4 PSYCHOTHERAPY AND THE USE OF METAPHOR
4.3 The functions of metaphor in psychotherapy
4.4.4 Prescriptive approaches
El MINEDU (2017), señana que Feria Escolar Nacional de Ciencia y Tecnología, es un concurso nacional de trabajos de investigación en el campo de la ciencia y la
Secundaria de Educación Básica Regular (EBR) de las instituciones educativas públicas y privadas del país. Estos trabajos son guiados por un docente asesor, utilizando métodos y procedimientos científicos y tecnológicos.
Objetivos de las Feria Escolar de Ciencia y Tecnología
- Promover el desarrollo de competencias, capacidades y actitudes científicas y
tecnológicas en los docentes y estudiantes de las instituciones educativas del país, en los niveles inicial, primaria y secundaria, teniendo en cuenta el enfoque de indagación y alfabetización científica y tecnológica.
- Impulsar la práctica permanente de la investigación para fomentar las vocaciones por la ciencia y la tecnología, resaltando su importancia en el desarrollo del país.
- Propiciar, en los estudiantes y docentes de EBR, el uso adecuado de la metodología de la investigación científica y tecnológica para obtener respuestas apropiadas, soluciones prácticas a los problemas de su entorno y actualizar su conocimiento.
- Fomentar la integración entre los participantes y demás miembros de la comunidad educativa, involucrando a la población, gobiernos locales y regionales, instituciones públicas y privadas en forma activa y creciente en actividades que refuercen el aprendizaje escolar.
- Promover el interés por la ciencia y la tecnología en los estudiantes de EBR para desarrollar una cultura científica, innovación y un espíritu creativo.
Dimensiones
Preparación del proyecto
Ander-Egg (citado por Barbosa y Moura, 2013) afirma que la preparación de un proyecto se puede definir, como:
Utilizar un conjunto de procedimientos mediante los cuales se introduce una mayor racionalidad y organización en un conjunto de actividades y acciones articuladas entre sí
que, previstas anticipadamente, tienen el propósito de alcanzar determinadas metas y objetivos mediante el uso eficiente de medios y recursos escasos o limitados (p.14).
A través de esta definición, se puede concluir que la preparación del proyecto obviamente consiste en una fase previa, donde se organizan y gestionan los recursos y actividades a desarrollar con el fin de lograr ciertas metas y objetivos establecidos también de antemano.
Las fases fundamentales en el desarrollo de un proyecto: Fase de diagnóstico: en la que se define el problema.
Definición de objetivos: se establecerán las metas o aspectos a desarrollar. Definición de la mejor estrategia: metodología a seguir, acciones y recursos a
desarrollar, etc.
Diseño de la evaluación: establecimiento de los indicadores, metodología de evaluación, etc.
Como fase previa, se encuentra la fase de diagnóstico. En ella se deberá realizar la detección de las necesidades o problemas a cubrir con dicho proyecto. En ella se
desarrollará la fundamentación teórica sobre el porqué de dicho proyecto, cuál es su importancia y cuáles son los problemas o necesidades a los que se dará solución, o sobre los que se intervendrá.
Análisis del proyecto
Barbosa y Moura (2013) a esta fase consiste en “la definición de las estrategias dirigidas a su consecución, de manera que se deberán plasmar los contenidos, las
actividades, los recursos y la metodología a seguir” (p.21). Los contenidos a desarrollar se establecerán una vez se hayan formulado los objetivos, y supondrán un nivel superior de concreción del proyecto.
Los contenidos podrán definirse como el conjunto de conocimientos o habilidades que los participantes en el programa deberán alcanzar para el logro de los objetivos
propuestos.
Serán los contenidos los encargados de desarrollar las capacidades expresadas en los objetivos. De este modo, los contenidos se podrán clasificar de la siguiente manera: - Conceptuales: aquellos referidos a conocimientos teóricos. Constituidos por hechos,
datos, principios o teorías. Este tipo de contenidos se identifican como “saber”. - Procedimentales: referidos al desarrollo de habilidades o procedimientos prácticos.
Consisten en tareas, procesos o destrezas técnicas. Este tipo de contenidos son entendidos como “saber hacer”.
- Actitudinales: se refieren al desarrollo de actitudes, normas o valores. Estos contenidos se identifican con “saber ser” o “saber estar”.
En el desarrollo del proyecto educativo para el tiempo libre, estos tres tipos de contenidos deberán estar relacionados entre sí y enfocados hacia la consecución de los objetivos. Además, deberán estar en consonancia con las actividades y la metodología que se vaya a usar.
Al igual que pasa con los objetivos, la correcta formulación de los contenidos será de vital importancia para el adecuado desarrollo del programa, por lo que existen una serie de normas para su redacción, tales como:
Objetividad (los contenidos deberán ajustarse a la realidad).
Adaptación evolutiva a los intereses y capacidades de los participantes.
Acercamiento a la realidad o contextualización, facilitando la adquisición de los contenidos y proyectándolos sobre la realidad.
Actualización contínua de los contenidos. Ejemplaridad de los contenidos seleccionados.
Otro aspecto a destacar en relación a la formulación de los contenidos será la importancia de la secuenciación de estos, es decir, el orden y el ritmo con el que los contenidos se vayan desarrollando en la programación. Para el establecimiento de dicho
orden se deberán tener en cuenta las siguientes cuestiones:
Se partirá de contenidos generales para trabajar luego contenidos específicos o particulares, de modo que se facilitará a los participantes una visión global sobre el trabajo a desarrollar.
Se partirá del trabajo con contenidos más fáciles para luego trabajar contenidos más complejos.
Se tratarán primero los contenidos que resulten más próximos a los participantes en el proyecto, para ir a conceptos más lejanos y abstractos de forma progresiva.
Revisión y evaluación
Sapag y Sapag (2008) afirma que la revisión y evaluación de proyectos “pretende medir objetivamente ciertas magnitudes cuantitativas resultantes del estudio del proyecto, y dan origen a operaciones matemáticas que permiten obtener diferentes coeficientes de evaluación” (p.8). Lo anterior no significa desconocer la posibilidad de que puedan existir criterios disímiles de evaluación para un mismo proyecto. Lo realmente decisivo es poder plantear premisas y supuestos válidos que hayan sido sometidos a convalidación a través de distintos mecanismos y técnicas de comprobación. Las premisas y supuestos deben nacer de la realidad misma en la que el proyecto estará inserto y en el que deberá rendir sus beneficios. La correcta valoración de los beneficios esperados permitirá definir de manera satisfactoria el criterio de evaluación que sea más adecuado. Por otra parte, la clara definición de cuál es el objetivo que se persigue con la evaluación constituye un elemento clave para tener en cuenta en la correcta selección del criterio evaluativo. Así, por ejemplo, algunos especialistas pueden definir que la evaluación se inserta dentro del esquema del interés privado y que la suma de estos intereses, reflejados por medio de las preferencias de los consumidores (como consecuencia de los precios del mercado), da origen al interés social. Por su parte, otros especialistas podrán sostener que los precios del mercado reflejan de manera imperfecta las preferencias del público o el valor intrínseco de los
factores.