4.4 Sensor Placement and Routing Using Genetic Algorithms
4.6.3 Performance Evaluation
II.11.1 Definición y características
De trata de una palabra procedente también del griego, en este caso, de
oligos (pocos) y polein (vender). El oligopolio es un tipo de mercado en el que
existen pocas empresas en el mercado capaces de ofrecer la mercancía. Sus características son las siguientes:
1. Pocas empresas. Lo importante de este modelo de mercado no es el número concreto de empresas, sino que el hecho de que tienen capacidad de influencia sobre el precio de mercado y sobre el comportamiento del resto de competidores.
2. Gran capacidad de influencia sobre el precio, aunque
condicionada por el resto de competidores. En un mercado
oligopolístico, las empresas pueden elegir el precio de sus mercancías, pero esta decisión se verá muy afectada por las decisiones del resto de competidores y, a su vez, influirá sobre dichas decisiones.
3. Productos totalmente homogéneos. Las empresas participantes en el oligopolio ofrecen productos exactamente iguales y, por ello, indiferentes a los ojos de los consumidores. Por ello, los compradores atenderán únicamente al precio como criterio de decisión.
4. Poderosas barreras de entrada al mercado. Si bien no son tan infranqueables como en el caso del monopolio, los requisitos legales, económicos o técnicos necesarios para acceder al mercado son importantes. Cuanto más fuertes sean estas barreras, menos empresas formarán parte del oligopolio, obviamente.
5. Competencia elevada en precios, aunque con posibilidad de
acuerdos. Como después veremos, la competencia entre los participantes
en el oligopolio puede llegar a ser feroz, pero el escaso número de empresas y la influencia recíproca de sus estrategias de precios hacen que los acuerdos para suavizar la tensión competitiva y aumentar los beneficios mediante subidas coordinadas de precios sean habituales.
II.11.2 Funcionamiento y efectos del oligopolio
Puesto que, en un oligopolio, existen pocas empresas y todas ellas tienen capacidad para decidir el precio de sus propios productos y, con ello, de afectar a las ventas y los beneficios de sus competidores, cada una de ellas debe actuar teniendo en cuenta la reacción de las demás. Así, los factores que determinan el establecimiento de precios son, en este caso, tres:
― El coste de la mercancía. Como en el caso del monopolio, es obvio que cuanto mayor sea este coste, más alto tendrá que ser el precio de venta para poder cubrirlo y generar beneficios.
― La elasticidad de la demanda. En función de este grado de sensibilidad, cada oligopolista podrá imponer precios más o menos elevados a su mercancía.
― La reacción del resto de oligopolistas. Los dos factores anteriores son necesarios, pero no suficientes, para explicar el funcionamiento de la empresa oligopolista. Por un lado, el precio de sus mercancías tendrá que ser, como mucho, similar al de sus competidores, puesto que, en caso contrario, no podrá vender nada o no ganará dinero. Y, por otro lado, los
clientes actuales y los consumidores potenciales a corto plazo no suponen la totalidad del mercado, por lo que la sensibilidad de la demanda ante cambios en los precios será un dato incompleto para determinar el volumen de ventas hipotético en cada nivel de precios. Por ello, el oligopolista deberá considerar un tercer factor de gran relevancia que caracteriza a este modelo de mercado: la reacción que sus competidores tendrá ante su propia estrategia de precios. A partir de este dato, pondrá en marcha una determinada estrategia de
precios.
Las estrategias de precios de los oligopolistas de dividen en dos categorías extremas: la colusión y la guerra de precios.
― El oligopolio con colusión: los cárteles. Cuando las empresas deciden cooperar entre sí para evitar la incertidumbre y los beneficios limitados e impredecibles del mercado competitivo, entonces llegan a un acuerdo temporal entre ellas que recibe el nombre de cártel. Un cártel es una
acuerdo entre empresas oligopolistas independientes por el que, a partir de negociaciones sobre precios y cantidades, evitan la competencia mutua con la intención de maximizar sus beneficios.
