentes cuestiones debatidas en procedimientos de familia, tanto en el contexto norteamericano (Erickson, Lilienfield y Vitacco, 2007) como en España (Arch, 2008). La cuestión más usual que suele formularse a los psicólogos forenses en este ámbito es la relaciona-da con la evaluación pericial en los procedimientos judiciales en torno a la guarrelaciona-da y custodia de menores. Como ya se ha señalado (Otto, Edens y Barcus, 2000), estas evaluaciones tienen mayor dificultad que otras evaluaciones forenses ya que, en estos casos, el psicólogo se enfrenta a la necesaria valoración de diversas personas, además de la dificultad que implica la constante pre-sencia de un determinante supraestructural representado por el concepto “el mejor interés del menor” como criterio externo y la capacidad de cada progenitor para favorecer ese mejor interés. Este escenario conlleva la valoración de un enorme número de variables potencialmente relacio-nadas con conductas, actitudes, capacidades, etc. (Ackerman y Schoendorf, 1992).

Se han propuesto diferentes modelos teóricos para la evaluación de la custodia (e.g.: Bricklin, 1995; Collier, 1996; Fariña y Arce, 2006; Ramírez, 2003;), así como directrices de soporte (Guía de Buenas Prácticas, COPM, 2009). Sin embargo, la investigación sobre las prácticas reales de los profesionales es escasa. No obstante, a partir de los trabajos empíricos disponibles (Ackerman y Ackerman, 1997; Arch, 2008; Bow y Quinell, 2001; Keilin y Bloom, 1986; Lafortune y Carpenter, 1998) sabemos que en los procedimientos seguidos por los psicólogos en estas evaluaciones, des-taca el uso frecuente de los convencionales tests psicológicos en la valoración de los adultos. Tal como señala Brodzinsky (1993), los psicólogos suelen utilizar este tipo de pruebas por dos razones: a) porque su uso esta asociado con su propia identidad profesional y resulta una práctica habitual en su ejercicio profesional y b) porque el uso de test psicólogos dota al proceso de evaluación de un aura de objetividad científica que los hacen muy atrayentes y populares para los juristas. De hecho, en nuestra legislación, como indican Aguilera y Zaldivar (2003) se especifica la convenien-cia de acompañar el dictamen periconvenien-cial con la especificación de los medios utilizados por el perito (Ley de Enjuiciamiento Civil, 2000).

El testimonio experto como medio de prueba ante el tribunal ha recibido la pertinente atención en el entorno jurídico. Hasta la década de los 90, en Norteamérica, los tribunales se guiaban por la norma Frye, que exigía a los expertos que los principios, normas o instrumentos usados como base de su valoración contasen con la “aceptación general” en su campo científico. Actualmente, los tri-bunales federales estadounidenses han adoptado mayoritariamente las más exigentes normas Daubert, derivadas del caso “Daubert contra Merrell dow Pharmaceuticals” acontecido en el año 1993 y que conllevó la ampliación del criterio para la admisibilidad del peritaje científico; concreta-mente, la ponderación de aspectos como: si el testimonio se basa en datos o hechos suficientes, es producto de principios y métodos fiables y éstos han sido aplicados al caso concreto objeto de litigio. De esta forma, el tribunal deberá valorar que lo expuesto por el perito no responde a una mera especulación o a vagas generalidades pseudocientíficas, sino que se encuentra sostenido por métodos sólidos, fiables y pertinentes que son utilizables en el caso concreto debatido. Como bien señalan Baerger, Galatzer-Levy, Gould y Nye (2002) el testimonio de los expertos respecto a la competencia para ostentar la guarda y custodia de los hijos no es una excepción y, por tanto, debe cumplir las normas de admisibilidad.

A pesar de la evidencia de frecuencia del uso de tests psicológicos en la evaluación de custo-dia, en la bibliografía científica se aprecia un gran debate en relación a lo adecuado de esta

prácti-ca, suscitando numerosas críticas entre los expertos en la materia en relación a cuestiones que revisaremos más adelante. Baste indicar en este momento que el enorme uso que hacen los pro-fesionales de algunos instrumentos -e.g.: MMPI-2 (Hathaway y Mcklinley, 1999) o Rorschach (Rorschach, 1962)- , no dota automáticamente a estas pruebas de la consideración de válidas y fia-bles para estas evaluaciones. Es preciso contemplar una serie de condicionantes y especificacio-nes que se encaminan a la optimización de este tipo de evaluacioespecificacio-nes. Todo ello recordando que la evaluación pericial en el ámbito de familia debe realizarse bajo el criterio técnico de la búsqueda de validez convergente a través de un sistema basado en la exploración multi-método, como señalan las directrices especializadas en la materia Guidelines for child custody evaluations in divorce pro-ceedins de la American Psychologist Association (1994) o el contenido de Model Standards of Practice for Child Custody Evaluations de la Association of Family and Conciliation Courts (2006).

