El Ne oconservadurismo apar eció c omo sa lvador del c apitalismo c on su p romesa de controlar la inflación, revitalizar la economía y equilibrar el presupuesto. Mediante la p resencia de un análisis plausible de los errores del capitalismo de bienestar y de cómo se podrían corregir, decía of recer una vía de salida a l impasse e n el que se e ncontraba la econo mía mix ta. Las
179 Citado por Johnson, Op. Cit., pp.64.
180 Berzosa, Carlos. “ Crisis Económica y Retroceso del Est ado de Bienestar”, en: Pros y Contras del Estado del
dificultades prácticas del capitalismo de bienestar y la aparente inefectividad e incoherencia del keynesianismo para enfrentarse a estas dificultades, junto con la ausencia de una alternativa creíble d esde la izquierda, p ermitió qu e el neo conservadurismo triunfara fácilmente como ideología y en algunos países como política. Utilizando a Estados Unidos y Gran Bretaña como ejemplos, podríamos de cir que la Nueva Derecha t uvo é xito e n persuadir a bu ena parte de la población, a sí c omo intelectuales y otras él ites, d e q ue no ha bía otra alte rnativa q ue la potenciación del capitalismo en el Estado del bienestar.181
El gob ierno de Thatcher en Gra n Bretaña pu ede apun tarse el dudoso honor d e ser el primer gobierno occidental qu e ga na la s elecciones con u n prog rama d e disminución de impuestos y reducción del gasto público. Sin embargo, es importante tener en cuenta, que esto último se pe nsaba realizar principalmente mediante la redu cción de la “ mala u tilización de recursos” y de l a “ burocracia” y n o re duciendo l os servicios. E l Pa rtido Conservador c on Margaret Thatcher se había convertido al monetarismo más puro, a la economía de la oferta y a varias otras cr eencias co nservadoras, en pocas p alabras a l a econom ía p olítica d e l a nu eva derecha. El gobierno de Thatcher ganó las elecciones en mayo de 1979. Un año y medio más tarde f ue s eguido por l a P residencia de Re agan e n los E stados Unidos, q ue p rometía un giro todavía m ás radi cal a favor de l as p olíticas de la nu eva d erecha. Estos dos exp erimentos neoconservadores son ejemplo de una nueva etapa de política social, de una ruptura decisiva con el consenso de posguerra respeto al Estado del bienestar.
El g obierno d e Thatcher no representó una reacción con tra el bienestar p or parte del electorado. El Pa rtido Conservador prometió r educir e l despilfarro y hacer m ás eficiente al
181 Mishra, Ramesh. “El Estado de Bienestar Después de la Crisis: Los Años Ochenta y Más Allá”, en: Crisis y
gobierno. Afirmó d e forma conc reta que n o te nía inte nción de desm antelar el Estado del bienestar. Un punto importante de su programa era la promesa de reducir los impuestos, pero no es en a bsoluto extraño que la ge nte diga que los im puestos de ben ser reducidos y que los servicios deberían ser mejorados.
De forma genérica la estrategia neoconservadora tiene dos líneas de actuación. En primer lugar, se adopta una aproximación monetarista a los problemas económicos con el objetivo de reducir la inflación, propósito que pasa por una reducción de la oferta monetaria a través de la reducción del gasto y del endeudamiento público, altos tipos de interés, y medidas similares. En segundo lugar, paralelamente a la reducción de la inflación mediante la aplicación de una política monetaria restrictiva, se re ducen los impuestos con el objetivo de liberar la iniciativa privada y generar los incentivos necesarios para la inversión y la creación de riqueza. Una vez reducido el gasto público y el tamaño del Estado se podrá reducir el déficit público, continuar la reducción de i mpuestos y eventu almente alcanzar un presupuesto equilibrado. Esta “ desocialización” o “desestatalización” de la ec onomía posibilitará el ree ncuentro de las f uerzas del m ercado. La economía se recuperara y se relanzará el crecimiento.182
Los resultados del gobierno de Thatcher al realizar la reducción de la oferta monetaria (por ej emplo mediante altos t ipos de interés) generó u na o la de quiebras y u n crec imiento significativo del desem pleo. M ientras el milagro ec onómico que se espe raba brillaba por su ausencia y la ec onomía ib a de mal en peor, el crec imiento de l des empleo empezó a ejercer fuertes presiones sobre el g asto público. Es cierto que se redujo la inflación, pero pagando un alto precio en térm inos de quiebras de empresas y de sempleo. E n esos años se demostró el fracaso del monetarismo para sacar a la economía de la situación de inflación con estancamiento
en la que se encontraba. Lo que parecía estar ocurriendo en Gran Bretaña se puede describir sin duda c omo una recesión provocada por el gobierno (a ho mbros de un a recesión mundial), mediante políticas deflacionistas, y con desem pleo masivo como resultado. P or lo tanto puede decirse que los efectos negativos de las medidas de política económica y social llevadas a cabo se d ieron c on tod a su intensidad. En lo que se refiere a lo s serv icios sociales se ob servó un intento de frenar y reducir el Estado del bienestar de forma indirecta, principalmente mediante una política de desgaste. Por un lado se limitaron los presupuestos de los servicios públicos y por otro se incentivó la privatización que, en algunas áreas, hizo grandes progresos.
