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Perforce applicability for Extreme Programming

2001 2002a 2003 a

I II III IV I II III IV I II

Producto interno bruto total

(variación respecto del mismo trimestre

del año anterior) b 1,4 0,5 1,1 1,2 1,9 2,1 3,8 2,4 1,4 ...

Exportaciones de bienes fob (millones de dólares) 269 296 344 320 276 329 358 364 348 397,1

Importaciones de bienes cif (millones de dólares) 401 439 427 442 401 463 469 437 379 380,4

Reservas internacionales (millones de dólares) 798 885 844 886 752 673 688 580 470 ...

Tipo de cambio real efectivo (2000=100) c 101,6 100,5 100,1 102,8 100,7 101,3 98,3 98,1 102,9 109,4 Precios al consumidor

(variación porcentual en 12 meses, %) 1,8 2,7 0,0 0,9 0,9 0,2 1,0 2,4 2,8 3,2

Tipo de cambio nominal promedio

(bolivianos por dólar) 6,4 6,5 6,7 6,8 6,9 7,1 7,3 7,4 7,5 7,6

Tasas de interés nominal (porcentajes anualizados)

Tasa de interés pasiva d 10,8 10,1 9,0 9,4 8,8 9,1 9,7 10,7 12,0 11,0

Tasa de interés activa e 19,6 20,6 19,8 20,2 18,3 23,8 19,6 20,9 18,7 24,6

Tasa de interés interbancaria 6,1 7,5 7,1 6,7 6,4 8,3 10,1 8,4 5,8 4,3

Crédito interno f (variación respecto del mismo

trimestre del año anterior) -1,6 -2,9 -3,9 -2,9 -1,7 -0,1 0,3 1,5 1,9 ...

Crédito vencido sobre crédito total (%) g 15,4 14,0 15,9 14,4 15,8 16,6 18,9 17,7 20,1 ...

Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales.

a Cifras preliminares. b Sobre la base de cifras en moneda nacional a precios constantes de 1990. c Promedio trimestral, ponderado por el valor de las exportaciones e importaciones de bienes. d Depósitos a plazo fijo, tasa efectiva. e Tasa promedio de préstamos, efectiva. f Se refiere al crédito neto al sector público y privado otorgado por los bancos comerciales y otras instituciones financieras y bancarias. g Se refiere al total de créditos otorgados por el sistema bancario.

mantenido en torno a 2,2% anual. Ambas tasas aumentaron temporalmente (en particular las pasivas) durante la corrida bancaria de julio y agosto de 2002, y la tasa activa aumentó durante los acontecimientos de febrero de 2003. Las tasas de interés nominales en bolivianos se mantuvieron volátiles. Las reducidas tasas de interés pasivas en dólares se han traducido en bajos costos de obtención de fondos para los bancos, paralelamente a la sustitución de recursos obtenidos en el extranjero, de mayor costo y a plazos más cortos.

Las dos corridas bancarias recientes resaltan la necesidad de contar con un sistema financiero fuerte y estable, dado que tanto los depósitos como los créditos del sector bancario han venido contrayéndose continuamente desde 1998 y los problemas de mora en una cartera en contracción exacerban el riesgo para el sistema. Por ello, cabe destacar la intención del gobierno de reducir la vulnerabilidad del sistema mediante incentivos al uso de la moneda nacional en las transacciones financieras, mejoras en la supervisión y resolución de problemas, y expansión de los mecanismos de acceso a la liquidez.

c) La política cambiaria

El Banco Central de Bolivia sigue una política cambiaria de paridad móvil, ajustando la velocidad de devaluación del boliviano respecto del dólar, a fin de mantener el tipo de cambio real constante. En 2002, la tasa de devaluación nominal del boliviano respecto del dólar ascendió a 9,5% y la real a 9,9%, pero en términos reales se revaluó un 56,2% respecto del peso argentino y un 21,6% respecto del real brasileño en el mismo período. De esta forma, los acontecimientos ocurridos en el Mercosur explican principalmente por qué el tipo de cambio real efectivo del boliviano se revaluó un 4,6% durante el período, a pesar de la devaluación real frente al dólar.

En 2003, el ritmo de devaluación nominal respecto del dólar ha sido mucho menor (1,4% entre diciembre de 2002 y mayo de 2003), debido a la apreciación tanto del peso argentino como del real brasileño respecto del dólar. La depreciación real del boliviano respecto de sus socios comerciales más importantes devaluó el tipo de cambio real efectivo un 10,3% en el período, con lo cual el tipo de cambio efectivo a junio de 2003 es el más alto (devaluación) desde 1995.

