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Phase A3 Classification system refinement via users’ perceptions

CHAPTER 3: CLASSIFICATION OF PUBLIC OPINIONS EXPRESSED ONLINE

3.4. Phase A3 Classification system refinement via users’ perceptions

1. Introducción: Ingresos y gastos del gobierno

Una agencia intervencionista como el Gobierno debe gastar fondos, lo que en economía monetaria significa gastar dinero. Este dinero solo puede obtenerse de ingresos. La mayoría de los ingresos (y la razón por la que llamamos intervencionista a la agencia) deben proceder de dos fuentes: en el caso del gobierno: los impuestos

y la inflación. Los impuestos son una apropiación

coercitiva que el gobierno extrae del pueblo, la inflación es la emisión básicamente fraudulenta de certificaciones o nuevo dinero. De la inflación, que implica por sí misma problemas especiales, ya nos hemos ocupado en otro lugar149. Este

capítulo se ocupa de los impuestos.

Nos ocupamos principalmente del gobierno, pues empíricamente es la organización principal que emplea la intervención coercitiva. Sin embargo, nuestro análisis será en realidad aplicable a todas las organizaciones coercitivas. Si el gobierno presupuesta sus ingresos y gastos, lo mismo hacen los criminales; igual que un

149 Ver Man, Economy, and State (1962, pp. 850-878; 2004, pp. 989-

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gobierno cobra impuestos, los criminales cobran su propio tipo de pagos coercitivos; igual que el gobierno emite dinero fraudulento o fiduciario, los criminales pueden falsificarlo. Debería entenderse que, praxeológicamente, no hay diferencia en la naturaleza y efectos de los impuestos y la inflación por un lado, y los robos y falsificaciones por otro. Ambos intervienen coercitivamente en el mercado para beneficiar a un grupo de gente a costa de otro. Pero el gobierno impone su jurisdicción en un área amplia y normalmente sin oposición. Por el contrario, los criminales normalmente imponen su jurisdicción en un área pequeña y generalmente viven una existencia precaria. Sin embargo esta distinción no siempre es cierta. En muchas partes de muchos países, hay grupos de criminales que obtienen un consentimiento pasivo de la mayoría en un área concreta y establecen allí lo que resulta ser un gobierno, o Estado, de facto. Por tanto, las diferencias entre un gobierno y una banda criminal son más diferencias de grado que de tipo y a menudo los dos se entremezclan. Así, un gobierno derrocado en una guerra civil a menudo adquiere el estatus de grupo criminal, aferrándose a una pequeña área del país. Y no hay diferencia praxeológica entre los dos150.

150 Por tanto, el chocante título del texto de Mr. Chodorov, Los impuestos

son un robo, es praxeológicamente adecuado. Ver Frank

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Algunos autores mantienen que solo los gastos del gobierno, no los ingresos, constituyen una carga para el resto de la sociedad. Pero el gobierno no puede gastar dinero hasta que no lo obtiene como ingreso, venga este de los impuestos, la inflación o de pedirlo prestado al público. Por otro lado, todo ingreso se gasta. El ingreso puede ser distinto del gasto solo en el raro caso de la deflación de parte de los fondos gubernamentales (o del tesoro, si el estándar es una especie). En ese caso, como veremos más adelante, los ingresos no son totalmente una carga, pero los gastos del gobierno son más una carga que los que su importe indicaría, porque la proporción real de gastos gubernamentales respecto del ingreso nacional se habrá incrementado.

