• No results found

74 CÓMO SE CREA Y SE INVESTIGA es un colosal producto de la serendipia, pues Cristobal Colón la encontró cuando andaba buscando una ruta hacia las Indias. Sin embargo, esto no parece ser "serendipia real", porque ni él andaba buscando América, ni llegó a darse cuenta de que la había encontrado.

Aunque jamás se ha dado el caso de que a un investigador le pongan el inconsciente en el "nivel 3" del Sistema Nacional de Investigadores y al consciente en el "nivel de candidato", es- pero que con lo expuesto te hayas quitado del consciente y del inconsciente todo resto de fenomenología ingenua.

Muy bien, supongamos que ya hemos obtenido los resulta- dos: tablas llenas de medidas de potenciales eléctricos, de nive- les de ozono, de valores bursátiles; o bien, geles de electroforesis con carriles atravesados por bandas, o espectros de estrellas, o cifras de la natalidad en función del tiempo. Ahora hay que explicarlos. Henri Poincaré decía que la ciencia se construye con hechos, como una casa se construye con piedras, pero que así como un montón de piedras no es una casa, tampoco la cien- cia es un amontonamiento de hechos. La mayoría de

la

obser- vación quizá se podrá explicar con los viejos modelos, pero ha- brá algunos valores que discrepan. Es en este momento cuando se necesita una idea original, un nuevo modelo que explique todo y, si es posible, prediga otras cosas que podríamos encon- trar en un próximo experimento (en el caso de las ciencias ex- perimentales), o que establezca cierta concordancia con otros datos ya presentes ahí, en la realidad, en espera de que los va- yamos a buscar (predicción del lugar donde encontraremos cierta ruina, o el documento en el que hallaremos cierta decla- ración reveladora de un hecho histórico, o la región del cielo donde podremos encontrar estrellas del tipo que buscamos).

Pero no existe ninguna receta para que se nos ocurra algo original. Lo que podemos hacer es tener preparado nuestro aparato lógico, esquemas conceptuales y equipos experimen- tales, para poner a prueba la idea que alguien pudiera llegar a proponer; pero eso, por sí mismo, no genera idea alguna. En la solicitud de un donativo, los científicos se comprometen a realizar determinados estudios, pero nunca a generar ideas específicas y originales.

Por otra parte, casi nunca se nos ocurre una hipótesis; a lo sumo sospechamos algo de ella,. pero ese material ya es sufi-

CÓMO SE CREA Y SE INVESTIGA 75

ciente parajugar con él, discutirlo en el pizarrón con nuestros colaboradores, darle vueltas, exagerarlo, agregarle o quitarle detalles, ridiculizarlo, enojarnos porque quien lo ridiculiza es un detestable colega, hasta que al cabo de cierto tiempo se pue- de convertir en el germen de una hipótesis. Entonces sí, nues- tro entrenamiento en el método experimental, o cualquier otra forma de validación de hipótesis, aconsejará qué experimentos realizar, qué variables estudiar, qué tipo de controles hacer. Esta actividad es casi del todo consciente (aunque un buen psi- coanalista podría decir muchas cosas del mecanismo incons- ciente de nuestros olvidos, entusiasmos y estilo de investigar),7 pero la idea ya había nacido, el inconsciente ya había brindado alguna fantasía combinando los elementos que "él" ha selec- cionado.

Más aún, parece tener horarios de trabajo diferentes de los de la región consciente, pues es común que un experimento o una solución se nos ocurran mientras estamos entretenidos en otras cosas, o que las soñemos. Acabamos de mencionar que el inconsciente de Otto Loewi trabajaba de noche y el de Arquí- medes cuando se bañaba; tengo colegas que sólo pueden medi- tar cuando se rasuran, o cuando caminan, o que sólo tienen ideas fértiles cuando están enamorados; otros no pueden discu- tir sin un café, o sólo pueden concentrarse cuando fuman. El escritor Eduardo Galeano nos confía: "A veces me angustio mucho porque estoy vacío de historias, pero echándome a cami- nar brotan dentro de mí cosas que ignoraba que existían." Hay creadores que se sienten más inteligentes tomando tónicos fa- bricados con cerebro de toro, y otros que se burlan de tales prácticas porque, afirman, el único método eficaz es la medi- tación trascendental. Así, refiriéndose a cierto consejo dado por Agassiz, Mark Twain comentó: "Agassiz recomienda a los autores que coman pescado, porque el fósforo produce cerebro, pero no especifica la cantidad. Bueno, supongo que con un par de ballenas será suficiente" (obviemos aquí que Twain tomara

a la ballena por un pez).

El elemento esencial parece ser la perplejidad. Esta pala- bra se compone de per (a través) y plexus (tejido, trama), y en realidad no parece una descripción feliz, pues el perplejo no 7Véase Cereijido, M., "De arañas, escorpiones e investigadores profesio- nales".)

