2.10 Conclusions
3.2.3 Pressure-based control
Existen una serie de códigos, mandamientos, reglas y/o condiciones que no se dicen en voz alta y que no están escritas en ningún lugar, pero que se vuelven cada vez más evidentes a medida que profundizamos en un área. Estas son las reglas innatas y relativamente subjetivas por las que se rige algo y varían dependiendo del tema que estemos abordando. Ahora bien, basada en mi experiencia, presento aquí mi propuesta de las reglas no negociables por las que se debe regir un traductor literario, con la esperanza de que quien las lea encuentre una ayuda para saber evaluar en qué debe mejorar si desea ser un traductor de obras literarias.
Sensibilidad artística literaria
No es suficiente tener cientos de horas de lectura acumuladas, ver un libro como una forma de pasar el tiempo, o haber visitado algún lugar turístico porque fue la inspiración para crear un universo literario. Para ser un traductor literario, no solo te tiene que encantar la literatura, desde la más clásica hasta la más actual sin importar el genero al que pertenezca, sino que también tienes que encontrarte cómodo en una soledad que permite ver e interpretar la belleza que gira en torno a la literatura y sentirte profundamente conectado con este universo en el que estás a punto de adentrarte a través de ojos ajenos. Si no le tienes este profundo amor a la literatura, tu TL va a reflejar aquellos disgustos y descontentos que tienes cuando se trata del tema y el lector de esta versión de la obra se va a desencantar con el autor y la obra misma. En ese orden de ideas, te pido el favor de que sigas mi recomendación y no te hagas traductor literario si no cumples con esta condición, porque eso se va a percibir en tu traducción.
Paciencia
La traducción de una obra literaria no se lleva a cabo en unas pocas horas de trabajo. Solo por dar un ejemplo, un poema de una página, como me pasó a mí con Dreams, te puede llevar fácilmente más de un mes en traducir, por el simple hecho de que requiere constante investigación, interminables horas tanto de escritura como de lectura, aprendizaje y reescritura, y luego– cuando ya crees que has acabado– distanciarte del texto para volverlo a ver con ojos más objetivos y darle una pulida final a la obra como TL. Por eso, para llegar a ese TL final, se necesita mucha paciencia con el proceso y con uno mismo.
Humildad
Algo que descubrí inmediatamente después de entregar mi primera versión de la traducción del poema fue que esta labor es difícil. No solo por los retos literales que presenta el poema, sino también por el hecho de que se debe pelear contra un instinto que muchas veces viene de la mano con este estilo de escritura creativa al que llamamos traducción literaria. Este instinto es el de adaptar la obra, ya sea actualizando el lenguaje, realizando omisiones,
simplificando el lenguaje o sucumbiendo ante la tentación de “mejorar” el original. Sin embargo, ser capaces de reconocer que en un momento dado caímos en uno o más de estos errores para luego corregir la falla, ser capaces de reconocer que no conocemos todas las respuestas para estar dispuestos a descubrir cosas nuevas, ser capaces de aprender a bajarnos de esta idea en la que nos creemos lo suficientemente legitimados por la tarea para alterar el texto, para luego poder decir: el lector del TL no quiere leer lo que yo pienso sino lo que el autor piensa. Eso es humildad cuando hablamos de un traductor literario.
Dominio de las lenguas
El bilingüismo no siempre significa que es posible lograr una buena traducción literaria, de hecho, pocas veces es garantía del proceso. Sin embargo, ser capaz de reflexionar sobre la lengua, de investigar sobre el vocabulario y de tener confianza en tu propio dominio y conocimiento, tanto de la LP como de la LL, demuestra que tienes el conocimiento técnico necesario de las lenguas para poder convertirte en un buen traductor literario.
Creatividad
Con frecuencia utilizamos esta característica del ser humano para definir a alguien, pero pocas veces nos detenemos a pensar lo que verdaderamente significa. La creatividad no se refiere solamente a la habilidad para crear universos imposibles o imaginar una historia que gire en torno a algo que parece inalcanzable, sino que también implica ser capaz de observar un problema o una dificultad desde múltiples ángulos para poderle dar una respuesta o una solución adecuada que puede resultar correcta a la vez que poco convencional. Lo cual, cuando se trata de la traducción literaria, es muchas veces lo que se necesita, ver desde diferentes ángulos una situación para dar soluciones correctas, pero poco evidentes, de manera que el universo de la obra se mantenga intacto.
Comodidad con las palabras
El traducir literatura, como bien decía antes, es un ejercicio de escritura creativa dentro del marco de un TP. Por ello, es necesario que al traducir la persona se encuentre cómoda redactando ideas y jugando con las palabras para mantener la fluidez de la obra y que esta se lea de forma natural. En ese orden de ideas, se puede llegar a afirmar del proceso que solo aquel que sabe escribir con cierto grado de estética y confianza puede traducir literatura con cierto grado de éxito.
Disposición y mentalidad
La disposición y la mentalidad con la que abordamos algo siempre va a afectar en algún grado el éxito con el que logremos dicho cometido, por lo que es necesario encontrarnos en un espacio con la disposición correcta y mentalidad adecuada para abordar algo tan susceptible a estas como lo es la traducción literaria. En este orden de ideas, si estás atascado, frustrado o molesto porque ese día simplemente no te está fluyendo la traducción de la obra, tienes que ser capaz de alejarte de la traducción, hacer otra cosa y luego volver a ella con una mejor disposición y mentalidad. Eso le va a ayudar a la calidad del TL que entregues.
Mente abierta
Con cierto grado de frecuencia, cuando estamos llevando acabo la incómoda tarea de traducir una obra literaria, nos podemos encontrar en medio de la poca voluntad de flexibilizar la forma en que estamos concibiendo y llevando a cabo el proceso. Sin embargo, traducir literatura implica salir de tu zona de confort y estar abierto a la idea del error y del “fracaso” para encontrarte en un espacio donde estás dispuesto a aprender de esos errores para disminuir la brecha existente entre tu TL y el éxito.
Disposición a la critica
Cuando se trata de la traducción literaria, tienes que saber de entrada que la perfección es un estándar que difícilmente se logra. Ello no significa que llegar a una traducción literaria exitosa y de buena calidad sea imposible. Sin embargo, para lograr dicha calidad, uno como traductor debe encontrarse cada vez más cómodo con la idea de no tomarse a titulo personal la critica que va dirigida a enseñarnos y ayudarnos a mejorar a lo largo del proceso de navegación de la obra literaria.
Conoce tus propios límites
En mi opinión, el valor más grande que puede tener un traductor literario es el de reconocer sus propios limites. Limites que enseñan que no tenemos todas las respuestas, que nos enseñan que podemos hacerlo mejor, que te dicen ya diste lo mejor de ti y que eventualmente te obligan a parar y reflexionar frente a cómo creciste y cómo aquellos limites que solías tener antes del proceso ahora son más lejanos para tener un universo que ahora es más grande. Lo cual en últimas también te permite dimensionar cómo has evolucionado y qué tanto has crecido como traductor literario.