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Es una mujer de 93 años que durante toda su juventud se dedicó a mandar y a hacer plata. Mientras ella y su esposo estuvieron en frente del negocio, una compañía constructora muy importante en los 50’s y 60’s, la familia fue acomodada, pero una vez sus hijos fueron quienes manejaron la plata hubo desfalcos y ahora, Sara sólo vive del recuerdo del pasado. En sus años de bonanza, tuvo una casa inmensa en donde sus hijos hacían fiestas cada ocho días. Los cuatro hermanos Garzón: Aura, Leonor y Beatriz eran reconocidas por sus fiestas y todos los jóvenes querían recibir alguna invitación. Sara estaba muy orgullosa de esto. A Aura, la hermana menor, había que encerarla en el cuarto más apartado de todos para que durmiera, pero ella siempre se levantaba a ver a sus hermanos bailar.

Su familia era de solo mujeres, no tuvo papá. Su mamá tenía una casa grande y no era empleada de nadie. En el pueblo su mamá, ella y su hermana eran conocidas como las “tres Marías”, la gente del pueblo las querían mucho.

En su infancia Sara fue la responsable de su hermanita menor. Siempre la tenía al lado suyo mientras jugaban en los campos del pueblo en el que nacieron. Como su mamá era una mujer muy apetecida por los hombres del pueblo, Sara se pasaba las tardes planeando con su hermana como espantarlos. Ella y su hermana iban al mejor colegio del pueblo, el que tenía uniforme, el uniforme era un vestido azul claro sobre una camisa blanca de cuello redondo.

En su juventud fue una mujer sencilla, sin ninguna rebeldía, sin ninguna pretensión más que la de proteger a los suyos. Sus triunfos más grandes incluyeron trampas, falsificación de firmas, pero todo con un propósito bueno. “Supongo que es por eso que Dios me hizo tanto bien” dice ella cada vez que recuerda su vida.

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A pesar de ser una mujer tan sencilla viajo mucho, pero todos sus viajes fueron sin planearlos, aventuras, casi de un día para otro. Cuando salió del país paso largas temporadas fuera. Vivió en Barcelona, en Lima, y en San Diego. Su casa siempre tuvo cosas envidiables que sólo se conseguían por fuera. Tuvo el privilegio de darse los gustos más importantes para ella, poder comer bien y poder vestirse bien. Aún en su época de pobreza vestía con las ropas más a la moda, así le tocará pasarse la noche cociendo con vela.

A Sara no le gusta el arte, no entiende mucho de música y nunca le gustaron los libros. Aprecia, más bien, las cosas pequeñas, el buen vestir, la buena comida, una buena cama, las plantas y los espacios grandes. Pero a medida que fue envejeciendo esos placeres se volvieron más difíciles de disfrutar porque su cuerpo se torno cada vez más débil para moverse.

Es muy femenina, le gusta la ropa y la cocina. Le gusta estar con sus amigas, aunque casi todas ya se han muerto. Odia a los hombres borrachos. Jamás se fumo un cigarrillo y nunca volvió a comer nada que la hiciera enfermar una vez. Es muy vanidosa y no resiste que nadie le vea el pelo canoso, pero tampoco se lo pinta, más bien usa peluca, porque odia los químicos en la piel o en el cuerpo entero, por eso mismo, no se ha maquillado nunca. Ninguna de las parejas de sus hijos le gusto. Su hija preferida fue, Leonor la mayor quien ya se murió. Beatriz se fue a España, y la menor, Aura, con quien vivió por muchos años, se fue a vivir a otra ciudad. El día del Bogotazo ella estaba en la ciudad, con sus tres hijas y tuvo que correr de un lado a otro, tenía 32 años.

El día que por primera vez tuvo que usar gafas se demoró mucho escogiéndolas. No quería que la gente la viera como una boba. Su cara redonda necesitaba lentes cuadrados y grandes, eso fue lo que compro, con suerte estaban de moda. Con los años los problemas de la vista se hicieron más difíciles de sortear, incluso tuvo que operarse las cataratas. Por eso jamás dejo de usar gafas y estas cada vez se volvían más pesadas.

A Sara el pasar de los años la asustaba y ella misma se fue encerrando para evitar que su vejez se apoderara de ella. Pero fue ahí, en el encierro y en la soledad, que la vejez se

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convirtió en un problema. Sabía coser, pero ya dejo de ver el hilo y la aguja, sabía manejar pero sus piernas se volvieron pesadas y lentas.