Para ello, analizan el mercado en su conjunto como si se tratara de un monopolio con la intención de determinar el precio y la oferta que permiten maximizar los beneficios totales, tal y como lo haría un monopolista, y, una vez establecidos precios y cantidades, éstas se reparten entre las empresas, de forma que todos los oligopolistas se comprometen a no incrementar sus ventas por encima de las cantidades establecidas y a no reducir los precios por debajo del nivel estipulado. De este modo, se logra un beneficio individual estable y predecible, así como un beneficio conjunto máximo. Estos acuerdos, no obstante, tienden a ser bastante frágiles, puesto que en muchas ocasiones, las posibles ventajas que puede obtener una empresa al romper un cártel de forma unilateral mediante una bajada de precios o un aumento de su oferta son demasiado tentadoras.
― El oligopolio sin colusión: las guerras de precios. Cuando las empresas no llegan a ningún acuerdo de cooperación entre sí para repartirse el mercado, entonces cada una tratará de maximizar sus ventas a costa de las demás a través de la bajada de sus precios, ya que éste es el único criterio de elección del consumidor. En tal caso, si las demás no reaccionan, entonces la empresa incrementará su cuota de mercado a costa de sus competidores. Sin embargo, si los otros productores deciden enfrentarse a esta situación bajando sus propios precios, el resultado será una caída general de precios sin cambios sensibles en las cuotas de mercado de cada empresa, lo que puede llevar a todas a la ruina.
Los efectos del oligopolio dependen, como es obvio, del tipo de estrategia que desarrollen las empresas involucradas:
― Si se establece un cártel, el mercado en su conjunto funcionará igual que si fuera un monopolio, con los efectos negativos que ya sabemos que tiene esta situación para los consumidores: precios elevados y producción relativamente reducida. Las empresas obtendrán el máximo beneficio conjunto posible y lo repartirán de modo que sus ganancias individuales sean estables y predecibles, aunque perderán la oportunidad de intentar crecer a costa de sus competidores o de aumentar el nivel general de consumo de la mercancía.
“Las personas de un mismo ramo rara vez llegan a reunirse, aunque sólo sea con fines de jolgorio y diversión, sin que la conversación termine en una conspiración contra el público, o en alguna maquinación para elevar los precios. Es imposible impedir tales reuniones mediante cualquier ley aplicable o compatible con la libertad y la justicia. Pero, si bien la ley no puede impedir que las gentes de un mismo oficio o profesión se congreguen ocasionalmente, no debe hacer nada que facilite esas asambleas y, mucho menos, que las vuelva necesarias.”
― En el caso de que estalle una guerra de precios entre los oligopolistas, los principales beneficiados serán los consumidores, ya que podrán acceder a precios cada vez más bajos gracias a la creciente competencia. Las empresas se dividirán, lógicamente, en dos tipos. Por un lado, las perdedoras, que serán, probablemente, mayoría y que, por ser menos eficientes y no poder soportar la caída de precios, se verán en la obligación de abandonar el mercado. Y, por otro, las ganadoras, que serán pocas o, incluso, una sola y que, gracias a una mayor eficiencia, tendrán la ocasión de deshacerse de sus competidores, absorber su cuota de mercado y, en su caso, imponer un monopolio.
II.11.3 Oligopsonio
Un caso especial de competencia imperfecta inverso al del oligopolio es el
oligopsonio, del griego oligos (pocos) y psonios (compra). que existirá cuando
haya pocos demandantes y muchas empresas oferentes. En tal caso, los acuerdos de colusión tenderán a hacer los precios excesivamente bajos y la producción demasiado elevada, en desmedro de los oferentes, mientras que las guerras de precios llevarán exactamente a lo contrario y, a una situación beneficiosa para los productores. Un ejemplo de oligopsonio es el mercado laboral, en el que las empresas imponen las condiciones de trabajo y los salarios a los candidatos a un puesto.