Tanto el gobierno de Reagan c omo e l de la T hatcher alcanzaron el poder c on un programa político basado en la reducción del tamaño del gobierno y el recorte de impuestos. La reducción de la inflación, la disminución y eventual eliminación del déficit presupuestario y la recuperación de la senda de crecimiento eran algunos de sus objetivos principales. Los resultados del experimento de Thatcher son, cuanto menos dudosos. El déficit público no aumentó, pero se estuvo t an lejos com o ant es del equilibrio presupuestario. Quizás el crecim iento masivo del desempleo fue el res ultado m ás visible. P or otro lado se c onsiguió que l os sindicatos y l os trabajadores moderaran sus demandas s aláriales, m ientras q ue se produjo un s ignificativo aumento de la productividad industrial. En el corto plazo la nueva orientación política tuvo éxito en redistribuir la renta a favor de los ricos, aumentar el desempleo, reducir los servicios sociales, y lo único positivo fue el que la inflación se redujo.183
Las actitudes duras hacia los servicios del Estado del b ienestar y hacia sus beneficiarios están asociadas con la d ecadencia económica. Si los individuos perciben que ellos mismos se encuentran en un a p eor situación, e s me nos probable que apoy en pol íticas a ltruistas. El
desencanto con respecto al Es tado del bienestar se entiende por tres razones principales. En primer lugar, el crecimiento económico significó que la mayoría, incluso en épocas de recesión, estuviera e mpleada, se creía que la po breza no volvería a d arse. La necesidad social, e n una época de opulencia, se co nvirtió en u na e xperiencia i ndividual mucho más qu e en u na compartida colectivamente. En segund o lug ar, d esde el mo mento e n que la s prestaciones derivadas d el Estado de l bie nestar dejaron d e ser v istas co mo un a respuesta a p roblemas compartidos, se c onvirtieron más bien en un medio d e c alcular y distribuir la s d iferentes ganancias. Se p rodujo una competencia ent re g rupos e individuos para la obtención d e lo s beneficios sociales y esto fue corrosivo para la solidaridad social que había inspirado al Es tado del bienestar de la austeridad. Finalmente, el crecimiento económico significó que los servicios sociales podían ser amp liados sin te ner apenas c ostos pol íticos, porque en realid ad nadie se encontraba en una mala situación, por lo tanto el compromiso político de los primeros días del Estado del bienestar ya no era necesario y, en consecuencia, comenzó a decaer.184
Dentro de e ste c ontexto de desencanto del Estado del bienestar, en la d écada de los ochenta los gobiernos del Reino Unido (Thatcher) y Estados Unidos (R. Reagan) aplicaron en lo económico políticas monetarias y políticas restrictivas en m ateria social, se re cortaron l os programas sociales de bienestar y el sistema de prestaciones de Seguridad Social (reduciendo el Estado del bie nestar a un Estado d e asistencia), se reali zaron po líticas de flexibilidad y desregulación laboral, se privatizaron servicios públicos, se debilitaron los derechos humanos y, en particul ar los sind icales, y en fin se pu sieron en práctica medidas i mpositivas de caráct er regresivo. Todo ello a fin de disminuir la sobrecarga de exigencias hacia el sistema político. Las políticas n eoconservadoras su ponen el retorno aislacionista a la naci ón y al i ndividualismo
posesivo e i nsolidario de la sociedad civil regida por las fuerzas del mercado. Las opciones neoconservadoras ref lejaron el intento de reducir las funciones de l Estado d el bie nestar, traspasando p arte de la sobre carga d el gasto so cial a la soc iedad civ il, lo c ual produce desigualdad social en el acceso a la provisión del bienestar.
