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El público que visualiza la CEV es en general personal del ámbito quirúrgico, en su mayoría cirujanos en formación o ya especializados. Con mayor frecuencia empieza a acudir a estas reuniones el resto del equipo quirúrgico, fundamentalmente personal de enfermería. Este personal está completamente integrado como parte del equipo en el proceso de montaje y preparación de material y en el desarrollo completo del procedimiento en sí. Es especialmente importante su formación en el caso de la cirugía laparoscópica y robótica por las peculiaridades que implican estas vías de abordaje especialmente respecto al montaje, manejo y manipulación de todo el material y la infraestructura necesarios para desarrollar un procedimiento por estas vías. Además es

19 también cada vez más frecuente ver estudiantes de Medicina interesados en la Cirugía o, en ocasiones, ávidos de curiosidad.

El objetivo principal de la exposición de este tipo de procedimientos es el aprendizaje. En general se pretende aprender o bien destrezas de un cirujano experto en una técnica extendida, o bien, nuevas técnicas desarrolladas por cirujanos con más o menos experiencia pero creadores de las mismas y por lo tanto, principales implicados e indicados a la hora de transmitirlas. Si bien el objetivo principal es aprender de las destrezas del cirujano, bien es sabido que se aprende más de los errores que de los aciertos. Por lo tanto el público no espera solamente el desarrollo de un procedimiento técnico perfecto en sí, sino el de un proceso real en el que si hay complicaciones, éstas permitan además aprender recursos y alternativas para solucionarlas en directo y de la mano de expertos en la materia.

Figura 1.6. Trasmisión en directo de un procedimiento de neurocirugía a un público muy numeroso con la

presencia de un presentador-moderador.

Existen algunos artículos en la literatura que recogen incluso la opinión acerca de lo que los cirujanos que realizan una cirugía en vivo consideran que se esperaría de ellos.

20 En éstos si bien la mayoría considera que sus colegas de profesión esperan de ellos la realización de un procedimiento limpio, técnicamente correcto y con un buen resultado, un porcentaje no desdeñable (hasta el 42.2% en algunos estudios) percibe el deseo de la audiencia de una complicación que permita ver al cirujano desplegar todas sus destrezas y manejarla en tiempo real (28).

La cirugía en vivo, permite además desmitificar la visión personal de cada posible aspirante a cirujano de lo que significa realmente intervenir a un paciente y trabajar en un quirófano. La visualización de procedimientos en tiempo real podría de esta manera permitir a posibles aspirantes a cirujano observar la vida en un quirófano, la necesidad de trabajo en equipo, las destrezas necesarias y las situaciones reales de estrés a las que un cirujano puede llegar a ser sometido en momentos determinados. Desde este punto de vista, esta experiencia formativa podría tanto servir como inspiración para aquellos que finalmente opten por una especialización quirúrgica como permitir, a aquellos más indecisos, abrir los ojos a una especialidad para cuya realidad no estarían hechos algunos (29).

Cabe destacar en la actualidad el concepto de Cirugía Integral o Cirugía Integrativa ya que empieza a desarrollarse cada vez con más fuerza (30-31). Dentro de este concepto, en el que se pretende incluir al paciente en el núcleo de su proceso de curación, no manteniéndole como un mero espectador de su enfermedad sino haciéndole completamente partícipe de la evolución de la misma, empiezan a desarrollarse espacios propios creados para los pacientes en el contexto de reuniones científicas hasta ahora dedicadas exclusivamente a los especialistas médicos. No sería extraño imaginar en un futuro que el siguiente paso podría ser la observación por parte del propio paciente del procedimiento quirúrgico al que va a ser sometido.

21 1.3.3.2. Industria.

En la actualidad, es indudable que la industria farmacéutica, así como la científico- tecnológica relacionada con el desarrollo de todo tipo de material e instrumental médico-quirúrgico, constituye una de las principales fuentes de financiación de cualquier evento científico-formativo en el ámbito de la formación quirúrgica. Con el desarrollo de la CEV nace también una nueva y atractiva forma de promoción de sus productos. Tradicionalmente la participación de estas empresas en las reuniones se limitaba a stands de promoción en una zona destinada a ello dentro de las instalaciones del curso o congreso agregando, en alguna ocasión, una pequeña charla en alguna de las salas sobre el funcionamiento y los beneficios de su producto con una audiencia generalmente limitada. Con la CEV surge una oportunidad mucho más atractiva, la de que un cirujano de gran reputación y con dotes quirúrgicas ya demostradas, utilice su producto en un procedimiento real y en directo delante de una audiencia mucho más numerosa e interesada en lo que está visualizando que la que habitualmente podrían conseguir. El problema de esta situación se desarrollaría si la colaboración de la industria llegara a condicionar las decisiones del cirujano. En el contexto de un procedimiento en directo subvencionado, en mayor o menor medida, por una empresa colaboradora, ésta puede esperar a cambio el uso de su material como vía de promoción del mismo. Esto podría condicionar la decisión que tomaría de forma habitual un cirujano sobre la utilización de un material más familiar para él, la técnica quirúrgica, el abordaje o incluso el planteamiento de la suspensión de un procedimiento con el que no estuviera absolutamente de acuerdo en pro de continuar con el plan establecido y acordado de forma inicial para la exposición. Si bien la colaboración de la industria ha sido en muchos casos positiva para la difusión de información científica en numerosos

22 eventos médicos, sería probablemente necesario regular su participación en cierta medida en el contexto de situaciones como las descritas anteriormente.

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