CHAPTER 5: IMPLICATIONS, LIMITATIONS AND RECOMMENDATIONS
5.2 Managerial Implications
5.2.3 Personality
..Que puede haber mis seminarist, mis igual en solo puma a mi mano o a mi oroja que su imagcn en el espegs? Sin ernbargo, no pucdo sustituir la imagen primitiva por la mano vista en d espcjo. porquc si fucta una mano derecha, hay en el espejo una mano izquierda y la imagen de Is oreja derecha es una oreja izquicrda quc no puede an modo alguno sustituir a la ova. N o
enconuamos aIli diterencias rmemas que lands concebir un entendimiento, y sin embargo las diferencias son intrinsecas, cal y coma ensenan los senudos, porque Is mano izquicrda no pue- de quedar comprendida en los mismos limiter quc Is mane derecha, a pent do coda la ;gulf dad y soda la similicud respcctivas ;dlas no pueden coincidir) y d guantc de una no puede servir para la oua.
Para orientarmc en la oscuridad do una habitacion que conozco, solo ncccsito podcr asir un solo objeto cuyo lugar este presence en mi memoria. Evidentememe, nada me sin-c aqui de ayuda salvo Is facultad de determinar una sicuacidn pot un principio do diferencmcibn subje- civo; en do do . no veo en absoluto los objerm cuyo lager dcbo encontrar. No podria desde loo go recomxcrme en un cuano con las paredcs identicas si alguien, para gastar una hroma. hubiera desplazado todos Ins nbjeros, consercando el mismo orden nitre dins, pert) poniendo a Is izgmerda to que antes se encontraba a la dcrecha. Pero ripidanentc, gracias al menu sentimicnto de la diferencia costs mis dos lados. d derecho y d izgmerdo, podria oriennrme. E s exactamente lo que ocurrc cuando me veo obligado a andar y a encontrar d camino de nochc par calks quc conozco, pero en las que ya no distingo una eau de otra. Kant
Ocurre que, per efecto de una insolacion, de repente la terra vacila bajo los pies, provocando la angustia de on derrumbe, el vertigo do una rccaida en el abismo, induso la ilusjon de un vudo en el vacfo. Pant restablecer un equilibria, tan peligrosamente comprometido, d fil6sofo decide que en to sucesivo la nacuraleza en su con-junto said sometida at espiritu hrunano, que redbird su fundamento originario de su
conformidad necesaria a la Icy. Asi, pues. e1 suclo dcscansara ahora sobrc un techo transcendental, inquebrantablc gracias a su apuntalamicnto por las formas y Las reglas de la representation. Con ello nose dice que el hombre no haya extraido previamente de una reserva todavia natural to necesario pars daborar su construction, que no haya sido indispensable un rodeo per cl exterior, quc ayou no haya tenido relation con las eecosas» antes dc tenor conciencia do si. Pero ese primer tiempo del coniaio)ci- miento sc olvida en una arrogance pretension de determinar soberanamente el redo
Primera operation de paso de la sensation al cntendimiento quc va a producir -no sin misterio- un esquematismo que jamas entrcgara a to sensible lo que lc debe. Poi.- clue lo imaginario, su facultad mils sutil, permaneccra at servicio del entendimiento Asi, pool, lo quc sc concede a la naturaleza es inmediata c iniperiosamentc recuperado y no habra tenido otra utilidad que la de asegurar mas rigurosantente su dominio Dc esta scene, el esqucma transcendental tendril por funcion lade negativar una par ticularidad de lo sensible, quc no sera reconstruida. Repudiado en su ingenuidad em pirica primera. Y to que con ello habra quedado excluido en to diva-so de su experi- mcntar pars elaborar el concepto de objeto, cs la inntcdiatez de la re/actin con Ur madre. Donde la intuiciOn de lo transcendental apunta en su objetivo a aqucllo que unificaria to multiple de las sensaciones que tienen io ban tenido) lugar bajo d pen- samienro indeterminado de algo en general. F.ncajando de tal suerre la profusion to- davia ;loco diferenciada bajo el escondite del uno, practicable para Icgislar -en la cruddad del entendimiento- d vinculo con 10 matricial ernpirico, esto es, de nuevo el vincula con la histeria. Objeto transcendental que es importante que no conozcamos jamas en