3.

Evolución de las principales variables

a) La actividad económica

En 2002, el crecimiento se vio limitado por la atonía de la demanda interna privada, la incertidumbre política y el enfriamiento de la demanda mundial y de los países vecinos. El PIB creció 2,7%, impulsado por la construcción (que aumentó 14,2%) y la producción de hidrocarburos (6,5%, principalmente gas), la cual a su vez impactó positivamente sobre el transporte y las comunicaciones (5,1%, en especial gasoductos). Los servicios de las administraciones públicas crecieron 3,2%, por el aumento del gasto público. El sector de la minería continuó estancado. Durante el primer trimestre de 2003, el producto creció sólo 1,4%, en parte debido a los acontecimientos de febrero de 2003. Para todo el año se espera un moderado crecimiento basado en el sector exportador, dadas la atonía del consumo privado y la limitación que las restricciones presupuestarias fijan a la inversión pública.

Por el lado de la demanda, el crecimiento del consumo público pasó de 2,5% en 2001 a 3,3% en 2002, mientras que el consumo privado se mantuvo en alrededor de 3,7%. La formación bruta de capital fijo aumentó un 10,9% durante 2002, con lo cual revirtió

parcialmente la contracción de 19,7% de 2001. En el primer trimestre de 2003, el consumo de la administración pública creció un 3,6%, en contraste con el estancamiento del consumo de los hogares (0,1%). La formación bruta de capital fijo aumentó en el mismo período un 5,7%.

Para 2003 la producción de soja anuncia un panorama positivo, gracias a la buena cosecha de este año y los altos precios de la primera mitad de 2003. Durante el primer trimestre de 2003, la agricultura, la caza, la silvicultura y la pesca crecieron un 3,3%. El gobierno proyecta que el sector de los productos agrícolas industriales (de los que forma parte la soja) crecerá un 3,5% en 2003. La cosecha de soja de verano 2002-2003 fue de más de 1,2 millones de toneladas a junio de 2003, especialmente beneficiada por los mejores rendimientos por hectárea.

El sector de las manufacturas destinadas a la exportación también sería dinámico este año, destacando la industrialización de la soja, cuyos subproductos ostentan buenos precios a mediados de 2003. El gobierno proyecta asimismo un aumento de la producción de los artículos textiles, del cuero y la madera (muebles), debido a la inclusión de Bolivia en el acuerdo dispuesto

en la Ley Estadounidense de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga, en virtud del cual el país obtiene acceso preferencial al mercado estadounidense como contrapartida a la lucha contra el narcotráfico. Para aprovechar dichas preferencias arancelarias, el gobierno adoptó medidas tales como el otorgamiento de créditos fiscales por importación e inversión en bienes de capital e infraestructura industrial, el aplazamiento en el pago del IVA sobre las importaciones de bienes de capital y la inclusión en la lista de bienes de capital con arancel cero de las partes, repuestos y piezas. Durante el primer trimestre de 2003 el sector manufacturero creció 2,7%.

En el primer trimestre de 2003, el sector de la extracción de hidrocarburos cayó un 0,1%. Para el resto del año, las inversiones en el sector probablemente sean menores que en 2002, en tanto se despeja la incertidumbre acerca de la evolución futura del mercado energético brasileño y el proyecto de exportación de gas natural licuado a California. En lo que hace a la construcción, en el primer trimestre de 2003 el sector cayó un 7,9% respecto del mismo período de 2002 y 42,2% respecto del cuarto trimestre de 2002.

b) Los precios, las remuneraciones y el empleo

La tasa de inflación de precios al consumidor en Bolivia fue del 2,5% en 2002, por encima del 0,9% registrado en 2001. Fue muy baja o negativa durante la primera mitad del 2002, y aumentó a partir de julio, lo cual estuvo en parte vinculado a la devaluación del boliviano respecto del dólar. La baja inflación de los bienes transables en 2002 puede atribuirse a la fuerte devaluación de Argentina y Brasil, que hizo que los bienes importados de ambos países fueran más baratos en dólares, aunque la devaluación del boliviano frente al dólar del 9,8% revirtió parcialmente dicho abaratamiento.

En junio de 2003, la inflación acumulada de doce meses fue de 3,2% y el gobierno proyecta un 2,8% para todo el año. Existen al menos tres motivos por los cuales la inflación probablemente se mantenga baja en 2003. En primer término, los sectores de la economía más dinámicos están orientados a la exportación de productos básicos (soja, hidrocarburos), con poco impacto en el empleo y los precios. En segundo término, si no aumenta la recaudación fiscal en la medida de lo necesario para cumplir con el acuerdo de derechos de giro, es posible que el gobierno se vea obligado a no ejecutar parte del gasto público presupuestado, restringiendo la demanda agregada. Finalmente, la tasa de devaluación respecto del dólar será inferior a la observada en 2002.