En el resto de este capítulo, supondremos que no hay esa deflación fiscal y, por tanto, que todo

1947), reimpreso en Chodorov, Out of Step (New York: Devin-Adair, 1962), pp. 216-239. Como dice Chodorov:

Un estudio histórico de la fiscalidad lleva inevitablemente al saqueo, la sumisión, el rescate: el fin económico de la conquista. Los barones que ponían peajes a lo largo del Rin eran cobradores de impuestos. Igualmente lo eran las bandas que “protegían”, por una tasa obligatoria, a las caravanas que iban al mercado. Los daneses que se invitaban cada cierto tiempo a Inglaterra y permanecían como invitados indeseados hasta que cobraban, lo llamaron Danenegeld: durante mucho tiempo permaneció como la base de los impuestos ingleses a la propiedad. Los conquistadores romanos introdujeron la idea de que lo que cobraban a la gente era solamente un pago por mantener la ley y el orden. Durante muchos años los conquistadores normandos cobraron un tributo abusivo a los ingleses, pero cuando el proceso natural de asimilación de los dos pueblos creó una nación, los cobros se regularon mediante la ley y la costumbre y se les denominó impuestos. (Ibíd., p. 218).

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aumento en los impuestos coincide con un aumento en los gastos del gobierno.

2. Cargas y beneficios de impuestos y gastos

Como apuntó brillantemente Calhoun (ver arriba el capítulo 2), hay dos grupos de individuos en la sociedad: los perjudicados por los impuestos y los beneficiados. ¿A quién perjudican los impuestos? La respuesta inmediata o directa es: a quienes pagan impuestos. Pospondremos las cuestiones de los cambios en las cargas impositivas para una sección posterior.

¿Quién se beneficia de los impuestos? Está claro que los primeros beneficiarios son los que viven de la recaudación, como los políticos y los funcionarios. Son los beneficiarios absolutos. Debe quedar claro que, independientemente de las formas legales, los funcionarios no pagan impuestos, los consumen151. Otros beneficiarios

de los ingresos del gobierno son los subvencionados por este, son los beneficiarios parciales. Generalmente un Estado no puede obtener un apoyo pasivo de una mayoría, salvo

151 Si un funcionario recibe un salario de $5,000 al año y paga $1,000 en

“impuestos” al gobierno, es evidente que simplemente está recibiendo un salario de $4,000 y no paga impuestos en absoluto. Los responsables del gobierno simplemente han elegido un dispositivo contable complejo y engañoso para que parezca que paga impuestos como cualquier otra persona que obtenga un ingreso similar. El acuerdo de la ONU, en el que todos sus empleados están exentos de cualquier impuesto, es mucho más sincero.

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que suplemente con subsidios a sus empleados a tiempo completo, es decir, a sus miembros. La contratación de funcionarios y la subvención de otros son esenciales para obtener un apoyo activo de una gran parte de la población. Una vez que un Estado es capaz de conformar un gran grupo de partidarios activos hacia su causa puede contar con la ignorancia y apatía del resto para tener un apoyo pasivo de una mayoría y reducir la oposición activa al mínimo.

El problema de la difusión de gastos y beneficios es, sin embargo, más complicado cuando el gobierno gasta dinero en sus distintas actividades y empresas. En este caso, actúa siempre como un consumidor de recursos (por ejemplo, en gastos militares, obras públicas, etc.) y pone dinero de los impuestos en circulación gastándolo en factores de producción. Supongamos, para que se vea mejor, que el gobierno grava a la industria del bacalao y usa lo ingresado en armamentos. El primer receptor del dinero es el fabricante de armas, que a su vez paga a sus proveedores y a los propietarios de los demás factores, etc. Entretanto, la industria del bacalao, desprovista de capital, reduce su demanda de factores. En ambos casos las cargas y beneficios se difuminan en la economía. La demanda de “consumo”, a causa de la coerción estatal, se ha trasladado del bacalao al armamento. Como consecuencia, se imponen

