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Chapter 2: Research process

2.2 Doing constructivist grounded theory research

2.2.2 Phase two field work and data analysis

2.2.2.3 Population and sampling

2012.

Pronunciado por César Jeréz representante ANZORC, miembro de ACVC

Saludo campesino a los congresistas de la república, a los funcionarios públicos del gobierno nacional y todos los presentes en esta audiencia, desde las Zonas de Reserva campesina legitimas de hecho en el departamento del Cauca, lideradas por el Proceso de Unidad Popular del suroccidente colombiano coordinación agraria Cauca (PUPSOC CAC) y la asociación nacional de Zonas de Reserva campesinas de Colombia ANZORC.

Un apretón de manos a las organizaciones campesinas que hoy se encuentran aquí dando un paso en la lucha por la defensa de los derechos del campesinado colombiano, pers4eguido y expropiado por las políticas de despojo que se han implementado en nuestra nación, que han convertido al sector campesino en paria, estigmatizado, ignorado y desarraigado en su propia patria.

Cualquier esfuerzo serio por alcanzar la paz con justicia social en nuestra nación en la vía de darle una solución política al conflicto social y armado pasa necesariamente por el reconocimiento de los derechos políticos, sociales, económicos y culturales del campesinado colombiano y aquí estamos parte del campesinado, uno de los sectores sociales que debe ser tenido en cuenta directamente en las meses de diálogo.

En el departamento del Cauca, los campesinos iniciamos la exigencia de territorios campesinos a través de la constitución de las Zonas de Reserva Campesinas legitimas de hecho desde mediados de los años noventa arrancándole al gobierno nacional en el año 200 por medio de la movilización en el campesino por escrito de impulsarlas, constituirlas y financiarlas; compromiso incumplido a la fecha, po9r el gobierno nacional, compromiso incumplido hasta el momento por el estado.

Este incumplimiento a la palabra gubernamental no ha menguado nuestra posición y anhelo territorial: asumimos las ZRC como un logro de las luchas del campesinado colombiano, continuamos exigiendo la materialización jurídico de nuestras demandas sociales, que se enmarcan en el reconocimiento político y jurídico de las campesinas y los campesinos como sujetos de derechos, territoriales, culturales, sociales, económicos y políticos.

Las Zonas de Reserva campesina como la venimos construyendo deben ser reconocidas por el estado colombiano como u8n primer paso para saldar esta deuda histórica y cumplir con su palabra empeñada con nosotros los campesinos y campesinas den varios acuerdos o resultado de la movilización y protesta.

En este mismo sentido, el programa de las naciones unidas para el desarrollo humano PNUD, nos da la razón y reafirma la continua reivindicación campesina en el Quinto INFORME de Desarrollo Humano del año 2011 llamado EL CAMPESINADO. RECONOCIMIENTO PARA CONTRIUR UN PAIS: dice el informe que “Es un llamado claro y sin tapujos a toda la sociedad por reconocer el papel que los campesinos juegan en un proyecto nacional, y por ende, aportarle al mejoramiento de sus condiciones de vida, al respeto de sus derechos y a su inclusión política, económica, social y cultural”.

Tesis inicial: Las Zonas de Reserva campesina para las comunidades campesinas en el departamento del Cauca son una alternativa para superar los conflictos por tenencia y uso de la

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tierra, lograr el reconocimiento del campesinado como sujeto político y de derechos, mejorar las condiciones de vida mediante la promoción del desarrollo social con visión territorial, pReservación de los recursos naturales y el fortalecimiento de las economías campesinas; para lo cual es importante la perspectiva del reconocimiento de la diversidad cultural existente en el departamento. El departamento del Cauca es uno de los departamentos con mayor población rural dispersa y con una gran desigualdad en la distribución de la tierra, lo que se manifiesta en la situación de pobreza rural donde los indicadores socioeconómicos diseñado e implementado por el estado no dan cuenta de esta realidad, que es producto del abandono estatal y la aplicación de políticas que han conllevado a la profundización de la misma, al tiempo que han generado el desconocimiento de un importante sector como es el campesino.

