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Si bien este trabajo afirma la vigencia de una representación ritualizada de las muertes prematuras, en consonancia con un patrón sacrificial, Palinuro, víctima por excelencia, no comparte la característica juventud de los sacrificios de la segunda mitad de la obra (jamás es adjetivado iuuenis ni, mucho menos, puer, constantes marcas etarias de este grupo). De todos modos, se relaciona con ellos mediante la referencia erudita a Hilas, un muchacho de la tradición épica helenista (Argonáuticas de Apolonio de Rodas)178 utilizado por Virgilio como un ‘puente’ hacia el resto de sus personajes inmaduros.

El trágico despeñamiento de Palinuro cierra la narración del canto quinto de la

Eneida, y, si bien las palabras de Neptuno confirman su futuro deceso, la resolución del conflicto queda en suspenso. Por este motivo, resulta llamativo que, en lugar de abandonar la narración al momento de la caída, Virgilio incorpore los gritos del piloto clamando por el auxilio de sus compañeros: …socios nequiquam saepe uocantem (Aen. 5.860). El salvataje no se produce, pues Eneas descubre la ausencia de Palinuro más tarde,

177 Para una interpretación crítica del sacrificio de Palinuro, nos remitimos al artículo de Brenk 1984, 795-

796: “It is never clear why Neptunus needed a sacrifice, and the incident is presented in brutally unsentimental terms (…) On a certain level the death of Palinurus might be a consolation. But it is a meaning only potentially in the poem, not one sentimentally presented to the reader”.

178 Si bien no se explicita en ningún momento, el conocimiento de este texto por parte de Virgilio está

atestiguado por algunas similitudes temáticas de su obra (la presencia de numerosos personajes juveniles, por ejemplo), pero, particularmente, por la existencia de afinidades idiosincráticas entre ambos autores, que justifican los vínculos intertextuales. Hardie 1998, 59-60 los desarrolla someramente. También es ineludible la referencia al capítulo de Nelis (2001), donde el autor sostiene: “…the interaction between Apollonius and Homer is crucial to the understanding of Virgil’s Augustan epic. The Aeneid is more than the fruit of a profound meditation on the nature of Homeric epic. It is the result of Virgil’s meticulous investigation of the whole tradition of both Homeric and post-Homeric epos…” (Nelis 2001, 238). Diversos

críticos han notado otras presencias subtextuales en el episodio de Palinuro. Brenk dedica parte de su artículo de 1984 a catalogar los numerosos puntos de contacto (y divergencia) con la figura de Elpenor, el piloto de Ulises en la Odisea, aunque, a continuación, rastrea algunos eventos históricos que pudieron inspirar a Virgilio y también considera el posible influjo de la tradición epigráfica funeraria.

abriendo una brecha temporal que no hace sino reforzar el extrañamiento producido por la aparición del cuadro final dedicado al náufrago. Sin embargo, esta imagen no carece de sentido; su plena significación deriva de la referencia intertextual a la obra juvenil del autor: las Bucólicas y, en particular, la sexta, donde, entre los numerosos cuadros de la canción de Sileno, aparece la historia del joven Hilas, escudero de Hércules, abducido por una ninfa que lo ahoga en una fuente, así como la infructuosa búsqueda de sus compañeros, que llenan la costa de voces:

his adiungit, Hylan nautae quo fonte relictum clamassent, ut litus ‘Hyla, Hyla’ omne sonaret

(Ecl. 6.43-44).

Este par de versos virgilianos, poseedor de un enorme contenido semántico comprimido, se inspira en una serie de fragmentos de las Argonáuticas, donde Apolonio refiere los gritos vanos de Hilas al caer al agua y los de sus compañeros al buscarlo:

τοῦ δ᾽ ἥρως ἰάχοντος ἐπέκλυεν οἶος ἑταίρων Εἰλατίδης Πολύφημος… (A.R. 1.1240-1241) ὧς τότ᾽ ἄρ᾽ Εἰλατίδης μεγάλ᾽ ἔστενεν, ἀμφὶ δὲ χῶρον φοίτα κεκληγώς: μελέη δέ οἱ ἔπλετο φωνή (A.R. 1.1248-1249) ὧς ὅγε μαιμώων ὁτὲ μὲν θοὰ γούνατ᾽ ἔπαλλεν συνεχέως, ὁτὲ δ᾽ αὖτε μεταλλήγων καμάτοιο τῆλε διαπρύσιον μεγάλῃ βοάασκεν ἀυτῇ (A.R. 1.1270-1272)

La triangulación intertextual entre las tres obras se justifica en la reiteración de una serie de componentes idénticos: un viaje marítimo, una abducción divina (la ninfa y el sueño), la presencia de un grupo social colectivo (socii y nautae) y gritos fútiles. No obstante, Virgilio establece algunas traslaciones entre Palinuro e Hilas (tanto el bucólico como el argonauta), que disimulan la trama intertextual, nublando los sentidos subyacentes. Por ejemplo: en la escena del canto quinto, la voz de la víctima (Palinuro) se eleva inútilmente, sin llegar a los oídos de sus compañeros que, además, permanecen ignaros del suceso; al contrario, en la bucólica sexta los marineros claman por Hilas, desaparecido y mudo. Por su parte, en las Argonáuticas confluyen las dos versiones: en A.R. 1.1240-1241 Polifemo escucha la voz de Hilas, pero, a continuación, todos los gritos

pertenecen a los marineros. Además, si bien ambos personajes se ahogan, el episodio de Palinuro sucede en altamar, mientras que los Hilas de Apolonio y de Virgilio se pierden en tierra firme.