Cuando Sara empezó a usar gafas su hermana se estaba quedando sorda y ya se le habían muerto dos hijos. Como Sara se sentía completamente responsable trajo a Rosa, su sobrina, y a su esposo Juan a vivir con ella y su esposo, Alfonso. Siempre era la responsable de todo lo que le rodeaba por eso crio no sólo a sus hijos, sino también a los bebes de Rosa.

Cuando habla del pasado se emociona y las lagrimas empiezan a salirle de los ojos. No es que este triste, está contenta, solo que al hablar del pasado, el recuerdo de su esposo se hace tan grande e incontenible que hay que sacarlo. Desde que se murió su esposo se quiere morir, se siente sola, pero su cuerpo, al parecer, todavía es más fuerte que su mente.

HENRY:

Tiene 45 años, se nota que fue un hombre grande y fuerte. Sus hermanos mayores pretendieron a Sara, pero ella los rechazaba por pueblerinos. Él no la conoció, sino hasta que llego a la ciudad buscando trabajo con el nombre de ella y su dirección. Sara lo recibió, en ese entonces ella tenía 63 y él 15.

En su familia eran diez hermanos separados por muchos años, él era el menor. A pesar de que su mamá lo consintió mucho, cuando terminó el colegio ella lo hecho de la casa porque “ya era hora de que él trajera comida a la casa”, él jamás entendió eso, jamás se lo advirtieron, por eso prefirió irse del pueblo, en vez de conseguir trabajo allí y seguir viviendo en la casa de su mamá como todos sus hermanos.

Cuando llego Henry a la ciudad para trabajar con Sara, Aura también tenía 15 años, para ella fue muy difícil ver como su mamá siempre prefirió la compañía de él que la de ella. Por esa razón, Aura siempre tuvo una actitud de superioridad muy incómoda hacia él, pero en el fondo, ambos sentían un aprecio muy profundo el uno por el otro, ya que fueron lo más cercano a un hermano.

Henry es un hombre muy sencillo, no sabe escribir ni leer muy bien; adora a Sara porque al llegar a la ciudad ella fue quien lo recibió cariñosamente. Lo que aprendió se lo enseñó ella. A pesar de que ella jamás le permitió más cercanía que la de un empleado antiguo, él la

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sentía como su madre. Por eso, aunque las cosas han empeorado económicamente desde que se murió su esposo Alfonso, él sigue con ella, a pesar de lo que su esposa piense. Henry siempre ha trabajado para la familia de ella. Primero fue chofer de Alfonso y fue él quien le enseño a conducir, al mismo tiempo que Aura, pero a escondidas de Sara. Cuando estuvo en Perú trabajando con ella se enamoró de una mujer, sin embargo, él no quería dejar a Sara entonces se casó con esa mujer y se la trajo a Colombia.

A Henry le gustaría seguir viviendo en Perú, le gustaría mejor ser chofer de alguien importante, como en los viejos tiempos en los que él se encargaba de los carros de la familia y de transportar a Alfonso. Le gustaba tener uniforme, un sombrero, un vestido negro y corbatín con una camisa blanca. Le gustaba como los miraban al llegar y siempre estar rodeado de esos automóviles buenos.

Ahora es jardinero, portero y empleado del servicio, es decir, es el todero del edificio. Le toca ir todos los viernes a limpiarle el apartamento a Sara. Antes esa labor era fácil y hasta disfrutaba de su compañía porque Sara mantenía el apartamento muy limpio; ahora, ella no ve nítidamente y tampoco puede oler muy bien, entonces cuando va al apartamento lo encuentra sucio, con regueros por todo lados, incluso maloliente, y si algo se ha perdido, ella desconfía de él y le pregunta sobre las cosas acusándolo con la mirada, o sino sólo se sienta a un lado en silencio, ya no es tan buena compañía como antes, sobre todo porque ya ni escucha.

Todas las noches imagina como sería si Sara se muriera. Primero se siente libre, por fin podría volver a ser chofer, pero luego el corazón se le inunda de culpa, y se siente solo, a veces el deseo es tan fuerte que deja de sentir y después es difícil hablarle a la viejita. En verdad Henry no sabe qué pasaría si ella se muere.

AURA:

Aura tiene 45 años, es la hija menor de Sara, la que nació a la riqueza y a la comodidad. Cuando ella nació, la menor de sus hermanas ya tenía 10 años y, se convirtió en el juguete de todos. Todos eran felices cumpliendo sus deseos. Por lo tanto, Sara considero que como Aura ya tenía la aprobación de todos en la casa, ella debía ser quien la controlara y pusiera

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limites, lo cual ocasionó muchas dificultades en su relación. Todo lo que Aura ha hecho siempre es o un acto de rebeldía en contra de su mamá, o un gesto que busca su aprobación. Aura fue la primera en intentar escapar de la dictadura de su madre y viajo a Europa con todo pago por su papá, allá vivió dos años, pero volvió por falta de plata. Aprendió francés, pero ya no lo habla.

