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CHAPTER ONE Unity, Liberty, and Socialism

FROM PEASENT TO WORKER

Como acabo de mostrar, tras la sucesión de varios cambios legales el grado de protección al empleo en España es similar al de otros países del entorno. Sin embargo, la temporalidad sigue siendo comparativamente alta en nuestro país. Esto es así incluso tras la crisis, a pesar de que ha afectado especialmente a este tipo de contratos. Según datos de Eurostat, el año que España alcanzó una tasa de temporalidad menor –un 18,9% en 2013- la cifra era todavía casi el doble que la de la media de la EU15 -10,6%-. La brecha era todavía más ancha en los años previos a la crisis, cuando la cifra llegó casi a triplicar a la media de la Unión Europea.

Además, la normativa laboral es en lo esencial la misma en todo el territorio nacional, mientras que la tasa de temporalidad varía notablemente en distintas regiones: del 35,6% de Andalucía o el 35% de la región de Murcia en el segundo trimestre de 2016 al 17,9% de Madrid en la misma fecha, según datos de la EPA.

Estas dos consideraciones restan credibilidad al argumento de que la segmentación del mercado de trabajo -y el exceso de temporalidad- se debe fundamentalmente a las características de las leyes. Y obligan a considerar otros factores. Como indican numerosos estudios, puede que la segmentación del mercado de trabajo esté más relacionada con las características de la demanda de trabajo que con la existencia misma de contratos temporales (Dolado et al., 2002; Dolado y Jimeno, 2002; Hernanz, 2003; Malo y Toharia, 1999; Toharia, 2002; Toharia y Malo, 2000), algo que explicaría que la temporalidad afecte más en determinados sectores y colectivos y se haya expandido más en algunas regiones.

Para estudiar la relación entre las características de la demanda de trabajo y la segmentación del mercado laboral en el caso de España utilizo los índices de tareas que he desarrollado y

explicado en el capítulo 2. Esta herramienta me permite caracterizar a los empleos de una forma muy detallada por su contenido material, Es decir, me permite distinguirlos y agruparlos según el tipo de actividades y tareas que desarrollan en los mismos.

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Las tareas que se llevan a cabo en el proceso de trabajo… ¿están relacionadas con el tipo de contrato que se aplica? ¿Incide la temporalidad de una forma similar en diferentes tipos de empleos o se observan marcadas diferencias? Para responder a estas cuestiones, dado que el número de empleos resultante es muy elevado84, he llevado a cabo un análisis clúster que los agrupa en cuatro conjuntos homogéneos en función de su similitud en cuanto al contenido de tareas, con el que obtengo cuatro tipologías de empleos. Para no dificultar mucho el análisis, y dado que no es necesario ofrecer un nivel de detalle exhaustivo sobre las características del empleo, el análisis cluster lo he realizado con los índices de tareas más relevantes, excluyendo algunos que hacen referencia a subdimensiones y tareas muy específicas. Los índices son los siguientes: Físico; Intelectual; Procesamiento de información codificada; Resolución de

problemas; Social; Autonomía; Trabajo en equipo; Rutina; Uso de maquinaria mecánica y Uso de TIC. En las tablas 15, 17 y 19 del anexo detallo los datos sobre la intensidad de esas tareas en cada grupo de empleos, por lo que sirven como base para caracterizarlos.

Una vez agrupados, combinando esta información con la EU-LFS he extraído los datos de la evolución de la tasa de temporalidad de cada grupo a lo largo del ciclo económico completo.85 Para que la caracterización de los grupos de empleos sea aún más completa les he asignado también un valor de calidad. El indicador que he utilizado para llevar a cabo esto es el NPI.86 En el Anexo adjunto también una serie de tablas -16, 18 y 20- en las que se detalla el valor de este índice para cada grupo. En definitiva, en la primera parte del anexo -de la tabla 15 a la 20- he desplegado toda la información necesaria para interpretar los tres gráficos siguientes.

84 Empleos entendidos como la combinación de sectores -NACE- y ocupaciones -ISCO- al nivel de dos dígitos,

operación de la que se extraen más de mil categorías.

85 La limitación principal de esta herramienta es que debo de utilizar tres series distintas para cubrir el ciclo

económico completo, por las razones que se detallan en el capítulo de metodología. Aporto datos al lago plazo para tener una perspectiva amplia y evidenciar que la situación sido similar desde hace mucho –lo que aporta consistencia a la interpretación que hago-, aunque el análisis más relevante es el que permite comparar a los diferentes grupos en un mismo momento o un periodo breve.

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Gráfico 5. Evolución de la tasa de temporalidad en diferentes empleos, 1995-2007

Fuente: elaboración propia a partir de la EU-LFS y los índices de tareas. 87

Gráfico 6. Evolución de la tasa de temporalidad en diferentes empleos, 2008-2010

Fuente: elaboración propia a partir de la EU-LFS y los índices de tareas.

87 Los datos de este gráfico se corresponden con la media anual.

00 05 10 15 20 25 30 35 40 45 50 95 96 97 98 99 00 01 02 03 04 05 06 07 1 2 3 4 00 05 10 15 20 25 30 35 40

08TII 09TII 10TII

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Gráfico 7. Evolución de la tasa de temporalidad en diferentes empleos, 2011-2014

Fuente: elaboración propia a partir de la EU-LFS y los índices de tareas.

