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CHAPTER 4 IMPLEMENTATION PROGRAMME

4.5 PHASE 5

Este proceso global, que implicó un cambio fundamental en el patrón de acumulación, tiene varios momentos constitutivos: el primer momento estuvo en la desregulación y conformación de los euromercados de capitales de los años setenta que coincidió con la crisis y la recesión del centro del sistema-mundo, recesión y crisis que fueron transferidas, por un mecanismo de acumulación por desposesión sustentado en el pago del servicio de la deuda externa, y las políticas de ajuste macrofiscal del FMI, hacia la periferia del sistema mundo.

En un segundo momento, el centro del sistema-mundo se encuentra en plena expansión gracias a la transferencia de la crisis hacia la periferia, y también gracias a la apertura de nuevos espacios de acumulación de capital en la tecnología y el arribo de las economías de escala, y las tecnologías “punto com” (Internet). En este momento de la acumulación de capital, la periferia está en pleno proceso de transferencia de su infraestructura, de sus bienes y de sus servicios a las corporaciones por la vía de la privatización y la desregulación. El centro del sistema-mundo vive sus mejores momentos durante la década de los años noventa. El premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz los habría de denominar “los felices noventa”16.

Los “felices noventa” fueron dramáticos para América Latina. La CEPAL habría de denominar como la otra década perdida para el desarrollo y la equidad, a esta década de los noventa. Los “felices noventa” vieron el auge del Banco Mundial y la disputa entre el Banco Mundial y el FMI por darle sentido y dirección política a la globalización del capital. Empero, las señales de sobre-acumulación empiezan a vislumbrarse desde inicios de la década de los noventa, y se convierten en señales preocupantes en 1997 cuando se produce una ruptura, momentánea pero significativa, en el centro del sistema-mundo (en octubre de 1997, las bolsas de valores del sistema mundo experimentan la caída más importante de toda la década). El capitalismo apuesta en una fuga hacia delante generando mayores incentivos para la especulación financiera. El

Banco de Pagos Internacionales, reconoce que a fines de la década de los noventa, el mayor porcentaje de transacciones monetarias que se hacen día a día en el comercio mundial, están en el sector especulativo, y solo un porcentaje marginal correspondían a transacciones en el sector real.

Es desde esta lógica del capitalismo a escala mundial que hay que comprender los procesos de privatización territorial que forman parte de la acumulación a escala mundial, y de las modalidades de acumulación por desposesión. La resolución de la crisis de sobre-acumulación y de especulación, que se incuba en los años noventa, se da a partir de procesos de acumulación por desposesión inherentes a las políticas de reforma estructural preconizadas por el Banco Mundial, y que hacen énfasis en la privatización del Estado, en la desregulación, en la apertura de los mercados, pero sobre todo en la flexibilización laboral. Es al tenor de la flexibilización laboral que se producen la apertura de espacios libres de toda contractualidad, de toda juridicidad y de toda soberanía nacional en los que pueden imperar la desregulación absoluta y la flexibilización laboral total. Se trata de las maquilas como espacios que representan el grado cero de soberanía nacional y el grado cero de derechos humanos. Pero al mismo tiempo expresan el grado absoluto de explotación al trabajo.

En adelante, los mayores volúmenes de contratación laboral, en el sistema mundo capitalista, se harán en los espacios libres de toda regulación social, es decir, las maquilas, en donde la flexibilización laboral es absoluta, y que recuerda a los inicios del capitalismo, cuando éste estaba en pleno proceso de “acumulación originaria”. La frontera de México y EEUU, el sudeste asiático, China, India, entre otros países, adoptaron draconianas medidas de flexibilización laboral, al tiempo que abrieron sus economías a los inversionistas privados. La clase obrera, al tenor del discurso de la globalización, empezará su largo recorrido por la noche neoliberal, un camino que la llevará de retorno al siglo XVIII.

La flexibilización absoluta que existe en las maquilas, involucran a millones de seres humanos sometidos a la explotación laboral más insidiosa que pueda imaginarse, son parte de la acumulación por desposesión, porque trasladan los costos de producción desde el centro del sistema-mundo hacia la periferia en un solo proceso controlado, definido y estructurado desde las grandes corporaciones multinacionales.

Pero conjuntamente con la flexibilización total, al interior de la reforma estructural del Banco Mundial consta la privatización de la naturaleza, de la vida y del agua. La privatización del agua, que produjo una guerra en la ciudad boliviana de Cochabamba, al tenor de las recomendaciones del FMI, del Banco Mundial y de la GTZ, en el 2003, es también parte de este

proceso de acumulación por desposesión. La colonización de los ríos y las guerras del agua que se han dado en otras partes del mundo, forman parte también de la acumulación por desposesión. La presión por la minería a gran escala, por la producción de biocombustibles, por la industrialización a nivel mundial de los transgénicos, por la monopolización de patentes de medicamentos esenciales para la vida, por la biopiratería y la propiedad intelectual y control de patentes y marcas por parte de las corporaciones transnacionales, entre otros procesos, son también parte de las dinámicas de la acumulación por desposesión.

En ese sentido, la acumulación por desposesión comprende las formas, procesos y dinámicas que asume la acumulación a escala mundial en la dialéctica de confrontación y lucha de clases entre el centro y la periferia del sistema-mundo. Hace referencia a la violencia original de la acumulación primitiva porque implica el nacimiento y conformación de nuevas burguesías sobre aquellos sectores que se van involucrando a la acumulación del capital.

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