CHAPTER 5 DISCUSSION
5.3 Implications of The Study
5.3.3 Practical Implications of the Study
Otro de los conceptos que es necesario abordar y delimitar es el que se refiere al hogar, pues es en este espacio donde se desarrollan las relaciones de los adultos mayores con sus familiares, en esta delimitación conceptual es importante mencionar que continuamente los términos hogar y familia se confunden o tienden a utilizarse sin distinción alguna, incluso se conciben como sinónimos.
Es importante aclarar que existen diferencias sustanciales entre estos términos, que es necesario precisar, ya que ambos constituyen puntos de partida y maneras
diferentes de aproximarse al objeto de estudio.111 En ese sentido y para los fines
de este estudio nos parece conveniente tomar la definición de hogar que propone Valdés, la cual parte desde un sentido sociodemográfico y dice que el hogar constituye:
“el espacio en donde los individuos adquieren derechos, obligaciones, costumbres y valores. Dichos valores se actualizan constantemente asignando a los miembros del hogar roles específicos diferenciados, vinculados con el género, la edad, el parentesco y definidos por las relaciones de autoridad y subordinación. En este sentido, el hogar, en donde se cuenta con un presupuesto o gasto común, es una instancia mediadora entre el individuo y la sociedad.”112
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Rodolfo Tuirán, Introducción a hogares y familias: desigualdad, conflicto, redes solidarias y parentesco, SOMEDE, México, 1996, 2, en Luz María Valdés, Población reto del tercer milenio, México, Miguel Ángel Porrúa, Grupo Editorial, UNAM, Coordinación de Humanidades, 2000, 203.
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Luz María Valdés, Población reto del tercer milenio, México, Miguel Ángel Porrúa, Grupo Editorial, UNAM, Coordinación de Humanidades, 2000, 203.
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Por otro lado si bien la discusión del concepto de familia es multidisciplinaria y
extensa113, un concepto que nos parece completo, amplio y relevante, y por el cual
nos inclinamos es el que expone Tuirán en el cual describe a la familia como: “un ámbito de relaciones e interacción de personas de géneros y generaciones que conviven en un contexto emocional guiado por sentimientos de afecto, amor, cooperación y solidaridad, pero donde también tienen lugar relaciones de poder y autoridad. Por ello, la familia no debe mistificarse, ya que las relaciones entre sus miembros no están exentas de lucha y conflicto. Es una instancia que se renueva sin cesar, representa una continuidad simbólica que trasciende a cada individuo y generación, instaura una genealogía y produce una filiación. La familia opera como espacio productor y transmisor de pautas y prácticas culturales. Es un espacio productor y transmisor de pautas y prácticas culturales. Es un espacio productor- reproductor-controlador de la sexualidad y se ubica continuamente en el centro de la controversia pública. Es un objeto de políticas públicas de diversa índole y ésta condicionada por un conjunto de leyes. Absorbe y procesa el impacto de grandes cambios económicos, sociales, políticos y culturales y, finalmente, a través de la familia se transmiten los bienes y el patrimonio de una generación a la siguiente”114
Sin embargo para fines prácticos de este estudio cuando nos referiremos al hogar y a la familia como términos sinónimos cuando hablemos tanto del espacio habitado y sus relaciones, como cuando hablemos del grupo de personas con el que convive el adulto mayor y todas las relaciones que se den en ambos sentidos.
En lo que se refiere a la definición conceptual de cuidados cabe explicar que este
concepto tiene diversas variantes pero para los objetivos de esta investigación se
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Para una discusión más profunda del concepto de familia véase Peter Laslett y Richard Wall, Household and family in past time, London, Cambridge University Press, 1972, Michael Anderson, Sociología de la familia, vol. 32, México, FCE, 1980, Marina Ariza y Orlandina de Oliveira, “Familias en transición y marcos conceptuales en redefinición, en Papeles de Población, núm., 28 (abril-junio): 9-39, Rosario Esteinou, La familia nuclear en México: lecturas de sus modernidad. Siglos XVI al XX, México, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2008, Pilar Gonzalbo Aizpuru y Cecilia Rabell (comp.), La familia en el mundo iberoamericano, México, UNAM, 1994, Claude Lévi-Strauss, Polémica sobre el origen y la universalidad de la familia, España, Anagrama, 1956, Jorge Sánchez Ancona, Familia y sociedad, vol. 28, México, Joaquín Mortiz, S.A, 1976.
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Rodolfo Tuirán, Introducción a hogares y familias: desigualdad, conflicto, redes solidarias y parentesco, SOMEDE, México, 1996, 2, en Luz María Valdés, Población reto del tercer milenio, México, Miguel Ángel Porrúa, Grupo Editorial, UNAM, Coordinación de Humanidades, 2000, 203.
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tomará la definición de Batthyány y otros,115 quienes sostiene que el cuidado se
define como la acción de ayudar a un niño o a una persona dependiente en el desarrollo y el bienestar de su vida cotidiana.
En ese sentido para los fines de este estudio tomaremos que el cuidado para los adultos mayores implica hacerse cargo de los cuidados materiales, lo que conlleva un trabajo, de los cuidados económicos que implican un costo económico, y de los cuidados psicológicos que implican un vínculo afectivo, emotivo, sentimental. Los cuidados pueden ser realizados de manera honoraria o benéfica por parientes en
el marco de la familia, o de manera remunerada en el marco o no de la familia. 116
También los cuidados pueden otorgarse de manera formal a través de instituciones destinadas para ello o de tipo informal a través de integrantes de la familia, amigos o vecinos que conformen alguna red de apoyo del adulto mayor. Igualmente pueden otorgarse cuidados a corto o largo plazo, esto se define principalmente según las tareas que surjan de las necesidades de salud y dependencia del adulto mayor.
La naturaleza de estas tareas variarán según se realicen o no dentro de la familia y también de acuerdo a sí se trata o no de una tarea remunerada. Sin embargo cabe destacar que en cuanto a las familias y los cuidados aunque éstos se llevan
a la práctica como un trabajo, se piensan como parte de las relaciones filiales.117
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Karina Batthyány, Natalia Genta y Valentina Perrotta, El aporte de las familias y las mujeres al cuidado no remunerado de la salud en el Uruguay, Serie Asuntos de género N° 127, Universidad de la República de Uruguay (UDELAR) Departamento de Sociología Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Naciones Unidas, 2015, p. 9.
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Karina Batthyány, Natalia Genta y Valentina Perrotta, El aporte de las familias y las mujeres al cuidado no remunerado de la salud en el Uruguay, Serie Asuntos de género N° 127, Universidad de la República de Uruguay (UDELAR) Departamento de Sociología Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Naciones Unidas, 2015, p. 9.
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Sandra Huenchuán y Rosa Icela Rodríguez Velázquez, Necesidades de cuidado de las personas mayores en la Ciudad de México. Diagnóstico y lineamientos de política. Documento de proyecto,Santiago de Chile CEPAL, 2015, p.14
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Pues el cuidado es una necesidad, en el sentido que corresponde a un estado de dependencia o, en otros términos, expresa la relación de interdependencia del ser
humano con respecto al mundo al que pertenece.118