cuanto cal so pena de reconocerlo y cercenar su eficacia Iasi matricial en nuestra perception de todos los fenomcnos, irreductiblemente violados por el arma- zen que condiciona su (rc)aparicion. Asi, pucs, objeto incognoscible, en razon de que habra permiido insular la ventana de la concepcjon que no ofrece en si misma nada que mirar, pero que abre en/mecliante su contramarco a la intuicion do todo lo de- m t . Y cuya intervention silo podia set recobrada -y, una vez mas, reboradada Ire- trourral- interrogando al tiempo quc habra silo precise para circunscribir de cal modo el espacio o incluso la extemton- Tiempo Iogrco de su constitution coma mediation imperative entre intmciciones empirical que acarrean la confusion y su ordenacien en caregorias universalcs y detenninadas a priori. Tercet terra no complctamente a suer do del segundo y al quc do antemano se habra exigido haberse purificado del primero dcspuis de haberse nutrido de sus afecciones, alegando sin dude que con S c per- mancce homogeneo en su temporalidad misma. Salvo que noes justamente la misma, sino aquella, alien), de una propiedad, dc una perk-thud transcendental`. Que palia el
Venimos asi cl jucgo tic palabras rproprWere., quc rotate .propicdadu (pruprirrel y alimpiezaa
(pmpretil. (N del T1
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horror dc to informe inapropiable e incluso la repugnancia do tocontrahecho que sera cxcretado cn forma de materials). Esquemas que en lo sucesivo rcgularan la imagina- tion de la escena dando tantos rodeos como se quicra, pero siempre como put-as re-
presentaciones. Con ello no se dice que el espiritu se habra dada sencillamcnte a si
mismo el objeto que ve -lo quc stria pretender la intuicion intetecrual reservada al Ser Supremo-, sino quc habra definido de tal suerre las condiciones a priori de su aper- cepcion do los objetos, que aquetlos que se representaran, espontgncameme, serail
propia y pulcramente concehfdor. Su materia eventual ya no aparecera sino posterior-
mente, conforme a una especie de decadencia de su forma de aprchcnsion, mnforme a una conclusion imprevisihle para el espiritu y odiosa para la pureza de la intuition. Que, por n i t sensible clue permanezca, no dcja do estar por ello encajada a priori por el espacio y el tiempo: formas dd sentido exterior o del sentido intimo que subsumen. Pero ordcnandolo, lo diverse absurdo en su confusion del senrirlse) y rescntir(sd, ya procecla de un fucra de nosotros poblado de objetos que de tal suerre reciben su des- Lino geografico especifico o bien de un dentro de nosotros sometido a un cambio des- de the momemo analizable en funcon del tiempo. Ahora bien, ?cual?
Porque si sabemos, ya, quc ticmpo ha sido precise para abrir la ventana a craves de la coal sera percibido cl universe, para encajar cl espacio cuyo infinito queda asi detenninado a priori, siempre definido de antemano en/por la subjctividad del hombre. Ilcgamos a saber ademas que el espacio-tiempo de la espeadarizacion esta implicado en la intuicion del espacio. Y si, para el concepto, mi mane dcrecha y mi mano izquierda, o mi mama y su imagcn en un espejo, son rigurosamente la misma cosa, lo mismo, seria dtferente en cl catheter intuitivo dd espacio que Riviera en cuenta la paradoja de la simetria. Asi, pucs, un espejo se reconoce coma lo quc de antemano soporta la aprchension do los objetos. [:n espejo stCCrnpre rntroyectado de
antemano cspecularia soda perception y concepciOn del mundo, salvo a si mismo,
cuya reflexicin solo ataneria al tiempo? De esra suerre, Ia extension estaria siempre re- puesta en escena y re-proyectada de antemano por el sujeto que, solo, no se situaria en la misma ,:Extracria su poder del dominio do csc no lugar del espejo? Y de la especulacion? Quc en cuanto ml y en esa operation constituyente no se analizara, se dejari olvidar incluso, y solo volvera a intenrenir en sus efectos cuando sea preciso para obtener un nuevo efecto de simetria en el sistema. dMediante otro, y mismo, recurso a lo imaginario?