76

CÓMO SE CREA Y SE INVESTIGA atraviesa la trama, sino que queda atrapado en ella. Esa trama tiene hebras de conocimiento y hebras de misterio. Uno advier- te que ha llegado a una situación conocida/desconocida, que

contiene elementos explicables/inexplicados. Si la perplejidad lo asusta no es un investigador; si en cambio lo deleita, tiene algo del científico.

En cuanto a cómo hace ese "inconsciente" para asociar y transformar elementos, se sabe muy poco, y este poco es el re- sultado de conjeturas y modelos psicoanalíticos, que se mane- jan con esquemas, procedimientos, fuentes de información y lenguajes muy distintos a los de las llamadas ciencias duras (las que hasta no hace mucho se llamaban exactas). No es que el ser humano haya intentado resolver hasta ahora el enigma de nuestro aparato psíquico; por el contrario, no hay ni jamás ha habido civilización ni edad histórica que no se lo haya plan- teado. Sin embargo, se trata de un asunto que desde siempre ha estado envuelto en mantos de misticismos y supersticiones sobre los sueños, prejuicios sobre la locura, reglas, prácticas y perversiones sexuales, así como oscuridades conceptuales acer- ca de la relación mente/cerebro. Por eso el psicoanálisis se ve obligado a usar primero un tamiz para separar lo que es infor- mación de lo que es despropósito, luego analizar en qué con- siste dicho tamiz, después revisar qué quiere decir "informa- ción" y "despropósito", y además crearse sus propios métodos de indagación. Su tarea aparece más formidable que las reali- zadas por la química y la astronomía cuando arrancaron de la alquimia, la brujería y la astrología. Hoy a los psicoanalistas no se les trata de quemar en una pira, como sucedió con los padres de la química y de la anatomía, ni de poner en la picota, como se hizo con los astrónomos que cuestionaron el geocentrismo, ni de excomulgar, como se hizo con los evolucionistas que refu- taron el origen divino del hombre; pero no obstante, cuando intentan discutir los mecanismos inconscientes cunde cierta exasperación, incluso en círculos científicos.

¿Qué dicen los psicoanalistas acerca de las asociaciones y transformaciones informativas y emocionales que ocurren en nuestro inconsciente? Para empezar, Sigmund Freud partió de la base, hoy muy comprensible por cierto, de que el "sin senti-

do" no existe. A lo sumo es al, observador a quien le falta el conocimiento necesario para entender lo que tiene delante de la

CÓMO SE CREA Y SE INVESTIGA

77 nariz. Para que nos quede claro este punto, bastaría con que le mostráramos un espectro de difracción de rayos X a un pelu- quero, o la ecuación de Boltzmann a un señor que fabrica para- guas. Por eso Freud se negó a aceptar que los lapsus, los actos fallidos (olvidos, confusiones) y los sueños carezcan de sentido, o que sea imposible llegar a tener una explicación racional: no puede ser que un despropósito o un sueño no sean efectos de algunas causas. La búsqueda de esas causas le dieron la opor- tunidad de aprender sobre el inconsciente y su participación en el pensamiento y la conducta.

Una de las cosas que aprendió es que ejercemos una cen- sura sobre nuestro inconsciente, y no dejamos que se exprese libremente. Pero como esta censura también la ejercemos de manera inconsciente, ni siquiera nos enteramos; pues hay co- sas que no sólo está prohibido hacer, sino que ni siquiera es lí- cito pensar o jugar con la idea. No extraña pues que los más reprimidos sean los aspectos sexuales.

Así, a diferencia de lo que acontece con otras especies zoo- lógicas, el ser humano no sólo tiene terminantemente prohibido tener relaciones sexuales con la mamá, sino también acariciar la idea. Esto es bien curioso: puede acariciar a la mamá ¡pero no a la idea! Freud hizo luego una observación que concierne a nuestra discusión de cómo hará nuestro inconsciente para que privilegiemos o por el contrario desdeñemos algunas ideas; pa- ra que nos entusiasmemos o deprimamos con ciertos resultados experimentales: advirtió que el inconsciente, para expresar las cosas censuradas, recurre a triquiñuelas propias del contraban- dista. Veamos:

En primer lugar, el inconsciente realiza desplazamientos. Así, hurgando en los motivos que alguien pudo tener para soñar con aplicarle una inyección a una monja que estaba "reza que te reza", un psicoanalista podría llegar a descubrir que el sujeto tiene deseos de hacer algo tan prohibido como acostarse con su hermana Teresa. En los desplazamientos, los contenidos se aso- cian por contigüidad: la vagina puede asociarse con algo que contiene, el continente con América y ésta con el 12 de octubre; así, hilando fino, un psicoanalista que escucha las asociaciones libres de un paciente que soñó con celebrar el 12 de octubre con su hermana, podría llegar a interpretar que... (A propósito de desplazamientos 'y contigüidades, véase la nota 6.)