Aura es una mujer muy tímida y rebelde, canta, pinta y lee, estudió primero pedagogía infantil y después del fallido primer matrimonio estudió trabajo social. Es una mujer muy religiosa, siempre ha querido que su mamá la respete como respeto a su hija mayor, pero Sara no la entiende. Tuvo uno que otro trabajo estable en ONG´s para mujeres, nunca aprendió a cocinar y mucho menos a cocer. Ha sido una mujer medianamente independiente. Jamás ha dejado a sus hijos con alguien más, salvo con su mamá, con la que vivió desde que nació su primer hijo, hasta que el mayor cumplió nueve e hizo su primera comunión. Las empleadas le duran un poco menos de dos años, esto sucede por su tendencia a ser tan mandona como su mamá, pero un poco más egoísta. Con el pasar de los años, Aura ya no acompaña tanto a su mamá por que vive lejos desde hace un tiempo. Se caso dos veces y tuvo dos hijos en su segundo matrimonio. Tuvo un aborto y jamás ha tenido éxito profesional. Lo más cercano a eso, fue un hostal para padres adoptivos que funcionaba en su casa, ganaba en dólares y podía practicar el francés y lo poco de ingles que sabía. Como ganaba en dólares, con eso pudo ir a visitar su hermana en España. Sin embargo, desde que se murió su papá vive de los apartamentos que él dejó a su nombre. CAMILO:

Es el hijo mayor de Aura, tiene 18 años, acaba de entrar a la universidad, está estudiando medicina como su abuela quería, disfruta las visitas a su abuela pero a veces se le hacen muy largas. A veces solo la quiere ver un ratico y salir corriendo antes de empezar a sentir los olores a viejito del apartamento, antes de empezar a ver la mugre en las esquinas y de sentirse incomodo de tener que gritarle para que lo escuche. Le encantaba su abuela cuando era más pequeño, le gustaban las historias y las fotos. Le gustaba su olor y sus manos arrugadas y suaves. Le gustaban los regalitos pequeñitos que ella siempre tenía esperando por él cuando regresaban de Armenia.

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A Camilo le molesta la relación que Sara tiene con Sebastián, porque siempre lo hicieron sentir por fuera, pero con la vejez y la sordera de ella mejoró la situación, porque a veces Sara está tan confundida que no sabe cuál de los dos es al que prefiere. Aún así, Camilo siempre quiere salir corriendo de ese pequeñísimo apartamento.

Camilo es un organizado empedernido. Eso lo saco por que en su niñez su abuela estuvo muy presente, y ella era obsesionada con la limpieza. Es bastante obsesivo con todo, no le gusta empezar algo si no lo va a terminar. Es muy mandón y regañón todo el tiempo está encima de Sebastián tratando de imponerle lo que hay que hacer y cómo hacerlo. Camilo es lo que se conocería como un adolecente modelo.

SEBASTIAN:

Sebastián es el hijo menor d Aura, tiene 16 años, es un muchacho callado, pero extrovertido, le gustan la rumba, las mujeres y el trago. Es un hombre sencillo y por eso a pesar de fumar y de tomar tanto le gusta a su abuela. Ella puede hablar con él sobre las cosas más simples, sin preocuparse y él puede quedarse horas con ella sin notar el olor a viejito ni los rincones sucios. Es descomplicado y burlón. Canta y a veces lleva su guitarra a las visitas para cantarle boleros viejos a su abuela. Esto la enamora. Le encanta saber que Sara lo prefiere a él que a Camilo y durante las visitas hace todo para que Camilo se sienta incomodo.

Le encanta estar por encima de su hermano, por eso todo lo que hace es una copia mejorada de lo que su hermano ha hecho antes. Quiere estudiar medicina, pero le toca buscar una universidad a la que no le importen las notas del bachillerato.

ALFONSO:

Acaba de llegar al edificio, le llamó la atención el edificio tan pequeño y al conocer a la viejita le parecieron graciosas las reglas que le puso, aun así tomó el apartamento. Todo lo que tiene alrededor le parece un chiste, por lo anticuado que es. Es contador de una empresa farmacéutica. Y es un hombre muy organizado. Es silencioso y le gusta la privacidad propia, también le gustan mucho los chismes.

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