Los empleos que soportan unas tasas de temporalidad mayores son los del tercer y cuarto grupo. Aunque los datos sobre su contenido de tareas son muy detallados y hay algunas rupturas en la serie, se observa una constante a lo largo del ciclo económico completo: la temporalidad incide más en los empleos intensivos en tareas físicas, rutinarias y que implican uso de herramientas o maquinaria mecánica. Los empleos con estos atributos suelen ser de baja calidad. En cambio, la temporalidad afecta mucho menos a empleos de mayor calidad y que se nutren de tareas de carácter intelectual, social y en los que se desarrollan tareas autónomas y relacionadas con el uso de tecnologías de la información y la comunicación –ubicados en el primer y segundo grupo-. Quizá la interpretación más relevante es la que se desprende al llevar a cabo una lectura de carácter estático o trasversal. Esto es, cuando se observan las diferencias en un momento determinado con respecto a la incidencia de la temporalidad en diferentes tipos de empleos. Sin embargo, si he optado por incluir los datos de la evolución del indicador a lo largo del ciclo económico completo es porque revelan algo también muy importante: el componente estructural del problema. Los datos no expresan tan solo diferencias que pueden ser producto de un contexto y circunstancias específicas, sino que la tendencia se ha sostenido durante casi veinte años.

0 5 10 15 20 25 30 35

11TII 12TII 13TII 14TII

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En general, todos los grupos de empleos siguen una tendencia casi paralela: la tasa de

temporalidad mantuvo durante muchos años una ligera tendencia decreciente desde 1995, que se vio intensificada en los primeros años de crisis. Tras esta, en 2013 los datos muestran de nuevo una tendencia al alza. La diferencia fundamental es que a lo largo de la etapa expansiva la tasa de temporalidad cayó en todos los tipos de empleos excepto los de mayor calidad. Esta tendencia, que rompe con la norma, puede estar relacionada con la expansión de la temporalidad en el sector público, como detallo más adelante en el gráfico 10.

En definitiva, aunque puedan apreciarse algunas pequeñas diferencias, a lo largo de todo el periodo se observa una tendencia constante: la temporalidad incide mucho más sobre los empleos físicos, rutinarios, mecánicos y de peor calidad que sobre los de otra mayor,

caracterizados por su mayor contenido intelectual y social y estar vinculados al desarrollo de tareas dotadas de autonomía y asociadas al uso de TIC. La conclusión que puede extraerse es clara: el desarrollo de la temporalidad está relacionado con las características de la demanda de trabajo en general y la actividad del segmento secundario en particular.

Para poner a prueba esta hipótesis y completar el ejercicio de análisis de este apartado examino si esa relación se cumple a lo largo de todo el territorio español. ¿Existen diferencias significativas entre la tasa de temporalidad de unas Comunidades y otras? ¿Se relacionan esas diferencias con el peso de las ocupaciones del segmento secundario en cada una de ellas? En caso afirmativo, este ejercicio aportaría evidencia empírica complementaria para sostener la hipótesis de que el desarrollo de la temporalidad está relacionado con las características de la demanda de trabajo. La información de los índices de tareas solo puede vincularse a la de ocupaciones a nivel nacional, por lo que debo utilizar otro indicador para definir e identificar las ocupaciones del segmento secundario y medir su peso en diferentes regiones de la geografía nacional. Para hacer esto he recurrido a la EPA y la variable que informa del nivel educativo de los trabajadores, identificando al segmento secundario con el conjunto de ocupaciones en que se ubican los trabajadores que cuentan con menor formación.88 Una vez dispongo de esos datos muestro la

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Para operacionalizar, en primer lugar, como hacen Hurley et al. (2013), he recodificado la variable que informa del nivel educativo de la población, asignando un 0 a los niveles educativos correspondiente al nivel ISCED 2 e inferiores; un 0,5 a las categorías de ISCED 3 y 4 y un valor de 1 a las categorías de ISCED 5 y superiores. De este modo se puede obtener la media del nivel educativo de los trabajadores en cada categoría ocupacional, considerando

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relación entre la tasa de temporalidad en las Comunidades Autónomas –CC.AA.-y el peso que tienen en cada una de ellas las ocupaciones del segmento secundario.

Gráfico 8. Relación entre la tasa de temporalidad y el peso de las ocupaciones del segmento

secundario en las distintas CC.AA. (2006TII)89

Coeficiente de correlación de Pearson: 0,577*. Coeficiente de correlación significativo al nivel 0,05.

Fuente: elaboración propia a partir de la EPA, INE.

El gráfico muestra que, a medida que aumenta el peso del segmento secundario en una

Comunidad, mayor tiende a ser también su tasa de temporalidad. La asociación tiene una fuerza media-alta y es significativa, por lo que la composición de la estructura productiva explica parte que forman parte del segmento secundario los que tienen un nivel educativo medio menor: cuyo valor es inferior al del 60% de la media.

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He elegido el año 2006 para excluir los efectos de la crisis en la estructura de empleo y evitar el sesgo de efecto composición que ha introducido, permitiéndome analizar la dinámica del empleo temporal en el momento de esplendor de la economía y evitando la distorsión que puede introducir el hecho de que la crisis haya centrado su ajuste sobre sectores que han contado tradicionalmente con mucha temporalidad.

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de la variación del nivel de temporalidad. Sin embargo, estos resultados ponen de manifiesto que este factor no es capaz de explicar por sí mismo toda la variabilidad del fenómeno. Las

características de la demanda de trabajo condicionan en parte la dinámica del empleo y la distribución de los tipos de contratos, pero es necesario explorar otros factores que ayuden a comprender la excepcionalidad del caso español, que se distingue por el hecho de que la temporalidad es comparativamente alta en todos los sectores y segmentos.

3.3. C. La excepcionalidad del caso español: un problema cultural