- Para impedir, esta vez, que se abra como un abismo la falla que separa de manera inconeiliable to sensible y to suprasensible. Asi, pees. su articulation se encontrara en el juicio reflexivo, (re)productor, entrc otitis (dos) -la facultad de canocer y la de dcsear-, dcl sentimicnto de placer. Pero coma 'Cue y por otra pane el dolor estan necesariamente vinculados al deseo -que encuentra su fundamento en la razon-, es preciso un intermediario practicable, a priori en su principio, entre los conceptos rm.
curales y el de libertad. Esta inter-posicion, que va a scr especular, sera al menos do. bit en lo quc respec:a a su cficacia. 0 ci acspcjos ya ha silo definido inciuyendo d - objeto quc dcbc reflcjar, del quc sencillamente re derermina la particularidad en su encuadre. 0 no uconocen al «objeton que se propone ante el yes preciso que cons tituya una matriz general reproducible del mismo, reflejandola. Lo que exige que (sc1 repicnsc, (se) re-refleje, con el fin de pexler subordinar en su unidad, en la unidad de su Icy, esta nueva drvenion de la naruraleza a la clue sr vc do esta sucne cnfrcntado y que It amenaza con el estallido, con 6 division, Lo clue no quicre decir que deba comprender todos los caprichos de la naturalcza. algo quc abandona con mucho gusto a la eventualidad de un cntendimiento todopodcroso, sino que como minima debe tener un sistema quc Ic asista en sus rclaciones con ells. No pudiendo regular-la de pane a pane, sr darn a si mismo principles reguladores en Ias experiencias que rends dc ella. Hacicndo ucomo sin una intcligcncia divina, al menos, encerrara el se- creto del orden de sus leyes empiricas en ocasiones imprevisibles. «Como sin coda esa diversidad encontrara su finalidad en una unidad superior -eun espejo mds gran-de?- a la que es importance que el rambler) se adapte, o at menos quc lo intcnte, sin conoccrla/le. Sinpendola ya sin embargo en la difercncia dc los placcres o pcnas que sobrevienen en sus relaciones con detcrminados objetos do la naruraleza.
Consideremos el <ejemplou de sus relaciones con las mujeres. Cualquiera que haya podidu experirnentarlo pucde afirmar quc una u otra no suscita en el hombre el misrno tipo de atraccien. Asi, la primcra pucde parecer agradable. la scgunda be. Ila, y otra mas, aunque en raras ocasiones, alcanzari lo sublime. Lo quc indica que, de mancra diferente, cal o cual se hahra acercado a ias propicdadcs de su espiritu. Cuya interpretacien puede ser titil canto para continuar cl anilisis critico del fun- cionamiento de este como para ayudarlc en la pertincncia de su eleccion. ['cirque codas estos encantarnientos (no) descansan. en el fondo, (mas que) en la inclinacion hacia ella(s) clue hay en el hombre. Dc csta suet-cc, lc parecera agradable aquella que seduzca inmcdiatamcntc sus senridos. Pero, despertando de manera tan univoca el deseo o la ncccsidad de satisfaction, y provocando por elide un incurs perceptible sin rodeos, esa mujer corre el riesgo de no tardar en provocar cansancio, aunque a veers sea necesaria para realize el gran designio yue la naturalcza ha inscrito en la difcrcncia entre Los sexos: la procreaci in. Pero ello no impide gozar de modo mils sutil, ma's digno de tin hombre culto, de esa difercncia. Y la vision de la bclleza de una mujer procura un verdadcro placer a la imagmacion y al entendimiento. 7a1 es
sin duda alguna la finalidad quc el hombre busca en cal «objeton siempre que se mite a contemplarlo dc mancra desinteresada, y sin representaciOn de un fin -ide un hambre?*- quc ha de satisfacerse direccamence. Porque entonces, a sus espal- ` En castellano sc picnic ci jurgo de palabras entre «/in» y a/ams ihambre, was). IN del T
