Para la nueva derecha el c recimiento del Estado es un desastre absoluto, su intervención en la economía y en la provisión de los servicios de bienestar ha sido un fracaso. Se señala, para cada país capitalista, una larga lista de las deficiencias del Estado del bienestar como prueba de su fracaso, el gasto masivo de recursos y esfuerzo ha traído poco beneficio y causado un enorme daño: los gobiernos se encuentran sobrecargados hasta el pu nto d e vo lverse ineficientes e ineficaces. Las políti cas económicas keynesia nas y l as políticas del Estado del bienestar marcadas por el estilo Beveridge fueron responsables del crecimiento del Estado en los años de posguerra. Keynes hizo respetables e l dé ficit presupuestario y el creciente end eudamiento y
164 Desde mediados y princi pios del siglo XX autores como Friedrich A. Hayek, Milton Friedman y Ludwin Von Mises, han presentado una serie de postulados a f avor del liberalismo clásico, defendiendo la tesis en contra de la sobre regulación del Estado la cual se considera nociva para la libertad económica y el individuo. Para Friedman sin la libertad económica, las demás libertades -civiles y políticas- se desvanecen. Mientras que para Hayek la libertad es en el fondo un instrumento del prog reso; el mérito su premo de l individuo hay ekiano es co ntribuir (s in dars e cuenta) a la evolución social, en donde lo que importan son las reglas del juego y no los valores y fines compartidos. Estos aut ores basan sus i deas en la a preciación c lásica l iberal del g obierno li mitado, l os mercados l ibres y el gobierno de la ley y representan el antecedente teórico de los ataques neoconservadores en contra del Estado del bienestar. Guilherme Merquior, José. Liberalismo Viejo y Nuevo, México, FCE, 1993, pp.167-174.
gasto público. E l é xito inicial de e stas políticas a centuó el p roblema de la s obrecarga de funciones en la larga duración, porque aumentó el prestigio del gobierno y animó a la ge nte a creer que no debían ponerse límites a s u papel interventor. Otra razón para la sobrecarga es el crecimiento administrativo una vez que los programas se inician ganan velocidad por sí mismos e incrementan l a burocracia. Los nu evos programas no si empre reemplazan a aquellos que ya existen, de m odo que las funciones de la s agencias de gobierno encargadas de ellos crecen año tras año. Las consecuencias de esta sobrecarga del gobierno, incluyen una grave decadencia de la eficacia del gobierno y un incremento en el número de fracasos de las políticas estatales. Otro problema más de la sob recarga de gobi erno e s que e l sistema gub ernamental se va haciendo mayor y más complejo, aumentando las dificultades de coordinación y control.165
La nue va derecha utiliza l as t eorías de la sobrecarga de funciones del Estado y las pruebas, extremadamente sesgadas, de los fracasos en la política para dejar a un lado al Estado del bienestar y volver a las políticas de laissez-faire; una vuelta al mercado y más apoyo en las familias y en el esfuerzo voluntario. Como señala Hayek, se trata de un laissez-faire que permita establecer un a c ompetencia efec tiva e ntre la s fu erzas del merc ado, é sta es la m ejor guía para conducir los esfuerzos individuales y garantizar la libertad. El liberalismo económico considera que la competencia es el único método que permite a nuestras actividades ajustarse a las de cada uno de los demás sin intervención coercitiva o arbitraria de la autoridad, evitando por lo tanto un “control social explícito”.166 De aqu í que la nueva derecha afirme que la intervención estatal supone la negación de la libertad, estableciendo un estrecho paralelo entre la libertad económica en el m ercado y la libertad en ge neral. Los se rvicios so ciales su ministrados e statalmente, lo s
165 Johnson, Norman. El Estado de Bienestar en Transición. La Teoría y la Práctica del Pluralismo de Bienestar, Madrid, Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, 1990, pp.56-58.
intentos hechos por parte del Estado para reducir la desigualdad y mantener altos niveles de empleo, son rechazados al considerarlos inalcanzables, salvo a un precio demasiado elevados en términos de libertad.
