Todos los resultados que se encontraron se presentan de tal forma que responden cada una de las preguntas de investigación planteadas anteriormente.
Algunos de los datos que se encontraron a través de las entrevistas profundas están relacionados con la “historia de vida” de las profesoras. Por ejemplo, uno de los datos que se encontró es que, independientemente del grado de estudios de los padres o la posición que ocupan en la familia de acuerdo al número de hermanos, existe alguna persona cercana (hermano o familiar) que estudió la docencia, la cual influyó en su elección de la carrera. Esto coincide con lo planteado por Ormrod (2005), quien indica la importancia que tienen las experiencias de vida en el ser humano, así como con lo planteado por Rosenwald y Ocheberg (1992, en Biddle, Good y Goodson, 1997/2000) quienes señalan que: “los relatos de vidas juegan un papel importante en la formación de la identidad... [y] estos relatos pueden ser liberados por una comprensión y un compromiso críticos” (p. 32).
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Como se aprecia, la historia de vida de un sujeto le caracteriza, pues el ser humano está formado a partir de experiencias, las cuales le van transformando, a la vez que
transforman su alrededor.
Otros dato que se encontró en las entrevistas fue que tres de cuatro profesoras consideraron otras alternativas profesionales aparte de la docencia. Esto es algo que puede ocurrir no únicamente en la docencia, sino también en otras profesiones, pues tal como señalan González, Nieto y Portela (2003), el trabajo jugará un papel importante en la vida del sujeto, pues ocupa una parte esencial en la vida de las personas, al constituir una actividad, la cual puede ser considerada como de carácter transformador (Grint, 1998, en González, Nieto y Portela, 2003). Sin embargo, ¿Por qué elegir la docencia y no otras profesiones? Cuando se analizaron las entrevistas a profundidad se detectó que el contacto que tuvieron con familiares cercanos influyó. Por ejemplo, en los casos se relató como el tener un familiar cercano que estuviera inmerso en la docencia les permitió observar en qué consistía, así como los beneficios y los desafíos de la profesión.
En las entrevistas a profundidad también se encontró que las profesoras
consideraron el primer año de servicio como de vital importancia para su posterior ejercicio docente. Cuando se revisaron los casos se encontró que el primer año de servicio fue
significativo para las profesoras precisamente porque fue su primer contacto con la docencia. Al ser profesoras noveles, experimentaron lo que señala Rust (1994, en Biddle, Good y Goodson, 1997/2000), quien dice que:
“Como profesores nóveles, desconocían la política de la escuela. Ambos se sorprendieron por la ausencia de colaboración entre los colegas; rápidamente aprendieron a no confiar en nadie, especialmente en el director del centro. Tenían miedo de que se les considerara unos ineptos, y por esta razón se quedaban
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callados cuando más ayuda necesitaban. Los dos experimentaron soledad e inseguridad. Al mismo tiempo en que declaraban que no habían abandonado su compromiso hacia la enseñanza, se desilusionaban por el sistema, se deprimían y cuestionaban su trabajo y sus habilidades. Tampoco recibieron evaluaciones sobre su tarea docente que les dieran cierto apoyo. Aprendieron que las evaluaciones sobre su tarea docente se fundamentarían en el comportamiento de los niños dentro de la escuela y en los exámenes. Ambos se dieron cuenta de que estaban en una situación sin salida” (p. 108).
Además, fue como comenta Marcelo (1999, en Torres, 2005), quien indica que uno de los ciclos de vida de la carrera docente es la introducción en la carrera, el tiempo que abarca los primeros años, y es el momento en el que los profesores realizan la transición de estudiantes a profesores. Es una etapa que se caracteriza por tensiones y aprendizajes intensivos en contextos generalmente desconocidos, en los que los profesores principiantes deberán adquirir conocimiento profesional.
Otro de los datos que se encontraron en las entrevistas profundas tiene que ver con que las profesoras casadas cuentan con el apoyo por parte de sus esposos. Esto sucede en la mayoría de las personas de esta manera, debido a que, tal como señala Chance (2005), un individuo procura vivir bien y para hacerlo, procura que todos aquellos elementos que le brinden un sentido de integralidad estén alineados: la familia, las relaciones sociales, el trabajo y la espiritualidad. Es por ello que resulta común que una pareja de esposos se apoye, puesto que no únicamente procuran el mantenimiento de sus relaciones, sino también su posición social y laboral.
Otro dato que se encontró en las entrevistas profundas fue que las profesoras coincidieron con respecto a que existe diferencia entre la comunidad rural y la urbana, aunque cada una lo atribuyó a distintas situaciones. Lo anterior es lógico, pues como señala Wilson (1999, en González, Nieto y Portela, 2003), la realización de un trabajo acontece en
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un ambiente específico. Constituye un contexto que puede ser identificado con una
constelación de una serie de dimensiones. En otras palabras, dependiendo del contexto en el que se efectúe la actividad profesional, es probable que se encuentren diferencias. Más aun si se considera que cada ser humano es diferente, y está constituido por sus propias
características de personalidad y su propia historia de vida.