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das, esa vision alimenta Ias facultades inconcebibles de conoccr quc entrap en jucgo en el juicio reflexive y que exigen, para mantenerse a incluso crecer, la completitud del sentimiento csectico. De esta suerte puede comprenderse la finalidad formal subjetiva dc to quc cabria calificar como umujcr-objeton. A la que se exigiri no ser ni simplemente bonita, lo que cone el riesgo de paralizar a causa del exceso de simetria aparente, ni demariado recononble incluso en su feminidad, porque el entendimicnto podria entonces reducirla a un concepto, no demas:ado virruosa so pena de conmover can solo a la razon y de no provocar mas que un respcto algo do. loroso Indecidible puesta en suspenso de la relacien entre Ias facultades del sujeto, de tal sucne que su bclleza reactiva cl fibre juego. Y por supuesto to que cuenta no es la cxistencia del objcto -.vie en cuanto cal es indeferente- sino el mero efecto de una represencaciein sobrc el sujeto, y por to canto su reflexion en la imaginacion dcl hombre.
Ademas del in!eyes que puede encontrar su razon en csc acuerdo, a fin de cucntas contingence, carte producciones de la naturalcza y cl placer desenteresado que encuentra al mirarlas. Tanto mas racionalmente cautivado cuanto mas capaz sea de reflejar (o reflexionar sobre) la aptitud de la matcria misma y en lo yue esta tiene de mds fluido, y por to unto de mds arcaico, para producir formas bellas incluso alli donde el ojo humano penetra muy rara vcz para reflejarlas efectivamcnte, a saber: en el tondo del mar. En esos abismos dificilmente penetrables en los que una pane de la materia, separandose de si misma, e incluso evaporindose, hace que el recto se precipice, solidificada, en forma de criscal. Lo que no pucde atribuirse ad efecto de una sumisiein al espiritu, pero tampoco a una finalidad que to naturalcza sc ha-bra dado a si misma. Su/este poder es mis biers ateleolegico y apropiado por our al ejercicio armonioso de las facultades del hombre. En efecto, tales cosas dcsbordan cl entcndimiento, pero, exagcrando cl concepto, engendrarian un eco en la Idea, en la que se recobraria desde ese momento un cuasi-fundamento natural por cuasi-in- tuicien. La Idea (sr) represcntaria indirectamente (en) esas fibres producciones de la rnareria. Este juego de analogies en et que la indeterminacion siempre habri tenido lugar, amplia cl modo de concebir de mantra ilimitada y/o libra del esquematismo a
la tmaginacion.
Otra vcz la naturalcza habra srn•ido para la elaboration de un plus de espiritu que no por cllo se entregara a to sensible, sino quc sera intcrpretado corno rimbolo de una unidad suprasensible dc codas las facultadcs, como correspondencia de un punto de concencracien en lo suprasensible. i Centro de un espejo? (De una pique?
cLugar de convergencia dc codas las reflexiones? Pero quiet), justamcnte, refleja e1 quc? 0 que Habra empujado a yuien hasta ese punto de concentracien en el que todo se une en to ilimitado, la indeterminacion, recurso dc la armonia subjetiva. ~Que suplemento rigurosamence formal de las facultades habra permitido su acuer-
do? A que, a quiet) se levanta en su espejismo? aA1ma» todavia y en lo ma's pro- fundo do si misma: loco y unidad del sujeto, que autoriza c incluso opera en su se- creto jamas revelado por complete, en su misterin irreductible en su esconditc, la union fibre cntre el y el mismo. Melancelica y muerta en su buen gusto, y ademas tan
solo supucsta, mientras no reciha su vida de un «alma», es decir, de nuevo de una materia: su gemo. 1-Iamamiento lanzado ahora a otro genio y que correspondcre, una segunda vez, el (como) mismo en el cnunciado de su regla sintetica y gene tica o en la production de una meta-cstetica, a la cspera de que el otro genio -. un hijo?- llegue al mundo para poder desposarse con den el medics de su gusto comim.