La estructura agraria en el Cauca y en general en Colombia no se ajusta a los dictámenes del modelo de desarrollo nacional en repuesta a las tendencias mundiales del mercado. La total ausencia de políticas estatales frente a las realidades como las del Cauca, la absoluta falta de inversión en programas integrales que consulten la realidad de la producción parcelaria en micro fundíos y nano fundíos síntomas de una violencia estructural, de unas políticas de estado excluyente hacen de la figura de las Zonas de Reserva campesina una propuesta de territorialidad absolutamente vigente y de urgente reconocimiento por parte del estado colombiano.

Solo así se atacara adecuadamente al menos parte del caldo de cultivo que encuentra el narcotráfico en estos territorios para eslabonar su cadena productiva, pues los cultivos de subsistencia de marihuana, coca y amapola, no son causas del narcotráfico sino sus consecuencias, resultado apenas lógicos de las estructuras excluyentes de producción y desigual distribución de la tierra.

Las comunidades campesinas, al igual que indígenas y comunidades negras reclamamos el territorio para nuestras permanencia y progreso como grupos económicamente sustentables, sociales y culturales; pero cada vez nos vemos enfrentados en peores condiciones a las políticas de expansión y profundización de las relaciones que imponen el sistema- mundo capitalista y que los gobiernos de turno en Colombia acogen genuflexiones sus programas como es el caos de las locomotoras consignadas en el plan de desarrollo nacional del actual gobierno del presidente Santos, como la agroindustria y la minería, nos amenazan con el despojo y saqueo de los territorios Caucanos y del territorio colombiano a nombre de la “prosperidad para todos”. Ya lo ha dicho el programa de las naciones unidas para el desarrollo PNUD: el crecimiento económico sin equidad, sin voz de las comunidades, sin raíces, contradice el propósito ético fundamental de cualquier modelo de desarrollo que es mejorar la vida de la gente, en este caso del campesinado. Textualmente dice; “no es recomendable, dentro de los postulados del desarrollo humano y el desarrollo rural, construir políticas para un sector tan vulnerable sin tener en cuenta sus proyectos y aspiraciones como ciudadanos dignos e una sociedad que aspira a un prosperidad con modernidad”. (Informe de Desarrollo Humano; El Campesinado, Reconocimiento Para Construir país. 2011).

Las comunidades campesinas en el Cauca venimos construyendo nuestras Zonas de Reserva campesina legitimas de hecho, nos anima nuestro amor por la tierra, nuestra vocación por proteger la naturaleza y al biodiversidad, nuestra absoluta certeza de poder demostrar que el campesinado es económicamente viable y ambientalmente indispensable para encontrar una solución am cambio climático, sabemos que en la cultura parcelaria esta la posibilidad de alcanzar objetivos, como el de paliar el hambre de la humanidad. En este ejercicio continuamos y actualmente como el INCODER tenemos radicadas (6) seis solicitudes en el departamento del Cauca para la constitución de Zonas de Reserva Campesina que comprenden 10 de sus municipios en los cuales se está en el proceso de clarificación para la delimitación de lo que será estos territorios campesinos.

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Esta forma de territorialidad campesina e parte integral en el reconocimiento político y jurídico del campesinado como sujeto de derechos ante el estado colombiano; condición esta indispensable en la prevención y solución de conflictos y en la construcción de una paz duradera con justicia social. También hacemos un llamado a las organizaciones indígenas y afros a conocer la figura de la ZRC y a poner en práctica el respeto al derecho a la diferencia hacia los campesinos, a la autodeterminación campesina como individuos y comunidad organizada. Estamos seguros que la sabiduría nos conllevara a la unidad respetando la diferencia y proyectando la construcción de territorios multiculturales.