También se encontró en las entrevistas que las profesoras se sienten satisfechas y adaptadas a su centro de trabajo. Si se considera que todas las profesoras han transitado por la fase de introducción en la carrera que señala Torres (2005), y que han también transitado por la fase de estabilización, se considerara lógico lo encontrado, ya que las profesoras han forjado su compromiso profesional, a la vez que han comenzado a establecer vínculos con otras personas de sus centros educativos. Esto, les proporciona un sentido de mayor autorrealización, tal como señala Ormrod (2005).
Se encontró por otra parte en las entrevistas profundas que todas las profesoras tienen estudios relacionados con la educación, y que tres han cursado en algún momento de su vida estudios de posgrado. Esto se ajusta a la fase de experimentación y diversificación que señala Torres (2005). Todas las profesoras participantes en este estudio han atravesado o se encuentran atravesando esta fase. Por lo tanto, es común que procuren mejorar y diversificar sus materiales de enseñanza, sus métodos de evaluación, sus formas de agrupar a los estudiantes, o de organizar sus secuencias de instrucción. Una forma en que puede mejorarse la técnica es a través del estudio. Al adquirir nuevos conocimientos en la docencia, o cursar estudios de posgrado, las profesoras están buscando adquirir nuevos conocimientos que les permitan desempeñarse mejor en su trabajo, en beneficio de sus alumnos, al mismo tiempo que impactan en su vida personal al sentirse mucho más satisfechas y comprometidas con lo que hacen.
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Además, las profesoras reconocen que tienen que actualizarse constantemente, pues reconocen que se encuentran frente a constantes cambios en su trabajo, tal como indica Hargreaves (2005).
Si se considera que las profesoras reciben apoyo por parte de sus esposos, que están ejerciendo en algo que les gusta, que tienen buenas relaciones con sus colegas, es que resulta lógico que todas se hayan expresado durante la entrevista profunda de manera positiva acerca de su profesión. Esto sin perder de vista que están inmersas en constantes cambios de tipo tecnológico, social y cultural (Hargreaves, 2005).
Otro punto que se encontró en las entrevistas fue que las profesoras coincidieron con respecto a que existen diferencias entre sus generaciones y las nuevas generaciones. Esto es natural dado que les tocó vivir diferentes momentos en la evolución de la docencia. La educación ha crecido y continúa creciendo desmesuradamente. Esto se ve reflejado en el número de la matrícula de estudiantes, los cambios en la metodología de enseñanza, el cambio en la planificación de los centros escolares, así como las distintas modalidades existentes de aprendizaje. Por lo tanto, la educación y los profesores han tenido que modificar sus prácticas. Uno de los cambios es con respecto a las exigencias en grado académico. Por otra parte, las profesoras de las nuevas generaciones se encuentran
atravesando la fase de introducción en la carrera (Torres, 2005), mientras que las profesoras participantes de este estudio están ubicadas en otras fases. Por lo anterior, su forma de concebir la docencia y los métodos que emplean son distintos.
En las entrevistas también se encontró que cada una de las profesoras concibe de manera distinta a su profesor ideal. Esto es natural, dado que cada individuo evalúa en función de sus propias características y de su propia historia de vida. Por ello, cada profesora considera como ideal en su profesor aquellas cosas que para ella resultan
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significativas, ya que se las han inculcado en el hogar o las ha visto en personas que para ella resultan importantes.
Otro aspecto señalado en las entrevistas es el que tiene que ver como el hecho de que las profesoras están conscientes de que se puede o no valorar su trabajo, dependiendo del padre de familia. También tienden a percibir el trabajo de sus compañeros como valioso. En las respectivas fases en las que se encuentran las profesoras, han atravesado momentos en los que se han sentido inseguras o han tenido que recurrir a otros compañeros con mayor experiencia para formarse en el campo de la docencia. Dichas experiencias, les han permitido apreciar que el trabajo debe ser gratificante por sí mismo, y no
exclusivamente por el reconocimiento social. Además, se han dado cuenta de que su ejercicio profesional se enriquece de lo que pueden incorporar de otros profesionales. Coincide con lo planteado por Álvarez (1999), quien señala que la identidad profesional es concebida como una entidad individual construida en relación a un espacio de trabajo y a un grupo profesional de referencia. También como un fenómeno social de apropiación de modelos que se interrelacionan a partir de políticas sociales y opciones políticas. Desde esta perspectiva, el estudio de la identidad profesional es sobre individuos situados en un
contexto donde se están implementando estrategias de cambio que se orientan (explícita o tácitamente) a generar nuevos modelos de operar, tanto en el plano de concepciones y herramientas conceptuales, como en el de la práctica.
En las entrevistas las profesoras también coincidieron en que el compromiso es algo fundamental a la hora de ejercer dentro de la docencia. También señalaron que algo
importante es el que tengan libertad y autonomía para innovar dentro del aula. Lo
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contexto escolar es uno de los ámbitos donde el maestro construye su identidad profesional y le permite reafirmar y consolidar la imagen de él mismo.
Las profesoras también comentaron que han disfrutado a lo largo del tiempo su trabajo, el cual les ha dejado grandes satisfacciones, y que se encuentran satisfechas con la elección profesional que hicieron. Esto es percibido por ellas de esta manera porque el trabajo constituye una fuente de estimulación, pues les provee desafíos y retos a su
quehacer diario (Woolfolk, 2006). Además, les constituye, pues como señala Torres (2005), el trabajo que realizan viene a definir mejor que cualquier otra cosa al individuo que lo realiza.