La situación del empleo se deterioró en Bolivia durante 2002. La tasa de ocupación urbana cayó de 55,4% en 2001

a 53,0% en 2002, por la caída del número de personas ocupadas de 1,8%, al tiempo que la población en edad de trabajar aumentó 2,8%. La tasa de desempleo abierto urbano sólo aumentó de 8,5% en 2001 a 8,7% en 2002, debido a que la disminución del número de personas ocupadas se compensó parcialmente por la reducción de la población económicamente activa de 1,6%. Esta dinámica afectó en particular a las mujeres; el número de mujeres ocupadas cayó 4,7% y la tasa de desempleo abierto urbano entre las mujeres aumentó de 9,7% a 10,3%.

Durante 2003, es difícil lograr un crecimiento del empleo formal suficiente para absorber al elevado número de personas que se incorporan a la fuerza de trabajo, considerando la limitada demanda laboral de los sectores más dinámicos, que hacen un uso intensivo de capital (hidrocarburos, industrialización de la soja) y de recursos naturales (el sector agrícola de la soja). Los sectores que podrían crear empleo son los servicios y las obras públicas, así como las manufacturas de textiles, cueros y la fabricación de muebles, estos últimos si se dinamizan las exportaciones beneficiadas por la Ley de Promoción Comercial y Erradicación de la Droga en los Andes.

c) La evolución del sector externo

El déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos aumentó en 2002 (4,3% del PIB) respecto de 2001 (3,4% del PIB), mientras que la balanza comercial se deterioró. Las importaciones aumentaron un 3,7%, en parte debido a las compras de bienes de capital para construir el gasoducto Yacuiba-Río Grande y otros proyectos de inversión en el área del gas, mientras que las exportaciones sólo crecieron 2%. Las cuentas de capital y financiera tuvieron un superávit de 9,5% del producto, gracias a los flujos netos de inversión extranjera directa (IED); éstos alcanzaron a 8,4% del PIB, como resultado de inversiones por 979 millones, y de desinversiones e inversiones en el exterior por 325 millones. Un 70,5% de la IED se orientó a la extracción y transporte de gas. Sin embargo, el rubro de errores y omisiones arrojó un saldo negativo equivalente a 8,9% del PIB, reflejo de la salida de capitales alimentada por la corrida bancaria de mediados de 2002. Así, el déficit de cuenta corriente fue financiado principalmente con una reducción de las reservas internacionales.

Durante el primer trimestre de 2003, el déficit de cuenta corriente se redujo, sobre todo debido al aumento del valor de las exportaciones mayor que el de las importaciones. Las importaciones crecerán poco durante el año por la depreciación real del boliviano respecto de las monedas de Argentina y Brasil, la atonía de la demanda interna y las menores importaciones para construir gasoductos.

Las exportaciones bolivianas se concentran en particular en tres grupos de productos: los hidrocarburos (en especial el gas natural), los minerales, y la soja y productos relacionados (tales como el aceite de soja y la torta de residuos de soja). En conjunto, dichos productos representan alrededor de tres cuartos de las exportaciones del país. El valor de las exportaciones de hidrocarburos aumentó 14,3% durante 2002. Las exportaciones de gas natural, dirigidas mayormente a Brasil, aumentaron 10,9%, con lo cual alcanzaron los 266 millones de dólares y representaron el 20% de las exportaciones totales. El crecimiento de dichas exportaciones en el corto plazo está supeditado a los términos del contrato firmado entre YPFB y Petrobrás en 1996; a más largo plazo, dependen también de la realización del proyecto Pacific LNG de exportación de gas licuado a Baja California. Las exportaciones de gas aumentaron en volumen durante 2002, aunque su precio cayó levemente. Aun así, las exportaciones a Brasil (10,3 millones m3/día promedio)

fueron inferiores a los 14,3 millones de m3 diarios que

Petrobrás se ha comprometido a comprar por la cláusula sin derecho a rescisión del contrato firmado. Los gobiernos boliviano y brasileño actualmente están discutiendo el tema, teniendo en cuenta que, según el contrato, el volumen de gas que Petrobrás debe adquirir en 2003 con arreglo a dicha cláusula sube a 18,45 millones de m3 diarios. En el primer trimestre de 2003,

el valor de las exportaciones de gas natural aumentó

un 19,7%, debido a un fuerte aumento de precios, dado que el volumen sólo aumentó un 5,1%, hasta 11,9 millones de m3 diarios.