Los problemas económicos, fiscales y de gobierno del Estado del bienestar dan origen a problemas de legitimación. Si, a ca usa de los problemas económicos, administrativos y fiscales, el Estado de bienestar no puede p roporcionar lo qu e pro mete o lo qu e la g ente espera d e él , comienza entonces a perder el apoyo de las masas; se da una pérdida de l egitimidad. La única solución, de acuerdo con la nueva derecha, es una reducción drástica del papel del Estado y un compromiso m ucho más fi rme con lo s principios d el capitalismo: indi vidualismo, propiedad privada, libre mercado, competencia y beneficio. Los escritores de derechas, suscriben la opinión de que el Estado de bienestar es la causa de los crecidos gastos estatales y del crecimiento del aparato de gobierno. La libertad del individuo es sacrificada en la persecución de una igualdad no lograd a. Más concretam ente, el Estado d el b ienestar re duce los incentivos, sof oca la iniciativa, libera a la gente de responsabilidad personal y estimula la d ependencia. La ausencia del m ecanismo de lo s precios y de la disciplina de m ercado e stimula la ineficiencia y e l despilfarro.167
La izquierda, por su parte, esta de acuerdo con la nu eva derecha en cierto sentido en lo que hace a la so brecarga del Estado y los problemas del gobierno democrático. Los problemas, de acuerdo con la izquierda, son el resultado de las básicas contradicciones existentes en el seno del sistema capitalista. Offe establece que “la brusca d esaparición del Estado del b ienestar abandonaría al sistema en un estado de conflicto explosivo y de anarquía”. Este autor destaca que “el embarazoso secreto del Es tado de l bienestar e s q ue si su im pacto s obre la a cumulación
capitalista bie n pu ede ha cerse d estructivo (como tan en fáticamente demuestra el análisis conservador), su abolición sería se ncillamente paralizante (un hecho sistemáticamente ignorado por los críticos conservadores). La contradicción es que el capitalismo no puede existir ni con ni sin Estado del bienestar”.168 Offe destaca en términos si milares a lo s teóricos conservadores, que el problema de la ingobernabilidad es resultado de la presión creciente de las expectativas de bienestar y por la disminuida capacidad directora del Estado.
En este sentido y dentro de las críticas hechas por la izquierda, Alan Wolfe establece que la c ontradicción de l s istema po lítico y los pr oblemas de l egitimidad se producen en tre las visiones políticas l iberales y democráticas del Estado. Las m edidas polít icas liberales i ntentan facilitar la acum ulación de capital, en tanto qu e las medidas políticas democráticas dificult an dicha acumulación al insistir más en la máxima participación de todos los ciudadanos en la vida política y e conómica. Pa ra W olfe “ la c risis de legitimidad es producto de l a i ncapacidad del Estado capitalista avanzado para mantener su retórica democrática si es que ha de preservar la función de acumulación, o de la incapacidad para estimular una mayor acumulación si es que ha de ser fiel a su ideología democrática”.169
Las críticas de la izquierda se centran en l as contradicciones del Estado capitalista y del Estado del bienestar en particular. El Estado de bienestar para esta corriente sigue siendo visto como una de las mayores causas de los problemas económicos, gubernamentales y fiscales en las democracias capitalistas. Más c oncretamente, si bien el Estado del bienestar ha conseguido, sin duda alguna, mejoras en el nivel de vida de la clase obrera, ha fracasado a la hora de llevar a cabo al gún cambio f undamental e n la estructura socioeconómica y en la d istribución d e l a
168 Offe, Claus. Contradicciones en el Estado del Bienestar, México, Conaculta/Alianza, 1991, pp.142.
169 W olfe, A lan. Los Límites de la Legitimidad. Contradicciones Políticas del Capitalismo Contemporáneo, México, 1987, pp.356.
riqueza y el poder. Desde el momento en que el Estado del bienestar opera básica, aunque no exclusivamente, en interés d el capital, los e sfuerzos par a atender a l as n ecesidades d e lo s trabajadores son poco gen erosos, míni mos y condicionados en parte, po r las necesidades del capitalismo y en parte, por la presión obrera. El Estado de bienestar está más preocupado por el control social que por el cambio social. Se espera que los receptores de las ayudas desarrollen actitudes útile s para el sistema y que s e conformen c on d eterminados pa trones de comportamiento.170
Las c ontradicciones d el sist ema político del Estado del bienestar, a nte l a difi cultad manifiesta de que se puedan c onciliar, sin que se produzcan graves distorsiones en la formación social, las dos funciones principales que ha de desplegar, a sa ber, garantizar el funcionamiento del sistema económico haciendo posible la acumulación rentable del capital disponible (principio económico de acumulación cuyo inc umplimiento es m anifiesto ante l a crisis de l a o ferta y l a consiguiente caída del tipo de beneficio empresarial) y conseguir la adhesión de los individuos y de los g rupos de intereses organizados a las políticas es tatales, legitimándolas a tra vés de la integración y del consenso social (pri ncipio político de legitimación). Frente a la c risis de l os años setenta, el poder político debería conciliar, dentro de su actividad económica y en el marco de las políticas sociales que procuran su legitimación, dos exigencias que e n la década de los ochenta aparecían especialmente contradictorias e inconciliables en el momento de su puesta en práctica por u n lado, el E stado, a fin de garantizar s u l egitimidad y c onsenso s ocial, debería procurar el b ienestar so cial realizando una política encaminada a garantizar una ade cuada protección de la s clases trab ajadoras, po r otro, tut elar el interés emp resarial a tra vés de una política económica que asegure el crecimiento económico y la acumulación rentable del capital,
cumpliendo, por otra parte, con el principio de subsidiaridad de la iniciativa pública. Lo que sucedió, sencillamente, es que la crisis estructural había convertido en prioritaria la función de acumulación e conómica, h aciéndola i ncompatible, e n buena m edida, c on la s demandas de bienestar. En efecto, cuando el Estado no puede reconciliar amb as exigencias ( acumulación y legitimidad), se produce una crisis de legitimación estructural, es decir, se ocasiona un déficit en la ra cionalidad político-administrativa qu e e l capi talismo av anzado h a tomado en su nu eva expresión como Estado del bienestar.
