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RESEARCH DESIGN AND METHODOLOGY 3.1 INTRODUCTION

3.4 POPULATION AND SAMPLING OF THE STUDY

En este aparte se presentan como referentes las políticas que garantizan la enseñanza de la escritura en la educación superior.

A nivel internacional se establecen como referentes para el cultivo y desarrollo de la escritura las Políticas Educativas de Promoción de la Lectura y Escritura en Iberoamérica de 2006, “La Declaración Mundial sobre Educación para Todos” de 1990 en Tailandia, el Foro Mundial de Educación de Senegal del 2000, el Decenio para la Educación de 2005 - 2014, inserto en el Programa Mundial de Educación para Todos, entre otros. Como referentes legales a nivel nacional se asumen: la Constitución Política de Colombia de 1991, la Ley General de Educación o Ley 115 de 1994, los Lineamientos Curriculares de Lengua Castellana de 1998, los decretos 3012 de 1997, 1278 de 2002, el 4790 de 2008 así como el Plan Nacional de Lectura y Escritura (PNLE, 2011) y la Ley 1075 de 2015.

El análisis de estos documentos permitió establecer cinco tendencias o categorías sobre las cuales se agrupa el conjunto de referentes que a continuación se exponen teniendo en cuenta sus planteamientos y aportes en relación con la escritura, estas son: la escritura como derecho, la escritura como práctica social, la evaluación de la escritura, las políticas públicas de promoción de la escritura y la escritura en la formación de los docentes.

En cuanto a la primera tendencia, la escritura como un derecho se encontró que:

En el plano nacional, la política pública parte del reconocimiento que la Constitución Política establece en su artículo 67 y que reza: “La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a

la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura”. Bajo este precepto constitucional se enmarca la necesidad de desarrollar competencias y habilidades comunicativas para hablar, escuchar, leer y escribir; estas habilidades se constituyen en elementos básicos para la interacción social y el acceso al conocimiento.

En cuanto a la segunda tendencia, la escritura como práctica social se encontró lo siguiente: La Declaración Mundial sobre Educación para Todos, de 1990, en Tailandia (Unesco. 1990, p.8) concibe la escritura como una práctica social que debe formar para resolver las necesidades básicas de aprendizaje y como una habilidad necesaria para el desarrollo de las personas. Lo que se retoma en la Constitución Política de Colombia, mediante la consagración del derecho a la educación, y que refleja la necesidad de desarrollar competencias y habilidades comunicativas en las que la escritura está presente. En este mismo sentido, el artículo 20 de la Constitución garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación”.

Esta orientación cobra fuerza en la Ley 115 de 1994 y se hace evidente en el artículo 20, literal b, que propone: “Desarrollar las habilidades comunicativas para leer, comprender, escribir, escuchar, hablar y expresarse correctamente”; Sin embargo, a la luz de las nuevas

consideraciones sobre las concepciones de escritura, en nuestro caso particular, y sobre las habilidades para comunicarse, para el caso de los normalistas superiores es conveniente cambiar las concepciones de estas habilidades y, en especial, sobre el escribir para ser asumida desde una función social y pedagógica por la misma naturaleza de su formación, lo que implica además, cambios en las forma de abordar su enseñanza y el mismo proceso escritural con fines sociales que permitan mejores procesos comunicativos.

En correspondencia con lo anterior y como una orientación para que el maestro guíe sus prácticas de enseñanza en torno a la lengua castellana y de los procesos escriturales, el Ministerio de Educación como política educativa en los Lineamientos Curriculares de Lengua Castellana señala:

No se trata solamente de una codificación de significados a través de reglas lingüísticas. Se trata de un proceso que a la vez es social e individual en el que se configura un mundo y se ponen en juego saberes, competencias, intereses, y que a la vez está determinado por un contexto socio-cultural y pragmático que determina el acto de escribir: “escribir es producir el mundo” (MEN, 1998, p. 27).

En cuanto a la tercera tendencia, la evaluación de la escritura, los documentos que forman parte de este conjunto de referentes tienen que ver con la evaluación de los docentes y la escritura como parte de su formación. Estos documentos son: el Decreto 1278, la guía Saber Pro y las pruebas externas Ecaes. El Decreto 1278 considera en el escalafón docente a los normalistas superiores como una categoría de formación y para el proceso de vinculación de los maestros con el Estado establece que debe hacerse mediante concurso de méritos. De igual forma, el mismo documento considera la evaluación de competencias y de desempeño como mecanismo de valoración de las prácticas pedagógicas de los maestros para los respectivos nombramientos, ascensos o reubicaciones salariales, en los que la lectura y escritura juegan un papel importante. Por su parte, la guía Saber Pro del Ministerio de Educación Nacional del año 2010 presenta las orientaciones para preparación al examen de estado de calidad de la educación superior de los normalistas superiores. La lectura y la escritura tienen un papel relevante en la prueba tal como se puede constatar con la siguiente cita:

[…] Frente al perfil profesional se busca conseguir un egresado, profesional con formación pedagógica y didáctica, con conocimiento de las asignaturas, diestro en la implementación de métodos de enseñanza basados en las necesidades personales y del contexto (diversidad social y cultural), organizador, (capaz de planificar, controlar y evaluar situaciones de aprendizaje haciendo uso de las tecnologías de la enseñanza); capaz de establecer relaciones institucionales, con otros colegas, con la familia de los alumnos y con la comunidad; autodisciplinado y con responsabilidad ética. Capaz de hacer uso de su experiencia, de la de otros y de investigación relevante como fundamento de su desarrollo profesional (MEN, ASONEN, ICFES, 2006, pp. 4-5).

En cuanto a la evaluación de calidad, al igual que los universitarios, los maestros normalistas superiores deben ser evaluados, mediante pruebas externas, ahora llamadas Saber. Estas pruebas, de acuerdo con el marco de fundamentación conceptual elaborado por la Asociación Nacional de Escuelas Normales Superiores – ASONEN en colaboración con el ICFES y El Ministerio de Educación Nacional(2006) evalúan cuatro ejes a saber: un primer eje que se refiere a la

fundamentación pedagógica, un segundo eje que se refiere a la dimensión humana y social, un tercer eje sobre el domino y desarrollo de conocimientos relacionados con la comunicación y el lenguaje (hablar, escuchar, leer comprensivamente y escribir textos) y con el pensamiento científico; y un último eje que evalúa acerca de las competencias en investigación pedagógica. Como se puede notar, la lectura y la escritura son evaluadas en estas pruebas de forma directa e indirecta a través de la medición de conocimientos específicos en cada uno de los ejes.

En cuanto a la cuarta tendencia, política de promoción de la lectura y escritura, se encontraron los siguientes documentos y aportes: En las políticas educativas de promoción de la

lectura y escritura en Iberoamérica, se vio con preocupación “la ausencia de referencias a la escritura en los planes de lectura analizados.” Las autoridades educativas reunidas plantearon que los planes parten de una división entre lectura y escritura, donde creen que el fomento de la lectura y los libros se cumple única o al menos especialmente a través de prácticas de lectura y que en el uso de las TIC existe mayor implicación entre lectura y escritura (Organización de Estados Iberoamericanos, OEI, 2006).

En cuanto a la quinta tendencia, la escritura en la formación de los docentes, se

encontraron los siguientes documentos y aportes: La Declaración Mundial Sobre Educación Para Todos, 1990, considera que la formación del profesorado es trascendental para que en su labor docente se haga énfasis en las prácticas sociales de lectura y escritura de sus estudiantes. Esta afirmación se expresa se forma textual cuando afirman que es necesario “formar a los futuros docentes en las capacidades que requieren para la función formativa y mediadora que tendrán a propósito de la lectura y la escritura es una iniciativa imprescindible de cualquier programa de promoción de la lectura” (OEI, 2006, p. 37).

Teniendo en cuenta lo expuesto se resalta que “desde una perspectiva de política pública, la lectura y la escritura deben considerarse no sólo un problema pedagógico o una práctica

individual, sino, ante todo, una práctica profundamente socializada” (OEI, 2004, p.14). En este sentido, es que desde las Normales Superiores, consideradas como instituciones superiores por el Ministerio de Educación Nacional, se forman educadores en el nivel de preescolar y en el ciclo de educación básica primaria. Estas operan como unidades de apoyo académico para la formación inicial de docentes y es desde estos centros de formación que se empiezan a orientar nuevos enfoques para la enseñanza de la lectura y la escritura, inicialmente, en la básica primaria y,

posteriormente, se amplió al nivel de preescolar y a la didáctica específica de la lengua castellana en el Ciclo Complementario (hoy, Programa de Formación Complementaria).

Mediante Decreto1075 de 2015 se reconoce el papel de las normales en la formación inicial de los docentes del país; sin embargo se crean unas condiciones de calidad en las que el

Ministerio de Educación Nacional define un organismo de evaluación y control para garantizar el cumplimiento de estas condiciones por lo que estas instituciones deben someterse a una revisión permanente de los procesos que desarrolla en aras de formar los docentes que deben atender la enseñanza en el nivel de preescolar y en la educación básica primaria.