El valor de las exportaciones de minerales aumentó sólo 1,4% en 2002, con un desempeño disímil de los distintos minerales. Por un lado, aumentaron las exportaciones de oro, plata, estaño y plomo, mientras que cayeron las de zinc. Durante enero-abril de 2003, las exportaciones de minerales aumentaron 17,2%, debido al buen comportamiento de la plata, el zinc y el estaño. Para el resto del año, las perspectivas son positivas, pues aunque la producción de oro disminuirá en el corto plazo, se prevén buenos precios para ese metal. El precio del estaño podría continuar subiendo, por factores de oferta y demanda globales. Sin embargo, se anticipa que los precios del zinc se mantendrán bajos, hasta tanto no se recupere la demanda de los países industrializados.

Las exportaciones de soja en grano y subproductos aumentaron un 15,6% durante 2002 y seguirán creciendo de la mano de la buena cosecha de este año y de los atractivos precios vigentes.

El valor de las importaciones totales cayó un 5,6% durante el primer trimestre de 2003. Las importaciones de bienes de consumo bajaron un 17,9%, mientras que las de materias primas y productos intermedios cayeron un 12,7%, a pesar del aumento del precio de los combustibles. En cambio, las importaciones de bienes de capital subieron un 19,2% durante el mismo período.

1.

Rasgos generales de la evolución reciente

La economía de Brasil enfrentó en 2002 serias dificultades que condujeron a una elevación del riesgo país en los mercados financieros internacionales y a una drástica reducción de los flujos de capital, lo que a su vez redundó en una significativa devaluación del real y una aceleración inflacionaria. Esas dificultades se originaron en la incertidumbre respecto de la política económica que adoptaría el gobierno que debía elegirse en octubre y en el elevado grado de endeudamiento externo y público del país, así como en el impacto negativo sobre la disponibilidad de capital internacional generado por la merma de la actividad en los países desarrollados y la desconfianza en los mercados emergentes después de la moratoria decretada en Argentina a fines de 2001. Así, la política económica se orientó a recuperar la confianza de los mercados financieros y a controlar el proceso inflacionario, lo que obligó a aplicar medidas monetarias y fiscales muy restrictivas. Gracias a tales disposiciones, y con el fin de la incertidumbre electoral, fue posible atenuar el ataque especulativo, en especial a partir de 2003, cuando entró en funciones el nuevo gobierno. Sin embargo, la política restrictiva afectó negativamente al nivel de actividad, el cual volvió a mostrar un modesto crecimiento (1,4%), estimándose que en 2003 sería similar al registrado en los dos años anteriores.

Brasil

A lo largo de 2002 el riesgo país se elevó a 2.200 puntos básicos, lo que determinó que los títulos de la deuda externa brasileña llegaran a negociarse a sólo 48% de su valor nominal. Esa pérdida de confianza se tradujo en una paralización de la entrada de nuevos recursos; esto presionó el mercado de divisas y el tipo de cambio registró un alza de 62% con respecto a su nivel de fines de 2001. Ese choque externo afectó, además, a los

mercados financieros locales, en especial porque parte de los títulos de deuda pública internos estaban indizados de acuerdo con la variación del tipo de cambio. Ya a fines de 2001 estos títulos representaban cerca de 30% del total, o casi 10% del PIB. Así, la deuda pública neta llegó a más de 60% del PIB en septiembre de 2002, cuando la crisis marcó su punto culminante.

Asimismo, la fuerte devaluación presionó los precios internos. La tasa de inflación en 2002 alcanzó a 12,5%, en comparación con 7,7% el año anterior, y los precios al por mayor subieron 33% en 2002. En su mayor parte, las variaciones ocurrieron en el último trimestre de 2002 (6,6% en el caso de los precios al consumidor y 17,5% en el de los mayoristas). A esto se sumaron los efectos derivados del incremento de los precios internacionales de los combustibles y de algunos productos agrícolas de exportación, así como las alzas

de aranceles de los servicios públicos, en particular los cargos adicionales a la tarifa de electricidad, reflejo de los costos del racionamiento de energía que debió imponerse en el país.

En 2003 esa adversa situación comenzó a revertirse. En el sector externo, la generación de un considerable superávit comercial (8.000 millones de dólares en los cinco primeros meses) y el retorno de líneas de crédito internacional al país, incluida la primera emisión de títulos soberanos en más de 12 meses, crearon las

Gráfico 1

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