En la literatura científica se delimitan diversos factores que cuestionan de forma importante la práctica habitual de utilizar instrumentos psicológicos (psicométricos y/o proyectivos) en las eva-luaciones de custodia. Aparece, en primer, lugar una crítica que tiene relación con la propia validez de su uso en entorno pericial de instrumentos que fueron diseñados para el ámbito clínico. En este sentido, Grisso (1986) hace notar que aunque estas pruebas pueden tener un gran valor para medir algunos aspectos relacionados con la evaluación de la custodia, no fueron diseñadas para evaluar las relaciones parento-filiales ni las habilidades parentales que si resultan cuestiones centrales en estas evaluaciones. En similar línea se pronunciaron posteriormente Bricklin (1992, 1999) y Brodzinsky (1993) al señalar que los tests psicológicos utilizados por muchos evaluadores de la custodia de los hijos no abordaban cuestiones “psicolegales” directamente relacionadas con la cuestión objeto de evaluación en las valoraciones de custodia (por ejemplo, la capacidad de crian-za de los hijos, la naturalecrian-za y la calidad de la relación padre-hijo y la voluntad de cada uno de los padres para facilitar una estrecha relación con el otro padre).

Sin embargo, algunos autores como Erickson y colaboradores (2007) han señalado la utilidad de la evaluación de hipotéticos trastornos psicopatológicos que puedan presentar los progenitores en tanto estas problemáticas pueden interferir con sus capacidades de crianza de los hijos o impe-dir el éxito en la aplicación de un determinado plan de custodia o de régimen de visitas. Además, ello también se vincula con la constatación de la relación frecuente entre la existencia de psicopa-tología en los progenitores (trastornos severos o retraso mental) y la posibilidad de comportamien-tos negligentes o abusivos hacia los hijos (Taylor et al., 1991). De hecho, Emery (1999), resaltando los resultados de diversos estudios sobre los efectos en los niños que conviven con progenitores que presentan patologías, indicaba que parecían apuntar a una mayor probabilidad de que los niños desarrollen trastornos psicopatológicos. El autor, llegó incluso a sugerir los trastornos en los padres que consideraba especialmente preocupantes por su repercusión en los niños en casos de divorcio (la depresión, el comportamiento antisocial, enfermedad mental importante como la esquizofrenia o el trastorno bipolar y desordenes de la personalidad o abuso de sustancias). No obstante, recono-ce que es preciso establerecono-cer el nivel de funcionamiento respecto a los hijos del progenitor enfermo antes de considerar su inaptitud para su cuidado, concluyendo que el diagnostico parental no debe ser la preocupación primaria para decidir una custodia, sino que la importancia debe situarse en el funcionamiento parental respecto al desarrollo y comportamiento del niño.

En general, tal y como en nuestro país ya indicó Ramírez (2006), la personalidad y el ajuste psi-cológico de los progenitores ha recibido mucho énfasis en las evaluaciones de custodia, especial-mente en los momentos en que la evaluación se regia por criterios negativos tratando de contras-tar la presunta incapacidad de uno de los progenitores. Las críticas sobre este hecho han sido una constante por parte de los expertos que además, como hemos visto, resaltaban que ello ha supues-to un abuso de las pruebas psicológicas tradicionales en el psicodiagnóstico clínico pero no valida-das para entorno forense, con el consecuente compromiso en la fiabilidad y validez de los datos (Grisso, 1986, 1990).