78 CÓMO SE CREA Y SE INVESTIGA En segundo lugar, Freud encontró que el inconsciente re- curre a las condensaciones, en las que construye un objeto sin- tetizando en él cosas diversas. Así, en la fantasía de un niño que tenía temor a los caballos, creyó descubrir deseos conden- sados de pegarle al padre y tener relaciones sexuales con la madre.

La función de ciertas glándulas de secreción interna se llegó a conocer a partir del estudio de situaciones patológicas, en las que las funciones están exageradas o bien suprimidas: la de la hipófisis a partir del gigantismo, la acromegalia y la caquexia hipofisaria; la de la tiroides a raíz del bocio; la de los testículos observando a los castrados; la del páncreas analizan- do diabéticos. Análogamente, Freud descubrió muchas carac- terísticas y mecanismos de la personalidad en sujetos neuróti- cos o psicóticos, porque los tienen exacerbados y entonces le fue menos difícil percatarse. Pero más tarde, el lingüista Roman Jakobson advirtió que los desplazamientos y las condensa-

ciones propuestos por Freud para interpretar ciertas neurosis, también aparecen en el lenguaje diario, aunque no necesaria- mente aludamos a cosas prohibidas. Para referirse a los con- tenidos de una idea que se vuelcan en otras, Jakobson llamó: 1] metonimia a los desplazamientos (tomar la parte por el todo) como cuando llamamos "el espada" a un torero que, además de espada, tiene otros objetos y atributos, o cuando decimos "se hizo a la vela", dando por sentado que alguien tomó un barco -que además de velas tiene casco, timón, anclas, etcétera-; y 2] llamó metáforas a las sustituciones, a las cosas que tienen un sentido parecido (pero no obstante diferente) y por eso pueden representar a otras. Así, un señor que no desea hablar con un amigo frente a terceros que lo comprometerían, puede llegar a usar metáforas: "Cuidado: hay moros en la costa", o "después hablamos, pues aquí hay pajaritos en los alambres". Preci- samente, Jorge Luis Borges, que no se estaba refiriendo a Freud, ni a Jakobson, ni al psicoanálisis, observó que la metá- fora es hija de la censura.

Freud encontró que estos mecanismos están más clara- mente expresados en los sueños, pero él no fue el primero en tratar de entender sueños; José (Biblia, Gen 40 y 41) ya había tratado de interpretar los de los egipcios; Dante lo había hecho en su Divina comedia; los brujos se vienen ganando la vida con

CÓMO SE CREA Y SE INVESTIGA 79

ese recurso. Tampoco fue Freud el primero que trató de com- prender las chifladuras "sin sentido", pero fue quien se propuso explicarlas escapando a las leyes de la lógica formal, a las leyes del razonamiento, tal como las venían manejando los científicos y filósofos, o como las usamos para argumentar en nuestros artículos sobre las membranas celulares o sobre la desertifi- cación del Bajío.

De modo que si, por un lado, Freud encontró ciertos meca- nismos al tratar de entender las neurosis y los sueños, su des- cubrimiento se enriqueció al tomarse en cuenta la existencia de metonimias y metáforas que caracterizan la poesía; aunque éstas también se encuentran en el lenguaje cotidiano, en

el

que en realidad siempre han estado.

Pues bien, ese inconsciente contrabandista, que asocia, condensa, vuelca el significado de un concepto en otro, metafo- riza, metonimiza y disfraza contenidos para que podamos so- ñarlos; que tiene sus propios horarios de trabajo, que se burla de nuestra lógica formal, que de pronto le importa un bledo nuestro desempeño cotidiano y no nos brinda el nombre de la persona que tenemos delante o nos hace caer en una laguna mental en plena conferencia, a veces se apiada de nosotros y nos brinda una idea brillante para que nos ganemos la vida como investigadores.

Ya con estos conceptos in mente, podemos repasar la histo- ria y encontrar, por ejemplo, que Henri Poincaré, al meditar so- bre la creación en matemática, observó que de pronto aparece en nuestra conciencia algo que sintetiza; algo que concreta o cristaliza varias ideas, de cuya relación nadie se había percata- do hasta ese momento. Llamó a esa novedad "el hecho selec- cionado": de pronto, nuestro inconsciente selecciona un hecho, que condensa, asocia, reúne, relaciona dos o más cosas entre las que antes no se veía vinculación alguna. Es el momento en el que Mendeleyev advierte que hay cierta relación entre los elementos químicos, cosa que sintetiza en su Tabla de los Ele- mentos. Notemos que también debió desechar otras: quién le había traído este ácido, qué color tenía esta sal; que esta sus- tancia es venenosa o que la otra es importada. Muchos sabios, antes que Darwin, habían advertido que los animales de hoy en día son diferentes a los existentes hace millones de años; éstos se extinguieron, y los que habitan esta región están mejor

80

CÓMO SE CREA Y SE INVESTIGA

adaptados a ella que los animales de regiones remotas si los

Related documents