Dc esta suerte, bas ideas -Ias Ideas- de la razors pueden presentarsc distinta- mente en la naturaleza sensible. En interes de to hello, o simbolismo natural, In pre- senracien cs positnm pero indireaa y se rcaliza por reflex/on. En el genio, o simbo- iismo artistico, sigue siendo posrtita pero seaurdaria y sc cfectua por creation do otra naturaleza. Y si esta positividad se ha hecho posibie, desde luego a costa dc una indirection o de un secundariedad en el wear lo sensible, la razon estriba en quc el paso por lo sublime habia tenido lugar por anticipado, instaurando una negatividad en la rclacion no mediatizada con la naturaleza. Stria conveniente decir mas bien que re-instaura o repitc -de nuevo una segunda vez- la operation de negativacion. Porque el csquematismo la practicaha ya, pantalla que obstaculizaba fa contiguidad y que solo favorcce como rclacion (supuestamente) directs la proyeccion. Pero sin duda la pasimr excedia tamhien ese marco formal y provocaba quc el tuviera quc salir do su reserva para re-proyectarse en so inmensidad o su potencia sobre todo to informe o deforme que queda aim en la naturaleza, como si ante lo no espeadariza- ble la imaginacion sufricra una violencia que la empuja a los mayores extremos. Pero, al no poder comprenderlo, recae sobre si misma, como si hubiera quedado marcada por to negativo de su poder. !Jena de ingenuidad, de csta suerte ella podria creerse inferior a la naturaleza. impotence o amputada en relation con esta, quc la superaria en magnitud y potencia. Pero un poco de anilisis le demostrars que esa imperfection se debt mas bien al dcsco cle lalsu razon de reunir en un todo el in- finito de lo sensible, y que so impotcncia es relativa solo a la Idea quc ells se hate de Ste. Asi, pees, in contradiction sc cjcrceria en el sujeto entre In exigencia de su razirn y cl pods was limitado de su imaginacion. Desacuerdo en la medida en que ocasiona un dolor la evidencia de una dirnensidn insufrriente.
Pero sera esta pena la que, finaimente, hard posiblc un nuevo placer. Porque, en su confrontation con lo «demasiado pcquenoo, la imaginaciOn, para paliar la even- tualidad del desprccio, va a superarse a si misma rcpresentandose la inacccsihiiidad de la Idea rational. Su «no posiblea sc torna en abertura de un apartamicnto en su seno (dc lo) negativo que hate posiblc la presentation del infinito. De esta suerte, sus limitcs desaparecen cn un acceso a la abstraction (de to sensible) que, por mas
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negativo quc &Vella sea, no deja por elk de ampliar -de nuevo...- el alma. lnmen.sa por hater recobrado en su campo, (digamos) incluso en hlanro, cl todo do la natu- raleza. Alma, lugar do reunion y de conjuncien -virtual(es)- (de lo) supra-sensible, que rcsuelve en su desmesura, armonizada sin embargo por la intervention de un cspaciamicnto de to negativo, el desacuerdo entre In imaginacion y la razors. Fs pre- ciso aim que pueda (hacerse) acompanar (por) el movimiento de genesis de una cul- tura. Que ek-sista no solo en su separation, cn cl vertigo del infinito de su abstrac- clen. Que, especulada de mantra indeterminada, sc (re)determine practicamente. Que lo negativo en jucgo en cl conocimicnto sca dialecticamene ordenado con la realization del dcsco. Sublime dinamico que prcdestina al hombre a (no scr mas que) un scr moral.
Se opera asi el dolor de un complejo a veces demasiado grande? El nob tangere ma/rem encuentra su economia deseanre rational en el inrperanvo categorico. El espanto y cl miedo de una naturaleza todopoderosa prohiben tocarla y procuran en cl