Como indicábamos, aunque el uso de tests psicológicos en las evaluaciones de custodia es generalizado, disponemos de escasos datos empíricos que identifiquen cuales de éstos instrumen-tos son los efectivamente usados por los profesionales. A nivel internacional, por su especial signi-ficación y solidez empírica las referencias obligadas se enmarcan, en el contexto norteamericano, en los trabajos de Keilin y Bloom (1986), Ackerman y Ackerman (1997) y Bow y Quinel (2001). En nuestro país, salvo un precedente ofrecido por Granados (1991), los datos más recientes provienen de un reciente estudio desarrollado con una muestra de psicólogos forenses españoles expertos en la evaluación pericial de la guarda y custodia de los niños (Arch, 2008). De la información disponi-ble a través de los citados estudios vamos a limitarnos a la referida al uso de instrumentos para la exploración de los adultos y la discusión científica existente en torno a éstos. Los datos españoles muestran que los psicólogos forenses expertos en evaluación de custodia, ante la falta de herra-mientas diseñadas y validadas para entorno forense, parece que recurren al uso de instrumentos procedentes del psicodiagnóstico tradicional. Existe cierta concordancia en apreciar que se usan habitualmente pruebas vinculadas con la evaluación de rasgos de personalidad (como el 16PF), ello se ha interpretado como evidencia de que los psicólogos españoles suponen que los rasgos de per-sonalidad de los progenitores influyen en sus habilidades parentales, lo que resulta lógico si consi-deramos que un rasgo de personalidad constituye un patrón estable de conducta y, como tal, influenciará en todos los aspectos vitales del sujeto y, por tanto, también sus conductas parentales. Sin embargo, parece bastante atípico en este tipo de evaluaciones en el contexto norteamericano, donde los estudios (Ackerman y Ackerman, 1997; Bow y Quinell, 2001; Keilin y Bloom, 1986) indi-can un uso claramente minoritario de este instrumento, de hecho, la consideración genérica acep-tada, es que los rasgos de personalidad no son buenos predictores de habilidades o de pautas rela-cionales entre padres e hijos (Ramírez, 2006).

En consecuencia, bajo una perspectiva integradora, el objetivo de este trabajo se centra en el estudio mediante meta-análisis de los trabajos publicados para la descripción de los procedimien-tos de evaluación psicológica que los psicólogos forenses ponen en práctica para la evaluación de los adultos implicados en litigios sobre la guarda y custodia de menores. Para este fin se valorará el uso de los instrumentos de evaluación psicológica (psicométricos o proyectivos) que usan los psi-cólogos forenses cuando realizan peritaciones en el ámbito de la custodia de menores en compa-ración con los que se usan en otros procedimientos forenses no ligados al ámbito familiar (básica-mente penal). Con ello se quiere colaborar en conocer con cierta base empírica que sistema de evaluación siguen los psicólogos forenses y con que matizaciones, cuando se trata de evaluar adul-tos implicados en causas de custodia de menores.

MÉTODO

Búsqueda de la literatura

Para que un trabajo fuera incluido en este meta-análisis debía cumplir los siguientes criterios de inclusión: a) que estuviera citado por alguno de los trabajos previos que trataron el tema (por ejem-plo Keilin y Bloom, 1986, Ackerman y Ackerman, 1997, Bow y Quinel, 2001, Granados, 1991, Arch, 2008 entre otros); b) que apareciera en las bases de datos de consultas bibliográficas Medline, PsycInfo o Criminal Justice (en el período 1989 al 2008; c) que indicará el total de muestra de psi-cólogos forenses entrevistados y d) que permitiera, como mínimo, identificar las grandes áreas de los modelos de evaluación psicológica (psicométricos o proyectivos, por ejemplo) así como el área de peritación (custodia de menores en comparación con el resto de procedimiento judiciales) y la mayoría de las variables consideradas en el meta-análisis propuesto.

Complementariamente se efectuaron búsquedas manuales en algunas fuentes bibliográficas de origen jurídico o psicológico (como por ejemplo el Centre de Recursos del Centre d’Estudis Jurídics i Formació Especialitzada) en espera de encontrar aproximaciones al tema que no estuvieran

regis-tradas en las bases bibliográficas habituales. Se evitó duplicar aquellos estudios que aparecieran en más de uno de los estudios previos anteriormente citados. Este procedimiento permitió trabajar con un total de 11 trabajos (señalados con un * en las referencias bibliográficas) que, en su totali-dad, supuso un total de 1549 psicólogos forenses.

Codificación de las variables

Se consideraron una serie de variables relevantes y comunes a la mayoría de trabajos selec-cionados que, dada la escasez de literatura científica en este ámbito, marca una primera aproxi-mación a sabiendas que debe ser mejorado en los próximos años. Las variables que se conside-raron (de acuerdo con el esquema utilizado por Sánchez-Meca, Rosa y Olivares, 1999 y propuesto por Lipsey, 1994) se clasificaron en características substantivas, metodológicas y extrínsecas.