La política social de los gobiernos neoconservadores se puede caracterizar por un adiós al
pleno empleo. De acuerdo con la i deología del g obierno de Thatcher los gobiernos no pueden
mantener el pleno empleo sin causar efectos pe rniciosos como in flación y caída de la productividad. La conclusión era que los gobiernos no debían intentar mantener artificialmente el pleno em pleo sin permitir q ue las fue rzas del m ercado det erminaran los n iveles n aturales d e empleo. La aproximación monetarista para combatir la inflación se basaba en el enfriamiento de la economía (deflación) con la certeza de que esto provocaría un aumento del empleo. La política deflacionista d e la Prime r Mini stro Margaret Th atcher co incidió con una recesión económica mundial y produjo un a umento vertiginoso del desempleo. De cer ca de 1 ,3 millones en 1979 subió a m ás de 2,5 m illones en 1981, empujando la tasa de desempleo del 4,6 al 9% de la población activa. A partir de esta fecha continuó el implacable aumento de la tasa de desempleo llegando en 1985 a 13,2% de la población activa.185
Los go biernos n eoconservadores abandonaron la lucha con tra l a pobreza y los niveles
básicos mínimos. Son los pobres y los grupos minoritarios más vulnerables los que soportaron el
185 Por su parte en l os Es tados Un idos nun ca se ha acept ado que el pleno e mpleo fuera r esponsabilidad d el gobierno. La administración Reagan provocó una recesión en 1982 que empujó la tasa de dese mpleo del 7,5 % al 9,5%. Sin embargo con siguieron producir una fuerte r ecuperación e conómica en 1983-1984 que r edujo e l desempleo. En 1986 la tasa de desempleo había vuelto a los niveles de finales de los setenta, en alrededor del 5%. Es de d estacar q ue esta reducción d el dese mpleo n o se de be a ni nguna política n eoconservadora, s ino al impulso producido por los enormes aumentos en los gastos militares financiados mediante el mayor déficit presupuestario en la historia de los Estados Unidos. La recuperación económica y la mejora relativa del empleo le deben bastante a la política de Ke ynesianismo militar –reducci ón de impuestos y gasto f inanciado vía déficit para la pr oducción d e armamento. Mishra, Ramesh. “El Estado de Bienestar Después de la Crisis…, pp.63-64.
peso de la p olítica s ocial ne oconservadora. En Gra n B retaña, el pr ograma de v ivienda pública, destinado principalmente a los trabajadores manuales y otros hogares que pagan rentas relativamente bajas, sufrió recortes im portantes. La e liminación de los c omplementos relacionados con los ingresos en prestaciones como el seguro de desempleo o las pensiones, y la desaparición de l Wage Council, que fijaba e l sa lario m ínimo par a los trabajadores no sindicalizados con salarios bajos, son algunas de las medidas que afectaron de forma adversa a la población de ingresos bajos. En Estados Unidos, la reducción de los gastos en servicios sociales ha sido más profunda y general que en el Reino Unido. En p rimer lugar afectó a programas específicos para receptores de ingresos bajos, como el programa de bienestar general, los bonos de alimentación y asistencia médica. En la práctica son los pobres, los grupos desfavorecidos y marginales, los que han sufrido más como resultado del aumento del desempleo y la reducción de los programas sociales.186
Las experiencias de gobiernos conservadores (Reino Unido y Estados Unidos) ha puesto de m anifiesto que n o s e pr odujo un desmantelamiento a bsoluto d el sistema d el Es tado d el bienestar, sino procesos controlados (y, en consecuencia, de alcance relativo) de descompromiso social y privatización de servicios sociales. La abolición de las políticas del Estado del bienestar basadas e n beneficios universales y ni veles cr ecientes d e abastecimiento, y s u s ustitución p or políticas e statales disciplinarias basadas e n b eneficios d iscrecionales, m inimalistas e instrumentales tuvo como consecuencia un aumento en los niveles de pauperización.
186 En Gran Bretaña el número de personas que recibía prestaciones complementarias por ingresos bajos probados aumentó de 4 m illones en 1979 a 7,2 millones, o el 13,5% de la población en 1983. Para 19 87 la población pobre, esto es , aquéllos con ingresos iguales o i nferiores a los niveles nece sarios para tener derecho a prestaciones complementarias se cifraba en 9,5 millones, el 18% de la población. En Estados Unidos, el porcentaje de población por debajo de la línea de pobreza au mentó del 11,7% en 1979 al 15% en 1982. En 1985, como resultado de la recuperación económica, cayó al 14%, pero todavía era un 2% mayor que en 1979 (esto es, un incremento de cerca de 7 millones de personas). Ibíd., pp.66-67.
El triunfo de estos dos gobi ernos simbolizó la incapacidad de las políticas de estilo keynesiano para ha cer f rente a las n uevas contradicciones de l c apitalismo de bienestar representadas por estancamiento con inflación y crecientes déficit presupuéstales. Esto acabó con la sustitución en los dos principales países de habla inglesa, uno de los cuales (Gran Bretaña) fue el pi onero del Estado de bi enestar de p osguerra, de l vi ejo paradigma por el paradigma neoconservador renovado. E l neoconservadurismo logró una im portante v ictoria i deológica y política, al momento en que el desempleo masivo no provocaba inestabilidad social significativa. Detrás del pacto del Estado de bienestar de posguerra estaba la idea de que el pleno empleo y el bienestar social eran la contrapartida obtenida del capital por parte del trabajo a cambio de la paz social. No sólo se ha acabado el pleno empleo, sino que ha supuesto también el fin de la creencia de que el desempleo masivo es políticamente peligroso para el capitalismo.