La discriminación positiva, una estrategia que viola los derechos del campesinado colombiano. Esto lo reconoce y lo señala el informe de desarrollo humano de las naciones unidas “razones para la esperanza”. La discriminación positiva, reconociendo a unos y desconociendo a otros es una práctica del estado colombiano que causa conflictos interétnicos o interculturales por el territorio. En el Cauca la ampliación, constitución y saneamiento de resguardos, legítimo derecho de los pueblos indígenas cuando se hace desconociendo la territorialidad campesina, genera los conflictos entre los pueblos con altos costos incluso en vidas humanas, lo que nos muestra lo ineficaz de la estrategia del estado en dividir las luchas de los indígenas campesinos y comunidades negras, que podrían ser el motor de cambios estructurales que resuelvan la problemática de la tierra en el Cauca y en Colombia.

Tal situación evidencia que la discusión territorial o el reconocimiento de los derechos territoriales y políticos de los grupos culturales es un tema muy delicado que atraviesa la situación social Caucana y colombiana, que no puede reducirse a una interpretación de conflicto interétnico. Los conflictos territoriales evidenciados en los últimos tiempos son la manifestación directa de una violencia estructural sufrida por estas comunidades, claramente agenciada por el estado colombiano. Los niveles de violencia alcanzados por la defensa territorial entre grupos, en casos cono la finca los Naranjos en Cajibio , San Andrés de Pisimbalá en Inza donde se enfrentaron comunidades campesinas e indígenas; mazamorreo en Santander de Quilichao donde se enfrentaron comunidades afro descendientes e indígenas, son la muestra de que en el departamento persisten la concentración de la tierra en detrimento de las necesidades y aspiraciones territoriales de sus habitantes; y dejan ver además la responsabilidad de entidades como el INCODER que mediante sus determinaciones han agenciado este tipo de confrontaciones por predios, adjudicando títulos a comunidades indígenas en territorios campesinos o de afro descendientes. Igual responsabilidad tiene la gobernación del Cauca, los ministerios de educación, interior, Ingeominas, entre otros, cuando desde sus cómodos escritorios, funcionarios ignorante de la realidad regional y rural, expiden actos administrativos, normas y jurisprudencia que rompen el tejido social entre campesinos, indígenas y afros.

Ante las legítimas pretensiones territoriales de los indígenas y los compromisos del gobierno con ellos, se deben considerar los derechos territoriales de los campesinos que descendiendo de indígenas, negros, blancos, zambos , mulatos, tienen mucho en común como culturas tradicionales y sus visiones y aspiraciones frente al territorio que deben ser reconocidos y respetados como derechos constitucionales. El derecho a la diferencia no solo se aplica como reconocimiento hacia mí, implica también el respeto y reconocimiento hacia el otro que es diferente o piensa diferente. En este sentido la Zona de Reserva campesina además de ser una figura de ordenamiento territorial, ambiental y productivo, favorece el reconocimiento social y cultural de comunidades de diverso origen étnico y cultural que se reconocen como campesino y se constituyen en posibilidad real para la construcción en un futuro de territorios multiculturales entre varados.

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Aclaramos de todas maneras que los conflictos entre grupos culturales, especialmente en el Cauca, los asumimos como efecto de las instrumentalizadas políticas discriminatorias que practica el estado colombiano como parte de su estrategia por debilitar y dividir el movimiento social e impedir que se toque la problemática estructural de la tenencia de la tierra.

La respuesta hasta el momento por parte del gobierno nacional y su instituciones se resumen en a cuerdos incumplidos falsas promesas y en la creación en el departamento del Cauca de Zonas de Consolidación Territorial, delegando funciones civiles a los militares, violando de paso la normatividad del derecho internacional de los derecho humanos y el derecho internacional humanitario, lo cual demuestra que el desprecio por los derechos y denuncias del campesino Caucano. El Cauca necesita Soluciones Políticas Y Sociales, No Militares.