Las características substantivas que se registraron fueron: a) el modelo de evaluación utilizado en adultos (predominio de pruebas psicométricas o predominio de pruebas proyectivas) b) Enfocadas a la evaluación de la personalidad (porcentaje de respuestas afirmativas) c) Enfocadas a la evaluación de evidencias psicopatológicas (porcentaje de respuestas afirmativas) d) Enfocadas a la evaluación de la dimensión intelectual (porcentaje de respuestas afirmativas) y, e) ámbito de peritación (porcentaje de peritaciones en custodia de menores). Las características de sujeto selec-cionadas fueron a) la media de edad en años de los psicólogos encuestados, b) la media de los años de ejercicio como forense, c) la media de años transcurridos desde la obtención de la titula-ción universitaria y d) el género de los forenses encuestados (porcentaje de mujeres). Las caracte-rísticas metodológicas fueron a) el tamaño de las muestras y b) la calidad del análisis de datos efec-tuado en cada estudio analizado en una escala de 1 a 7 y c) la ubicación geográfica de la población de referencia (porcentaje de psicólogos europeos). La característica extrínseca analizada fue sola-mente el año de publicación de los trabajos estratificados en períodos de cinco años.

Algunas de las variables antes mencionadas exigieron algún tipo de trabajo previo consistente en la generación de las pertinentes tablas de contingencia a partir de los datos originales mencio-nados por los autores. En general, la descripción de cada variable fue sencilla y la reconstrucción de las tablas de frecuencias observadas consistió en el cálculo manual de la aplicación de un por-centaje a cada tamaño muestral para la obtención de la frecuencia observada (es decir, cuantos psi-cólogos forenses manifiestan usar pruebas psicométricas en sus evaluaciones periciales en cada trabajo estudiado).

Cálculo del tamaño del efecto

Para cada estudio se analizó la tabla 2x2 que se genera al cruzar las dos variables principales, por un lado modelo de evaluación psicológica (mayoritariamente psicométrica o mayoritariamente proyectiva) y por otro el tipo de peritación (custodia de menores o resto de peritaciones). En ningún estudio se consignaron los valores del tamaño del efecto y en la mayoría no se apreció ninguna aproximación estadística más allá de la presentación de porcentajes, de modo que se analizaron todas las tablas de datos de cada estudio obteniéndose el valor de la Odds Ratio de cada tabla 2x2 que fue transformada a valor de correlación (r) más habitual en los trabajos de meta-análisis.

Análisis estadístico

De acuerdo con Sánchez-Meca y Ato (1989) se corrigieron los valores de (r) mediante la inver-sa de su varianza para ponderarlos por sus tamaños muestrales puesto que el tamaño del efecto no es independiente del tamaño de la muestra en la que se estima. Este procedimiento se replicó siguiendo el esquema utilizado por Redondo, Sánchez-Meca y Garrido (2002).

RESULTADOS

Descripción de los estudios

De los 11 trabajos considerados, la media del tamaño de muestra fue de 140.81 (s = 39.31) psi-cólogos encuestados por estudio. Reportaron una media de 38.61 años de edad (s = 7.12): una media de 11.83 (s = 6.02) años de ejercicio profesional como psicólogos forenses y una media de 15.12 años (s = 3.11) desde el momento de la titulación universitaria. Ello indicaría una cierta demo-ra entre la posibilidad de ejercer profesionalmente y la dedicación específica a la peritación.

El 62% de los forenses reportaron usar, en general, pruebas predominantemente psicométricas y el 38% reportaron usar en las peritaciones pruebas predominantemente proyectivas. En todos los estudios los psicólogos encuestados superaron las 80 peritaciones por psicólogo de las cuales, glo-balmente, solo el 24% se dedicaron a causas de custodia de menores. En la misma línea el 76% afirmaron usar pruebas para la evaluación de la personalidad, el 56% analizó aspectos propios de la psicopatología y el 31% mostraron haber explorado cuestiones propias de la evaluación de la inteligencia.

Complementariamente, sólo el 23% fueron psicólogos trabajando en Europa y el resto (77%) ejercían en Estados Unidos. Obviamente la diferente realidad jurídica de ambas zonas dificulta la interpretación de resultados, más si se tiene en cuenta los escasos trabajos que cumplían los cri-terios antes descritos.

Finalmente, señalar que la valoración de la calidad estadística (escala de 1 a 7) efectuada por cinco expertos independientes (coeficiente de concordancia de .95) de los once trabajos seleccio-nados mostró una media de 1.23 (s = .61) lo cual indica un escaso valor estadístico en el uso de

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