Para los c onservadores, el Es tado del bie nestar g enera u n crecimiento del go bierno, excesivo, dañino y carente de todo principio sustentador. Ya que es muy fácil que la defensa de la c onveniencia de la intervención re guladora de l g obierno e n la e conomía de mercado (e l paquete de Keynes y Beveridge de colectivismo moderado) conduzca a una situación en la que el gobierno p ase a as umir l a responsabilidad de t odos y cada uno de los posibles p roblemas económicos y sociales. En la actualidad no hay prácticamente nada en lo que el gobierno pueda permitirse no inmiscuirse. Y ser considerado respon sable de todo significa sentirse obligado a intervenir en todo. Este elevado sentido de responsabilidad por parte del gobierno no tiene nada que ver, sin embargo, con el alto grado de conciencia social existente o con la vigencia de algún otro principio s ocial al truista, si no q ue m ás bien si gnifica q ue la presión e lectoral y las características de la competencia política en democracia han empujado al gobierno cada vez más, a convertirse en “responsable” de todo.
Los conservadores, destacan el pa pel de la propia burocracia estatal. Lejos de ser meros servidores públicos y una herramienta obediente en manos de los políticos, la burocracia es un grupo de interés d e ple no dere cho. Las burocracias p úblicas, qu e tra bajan fuera de las
restricciones que impone el mercado (relación costes-eficiencia) y la competencia, tienen una tendencia in herente a l c recimiento. Se gún aum enta el á mbito de la a ctividad de l gobierno también aumenta la burocracia que se interpone entre los ciudadanos y sus representantes. Así la burocracia se con vierte tanto en un v ehículo a tr avés del cual pueden al canzar sus ob jetivos ciertos intereses generales así como en sus propios intereses como grupo. Una vez que se ponen en mar cha l os pro gramas y se cre an las organizaciones gub ernamentales encargadas d e su desarrollo, es muy difícil que lleguen a ser desmantelados. Lo que es más probable es que los intereses particulares de la propia burocracia comiencen a e jercer presiones para su expansión, empezando por la masiva burocracia engendrada por los propios programas.
La l lamada cr isis de legitimación del Esta do del bienestar, m ás allá de l as críticas provenientes de la Izquierda y la derecha, apela a un descrédito del Estado primordialmente entre las clases medias occidentales que en otros tiempos fueron su apoyo y que ahora se manifiestan con indiferencia y de safección por la perdida de confianza en la ca pacidad de los Estados para producir transformaciones significativas. Uno de los factores principales de esta deslegitimación tiene que ver con el p roblema d el desempleo, el cual crece en algunas reg iones del m undo, mientras que en otras se mantiene estancado, no se ven las condiciones que puedan contrarrestar esto, más que en la precarización del empleo. Lo cual, sumado a los factores de la crisis fiscal del Estado y las pocas expectativas de crecimiento, el resultado es la frustración de amplias capas de la ciudadanía que en su día supieron que tenían asegurados determinados derechos y que ahora los ven, sino negados, por lo menos de dudosa satisfacción. Estos hechos que se presentan en general, en todo el mundo lo cual ha impulsado el individualismo y la falta de solidaridad.171
171 Tortosa, José María. “Malestar del Estado y Estado del Bienestar”, en: Pros y Contras del Estado del Bienestar, Ramón Casilda Béjar y José María Tortosa (Editores), Madrid, Tecnos, 1996, pp.101-109.
SOBRECARGA DEL SECTOR PÚBLICO Y PROBLEMAS FISCALES DEL ESTADO