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pérdidas a corto plazo en la industria del bacalao y sus proveedores y ganancias asimismo a corto plazo en la industria de armamento y sus proveedores. A medida que la onda del gasto va expandiéndose, el impacto se atenúa, habiendo sido más importante en los primeros puntos de contacto, es decir, en las industrias del bacalao y el armamento. Sin embargo, a largo plazo, todas las empresas e industrias ganan uniformemente y las pérdidas y ganancias se imputan de nuevo a los factores originales. Los factores no específicos o convertibles tenderán a trasladarse de la industria del bacalao a la de armamento152. Los

factores originales puramente específicos o no convertibles permanecerán soportando el coste íntegro de las pérdidas o recogiendo las ganancias, respectivamente. Incluso los factores no específicos sufrirán pérdidas o recogerán ganancias, aunque en menor grado. Sin embargo, el principal efecto del cambio lo sentirán en último término los propietarios de los factores originales específicos, principalmente los propietarios de ambas industrias. Los impuestos son compatibles con el equilibrio y por tanto debemos considerar así los efectos a largo plazo de un impuesto y su gasto153. Por supuesto, a corto

152 El cambio no se hará necesariamente, ni siquiera probablemente, de

una a otra directamente. Lo normal es que los factores se trasladen del bacalao a otra industria relacionada y al armamento desde otras líneas relacionadas.

153 El efecto difusor de la inflación difiere del de los impuestos en dos

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plazo los empresarios sufren pérdidas y recogen ganancias por el cambio en la demanda.

Todo gasto en recursos por parte del gobierno es una forma de gasto de consumo, en el sentido de que el dinero se gasta en distintas cosas porque sus funcionarios así lo decretan. Por tanto, las compras pueden calificarse como gastos de consumo de los funcionarios. Es cierto que los funcionarios no consumen directamente el producto, pero su criterio ha alterado los patrones de producción para fabricar esos productos y por tanto pueden calificarse como sus “consumidores”154. Como veremos más adelante,

toda alusión a “inversión” del gobierno es una falacia.

Los impuestos tienen siempre un doble efecto: (1) distorsionan la asignación de recursos en la sociedad, por lo que los consumidores no pueden seguir satisfaciendo eficientemente sus deseos y (2) en un primer momento, separa la

nuevo dinero siempre beneficia a la primera mitad receptora de este y perjudica a la otra mitad. La difusión de los impuestos tiene el mismo efecto, pero los cambios alteran la incidencia en los cálculos finales.

154 Por otro lado, como los funcionarios normalmente no consumen los

productos directamente, normalmentecreen que actúan en nombre de los consumidores. De ahí que sus elecciones tiendan a grandes errores. Alec Nove ha apuntado que aunque esas elecciones fueran simplemente las preferencias de consumo de los propios planificadores, tampoco dejarían de cometer errores muy graves. Así que las elecciones de los funcionarios ni siquiera tiene la virtud de satisfacer sus propias preferencias de consumo. Alec Nove, “Planners’ Preferences, Priorities, and Reforms”, Economic Journal (June 1966): pp. 267-277.

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“distribución” de la producción. Hace que aparezca el “problema de la distribución”.

El primer punto está claro: el gobierno coacciona a los consumidores para que cedan parte de sus ingresos al Estado, que posteriormente pugna por los recursos con esos mismos consumidores. Por tanto, se perjudica a los consumidores, se disminuye su nivel de vida y la asignación de recursos se distorsiona, trasladándose de la satisfacción de los consumidores a la satisfacción del gobierno. Más adelante mostraremos análisis más detallados de los efectos distorsionadores de los diferentes tipos de impuestos. Lo más importante es que lo que buscan muchos economistas, un impuesto neutral, es decir, un impuesto que

mantenga el mercado igual que si no hubiera impuestos, será siempre una quimera. Ningún impuesto puede ser verdaderamente neutral, todos causarán distorsiones. Solo se puede alcanzar la neutralidad en un mercado completamente libre, donde los ingresos gubernamentales solo se obtengan por compras voluntarias155.

Se dice a menudo que “el capitalismo ha resuelto el problema de la producción” y que el Estado debe ahora intervenir para “resolver el

155 Hay otros dos tipos de ingresos consistentes con la neutralidad y un

mercado completamente libre: lasmultas a los criminales y la venta de

productos del trabajo de los convictos. Ambos son métodos para que los