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4. RESULTS

4.5 Pearson Correlations

“Leer textos auténticos, y no solo los textos escolares, permite que los niños desarrollen competencias y capacidades para la comprensión lectora y que a la vez puedan apropiarse del sistema de escritura alfabético. A continuación, presentamos algunas situaciones que nos permitirán reflexionar sobre el desarrollo de la comunicación escrita.

Los niños aprenden mejor leyendo diversos textos completos desde el comienzo de su aprendizaje, tal como sucede en el mundo escrito fuera de la escuela.

¿Qué debemos hacer los docentes?

Debemos incorporar en nuestro trabajo de aula prácticas sociales de lectura y escritura con textos de diverso tipo que circulan en nuestro entorno.

¿Cómo los ayudamos a apropiarse del sistema de escritura?

Leyéndoles para que sepan qué dice y luego, les entregamos el texto para que señalen dónde dice.

¿Por qué debemos leer con los niños diversos textos?

Para que los niños sean usuarios de la cultura escrita y aprendan a leer aun antes de saber leer. De esta manera, anticipan el significado del texto relacionando los datos escritos con los del contexto que conocen.

Este modo de concebir a los niños como lectores plenos, requiere la lectura de textos completos como los que tienen en su entorno, leídos con un propósito específico. Eso les permitirá hacer descubrimientos importantes: Relacionar el texto con el contexto de la situación comunicativa, lo que les facilita apropiarse del sistema de escritura. Descubrir el uso social de la lectura y la escritura en el día a día. Comprender lo que leen, construyendo el significado por sí mismos. Descubrir las funciones de la lectura y la escritura, las principales características de los textos y los principios del sistema de escritura alfabético. Organizar las partes que componen el texto, relacionando las ideas del texto y dándole un sentido global. (Ferreiro, 1987, p. 76)

En un ejemplo dos niños Olga y Omar, que asisten a escuelas diferentes. Olga va a una escuela en la que le enseñan a leer y escribir de forma tradicional (sílabas), mientras que Omar está siendo enseñado de forma diferente y está progresando en sus niveles de escritura. Olga también progresa, pero mucho más lentamente. Esto significa que los niños siguen el mismo proceso de construcción del sistema alfabético solo que la enseñanza influye en las posibilidades de hacerlo más rápidamente y partiendo de la reflexión de lo que van comprendiendo del sistema de escritura alfabético. Veamos ahora otra situación que nos va a permitir reflexionar acerca de las creencias de los docentes entorno a la lectura y la escritura”.

Veamos los tres grandes momentos de este proceso:

Primero, una vez que comienzan a formular sus hipótesis van descubriendo que: La escritura remite a un significado que representa. Las grafías se organizan en forma lineal y no reproducen los objetos, los representan.

Debe haber al menos tres letras para que diga algo (por ejemplo: Sol). Deben usar varias letras distintas para escribir, porque muchas letras iguales no dicen nada. Deben incluir más letras o menos letras al escribir cuando consideran las características propias de los objetos.

Por ejemplo, para escribir ‘elefante’ usan más letras y en hormiga menos, porque la hormiga es más pequeña. Hipótesis sobre propiedades del objeto.

Luego, los niños descubren la relación entre la escritura y el sonido de la palabra. Al comienzo, usan la misma cantidad de grafías que de sílabas, y después, comprenden que a cada sílaba le corresponde el sonido convencional de una vocal o consonante. En este nivel aún se plantean hipótesis relacionadas con la cantidad y variedad.

Más adelante, escriben más de una grafía por cada sílaba, observándose que escriben una parte de la palabra de modo convencional y la otra de forma silábica. Hipótesis silábico- alfabética.

Finalmente, establecen y generalizan la correspondencia entre sonidos y grafías hipótesis alfabética.

Los que acabamos de ver son conocimientos previos que poseen los niños y las niñas antes de llegar a la escuela. Si los docentes los reconocemos como válidos, los estudiantes pueden aprender a leer y escribir de forma convencional, al mismo tiempo que desarrollan capacidades para comprender y producir textos. (Teberosky, 2001, p. 87)

«Abordemos situaciones desde el plano didáctico y desde el plano comunicativo. Frente a este planteamiento debemos reflexionar: si como escuela solo enseñamos a leer y escribir con el único fin que los niños aprendan a hacerlo, entonces no aprenderán a leer y escribir para la vida social. Si la escuela deja de lado sus propósitos didácticos entonces estará dejando de lado su función de enseñante como lo señala» (Mesanza, 1996, p. 46)

Nuestra función como docentes de primer grado es enseñar a los niños a leer y escribir. Debemos pensar en ellos como lectores y escritores, no como codificadores y decodificadores de palabras, frases y oraciones descontextualizadas. Como vemos, se llega al sistema de escritura por medio de actividades cotidianas como escribir la agenda, colocar el nombre y luego leerlo en el cartel de asistencia, escribir una tarjeta por el cumpleaños de

un compañero y un cuento para fantasear para plasmar situaciones reales o imaginarios, y situaciones similares. Toda situación comunicativa donde los niños realizan prácticas como lectores y escritores, les permiten reflexionar acerca de los principios del sistema de escritura.

La comunicación escrita en el tercer ciclo Estamos viendo que el principal reto de este ciclo consiste en enseñar a leer y escribir desde un enfoque por competencias. Es decir, los docentes debemos adoptar el punto de vista de nuestros estudiantes y considerarlos lectores y escritores plenos que leen textos auténticos en situaciones comunicativas reales.

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