3.1 Modular Planning Steps
3.1.7 Planning Step 7:
En la actualidad se conservan algunas semillas nativas como la arracacha amarilla y blanca; yuca amarilla, blanca y morada; las coles, la yota blanca y amarilla; el maíz capio blanco; frijol tempranito, negro, luna y cacha, aunque, como lo mencione anteriormente se está disminuyendo la siembra de estos productos porque las pocas semillas que quedan no se multiplican en la comunidad porque prefieren comprar las semillas en el mercado puesto que se reproducen en menos tiempo y con mayor producción.
Según un mayor y líder comunitario menciona que para garantizar la pervivencia de las semillas nativas
“hay que sensibilizar a la comunidad en general para que se siembre y se consuma los productos de acá, pero que eso logra educando a la gente porque hay que enseñarles a preparar alimentos con los productos de la región y enfatizando en los nutrientes, en que no contienen químicos, ni transgénicos. Y en este aspecto, nos puede apoyar desde el sector educativo y desde la salud. Aunque nosotros como cabildo ya lo estamos haciendo práctico, por ejemplo en las asambleas y directivas les estamos comprando a la gente la arracacha, la yuca, la yota, el maíz, el mejicano y el plátano para alimentarnos con estos productos y ahora no le jalamos al arrocito a la papa o las lentejas porque se estaba convirtiendo en el menú de las asambleas y con esto le estamos demostrando a la comunidad que si se puede preparar un delicioso almuerzo o refrigerio con estos productos, porque la verdad ¡queda muy sabroso! Y lo nutritivo que es” (Voz de Edgar Fernández, líder comunitario).
Para que la siembra sea efectiva los habitantes consideran que es importante seleccionar semillas de buena calidad. Estas deben ser sanas y libres de plagas. Para que de esta manera de una buena cosecha. Desde esta perspectiva se deriva el nombre de la institución educativa Jiisa Fxiw o semillas del saber, hace alusión al proceso de crecimiento y desarrollo entre el niño y la semilla, que desde que inicia la escolaridad va adquiriendo nuevos conocimientos y valores culturales que van cimentando su identidad cultural.
Una forma de garantizar la presencia permanente de las plantas, se acostumbra a reponer la planta una vez se haya cosechado el producto, al respecto una mayor dice que
“para que la comida no se escasee, uno mismo a medida que va cogiendo la comida debe ir sembrando otra matica, por ejemplo si arranco una mata de arracacha, enseguida debo sacarle esta semilla y se siembra a un lado para que no se acabe y así se está haciendo cada que arranca una mata para no dejarla acabar y permanezca por mucho tiempo, sino se van acabando las semillas y después es muy difícil volverlas a conseguir”.
Otra práctica que aún pervive tiene que ver la conservación de la semilla del maíz, que coincidiendo con Orjuela (2006) y Sanabria (2001) se acostumbra a cosechar las mejores mazorcas de maíz capio para seleccionar los mejores granos para semilla. Estos se dejan con todo la hoja o calceta amarradas entre si sobre el humo del fogón para que se sequen o las almacenan al igual que el frijol (variedad, luna o riñon y tempranito) en recipientes cubiertos con ceniza del fogón y bien tapadas para para evitar que el gorgojo dañe el grano. Hay algunas variedades de maíz y frijol que no se conservan por mucho tiempo porque son propensas a que las ataque el gorgojo.
Para seleccionar la semilla se acostumbra a desgranar solo la parte del centro de la mazorca porque son grandes y sanos, porque son granos hembras que se caracterizan por ser “aplastaditas y bien redonditas, en cambio los granos macho son redondos y toscos” según el señor Marcelino Dicue, mayor de la comunidad. Se eligen estas semillas porque al sembrar los granos hembras son fértiles y garantizan una buena producción mientras que los granos machos solo se va en vicio es decir nace y crece la planta pero no produce mazorcas. Es por eso que antes de la siembra se acostumbra a:
“echarle a la semilla leche materna, se envuelve con algodón para que de esta manera de una buena cosecha; al momento de sembrar se alista una macana, uno mismo la hace, se busca un palo delgado, largo a la medida de uno mismo. Luego se le saca una punta para poder hacer los huecos en la tierra y en cada uno de los huequitos se le echa dos granitos de maíz y se tapa con un poquito de tierra para que la semilla haga su trabajo” (Voz del señor Marcelino Dicue).
Según los mayores, anteriormente se invitaba a los vecinos y familiares a una minga para hacer la rocería y para sembrar el maíz; una vez finalizado el trabajo se acostumbraba
“hacer una fiestecita para que el maíz este contento. Las parejas cargan en la espalda una guayunga con unas tres mazorcas y yo con mi esposa iniciamos la danza y los demás nos siguen al son de los tambores vamos dando vueltecitas. Hay compañeros que tocan el tambor, entonces al ritmo de la música vamos danzando. En la fiesta se le da el cuido (comida) en donde se les ofrece nuestro plato tradicional, el de los antiguanos… se les da mote con un buen trozo de carne, pero bien grande… y el maíz si es pelado con ceniza, allí se le echa frijol cacha, cigra, yota, arracacha, yuca y de bebida no nos podía faltar la chaguasgua, y para que sea buena minga hay que ofrecer suficiente comida” (Señor Marcelino Dicue)
Después de unos meses, cuando aparecen las primeras mazorcas, el dueño del cultivo coge una de ellas y se la ofrece a los espíritus guardines de la rosa para que continúen cuidando el cultivo. También elaboran espantapájaros con ropa usada o bolsas planticas para alejar a las aves, las ardillas y los ratones que llegan a alimentarse de este cultivo.
En algunas familias aún acostumbra que la mujer es quien cosecha los productos del tul, en especial las plantas medicinales, ornamentales y condimentarías pues mencionan que
“cuando otra persona coge las plantas en algunos casos se secan porque tiene mal humor o mala mano, es decir que tiene una fuerza negativa que seca la plantica… ¡y, peor es!, cuando las cogen sin permiso, cuando uno va a ver la matica se va marchitando hasta que se seca, por eso para que no se acabe es mejor cogerla uno mismo” (Voz de Fisilda Quiguanas, mayor de la comunidad).
En la actualidad muchas de las semillas que se siembran en el tul o huerta nasa en especial las verduras y hortalizas se consiguen en el mercado porque se ha venido adoptando semillas mejoradas que las traen desde Popayán o la Plata Huila, como es el repollo, la zanahoria, la acelga, la habichuela, el cilantro, la remolacha, el tomate de mesa porque son semillas mejoradas que garantizan una buena productividad y poco se cultiva las semillas nativas como es la col, la
yota, el frijol, el maíz por eso este espacio se está convirtiendo más en una huerta casera que en tul nasa.