La relevancia de Hilas dentro del corpus virgiliano recae en que se trata del primer joven en afrontar un destino adverso179: la muerte prematura. Su presencia subtextual en el episodio de Palinuro es una bisagra que vincula el sentido sacrificial de la muerte del piloto con los devenires de los jóvenes de la segunda mitad de la obra180. Hilas, el primero, reaparece en un contexto de fuerte tono ritual, adelantando un patrón reiterado en todos los jóvenes que lo siguen.

De todos modos, existe un matiz sacrificial en torno al personaje de Hilas, notorio al realizar un salto retrospectivo más allá de las Bucólicas y remitirse al origen del subtexto virgiliano: las Argonáuticas. Allí, como cierre del primer libro, Apolonio refiere las acciones acometidas por Hércules como resarcimiento por la desaparición de su joven escudero: …ἐπηπείλησε δὲ γαῖαν Μυσίδ’ ἀναστήσειν αὐτοσχεδόν, ὁππότε μή οἱ ἢ ζωοῦ εὕροιεν Ὕλα μόρον, ἠὲ θανόντος. τοῖο δὲ ῥύσι’ ὄπασσαν ἀποκρίναντες ἀρίστους υἱέας ἐκ δήμοιο, καὶ ὅρκια ποιήσαντο, μήποτε μαστεύοντες ἀπολλήξειν καμάτοιο. τούνεκεν εἰσέτι νῦν περ Ὕλαν ἐρέουσι Κιανοί, κοῦρον Θειοδάμαντος, ἐυκτιμένης τε μέλονται Τρηχῖνος. δὴ γάρ ῥα κατ’ αὐτόθι νάσσατο παῖδας, οὕς οἱ ῥύσια κεῖθεν ἐπιπροέηκαν ἄγεσθαι. (A.R. 1.1348-1357).

La violencia hercúlea desencadenada por la pérdida, que amenaza con destruir por completo a los Misios, es una expresión hiperbólica de la potencia heroica del personaje, que podría encontrar un lejano eco en la tristemente célebre gesta de Eneas tras la muerte de Palante181. En ese sentido, la selección de jóvenes misios como tributo podría equipararse con las víctimas sacrificiales apartadas por el héroe troyano. La violencia de Hércules también puede ser interpretada, en términos de Girard, como una fuerza de

179 Su juventud se explicita en la Geórgica tercera, donde Virgilio lo califica Hylas puer (G. 3.6). 180 Como sostiene Lee 1979, 59: “Palinurus is the first of the surrogate sons Aeneas will lose in Italy”. 181 A tratarse en el capítulo dedicado a Turno.

disgregación social que debe ser interrumpida mediante un sacrificio182 (paradójica situación, considerando su estatus como héroe civilizador por excelencia, gracias a sus trabajos).

La pertinencia del vínculo intertextual entre la historia de Palinuro y la figura de Hilas (tanto en las Bucólicas como en las Argonáuticas) se justifica al reparar en la cercanía de otro episodio de la Eneida portador de un evidente tono sacrificial: en los albores del canto sexto, Virgilio introduce la imagen del laberinto de Minos, entre los paneles del templo de Apolo:

in foribus letum Androgeo; tum pendere poenas Cecropidae iussi (miserum!) septena quotannis corpora natorum; stat ductis sortibus urna.

(Aen. 6.20-22).

Allí se relata la ofrenda anual de catorce jóvenes atenienses como resarcimiento por la muerte de Androgeo, el hijo del rey Minos. La similitud con los tributos exigidos por Hércules no es casual, razón por la cual Virgilio prácticamente yuxtapone el cuadro del laberinto con la escena de la muerte de Palinuro, donde aflora, por primera vez, la presencia subtextual de Hilas. De la misma manera, los versos dedicados a este infortunado joven en la bucólica sexta (Ecl. 6.43-44) preceden a la mención, mucho más extensa, a Pasífae y su amor por el toro (Ecl. 6.45-55), transgresión cuyo resultado inmediato es la construcción del mencionado laberinto. De esta manera, a través del episodio de Palinuro, comienza a intrincarse un complejo subtexto intra e intertextual, orientado a realzar, con mucha sutileza, la abrumadora presencia del motivo sacrificial en la segunda mitad de la Eneida.

182 Girard 1995, 25-26: “En las sociedades sacrificiales, no hay situación crítica a la que no se responda con

el sacrificio, pero existen determinadas crisis que parecen exigirlo especialmente. Estas crisis ponen siempre en cuestión la unidad de la comunidad, y siempre se traducen en disensiones y discordias”.

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