Chapter 6. General Discussion
6.5 Practical implimentations
Bowles y Gintis (2011, 201), a partir de los trabajos de Hamilton (1984) y de Kerr et al. (2004), plantean dos definiciones de altruismo. Una en relación con las preferencias –respecto de otros o con uno mismo– que motivan el comportamiento; la otra, sobre la base de sus efectos de aptitud del actor y de los otros. Bowles y Gintis (2001) afirman que la definición estándar de altruismo biológico no se refiere a los motivos de una acción sino, más bien, a sus efectos. Esta definición considera una gran población compuesta por diversidad de grupos.
Bowles y Gintis (2011, 8), al tenor de las pautas de Willian Hamilton, utilizan el término ayudando (helping) para describir los comportamientos que confieren beneficios a otros; de otra parte, reservan el término altruismo por ayuda en situaciones donde la aptitud del ayudante se beneficiaría o de otras formas materiales con la retención de la ayuda. Esta definición biológica estándar ha sido adoptada por
Hamilton (1984), Kerr et al. (2004). Bowles y Gintis28 (2011), con base en sus modelos y simulaciones,
28Bowlles y Gintis (2011, 48) afirman que la regla de Hamilton (1964) para el éxito evolutivo del altruismo indica
que, al conferir un beneficio b físico a otro individuo, a un costo físico directo para uno mismo de c, será favorecido por la selección natural si rb > c. Donde rrepresenta la relación genética entre el actor y el beneficiario –la mitad para los hermanos, un cuarto para las sobrinas y sobrinos, primos de un octavo y así sucesivamente–. El coeficiente de relación genética entre el ayudante y el beneficiario, r, es la medida de la estructura social de Hamilton. Medida que variará desde un valor cercano a cero, cuando la mayoría de las interacciones son entre personas totalmente desconocidas, y cercano a la mitad cuando la mayoría de las interacciones se dan entre hermanos o padres e hijos. De acuerdo con la regla de Hamilton, ayudar a otra persona aumenta la aptitud inclusiva del actor para una cantidad rb-c> 0: si es positiva significa que la frecuencia poblacional de una hipotética contabilidad altruista para el comportamiento de ayuda se incrementará. Pero la regla de Hamilton es mucho más general: captura el mecanismo clave común a todos los modelos de la evolución del altruismo. En
demuestran que estos comportamientos altruistas para ayudar a otros pueden proliferar en condiciones similares a los ambientes natural y social de los seres humanos ancestrales.
Sin embargo, el modelo Andreoni (1990) se considera más pertinente para el caso específico de los bienes y servicios públicos. Andreoni (1989,1990), inspirado en los trabajos de Becker (1974), Cornes y Sandler (1984), ha propuesto un modelo de sensación de bienestar de las contribuciones de bienes públicos. Alluch (2009, 2-3), en relación con el modelo de Andreoni (1989, 1990) argumenta que en un modelo de sensación de bienestar los individuos no se motivan únicamente por el altruismo puro –no sólo se preocupan por la cantidad total de la provisión sino, también, por los efectos de sensación de bienestar de su propia contribución–.
La mezcla de estas motivaciones fácilmente distinguibles se llama altruismo impuro. En la provisión estándar de bienes públicos, el consumidor i se supone que tiene una función de utilidad de la forma ui(xi, G), donde xi representa el consumo de bienes privados del consumidor i; y G, la oferta agregada de bienes públicos. El enfoque de Andreoni (1990) introduce una utilidad directa para cada consumidor de su propia contribución al bien público. En su formulación, si el consumidor i contribuye con gi al bien público, su función de utilidad se presenta de la forma (xi, gi, G). El modelo parte del supuesto que hay i=1,..,n individuos en la economía. Cada individuo i consume una combinación de bienes privados xi y un bien público G. La donación individual para el bien público, gi
y G, se define como .
Un modelo sencillo podría capturar estos efectos al poner la contribución de un individuo en la
función de utilidad directa: . Esto significa que las donaciones tendrán
algunas cualidades de bienes públicos, pero también algunas propiedades de bienes privados. Las personas, concluye Andreoni, no son indiferentes a sus contribuciones voluntarias ni a las de los demás. Este modelo se conoce como Altruismo Impuro. Así, el modelo con sensación de bienestar (warm glow) algunas veces también se refiere como altruismo impuro. Sin embargo, el modelo es referido sencillamente como uno de sensación de bienestar de generosidad (warm glow giving) –el modelo de
sensación de bienestar (2)–.
otras palabras, un alelo altruista no puede proliferar si sus portadores no tienen más probabilidades de recibir ayuda de las personas con quienes interactúan de lo que ocurre por casualidad.
La ecuación (2) describe la función de utilidad de un individuo altruista impuro, donde el nivel de G y la suma de gi se vuelven argumentos explícitos en la función de utilidad del individuo i. Este último mecanismo de transmisión de bienestar puede describirse y explicarse en términos de diferentes elementos como presión social, sensación (feelings) de simpatía y satisfacción moral –o el simple deseo por una sensación de bienestar–.
Vale la pena señalar que el equilibrio sensación de bienestar coincide con el equilibrio de Lindahl si tenemos en cuenta el modelo estándar de los bienes públicos, donde las preferencias de los consumidores i están representados por la función de utilidad ui(xi; gi + Gi) en lugar de ui (xi, gi; gi). Con el propósito de evaluar el comportamiento de los usuarios de agua potable en la ciudad de Bogotá a partir de la demanda de agua entre los años 1995 y 2010, este capítulo se centra en la formulación del modelo del altruista impuro. Se considera, entonces, una función de utilidad como la descrita en la ecuación (2) (Nunes y Onofri, 2004), así:
Donde: xi: consumo de bienes privados (m3 de agua potable de consumo residencial)
gi: contribución al bien colectivo (contribución al suministro de agua potable)
mi: ingreso monetario.
G=Σgi: bien colectivo (suministro del servicio de agua potable).
Como se trata de comparar incentivos económicos (precios) con incentivos no económicos (altruismo en el ahorro voluntario de agua), se propone estimar el consumo de agua residencial (ecuación de demanda) para luego identificar la evidencia de la reducción voluntaria de agua (altruismo) y la reducción no voluntaria (vía tarifas o precios) en el periodo de análisis 1995-2010.
Se considera el consumo de agua en función de las siguientes variables:
- Ingreso
- Consumo rezagado
- Precios (tarifas)
Las características del modelo de altruismo impuro implican que los aportes de los demás se tornan en sustitutos imperfectos del ahorro propio; es decir, que aún frente a los aumentos de los demás, no es “mi decisión” reducir el consumo propio. Sin embargo, el modelo puede ajustarse para observar la respuesta de los usuarios de la ciudad de Bogotá a las campañas de sensibilidad social y de altruismo para asumir la responsabilidad ciudadana de ahorrar y conservar el recurso, en especial en épocas de escasez. Se espera, a partir de los resultados del modelo propuesto, hallar evidencia de la disposición de los usuarios residenciales a sacrificar consumo personal de agua como aporte a un bien de interés colectivo (ahorro y conservación de agua).