3. Architecture of DivRep Middleware
3.4. Discussion
3.4.2. Possible Changes to DivRep
Dos sucesos en la historia del carnaval explican cómo se entrelazan las otras dos formas de aprendizaje, la no formal que responde a “Cualquier actividad educacional
organizada fuera del sistema formal y la educación formal, la cual es definida como
“aquella que concluye con titulaciones reconocidas y otorgadas según las leyes edu- cativas promulgadas por los Estados” (Commbs en Cardellini y Waldman 2009; 4). En estos ejemplos la iniciativa y el control de los espacios de enseñanza recaen en el gremio y su intención es la reproducción cultural de sus saberes al prever que la apertura a otros actores de la sociedad civil, siempre que ellos lo controlen, garantiza la continuidad cultural, como ya se mencionó.
En 1992 fue realizado el primer taller de formación dictado por artistas del carna- val para el mismo gremio, recordado por los participantes como “la escuela de La Milagrosa”.(10) La motivación de los docentes era capacitar al gremio para me- jorar la calidad estética y técnica del carnaval. Además, al ser legitimados por su participación destacada y por haber aprendido en grupos familiares, los docentes aplicaron un método teórico-práctico cercano al mismo que se aplica en los talle- res. Docentes de esta primera experiencia fueron los maestros Harold Roberto Otero, el maestro Ignacio Chicaiza, el maestro Raúl Ordoñez entre otros. Se capa- citó en el uso del barro en la técnica tradicional, en el manejo del poliestireno, en
el uso de la fibra de vidrio y en pintura con compresor. Este quizá es un hito en la (10) El nombre del taller deriva del lugar de capacitación que fue la Iglesia de la Virgen Milagrosa, ubicado en el centro de Pasto.
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educación no formal del carnaval porque es el modelo de las capacitaciones que se imparten actualmente.
La Milagrosa originó un nuevo modelo de transmisión de saberes fuera del taller y es un ejemplo de educación no formal junto a las Escuelitas del carnaval, que para ese momento ya eran una realidad institucionalizada, contenida en el Plan Especial
de Salvaguarda y financiadas por la Corporación.
Raúl Ordoñez fue uno de los pioneros y promotores de las Escuelitas, proyecto que
responde a las carencias identificadas por los mismos miembros del colectivo como necesarias para la formación de nuevos aprendices. Incluso ha utilizado el desfile
de El Carnavalito, que se celebra el 3 de enero, para generar su propio ritual de pasaje, que va preparando y motivando al aprendiz para seguir el proceso y vivir el
ritual máximo de conversión en el Desfile Magno.
En el discurso que Raúl Ordoñez dio en la rendición de cuentas de la asociación Asoarca(11), hizo hincapié en que el carnaval es un imán creativo para los niños y su vinculación al festejo a través del trabajo artístico garantizaría la continuidad del gremio porque los artistas más representativos se van retirando y es necesario que sus conocimientos se releven. Además reconoció públicamente que la continuación familiar ya no está garantizada.
Las escuelas entonces intentan desarrollar un modelo pedagógico a partir de la sis- tematización de la forma de transmisión de saberes que se emplea en los talleres.
Sus docentes son miembros del gremio y el producto final de éstas será presentado al público en el desfile del Carnavalito.
Las clases inician en diferentes puntos de la ciudad determinados por los progra-
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mas, pero luego se vinculan a los talleres para que los niños aprendan las formas de trabajo colectivo. Este aspecto también se repite en los talleres de capacitación para adultos. Los niños no siempre se vinculan al taller del maestro en condición de
ayudantes de la obra que participará en el desfile, pero observan las dinámicas que
se dan cuando se construyen las carrozas. Como mencionamos antes, en el carna- val es necesario el aprendizaje dentro del ciclo productivo por eso los cronogramas de las escuelitas y talleres suelen coincidir con éste.
Los chicos se conforman como un grupo de trabajo paralelo con un proyecto particular
pero coordinado por el maestro docente y finalizarán su trabajo con la exhibición y poste- rior destrucción de la obra efímera, al igual que el proceso que los mayores viven.
Finalmente, estas escuelas son canteras laborales para nuevos miembros de los talleres. El maestro titular, que ha formado a estos niños y los ha vinculado al gre- mio puede invitar a sus aprendices cuando estos ya han alcanzado la edad legal (o cuentan con autorización de los padres). Esta invitación se da de acuerdo a las virtudes que descubre el maestro titular en el proceso de formación.
En las escuelitas el chico no se vincula a su carroza o comparsa a aprender, aprende
en un proceso independiente a la obra que concursará, pero manifiesta su desarrollo
y cuando es apto se vincula al proyecto central, recibiendo un incentivo económico. Esto último es crucial en los modelos de taller donde se han sistematizado las funcio- nes y no se reciben aprendices porque el tiempo que se emplea en la capacitación de estos implica retrasos en el trabajo y riesgos con respecto a la producción.
La conclusión es que esta forma de educación no formal de las escuelas ahorra recursos y permite hacer una selección de los ayudantes sin poner en riesgo la obra central. Este aspecto es crucial en el nuevo modelo de carnaval-empresa, que rivali- za con el antiguo modelo de carnaval-hobbie, donde la pieza central era un ejercicio de aprendizaje y no un producto con intención de lucro o de visibilidad laboral.
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